El montaje como análisis de la realidad.

Curso permanente de direccion de cine latinoamericano – Clase 11 : “Tierra en trance” de Glauber Rocha

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Análisis de la dialéctica en un fragmento de la película “Terra em transe” de Glauber Rocha (siguiendo el concepto de conflicto creador elaborado por Serguei Eisenstein), por Juan Pablo Bedoya Ortega.

Es de mi interés analizar la aplicación de la dialéctica cinematográfica de Glauber Rocha, ya que su obra cinematográfica se desarrolló dentro de un contexto latinoamericano, con un énfasis social – político mucho más claro y directo en su obra. Glauber no aplica literalmente la propuesta formal y los conceptos de Eisentein. El director brasilero los entiende desde su perspectiva cinematográfica, política y cultural y los aplica desde su propio sentido. Por lo tanto, no vamos a encontrar exactamente la misma forma dialéctica de Eisenstein en Rocha. Para Rocha la dialéctica, además de un asunto formal cinematográfico, es un asunto político. Por lo tanto, en ese sentido político y narrativo son más visibles los conflictos dialécticos en su cine.

En la siguiente secuencia1 vamos a encontrar mucho énfasis en los conflictos entre personajes [el candidato popular (ver: A4) y el candidato de la oligarquía (ver: C3), entre la policía (ver: A13) y el rebelde (ver: A14), entre el pueblo (ver: C2) y la oligarquía (ver: A17)], conflictos de lugares, conflicto de situaciones [la coronación del “tirano” (ver: A24) y la caída del líder revolucionario (ver: C14 y B17)]. En la secuencia vemos el triunfo del poder “monárquico” por encima del poder popular. Una secuencia que narra la negación de una utopía ideológica. El poder del pueblo supeditado al poder de un “tirano”.

1 Secuencia final de la película “Terra em transe” de Glauber Rocha. Últimos 10 minutos (aprox.).

En esta secuencia, es claro ver cómo Glauber Rocha es formal, en el sentido en el que los planos están compuestos con los conflictos de forma eisensteinianos pero, adicionalmente, tenemos conflictos mucho más visibles y mucho más fuertes entre personajes, lugares, ideas y sonido. Es una secuencia de planos que dura aproximadamente 10 minutos y tiene 75 planos. Hay momentos en los que pasan planos que, a duras penas, el ojo los alcanza a percibir por la rapidez con la que sigue al siguiente plano. Sin embargo, pese a los aspectos formales que se pueden identificar en esta secuencia, a nivel conceptual lo que más prevalece en este montaje es el nivel metafórico y político.

LOS CONFLICTOS DIALÉCTICOS EN LA SECUENCIA

De personajes:

Tenemos a los dos polos opuestos a nivel de personajes en la película. El candidato que representa los intereses del pueblo (A4) que se contrapone al tirano que representa los intereses de una compañía (B5).

De lugares y situaciones:

Como podemos ver en los planos, esta secuencia tiene diferentes conflictos de lugar. En los planos A3, B3, C3, A4 – B4 – C4 – A5, B5, C5, vemos cómo el montaje genera, al mismo tiempo, conflictos de personajes, de espacio, de situación. Además, los elementos dentro del plano juegan un papel conceptual muy fuerte. El poder que está sólo con sus ambiciones particulares (C1 – A3 – C3 – B2 – C3), que se contrapone con el candidato que representa los intereses del pueblo y está acompañado por el pueblo (A2 – C2 – B3 – A4 – C5). Estos también son conflictos en el montaje, pues continuamente yuxtapone a los personajes y los lugares.

De discurso:

Visualmente en los planos no podemos ver en qué consisten los discursos y los diálogos de los personajes; sin embargo, los personajes principales, que son literalmente políticos, generan contradicción con las palabras que manejan. Uno caracteriza el discurso retardatario sobre Dios, la familia, la democracia (C5) que se contrapone a un discurso más intelectual y reflexivo (C12) acerca de la problemática social de El Dorado, el país donde se desarrolla la historia.

Conflictos formales dentro del plano:

De iluminación:

C10 – A5 – A7 – A8 – B18 – B19 – B27
Gráficos:
C2 (es gráfico y de iluminación también) – C22 – C17 – B17 – B7 – A3 – C3 (la bandera en una mano y la cruz en la otra, al moverlas genera constantemente conflictos gráficos) – A1 – C5 (en este plano las líneas de la cruz y la bandera producen oblicuidad. Además, es un plano metafórico que nos lleva al concepto de “conquista”.

De plano y espaciales:

B1 – B6 – A13 (también es de iluminación) – B13.

En esta secuencia Glauber utiliza varias metáforas. El hombre conquistador, monárquico representado con elementos que lo identifican como la cruz (C3), la bandera (A3), la corona (A24 – B24).

Además, es metafórico en el sentido en el que muestra la muerte de la revolución popular (B17) y lo contrapone con la coronación del tirano C17.

Si vemos, por ejemplo, los siguientes planos, seguidos uno del otro, desde el A13 hasta el A18, se ve cómo Glauber Rocha aplica la dialéctica en su cine. A13: Van en el carro (ellos son personajes de la revolución popular que apoyan al candidato del pueblo), hay un retén y no les importa parar. Siguen sin atender el llamado de la policía.

B13: Los policías se quedan atrás.
C13: El policía los sigue.
A14: (suenan disparos) el líder está herido.
B14: se prepara la coronación del tirano.
C14: Nuevamente el líder herido.
A15: Nuevamente la coronación se yuxtapone a al plano del líder.
B15: Volvemos al líder (planos muy rápidos)
C15: La coronación del tirano.
A16: El líder herido, la mujer lo auxilia.
B16: Volvemos a la coronación.
C16: En la coronación, una risa actoralmente cínica.
A17: El tirano sube las escaleras (metáfora de que está subiendo a tomar “el trono”.
B17: El líder, en otro espacio y contexto diferente, pero vemos que ha perdido su batalla.
C17: La coronación del tirano nuevamente.

Con esta secuencia que acabo desglosar, queda más fácil identificar la dialéctica del director brasilero. Una dialéctica que recoge el formalismo eisensteiniano pero que, además, se complementa con la puesta en escena y las ideas políticas de Glauber. En este sentido, vemos que el cine de Rocha pretende llegar al espectador de manera violenta en términos de montaje y de metáforas. Invita al espectador a reflexiones y a emociones. Elementos indispensables para que el espectador genere su propia síntesis a partir de cada plano y cada orden de los planos en conflicto.

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“Imagen de Caracas” por Edna Fernandes

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“Acaso la historia haga tabla rasa, pero rehúye la mesa vacía”

Bertolt Brecht

El incipiente proyecto de producir una imagen contemporánea de nuestra Venezuela hacía necesaria la tarea de recorrer las huellas anteriores; en el caso de la Caracas hecha cine y estudiada por Edna Fernandes para su tesis de fin de estudios en la UNEARTE (labor en la cual tuve el honor de acompañarla como tutor) no estamos en presencia de un proceso homogéneo o democrático del oficio : hay que leer entre líneas aquel sueño cinematográfico de modernidad que no deja de nutrir sentimientos de indignación y amor por tantos anónimos relegados en los cortes de las películas. No hablamos de la ausencia de rostros o de espacios de los barrios caraqueños (que sí están en muchos filmes) sino de la escasa presencia de la conciencia del sujeto colectivo que a la par de construir un país seguía viviéndolo como exiliado; por ello tampoco se habla de la ceguera de aquellos directores sino de una forma de relación entre el creador y su tierra o mejor dicho de esta tierra con nuestros creadores que desde entonces va a cambiar radicalmente. Creo que el cine-ensayo de Edna Fernandes es esto, es “la pelicula” de esta relación : por esto a ella nuestras gracias infinitas.

T. Deronne

Edna Fernandes : “Cada película fue procesada con un análisis formal (ficha técnica), contextual (marco histórico de producción) y de contenido. Con los datos recogidos en los cuadros, se armó las líneas temáticas del montaje, que son la expresión del análisis, reflexión e interpretación de la autora de este trabajo y la síntesis de las interpretaciones de Caracas hechas desde el cine. Así mismo, éstas conforman las relaciones y significados subjetivos, del cruce entre las categorías de la vida urbana y las películas.

Las líneas temáticas fueron las siguientes: Avíspate, Caracas es una mujer, El beisbol, La violencia, Plata, Caracas mágica, Pandemónium.

La Caracas proyectada es una ciudad frenética, que se disloca en el andar, respondiendo a un periodo histórico que la hizo vertiginosamente metrópoli, es decir, un espacio donde los procesos políticos, económicos y culturales convergen. Estudiar a Caracas es estudiar la materialización de dichos procesos.

En este grupo de películas, la imagen cinematográfica de Caracas, revela la segregación espacial y social, fruto de un explosivo crecimiento por el excedente petrolero de las décadas 50, 60 y 70, colmándose de rascacielos, centros comerciales, urbanizaciones, barrios de ranchos y migraciones del campo, para entrar en conflicto al terminar la bonanza económica con el viernes negro de 1983, acrecentándose la tensión por la desigualdad y la mala conducción política. El Caracazo de 1989, fue determinante para el futuro de Caracas y del país, sin embargo, por la cercanía del suceso al periodo de la selección de las películas, sólo es retratado en Pandemónium, la última película del grupo. Sin embargo, la necesidad de una revuelta popular se asoma en el discurso de grupos estudiantiles o de resistencia, en películas como: La ciudad que nos ve, Cuando quiero llorar no lloro, La empresa perdona un momento de locura, Dos ciudades, El retén de Catia y la Oveja negra, que son premonitorias en el desenlace de las tensiones que vive el país.

Hay que recordar que la segregación social y espacial también responde al modelo funcionalista, que deviene en una vida urbana atomizada, para sustentar un orden social y espacial, en beneficio de la producción y el consumo, es decir, la ciudad se fue alzando con el fin de satisfacer el modelo capitalista de desarrollo, en zonas comerciales, residenciales y marginales, conectadas predominante por el vehículo particular e ignorando el espacio público. En gran parte de las películas, los planos generales de la ciudad, muestran la segregación social y espacial de la ciudad.

Lo antes mencionado, no fue desarrollándose sin la resistencia de actores populares e intelectuales, que desde sus trincheras, comunicaron y visibilizaron las contradicciones de Caracas. Tanto en el cine como en la literatura, los autores hicieron de esas contracciones sus argumentos, resultando en una corriente que manifestaba o registraba la ciudad de manera crítica y contrastante, explicando la vocación de denuncia que presentan las películas estudiadas.

El barrio y las zonas populares son el epítome del espacio caraqueño para la representación de la ciudad y su violencia, donde redadas policiales, pobreza y delincuencia son una imagen constante. Sin embargo, esa representación urbana de Caracas, si bien revela una arista de la realidad y es un espacio para la denuncia social, evade las manifestaciones que se contraponen a esa violencia, degenerando en ideas estereotipadas que colocan al barrio y las zonas populares, como lugar casi exclusivo de violencia, pobreza y delincuentes. Películas como Dos ciudades, El afinque de Marín y La empresa perdona un momento de locura, escapan a ese lugar común, al revelar trabajo organizado y cultura en el barrio.

Por otro lado, el centro de Caracas es la representación emblemática del comercio y el flujo de personas y mercancías, proporcionando las imágenes de arquitecturas emblemáticas de la ciudad como la Plaza Bolívar, avenida Urdaneta, torres del Centro Simón Bolívar, Parque Central, El Silencio y el retén de Catia.

Caracas en el cine, más allá de un espacio físico es una manera de vivir. Una manera que transforma y empuja a sus habitantes, a una danza que no detiene su movimiento, encarnado en una búsqueda visual de los cineastas venezolanos, de autopistas, vehículos y motos, que movilizan a los personajes y sus conflictos. El movimiento también se representa, en la recurrente puesta en escena de bailes o celebraciones, donde lo musical agita los cuerpos en una fiesta que apenas termina para iniciar la siguiente.

Caracas es por tanto, una manera que no acepta pausa, que exige “avisparse” para estar y que en películas como: Se solicita muchacha de buena presencia y motorizado con moto propia, De cómo Anita Camacho quiso levantarse a Marino Álvarez, El pez que fuma, La quema de Judas y El retén de Catia, desarrollan personajes que encarnan al “pícaro”. Sin embargo, esta representación nuevamente impulsa un imaginario sin cuestionarlo, es decir, la picardía del caraqueño es tan sólo divulgada, dejando en la sombra los elementos que la forjan, la contradicen o la aprovechan.

Una idea colateral al movimiento sin pausa, y reiterada en este grupo de películas, es la caminata femenina con la calle de telón. Esta mirada voyerista, connota la seducción a la que los habitantes de la ciudad se ven sometidos en el espacio, y que hace de Caracas una mujer que arrebata a sus pobladores, llegando en algunos casos a “hacerlos hombre”, como hace referencia Chalbaud en Caín adolescente. Caracas es la ciudad-mujer que con sus atributos de modernidad, en sintonía con la ciudad vitrina de Almandoz, fascina a quienes la viven. Las caminatas también revelan a un tipo mujer, que sintoniza únicamente con una caraqueña de pasarela, marginando la pluralidad y estrechando la mirada con el estereotipo.

Sin embargo, la ciudad-mujer, con su madurez sin desarrollo, es víctima de su propio proceso. El abuso y la violencia es el común denominador en esta selección de películas, y como se ha dicho anteriormente, revelados principalmente en la vida y muerte de personajes de las zonas marginales, en la impunidad, la corrupción y el abuso de poder, siendo argumento en La ciudad que nos ve, Soy un delincuente, Retén de Catia, Macu, Disparen a matar, La quema de Judas y Pandemónium.

Como respuesta insurgente a la violencia, aparece el uso improvisado de los espacios públicos para el juego o el entretenimiento. El beisbol es la marca en varias películas, es el momento de distensión y el espacio para el encuentro. En Caín adolescente, Macu, El beisbol, La Quema de Judas, El afinque de Marín, Pandemónium y Parque Central, sus personajes dislocan la rutina con el juego en sus distintas variantes.

Sin embargo, en la gran mayoría de los films hay una ausencia marcada del sentido social del espacio público, es decir, como lugar de experiencia, convivencia e integración, quedando reducido a un uso de tránsito, y algunos casos hasta se puede observar una descalificación del mismo. Esto habla de una crisis de la ciudad, como lugar para la integración, conduciendo a la segregación física y social.

Otra práctica que subvierte la realidad concreta, es la magia de ritos y ofrendas religiosas que sostienen la producción simbólica de la fe, y es signo en muchas de las películas de la protección necesaria, para sobrevivir y conquistar la riqueza que se pasea por las calles. Ensalmes, oraciones, altares y ritos están presentes en casi la totalidad de las películas pero fuertemente vinculadas a las realizadas por Román Chalbaud.

Otro aspecto relevante sobre la manera de vivir en Caracas es el consumo. Hay innumerables escenas de personajes atraídos por el confort y el despilfarro, donde consumir es mejoría y desarrollo, erigiendo una capital de contrastes con espíritu sibarita. Si bien los cineastas venezolanos han denunciado o criticado el carácter consumista de la sociedad venezolana, contrastándolo con la marginación y segregación de otros sectores de la población, es una revelación parcial, sin evidenciar causas o contraposiciones a esa manifestación.

Los espacios físicos urbanos predominantes en las películas son: los barrios, las calles del centro caraqueño y el interior de casas en zonas populares, fijándose un vínculo entre espacio y denuncia social del cineasta, en un intento de reflejar los problemas urbanos de Caracas. Igualmente, el estrato socioeconómico de los personajes es expresado por medio del espacio donde viven.

Estas prácticas de Caracas, puestas en películas, revelan representaciones complejas, que han funcionado como matrices para afectos y valores, dando al espectador una forma de relación con su ciudad. Caracas es representada por los cineastas, como lugar de ritmo acelerado que exige una actitud despabilada y fiestera, con posibilidad de brindar riqueza material inmediata pero que contradictoriamente margina y segrega a un gran número de sus ciudadanos. Así mismo, la ciudad violenta, es el encumbrado imaginario, que se ha filtrado hasta nuestros días y es muestra de la segregación y contraste socioeconómico.

Con estas ideas sobre Caracas y teniendo presente el montaje expresivo, se construyó en el cortometraje, la dislocación caraqueña con la desintegración de la relación original de imagen y sonido en un gran número de planos, y con la ruptura de espacio en el interior de cada secuencia. Así mismo, desde lo dramatúrgico se buscó la desarticulación, con la alternancia entre ideas diferentes pero referidas a un mismo tema o línea temática.

La secuencia inicial de Avíspate, hace referencia al movimiento como una forma de Caracas, exigiendo a quien se encuentra en pausa, transformación para integrarse a ella. Alternancia de bailes, expresiones del habla y música, empujan y violentan a Juan, quien paralizado no descifra lo que ve.

En la siguiente secuencia, Caracas es una mujer, se construyó una asociación metafórica entre unos labios que se pintan y las nubes que cubren lo natural y construido de Caracas, unido a las caminatas de mujeres con vistas generales de la ciudad, evocando visual y sonoramente, la sensualidad y seducción de la ciudad. Sin embargo, esa seducción se cuestiona con la presencia de otras mujeres y niñas, segregadas por condiciones sociales y económicas. Así mismo, al final de esta secuencia, con la alternancia de un hombre dormido en un transporte público y los planos de manifestaciones, bailes y confort, se señala que aun en un aparente movimiento, se puede estar dormido, anticipando igualmente la necesidad de despertar.

El beisbol es la siguiente secuencia. En ella se construye el final de un inning con planos de diferentes películas. Alternando a esta idea, está el uso preponderante del espacio público para la movilización y el vínculo entre béisbol y petróleo, para su cuestionamiento como dispositivo de poder en la transculturización, revelando lo que no es dicho ni visto, en la filmografía.

Seguidamente, el juego de beisbol es interrumpido por la fuerza. Esto simbólicamente ubica el espacio de zonas populares como lugar donde se manifiesta la violencia, y en el que las redadas y enfrentamientos son las imágenes más preponderantes y estereotipadas, adquiriendo matices casi míticos en la filmografía. A esas imágenes se sumaron en contrapunto visual y sonoro, la impunidad y la corrupción del poder como actores violentos.

A continuación, la secuencia Plata comienza con la declaración expresa de que en el país “hay mucho real”, cerrando la idea de la secuencia anterior e iniciando la síntesis de espacios y momentos fílmicos de consumismo, en los que destaca, un Juan deformado en pícaro. Frente a esta idea, se contrapone en el montaje, planos de la relación entre Creole, televisión y la idea de “país rico”. Al final de la secuencia, se reitera el plano del hombre dormido en el transporte público.

Caracas mágica prosigue, para evidenciar la importante presencia de los ritos religiosos para protección y conquista de la riqueza que se pasea por las calles. Alternando están planos de personas en labores diarias para contraponer la magia de los santos, con la magia del esfuerzo personal y la materialidad de la vida. El final de la secuencia hay un vínculo de la magia con el endiosamiento de personajes públicos, con la declaración de un chofer sobre Pérez Jiménez.

Finalmente Pandemónium plantea la violencia como idea homogeneizadora de Caracas. Sin embargo, frente a esa imagen y a la violencia misma, es necesario un desenlace o final, simbólicamente mostrado con una muerte, para dar paso a una pausa necesaria, con una mirada nueva, que responda de manera distinta y desde una conciencia más elevada. Igualmente, la ciudad fiestera que hizo un guiño de ojo al inicio del cortometraje, se desprende de sus prendas.

En cuanto al componente sonoro, de manera general, la desarticulación de la relación original de imagen-sonido del material seleccionado, permitió usar la música, el ruido y la palabra como efecto de unidad dentro de las secuencias, incrementando así la legibilidad y la emoción en el receptor. En otros casos, el remontaje de imágenes con música, ruido o palabra que no le eran originales, permitió hacer contrapunto sonoro para generar conceptos distintos al original.

El montaje expresivo del cortometraje, supuso lo simbólico, la metáfora o la connotación, de cada uno de las líneas temáticas, manteniendo una fluidez narrativa entre imágenes, para resultar en una interpretación de la imagen proyectada de Caracas.”

Edna Fernandes

URL de este artículo : https://escuelapopularcineytv.wordpress.com/2016/11/18/imagen-de-caracas-por-edna-fernandes/

Sobre “La Tierra es de Todos” y algo más… Por Jesús Reyes

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Mientras que el texto cinematográfico implica un largo proceso de trabajo colectivo, guiado sobre todo por el director, el texto literario-testimonial produce la colectivización a través de un efecto afín a la figura de la sinécdoque, donde un intelectual orgánico de una comunidad en estado de urgencia depone una historia de vida que representa, por relación de contigüidad, a la totalidad del grupo.

(Duno-Gottberg y Hylton, 2008, p. 266).

 

De manera regular para realizar una película de larga o corta duración, en territorio Venezolano, se debe pasar largo tiempo de filtro en filtro, en búsqueda de la aprobación de los recursos necesarios para darle forma a los planteamientos, que se tienen en el guion. Superada esa etapa en la que pueden pasar dos años, se deben mantener encendidos los motores para tratar que el proyecto siga siendo lo que el realizador se imagina y se debe asumir que cada área es un rol distinto donde cada creador puede estar ligado o desligado del proyecto, que se pretende abordar.

La Tierra es de Todos” (Escuela Popular y Latinoamericana de Cine, Tv y Teatro, Venezuela 2016) es un corto no realizado como normalmente se acostumbra en la industria cinematográfica. Es concebido en su totalidad por jóvenes miembros de movimientos sociales. Las imágenes que se aprecian surgen de la idea de cada participante en particular. La obra de los facilitadores – Luis y Andrés Rodríguez –  fue de guías, de lo técnico a lo dramatúrgico, para realizarlas en tres días. Lo que indica que no se necesitó un guion totalmente estructurado con líneas de conflictos y personajes seleccionados de un casting.

Ahora bien, es necesario resaltar que todo el trabajo se llevó a ejecución en colectivo, donde la frase de Juan Calzadilla es necesaria, para contextualizar las intenciones de la escuela: “El artista no es un tipo especial de individuo sino que cada individuo es un tipo especial de artista[1]” y es lo que se ha tratado de formalizar en este tipo de experiencias, con la idea de establecer nuevas formas para la realización cinematográfica, evitando el papeleo de las fundaciones o los ministerios encargados de facilitar el acceso a los realizadores, pero creemos que a veces sucede lo contrario.

Estamos en presencia de un cine directo, como el que realizaba Lumière en los inicios de la disciplina, con la diferencia que la articulación espacio–tiempo es un poco más compleja por la yuxtaposición de imágenes. Podríamos adaptar la mención de cine directo y darle alguna determinación acorde con nuestra experiencia, seria algo así como: cine en caliente, cine inmediato, cine de creación colectiva, etc. Sucede que la materialización de las imágenes, se realiza de forma inmediata en un espacio al que se le trató de extraer todas sus posibilidades visuales, tratando de encontrar la poesía en la imagen desde esa significación que tiene para el Latinoamericano la tierra que le da de comer.

Gastón Bachelard nos dice:

La imagen poética no esta sometida a un impulso. No es el eco de un pasado. Es mas bien lo contrario: en el resplandor de una imagen, resuenan los ecos del pasado lejano, sin que se vea hasta que profundidad van a repercutir y extinguirse. (2000, p. 7).

vlcsnap-2016-09-16-09h19m55s421Figura 1. Fotograma de “La tierra es de todos”, (Escuela popular de cine. 2016).

En “La Tierra es de Todos” la poética del espacio se hace presente desde que aparece la primera imagen luminosa en pantalla. Nos referimos a unas nubes que poseen un movimiento interno pasivo y que se disuelve con la imagen de unas hormigas en la tierra. El cielo tiene un tono amarillento, junto a blancos que abarcan de manera horizontal el centro de la pantalla y las nubes tienen un movimiento de Izquierda a derecha que proporciona que el ritmo sea progresivo y que la forma de las nubes varié un poco de acuerdo a su desarrollo del movimiento interno. La tierra es marrón con su tono amarillento y las hormigas se encuentran por todas partes, moviéndose de un lado a otro, generando una dinámica del ritmo interno de la imagen un poco alta. Bachelard aporta:

La imagen poética es una emergencia del lenguaje, esta siempre un poco por encima del lenguaje significante. Viviendo los poemas se tiene la experiencia saludable de la emergencia. Es sin duda una emergencia de poco alcance. Pero esas emergencias se renuevan., la poesía pone al lenguaje en estado de emergencia. La vida se designa en ellas por su vivacidad. Esos impulsos lingüísticos que salen de la línea ordinaria del lenguaje pragmático, son miniaturas del impulso vital. (2000, p. 15).

             vlcsnap-2016-09-16-09h10m25s187Figura 2. Fotograma de La tierra es de todos, (Escuela popular de cine. 2016).

Nuestros personajes viven la experiencia de estar insertos en el espacio poético, nos entregan momentos de calidad indispensable para entender su relación con el lugar que habitan. Tenemos el ejemplo donde cada personaje brinda un poco de poesía por medio de su oratoria: en el caso del niño cuando dice que le gusta abrazar a su caballo porque le da sentimiento o cuando el señor que comenta que le prometió a una vaca a punto de fallecer que cuidaría a su becerro como si fuera su hijo. Estas con características de un cine que rompe con la tradición de los diálogos melodramáticos, para encontrarse con formas nuevas que se irán descubriendo a medida que se genere el espacio de la propia realidad, sin intervenciones ficcionales.

En “La Tierra es de Todos” se puede observar el espacio donde cada uno de los personajes desarrolla su contacto con la tierra. Su tacto, sus palabras, su sentires revelan un estado de emociones que se materializan con imágenes de lo que conscientemente podemos traducir como una necesidad de perfección armónica para los personajes. Estas imágenes rompen el uso del naturalismo en la narración, para comenzar a formar parte de la materialidad poética de nuestros personajes y nos aporta Bachelard:

El ensueño es por sí solo una instancia psíquica que se confunde demasiado frecuentemente con el sueño. Pero cuando se trata de un ensueño poético, de un ensueño que goza no sólo de sí mismo, sino que prepara para otras almas goces poéticos, se sabe muy bien que no estamos en la pendiente de las somnolencias. El espíritu puede conocer un relajamiento, pero en el ensueño poético el alma vela, sin tensión, descansada y activa. Para hacer un poema completo, bien estructurado, será preciso que el espíritu lo prefigure en proyecto. Pero para una simple imagen poética, no hay proyecto, no hace falta más que un movimiento del alma. En una imagen poética el alma dice su presencia. (2000, p. 11).

Figura 3. Fotogramas de La tierra es de todos, (Escuela popular de cine. 2016).

Los personajes no nos dominan: aparecen y desparecen como si sus rostros formaran parte de un inmenso rostro colectivo que incluye el nuestro. El hecho de renunciar a la sacrosanta figura del MRI como es el plano-contraplano, permite deslastrarnos de la ficción estática entre personajes. Las miradas se empalman no con otros personajes, espacios y tiempos contiguos, sino con ideas y conceptos o sentimientos surgidos de esos espacios, tiempos o personajes, y a veces estas miradas se voltean hacia nosotros, por un instante. Todo(a) espectador(a) tiene por lo tanto la posibilidad de ser llamado(a) como persona a ser partícipe de aquel espacio.

El corto apunta a niveles de profundo afecto de los personajes con el territorio de donde provienen, con el gran Otro que te alimenta, el de las semillas-hijos, y de los espectadores con lo representado, por eso cada uno de ellos expresa lo que siente entregando desde su experiencia partes de su relación con la tierra. Dichas expresiones emanan de los impulsos sensitivos de cada individuo, pero al estar las pantallas saturadas de testimonios tan vacíos y al nuestros sentidos estar condicionados a la televisión dominante, escuchar el acento y el testimonio de nuestros hermanos, siendo impulsados por el corazón, nos parece extraño: Bachelard agrega:

El alma inaugura. Es aquí potencia primera. Es dignidad humana. Incluso si la forma fuera conocida, percibida, tallada en los “lugares comunes”, era, antes de la luz poética interior, un simple objeto para el estudio. Pero el alma viene a inaugurar la forma, a habitarla, a complacerse en ella. (2000, p. 11).

El montaje puede nacer: abrazar al caballo, cuidar al becerro, cuidar la semilla como hijo, ayudar al niño… la materia prima busca al editor, le pide hacer aflorar la cultura popular del eterno renacer de la vida.

Creemos que la liberación radica en la forma, ya que no podemos combatir las trampas de las industrias culturales con sus mismos signos y es lo que se ha dado con este corto. Mientras tanto los sujetos dejan de ser individuales y comienzan a identificarse como un colectivo, capaz de crear una cultura que se oponga totalmente a las subculturas dominantes. (Colombres, 2004). Adolfo nos sigue aportando:

La cultura no debe actuar como una incitación a la intolerancia, como un modo de separación y encierro en concepciones fundamentalistas y fanáticas, sino cual un conjunto organizado de valores que sirve para definir a los sujetos colectivos que entrarán en el dialogo, a los verdaderos actores de un proceso que llevará a descongelar las situaciones coloniales, todas las viejas y nuevas formas de opresión, para poder alcanzar así la libertad y la justicia. (Colombres, 2004).

Figura 4. Fotogramas de La tierra es de todos, (Escuela popular de cine. 2016).

Difícilmente nuestras imágenes generen el proceso de reflexión que necesitamos, para lograr la conformación de ese ser humano nuevo que nuestra sociedad reclama. Luchar por la emergencia de los imaginarios no depende de un solo film, se necesita más que eso y mucho tiempo para que avancemos hacia una independencia cultural solida y concreta, que trate de evitar una cultura fragmentaria que se apoya en lo foráneo, en vez de apoyarse en lo autóctono, como normalmente sucede en el cine producido por el Estado donde evidentemente lo que predomina es el reflejo del idealismo burgués.

Nuestro cine, nuestra dramaturgia, nuestras imágenes, nuestra estética promueven el desarrollo de la conciencia social, mediante la representación de los sujetos tal cual estos son, sin mediaciones de belleza estereotipada como se ve a todos los animadores de la televisión dominante. Pensamos que al sujeto reconocer sus signos de identidad este reflexiona sobre su condición y comienza  un proceso de transformación, donde se libera de la enajenación y comienza a conformase en redes colectivas para el fortalecimiento de los movimientos sociales. El cine revolucionario tiene al ser humano como factor fundamental pero no para utilizarlo como un objeto de su propio consumo estético, sino como ese sujeto capaz de brindar con su capacidad de acción las luces necesarias para fundar las bases del camino que debemos seguir. (Guevara, Ernesto. (1977). El Socialismo y El Hombre Nuevo. Cerro del Agua, México: Siglo XXI Editores.).

En cambio ese cine que produce una industria del Estado como copia admirativa del mercado comercial habla del poco desarrollo de la conciencia social que tenemos en nuestro país y por ende en nuestra cultura. Aunque sea difícil de aceptar tendremos que decir que ese cine funciona como un agente de colonialismo interno porque repite y tiene todas las características del cine fabricado por los opresores. “Un pueblo no alcanza el estado de civilización sumándose al proyecto de otro pueblo, sino tomando conciencia de su ser en el mundo, de su identidad y su especificidad cultural” (Colombres, 2004).

Figura 5. Fotogramas de La tierra es de todos, (Escuela popular de cine. 2016).

Siguiendo a Colombres es necesario acotar que lo que hemos tratado de hacer es generar un proceso de creación con el fin de atar eslabones que nos permitan identificar las inquietudes que nuestro pueblo manifiesta en cuanto a la realización cinematográfica. El resultado en imágenes proviene de miradas libre de condicionamientos de seres humanos que de alguna manera mantienen una relación estrecha con la tierra y desde el taller -no brindamos la oportunidad, hablar de oportunidades en un proceso revolucionario es una actitud de sistemas opresores encarnada en los dirigentes de turno- abrimos los caminos para la constitución del dialogo creativo con la intención de multiplicar la experiencia por todos los rincones del país. Y nos aporta el Che  Guevara: “La sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela”.  (2)

[1] La frase original es de Hebert Read y la encontramos en La imagen doble de Fernández, Franklin, 2006.

(2) Guevara, Ernesto. (1977). El Socialismo y El Hombre Nuevo. Cerro del Agua, México: Siglo XXI Editores.

URL de este artículo : http://bit.ly/2dysgrn 

Cortometraje “La tierra es de todos” discute la relación del campesino con la tierra

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Fuente : página oficial del Movimiento de los Sin Tierra (Brasil)http://www.mst.org.br/2016/09/04/curta-metragem-produzido-na-venezuela-discute-a-relacao-do-campones-com-a-terra.html

El cortometraje La tierra es de todos, discute de forma poética la relación de las campesinas y los campesinos con la tierra, su vínculo y su producción. El estreno del corto se herá este miércoles 07 de septiembre por la señal de Alba TV.

El trabajo es el resultado de los talleres de cine y agroecología realizados entre los días 20 y 23 de agosto, en la Finca Caquetios, en una escuela de formación construida por el MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra – Brasil) en Venezuela, en el estado de Lara, a poco mas de 400km de la capital del país, Caracas.

Los talleres fueron realizados en conjunto entre la Escuela Popular y Latinoamericana de Cine y el colectivo de Francia FAL-33. Contó con la participación de cerca de 50 personas integrantes de movimientos sociales y populares de Venezuela.

Uno de los colectivos participantes del taller, fue Alba TV, canal participativo y comunitario creado hace 10 años, que además de su presencia en internet, transmite por señal abierta para todo el territorio venezolano. La propuesta del canal es producir y vincular noticias y contenidos a partir de los movimientos populares de Venezuela y también de Latinoamérica.

Cine como herramienta de lucha

La Escuela Popular y Latinoamericana de Cine, TV y Teatro ideada por Thierry Deronne, nacido en Bélgica pero con más de 30 años en Latinoamerica; y que tiene el objetivo de formar personas que hacen parte de los movimientos populares y sociales, pensando el cine como herramienta de lucha.

Según Thierry, el cortometraje producido durante el taller, “es un trabajo participativo y protagónico, en el sentido que muchas manos estaban ahí, cargando la cámara, muchos ojos estuvieron viendo más allá de las apariencias, muchas ideas juntas, pues nadie sabe todo y todos saben algo y ese esfuerzo de crear un cerebro colectivo también es acompañado de una gran sensibilidad. Es poder decir que gracias al tiempo del encuentro, podemos llegar al alma de algunas personas, que para nosotros, representan otro mundo posible”.

La Escuela Popular de Cine invitó a los cineastas Luis y Andrés Rodríguez, premiados internacionalmente con algunas películas, entre ellas Brecha en el silencio (Venezuela, 2012), a que facilitaran el taller durante 4 días con cerca de 20 militantes de movimientos sociales y populares de Venezuela y también militantes del MST, que hacen parte de la Brigada Internacionalista Apolônio de Carvalho, la cual está presente en Venezuela desarrollando trabajos que van desde la producción de semillas agroecológicas hasta comunicación.

La metodología utilizada por los cineastas dialoga con la metodología de los movimientos sociales, teniendo como clave la intensa participación y la creación colectiva. Después de compartir algunos conceptos de cine, vino un período de observación conjunta y, separados en dos grupos de trabajo, hicieron grabaciones donde todas y todos operaron la cámara y construyeran los planos generando un cortometraje de 11 minutos, editado en el propio espacio y proyectado para todo el colectivo, personas de la comunidad y comunas vecina que fueron documentadas en el proceso de realización.

Para el cineasta Luis Rodríguez, “los jóvenes abordaron de forma bastante intuitiva el trabajo de la imagen en relació al tema de la tierra, la relación del ser humano con la tierra. Es un poco el tema central que fue abordado en el taller, en sintonía con el lugar, con el espacio donde vivimos estos días”.

En ese sentido, la forma como los hermanos Rodríguez piensan y hacen el cine se asemeja mucho con las batallas vividas y abrazadas por los movimientos sociales al pensar una identidad propia, afirmando la belleza y fuerza del sujeto campesino.

Por su parte, Andrés Rodríguez, también cree en esa perspectiva y comenta sobre la lógica de cómo es posible acceder a lo universal a partir del local. “Nos ha afectado mucho la mirada foránea, que siempre este avalando o elaborando nuestros discursos y diciéndonos quienes somos. Esa identidad debe ser construida cuadro a cuadro, con sudor, con pasión, con sangre, con mucha fuerza para poder acallar las voces de gente que nos quiere conquistar, colonizar a través de los discursos, de la identidad”, opinó Rodríguez.

El cineasta, también aporta que el objetivo principal del cine latinoamericano y venezolano. “Es construir una identidad propia, libre, donde realmente nuestra manera de mirar las cosas, nuestras idiosincrasias, es una lucha que tenemos que enfrentar con mucha fuerza”, resalta.

Agroecología: intercambio de experiencias entre los pueblos

En un proceso paralelo a este taller, 30 militantes participaron del espacio de formación de agroecología y permacultura promovida por lo colectivo francés FAL-33 (Francia y América Latina) y el MST.

Gloria Verges, una de las integrantes del colectivo y facilitadora del taller, relata que una cuestión fundamental en el aprendizaje de los participantes fue que al concluir, ellos y ellas reconocieran, a partir de la propuesta inicial y de la visión acerca de la permacultura – una filosofía de vivir la tierra, pensando en las generaciones futuras de forma sostenible –, conocimientos que ellos manejaban pero quizás faltaba la visión integradora de todo eso.

“Lo que ellos habían aprendido es que ellos practicaban y tenían muchos conocimientos que son pequeños elementos de permacultura, pero hacia falta la visión integral, global y sistémica. Eso también ha reforzado las prácticas que venían haciendo y les dio una visión global”, concluyó.

Caquetios: una escuela en construcción.

Una de las tareas del Movimiento Sin Tierra en Venezuela es contribuir para la construcción de un espacio de formación latinoamericano, en el interior de Venezuela, en el estado de Lara. El espacio es una antigua hacienda que fue expropiada por el gobierno revolucionario de Hugo Chávez y que ha sido transformada en una Unidad de Producción Socialista (UPSA).

Hoy, la UPSA fue concedida al Movimiento, no solo como un espacio de producción de alimentos, contribuyendo así de forma efectiva en la alimentación del pueblo venezolano, sino también como un espacio de formación de los movimientos sociales de toda la América Latina.

De esa forma, el MST busca transcender las fronteras geográficas y contribuir con la lucha internacionalista en toda la América Latina, desde una pedagogía campesina, que busca no separar teoría y práctica, sino construirlas conjuntamente. Es decir, en el mismo lugar que producimos alimentos, también es el lugar de producir conocimiento. En contribuir desde una reflexión práctica para el avance del socialismo y de la unidad entre los pueblos.

Según Célia Cunha, militante del MST que integra la coordinación del espacio y que vive hace casi 10 años en Venezuela, no es posible hablar de soberanía sin hablar de semillas.

“Para hablar de soberanía, tenemos que hablar de semillas. Y para hablar de semillas, tenemos que hablar del plantío, de cosecha, de cultivo, de cuidado y eso solo se hace con un trabajo de base, de concientización. No es solo distribuir las semillas, es preciso un acompañamiento para que esta se produzca y eso va acompañado de un proceso de toma de consciencia”, resalta.

Célia puntualiza además, que el desafío es organizar los procesos de formación, debatir el tema de las semillas con soberanía y después distribuirlas para las familias, garantizando ese acompañamiento, para que dentro de un año el panorama sea otro. Y como unidad es fundamental ese proceso.

“Sabemos que no haremos eso solos. Es necesario el vinculo de todos los campesinos y campesinas venezolanos, de los colectivos. (…) Nosotros proponemos hacer ese puente entre esos colectivos”, finaliza.

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“La tierra es de todos”

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Del 19 al 23 de agosto 2016 la Escuela Popular y Latinoamericana de Cine, Tv y Teatro (EPLACITE) invitó a los cineastas Andrés y Luis Rodríguez a dictar un taller de realización en la escuela de los movimientos sociales “Caquetíos”, Estado Lara, Venezuela. La producción de este cortometraje contó con el apoyo de la Brigada Apolonio de Carvalho del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, del equipo coordinador de Alba TV, de la Asociación Francia América Latina (FAL 33) y del equipo docente de la EPLACITE: Jesús Reyes, Juan José Moreno y Thierry Deronne. Cada integrante de los colectivos sociales convocados observó la realidad de Caquetíos para descubrir un tema personal, filmarlo con el concurso de los compañero(a)s y sumarlo al bloque colectivo de imágenes. La edición busca revelar las relaciones entre todos estos mundos.P1280241P1280259caquetios 4

Fotos: Juan José Moreno “Jota”
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Clase 4 de Teorías y Conceptos del Montaje Cinematográfico: “De Griffith a Eisenstein : del montaje paralelo a la dialéctica entre líneas de montaje” (UNEARTE, segundo semestre 2015)

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En la clase 3 estudiamos la síntesis que Pudovkin realizó a partir de la propuesta narrativa de Griffith. En esta clase 4 desarrollaremos una crítica fundamental al método de Griffith, expresada por Serguei Eisenstein.

Escribe Antonia del Rey Reguillo: “En su ensayo “Dickens, Griffith y el cine actual” (publicado en “Reflexiones de un cineasta”, Barcelona, Lumen, 1990), Serguei Eisenstein manifiesta sin recato la deuda de los cineastas soviéticos para con el realizador norteamericano, pues, según sus propias palabras, “el papel de Griffith en la evolución del sistema de montaje soviético [fue] tan enorme como [lo había sido] el de Dickens en la creación de los métodos de Griffth”. Sin embargo, un reconocimiento tan abiertamente manifestado no debe llamarnos a engaño y hacernos creer que la estela del realizador norteamericano fue seguida con fiel devoción por aquellos jóvenes activos, impetuosos y llenos de ideas creadoras, llamados a conmocionar con sus trabajos futuros el arte cinematográfico. “

En el citado ensayo,  Eisenstein elabora una crítica creadora del “montaje paralelo” usado por Griffith en películas como “Way down East” (pieza teatral victoriana original de 1898 cuyos derechos había comprado) y que ya hemos evocado en la clase anterior.

Escribe Eisenstein: “El concepto del montaje es inseparable del pensamiento como un todo. La estructura que se refleja en las concepciones del montaje de Griffith es la estructura de la sociedad burguesa. Y e realidad, se asemeja al irónico “tocino magro” de Dickens; de hecho, y muy seriamente, está tejido de incompatibles capas “blancas” y “rojas”: ricos y pobres. (Este es el tema eterno de las novelas de Dickens que o va más allá de esa divisoria. La pequeña Dorrit se divide en dos partes: “Pobreza” y “Riqueza”. Y esa sociedad concebida sólo como contraposición entre poseedores y desposeídos, se reflejó en la conciencia de Griffith no más profundamente que una ingeniosa carrera de dos líneas paralelas.

En correspondencia se reflejó también la única relación entre esas dos líneas para siempre desvinculadas: la lucha implacable; la relación entre contendientes que se agarran espasmódicamente uno a otro por la garganta; la relación entre contrincantes que se ensarta mutuamente e duelo con las espadas. De ahí parece surgir esa imagen de los dos temas entrecruzados que en su carrera se impelen uno a otro hacia el fin infausto y fatal. Eso no puede dejar de percibirlo Griffith y, para desvanecer esas ideas, fuerza un final venturoso.

Y el método clásico de montaje de Griffith parece ser un fragmento del regimen de la sociedad que se hallaba y se halla ante su vista.

Griffith es ante todo, el más grande maestro de la forma más gráfica en este terreno: maestro del montaje paralelo.

Es, por encima de todo, el gran maestro de las estructuras de montaje, que dan lugar a la aceleración en línea recta y al incremento del ritmo (de preferencia  en las formas ya indicadas del montaje paralelo)

La escuela de Griffith es , ante todo, escuela de tempo. No podía competir con la escuela soviética en la esfera de la expresividad y del ritmo, tarea que va más allá del tempo. (..)

Pero la verdadera cadencia supone, ante todo, un sentido orgánico de la unidad.

No es la alternativa mecánica consecuente de los cortes sino, primordialmente, la unidad, que marca su latir orgánico e el ritmo, a través de las mutaciones de la tensión.

No se trata de la unidad externa, concerniente al asunto que trae consigo en el modelo clásico las escenas de persecución,  sola unidad interna, que es capaz de tomar conciencia en el montaje, entre los cuales el llamado montaje paralelo puede figurar como una de las modalidades particulares más elevadas o particularmente personales.

(..) Ese caso particular de montaje, el más característico para Griffith, es precisamente el que menos prendió entre nosotros, y, precisamente, ese rasgo debería haber florecido con exuberancia en nuestro cine,.

Y no obstante, no es así. Y no es casual (..)

Como hemos visto, el límite  de la visión social de Griffith (producto del régimen social que se reflejó en su conciencia) es la división de la sociedad entre ricos y pobres. La ética, la moral y la sociología burguesas enseñan que esas dos categorías inmanentes las estableció nada menos que el propio Dios.

De acuerdo con este punto de vista – salvaje y ridículo para nosotros – hay “pobres” y “ricos” como dos fenómenos independientes que existen paralelamente, y dicho sea de paso, también inexplicablemente.

La fórmula nos parece irrisoria.

(..) Además todo eso se hace para ocultar el verdadero estado de cosas, y precisamente que “pobres” y “ricos” en general no son dos fenómenos paralelos sin relación, independientes, sino dos lados de un mismo fenómeno: de la sociedad basada en la explotación.”

(..) Y es natural que la concepción del montaje de Griffith como montaje fundamentalmente paralelo, parezca una copia de una visión dualista del mundo, que corre por dos líneas paralelas de pobres y ricos a cierta hipotética “reconciliación”…

(..) Griffith nos muestra un bloque de hielo. Lilian Gish. De un témpano a otro salta Barthelmess, tratando de salvarla.

Pero la carrera paralela de los hielos y las acciones humanas no convergen allí en ningún momento en una imagen única de “corriente humana”, de las masas humanas que rompieron las cadenas, de las masas humanas que marchan en impetuosa crecida, como ocurre en la película La madre de Pudovkin.”

S. Eisenstein


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