Venezuela, una mujer entre tantas (9): Ernestina de Ribas, campesina y productora de semillas de La Azulita (Mérida)

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La Azulita, Edo Mérida, Venezuela, 22 de agosto del 2019. Con la proyección pública del retrato colectivo de Ernestina de Ribas (sentada en primera fila con el pequeño Jeremy) culminó otro taller dictado por el equipo de formadore(a)s de Terra TV y de la Escuela Latinoamericana de Cine, Teatro y Televisión (EPLACITE).

Después de dos días de teoría, dos días de observación de campo y de rodaje, y un día y medio de edición, los participantes pintaron este retrato de una mujer campesina, una productora de semillas, que cultiva su parcela en las alturas de La Azulita, en los Andes venezolanos.

Este taller se realizó con el apoyo de la Brigada Internacionalista Apolonio de Carvalho del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, del INCES de la Azulita, y con la solidaridad de Francia-América Latina Burdeos Gironda (FAL 33).

Formadores: Victor Hugo Rivera, Sylvain Mavel, Betzany Guedez, Thierry Deronne.

Participantes: Nadia Lobo, Diana Lobo, Cécile Leonett, Catherine Dautret, Cathy Chambon, Frederic Paschal, Thomas Cornet.

Duración: 15 min. ESP, ST francés

 

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“Las Mercedes – La Forja de un Legado” (filme integral + fotos)

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Hace unos meses, las y los compas de la CRBZ conversaron con el equipo de Terra TV sobre la paciente lucha de muchas familias campesinas que en medio de la guerra económica y sin el más mínimo apoyo han logrado cultivar algunas parcelas del inmenso Hato improductivo “Las Mercedes”, en el estado de Barinas (1). Lo(a)s cineastas/formadore(a)s de Terra TV y de la Escuela Popular y Latinoamericana de Cine, Televisión y Teatro, Jorge Henríquez, Víctor Daniel Rivera y Betzany Guedez fueron a visibilizar esta batalla. He aquí un extraordinario documental que también es su primer mediometraje.

Vehículo directo de la palabra campesina, “Las Mercedes – La Forja de un Legado” libera la información del sistema periodístico de “preguntas-con-respuestas”. No traiciona ni recorta la voz del o de la campesino(a). Lo cual se nota también en la técnica sonora: la voz que los cursores de la televisión siempre alzan “muy por encima de lo real” se equilibra aquí con el mundo del trabajo que transforma al ser humano tanto como él lo transforma. Coherencia técnica del sonido con la anhelada colaboración entre campesino (s), animales, tierra y siembra. Hay una verdadera ternura en la mirada hacia los objetos, muy diferente de la relaciôn utilitarista que el capitalismo ha creado con las “cosas”…

La alta calidad estética de este documental también está vinculada con la relación de respeto, de amor y las orientaciones dadas al joven equipo de Terra TV por lo(a)s campesino(a)s. Como dice Jorge Henríquez: “Ahí fuimos amados”.

En la travesía que lleva a estos trabajadores rurales a su parcela, se percibe otro efecto del montaje. Un documental clásico reduciría probablemente la travesía del río y la larga caminata bajo el sol a pocas tomas para decirnos “así es como los campesinos llegan a la tierra para cultivar”. Aquí en cambio los directores reconstruyen la marcha en fragmentos sucesivos, reforzados por el sonido palpitante de los pasos. Estamos caminando con lo(a)s campesino(a)s. Surgen las personalidades de quienes caminan, madres, niñxs, hombres a pie o en moto. Los testimonios dicen la esperanza de los campesinos de que algún día las cosas mejoren. Una paciencia popular que viene de lejos, de una historia colectiva vivida mucho antes de que los “intelectuales” explicaran cómo hacer la revolución. La distancia física que les toca enfrentar dice mejor que cualquier discurso la inmensidad en manos de un solo hombre, la inmensa injusticia reforzada por la negativa a vender gasolina a la gabarra que permite a lo(a)s campesino(a)s pasar de una orilla a otra. Esta larga marcha es, en cierto modo, la imagen de de la Revolución Bolivariana, fe popular contra obstáculos renovados.

Thierry Deronne, Caracas, 4 de septiembre de 2019

Arriba, la asistente de producción y sonido Betzany Guedez, y abajo los realizadores y editores Jorge Henriquez “Bachaco” y Victor Daniel Rivera, el 26 de agosto 2016, durante el estreno del documental “Las Mercedes – La Forja de un Destino” en Caracas, como preludio a las funciones en los territorios campesinos, Venezuela adentro.

Nota:

(1) La situación de la lucha por la tierra sigue siendo compleja en Venezuela. En ciertas partes del país, a pesar de la Ley de Tierras y de las instrucciones del Presidente Maduro de detener cualquier expulsión de campesinos, unas mafias locales (terratenientes, sicarios, paramilitares colombianos, funcionarios sobornados del Instituto de Tierras) siguen intentando recuperar las tierras entregadas a los campesinos por Hugo Chávez. Gracias a las luchas campesinas y en cierta medida a las campañas de los medios alternativos, el gobierno bolivariano ha reanudado la entrega de títulos de propiedad, como lo demuestran los casos recientes de los predios del “Trébol” y “Santa María”, en el estado Zulia.

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IALA: por amor a lo que hacen (por Terra TV)

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Betzany Guedez, investigadora y realizadora de Terra TV (primera abajo a partir de la derecha, abrazando al niño que carga una matica) con una parte del Colectivo estudiantil y la Comunidad vecina del Instituto Agroecológico Latinoamericano “Paulo Freire” (IALA), estado Barinas, Venezuela, junio 2019.

A solicitud de algunos de los voceros estudiantiles del Instituto Agroecológico Latinoamericano “Paulo Freire” (IALA, Venezuela), la compañera Betzany Guedez de Terra TV se acercó entre junio y julio para conversar con ellas y ellos e iniciar un proceso colectivo de visibilizar audiovisualmente la enorme labor que se viene desarrollando en esa escuela integral. Este es su testimonio.

En el Estado Barinas muy cerca de Sabaneta está ubicado el IALA donde en estos momentos reciben formación 60 compañeros y compañeras de diferentes estados de Venezuela además de 3 hermanos internacionalistas procedentes de Haití, Uruguay y Ecuador.

Con el sonar de la campana a primeras horas de la mañana se levanta el grupo de guardia estudiantil para hacer el desayuno. Ellos asumieron esa responsabilidad solidaria debido a que las compañeras obreras de la cocina no pueden llegar muy temprano por dificultad del transporte. Si por casualidad no hay gas les tocará buscar la leña para cocinar a fogón.

Luego se incorporan todos a las actividades organizadas en agenda por el día anterior: recorridos por las comunidades adyacente donde vienen desarrollando un trabajo con los habitantes para el compartir de saberes, investigaciones e intercambio de experiencia, como colaborar en la siembra con las familias campesinas.

Otro aporte es el que dan los Maestros Pueblos a los estudiantes, son los compañeros campesinos y campesinas que han aplicado en sus conucos experiencias agroecológicas desde hace muchos años y pudieron ser certificados por esta universidad para ser Formadores.

En la investigación participativa los estudiantes pudieron hacer un diagnóstico de niños que no estaban siendo escolarizados por la lejanía para ir a sus escuelas, y decidieron asumir como proyecto dar clases a estos niños para que no perdieran su año escolar. Les construyeron un caney para impartir las clases, incluyendo cantos, bailes, formación agroecológica y hasta incorporación en las actividades culturales de la universidad.

Aquí la labor se basa en la disciplina consciente: se asume la labor porque uno la quiere, la entiende. De esta manera comparten su día a día aplicando la Educación Popular sin protocolo. Se pueden entrar descalzo a recibir clases, con sus perritos a un lado que son las mascotas de algunos, sin discriminación alguna entre trueques a veces para poder resolver (lo cual incluye el préstamo de tractores a los campesinos que trabajan cerca del IALA, a cambio de comida como la yuca para el comedor estudiantil). Así conviven allí mujeres embarazadas, familias campesinas, obreras y obreros, niños y niñas, profesores que entienden los diferentes procesos por los que pasan los estudiantes. Estos jóvenes viven una dinámica muy propia pero de manera comprometida y responsable para lograr un solo objetivo: la masificación de la agroecología.

Además de recibir la formación agroecológica, académica y sociopolítica con sus prácticas e investigaciones, se incorporaron en diferentes actividades culturales, históricas, deportivas, artísticas y hasta de la defensa territorial: cinco compañeros y compañeras aseguran las tareas de la milicia en las horas libres. Todos con mucho amor por lo que hacen.”

Texto, video y fotos: Betzany Guedez (Terra TV)

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Venezuela en el fondo de los ojos: Carolina Cruz

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La fotógrafa Carolina Cruz (izq.)

¿Cómo vez el rostro de una fotografía revolucionaria en un país sometido durante tanto tiempo y aun hoy a la cultura publicitaria y al marketing político?

Es muy complejo hablar sobre la cultura publicitaria, una de las grandes victorias del capitalismo es su hegemonía desde lo cultural, desde lo simbólico. Desde que tenemos uso de razón estamos siendo bombardeados, los que crecimos en espacios urbanos al menos, por una cultura publicitaria de “lo bello”, lo perfecto y lo estandarizado, eso se ve reflejado en que difícilmente podemos encontrar en la publicidad personas que estén por fuera de los parámetros occidentales de belleza, y las pocas campañas publicitarias que lo han hecho, como Mujeres Reales de Dove y las siempre polémicas de United Colors Of Benetton se enfatizan en el marco de la disrupción y no en una naturalización de lo real, de darle rostros y contexto reales a la estética de la publicidad.

A todo este marco global, Venezuela evidentemente no ha escapado, sin embargo, hay un antes y un después en la visibilización de las personas comunes que está marcado por el inicio de la Revolución Bolivariana, esto no pasó obviamente desde la publicidad, comenzó a pasar desde la propaganda impulsada por una decisión política de darle rostro a esa masa que, para la derecha dueña de los grandes emporios de comunicación en el país, siempre fue amorfa.

Este acto de visibilizar a los eternos invisibles, que es difícil en cualquier contexto, se hace aún más cuesta arriba en Venezuela, un país que tiene 20 años empujando la disputa entre un mundo hegemónico, unipolar y un mundo multipolar. Todas las herramientas comunicacionales que tiene el capitalismo (las tradicionales y las que precisamente están en desarrollo y prueba) están puestas para mentir, invisibilizar y manipular, o darle exposición a los aciertos y errores de la Revolución Bolivariana en la construcción de la misma como una dictadura, un modelo de gobierno fracasado o un proyecto económicamente inviable. Un ejemplo concreto y oportuno de lo anterior es el informe de la Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, que desaparece del panorama los muertos ocasionados por la violencia opositora, “eliminando” así no sólo los hechos en sí mismos, sino la existencia de todo un grupo poblacional que se arropa bajo la bandera del Ser Chavista

La derecha tiene una inmensa experiencia en usar la fotografía como herramienta de marketing, tanto comercial como político, ejemplo de esto son las cientos de fotos con una excelente calidad técnica que surgieron durante las guarimbas, fotos que con una estética muy marcada glorificaban la violencia fascista y la disfrazaban de lucha libertaria; la fotografía tiene ese poder. Retomo esto porque nos lleva a un punto neurálgico relacionado a este tema de la fotografía ¿a qué tributa? Una fotografía revolucionaria debe servir para deconstruir los falsos relatos que genera la derecha, pero también para construir nuestro discurso, para afianzar nuestro sistema de valores, nosotros, en esta disputa cultural debemos tener claro, más allá de nuestra necesidad expresiva como individuo/as, a qué contribuyen nuestras imágenes.

Particularmente soy militante de una organización política, hago parte de su equipo de comunicación y gran parte de las fotos que realizo sirven para construir productos comunicacionales que nacen de una línea política generada, o por una coyuntura, o por la búsqueda de un proyecto estratégico; cuando batallamos con un enemigo tan poderoso como el capitalismo tenemos que tener claro para qué hacemos las cosas , una estrategia a seguir. Creo que la fotografía tiene que ser parte de un “marketing político” al servicio de las masas, de las luchas de la gente. Para que esto sea efectivo, para que tribute de forma concreta a la lucha por una sociedad realmente justa, tenemos que formarnos, tenemos que buscar superarlos en calidad, ser lo que el capitalismo llamaría “competitivos” y constantemente innovar, tenemos que capacitarnos técnicamente y tener como objetivo disputar de forma concreta y sistemática en el campo al que nos ha llevado la hegemonía del capital.

Veo el rostro de la fotografía revolucionaria como una herramienta al servicio de lo común, una herramienta poderosa para disputar un proyecto en el imaginario colectivo, creo que para que la fotografía sea un hecho revolucionario debe trascender esa concepción burguesa del arte como un proceso individual y abrazar el hecho colectivo; debe sentirse y entenderse como un proceso colectivo. La revolución bolivariana necesita de todos y todas desde sus potencias y habilidades, y los que tenemos de alguna forma manejo de herramientas comunicacionales debemos ponerlas al servicio de las luchas de la gente.

Si la fotografía es una relación con el otro, con la otra, ¿qué has aprendido de los y las campesinos/as?, ¿han modificado tu forma de trabajar, de pensar tus imágenes?

Es una pregunta muy interesante, hay distintas situaciones en las que hacemos fotos, en algunas nos conocemos a las personas que retratamos, en otras sí, particularmente las personas a quien mayormente fotografío son compañera/os de militancia, a alguna/os lo/as conozco con anterioridad y a otro/as no, pero por lo general tengo una idea o tengo la posibilidad de saber cuáles son sus historias y en varias ocasiones comparto unos días con ella/os en su cotidianidad y, esa convivencia siempre hace que veamos a la gente desde otro lugar, normalmente el lugar termina siendo el afecto y la admiración.

Yo podría mencionarte muchísimas cosas concretas que he aprendido sobre la siembra, el cuidado de la tierra y los animales, pero creo que lo más enriquecedor ha sido el ver como se materializa la constancia, el desprendimiento y la voluntad de las personas en una lucha. La historia de la lucha por las tierras está plagada de grandes dolores, de carencias, muchas veces de desamparado y menosprecio, sin embargo, todo eso termina encontrando salida transformadora en la enorme, incuantificable dignidad que se proyecta en nuestros campesinos y campesinas, esta dignidad y este tesón termina por dejarme a veces plantada en una encrucijada mayormente estética: a veces las situaciones, la necesidad política plantea que compongamos dentro del visor las carencias y el dolor, sin embargo el/la campesino/a difícilmente se percibe a sí mismos/as como una víctima, como un sujeto gris, más en Venezuela donde el sentido del humor está presente aún en las situaciones más tensas. Entonces, ésa imagen de dignidad, (uso mucho la palabra dignidad porque es mi asociación inmediata a los hombres y las mujeres que luchan por la tierra) me hace querer retratarlos como yo los veos y como percibo que ellos se sienten, como un grupo lleno de energía y alegría.

Hay situaciones en las que prevalece la tristeza y la frustración, he tenido que acompañar entrevistas a personas cuyos familiares, amigos o compañeros de lucha fueron asesinados por el sicariato asociado a las mafias agrarias y a veces, es difícil no sentir que se irrumpe en un momento que debería ser íntimo; ese respeto a la humanidad de los/as compañeros/as y las personas que retrato siempre está presente en la forma en que trabajo, en que compongo. En consecuencia, debo aclarar que mi relación con los y las compas no ha modificado mi forma de trabajar; la han determinado. Tengo el privilegio de estar formándome como fotógrafa (siento que es un proceso constante en el que apenas inicio) acompañando estas luchas y eso ha sido determinante en mi formación ética y en las decisiones estéticas.

¿Cuáles son tus proyectos o sueños como fotógrafa, como mujer, como ciudadana?

Creo necesario agregar a tu planteo una arista que termina siendo el aspecto cohesionador de la fotógrafa, la mujer y la ciudadana. Esta arista es la persona militante; crecer con Chávez (cuando Chávez asumió yo tenía cinco años), ser una de las tantas hijas de la revolución bolivariana y ahora ser militante de una organización con construcción concreta y horizonte político, hace que cada aspecto de mi vida, presente y futura, se mire a través del cristal de la militancia por un mundo más justo y humano. Como fotógrafa, mujer y militante aspiro acompañar con mi trabajo tantas luchas, tantas personas y tantos espacios invisibilizados como sea posible y contribuir a la construcción de una nueva geometría del poder que siga avanzando en la profundización de una Latinoamérica humana, soberana, igualitaria , unida y en paz.

Fotos de Carolina Cruz

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Terra TV, nacimiento de una televisora participativa y protagonica

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La formadora y productora integral de la televisora campesina Terra TV Betzany Guedez nos cuenta sus primeros pasos en este medio de tipo nuevo en Venezuela. Las producciones de Terra TV se transmiten tambien por las redes sociales : https://www.facebook.com/terratv2018/

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“Ventea”, el documental de Victor Hugo Rivera en linea

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Victor Hugo Rivera (foto), formador de la Escuela Popular y Latinoamericana de Cine y Televisión, nos cuenta como realizo el documental “Ventea” para la nueva televisora campesina Terra TV.

La propuesta sale de filmar fragmentos de la propia cotidianidad de cada comunidad en que caminaba, entendiendo que siempre caminaba en cada lugar y veía el espacio pues y asi como veía mucho el espacio y escuchaba cada vez mas cosas, recuerdo que el primer día que llegue veía mucho el cielo y la sierra y las estrellas era como un lugar mágico dentro del país como escondido, caminaba caminaba filmaba conversaba mucho con la gente hasta que uno pudiera convertirse… pasar desapercibido, poder ser invisible… escuchaba mucho a la gente… y por lo menos la primera casa que grabé, recuerdo al senor de 82 anos que sin mediar muchas palabras cuando tenia rato de filmar su trabajo de cada manana me sorprende con una taza de cafe y una arepa con un queso de cabra.

Cada fragmento que iba grabando, se volvía como.. un síntoma.. como una.. un espejo quizás.. el propio rostro del entorno, fue generando esa comprensión por las cosas, por los espacios por donde uno estaba pasando, mas allá de lo estético que es propio del lugar, transmitía mucha vida, filmaba unos cuantos minutos, filmaba.. había tanta vida demás, quería que eso se sintiera en la cámara, la… la presencia constante del viento, tantas cosas sin filmar ayudaban a entender el lugar y a filmar, a veces vi cosas bellas, pero respete, no filme, consciente de perder a lo mejor una bella imagen pero consciente también, de sentir que tenia que dejar de filmar para tener el debido respeto. Cada plano en si es un fragmento de infinitos detalles que hay en el estado. Y también eran momentos fugaces que uno pasaba con la gente y uno percibía mucha gente de la gente que transforman el mundo sin perder la sencillez.

Ahora todas estas cosas antecedieron antes del momento mas central del propósito que era la segunda Marcha Campesina que llego al estado Falcón. La marcha como actividad final, era un reto titanico de llevar a toda la gente hasta Coro, pero todo lo demás fue cogiendo mucha fuerza y la marcha quedo como un espacio mas en que me sumé, quizas filmé y tratando de entender lo que había filmado anteriormente, empece a editar todo acá. Habia un conjunto de discontinuidades que se fueron entrelazando, ademas de visualizar el material alrededor de un mes y cinco días, uno trata de conectar tantas vivencias que se dieron con la gente y…

Habia mucha intuición… si, ahí desde el primer momento, este… por lo menos de cada espacio recorrido uno percibe mucha energía de la gente. La cámara fue como un elemento mas que estuvo dentro del entorno, en ningún momento asumí el gesto formal de filmar, uno era lo mas sigiloso a la hora de rodar, la cámara era una compañera mas que andaba con uno, no había esa postura quizás egocéntrica del artista que viene a hacer planos, no, uno va con toda la sencillez a hacer su trabajo, y toda esa energía se transmite dentro de la filmación. Dentro de la magia del montaje uno ha estado en un nivel un poco mas concentrado de lo que se venia trabajando, uno ha pasado allá una semana y uno siente que ha estado mucho mas tiempo, hay una intensidad de cada espacio, pareciese que fue mas tiempo, que fuese mas denso inclusive. Todo sale en el montaje, o sea a uno le ha tocado inhalar, hilar, tejer, esos fragmentos que se fueron filmando, se siente como en cada plano hay ideas, momentos fugaces pero que también quedan en la percepción del espectador, estuve adelantándome a lo que podría percibir el espectador.

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“Memorias del cielo”: el documental integral de Jesus Reyes está en línea

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Memorias del cielo se basa en la idea de aportar una mirada fuera de los estereotipos acerca de las zonas populares, donde se manifiesta la capacidad que tiene el venezolano para expresar sus actividades de una manera particular, jocosa, y melancólica a veces hasta nostálgica. Las imágenes pertenecen a la dinámica popular pero no se usa la inventiva en su contra sino más bien se genera el espacio y el tiempo necesario para la reflexión que nos hará avanzar como colectivo. Memorias del cielo ofrece un encuentro con lo expresivo, desde nuestra palabra hasta nuestra imagen, en búsqueda de hacer entender lo valioso que es una mirada hacia el adentro de la dramaturgia de lo cotidiano.

Esta obra nos entrega una mirada amorosa y poética sobre la vida de los espacios y sus laberintos de formas y en ellos la gente que los habita y transita, gente que ha modelado con sus manos aceras, ranchos y memorias. El ritmo de sus calles, las voces que se entrecruzan entre infinitos rostros en movimientos, rostros que hablan de historias, historias que se hacen nubes y alcanzan el cielo.

Entonces el cielo que nos mira, recuerda: “solo el pueblo salva al pueblo“. Yarumi Gonzalez.

Enlace de descarga: https://bit.ly/2V8rQf2

Para comentarios: jesusreyesaudiovisual@gmail.com

El director de “Memorias del Cielo” Jesús Reyes editando su próximo documental “Comuna”, Caracas, Venezuela, Escuela Popular y Latinoamericana de Cine y Televisión, marzo 2019.

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