IALA: por amor a lo que hacen (por Terra TV)

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Betzany Guedez, investigadora y realizadora de Terra TV (primera abajo a partir de la derecha, abrazando al niño que carga una matica) con una parte del Colectivo estudiantil y la Comunidad vecina del Instituto Agroecológico Latinoamericano “Paulo Freire” (IALA), estado Barinas, Venezuela, junio 2019.

A solicitud de algunos de los voceros estudiantiles del Instituto Agroecológico Latinoamericano “Paulo Freire” (IALA, Venezuela), la compañera Betzany Guedez de Terra TV se acercó entre junio y julio para conversar con ellas y ellos e iniciar un proceso colectivo de visibilizar audiovisualmente la enorme labor que se viene desarrollando en esa escuela integral. Este es su testimonio.

En el Estado Barinas muy cerca de Sabaneta está ubicado el IALA donde en estos momentos reciben formación 60 compañeros y compañeras de diferentes estados de Venezuela además de 3 hermanos internacionalistas procedentes de Haití, Uruguay y Ecuador.

Con el sonar de la campana a primeras horas de la mañana se levanta el grupo de guardia estudiantil para hacer el desayuno. Ellos asumieron esa responsabilidad solidaria debido a que las compañeras obreras de la cocina no pueden llegar muy temprano por dificultad del transporte. Si por casualidad no hay gas les tocará buscar la leña para cocinar a fogón.

Luego se incorporan todos a las actividades organizadas en agenda por el día anterior: recorridos por las comunidades adyacente donde vienen desarrollando un trabajo con los habitantes para el compartir de saberes, investigaciones e intercambio de experiencia, como colaborar en la siembra con las familias campesinas.

Otro aporte es el que dan los Maestros Pueblos a los estudiantes, son los compañeros campesinos y campesinas que han aplicado en sus conucos experiencias agroecológicas desde hace muchos años y pudieron ser certificados por esta universidad para ser Formadores.

En la investigación participativa los estudiantes pudieron hacer un diagnóstico de niños que no estaban siendo escolarizados por la lejanía para ir a sus escuelas, y decidieron asumir como proyecto dar clases a estos niños para que no perdieran su año escolar. Les construyeron un caney para impartir las clases, incluyendo cantos, bailes, formación agroecológica y hasta incorporación en las actividades culturales de la universidad.

Aquí la labor se basa en la disciplina consciente: se asume la labor porque uno la quiere, la entiende. De esta manera comparten su día a día aplicando la Educación Popular sin protocolo. Se pueden entrar descalzo a recibir clases, con sus perritos a un lado que son las mascotas de algunos, sin discriminación alguna entre trueques a veces para poder resolver (lo cual incluye el préstamo de tractores a los campesinos que trabajan cerca del IALA, a cambio de comida como la yuca para el comedor estudiantil). Así conviven allí mujeres embarazadas, familias campesinas, obreras y obreros, niños y niñas, profesores que entienden los diferentes procesos por los que pasan los estudiantes. Estos jóvenes viven una dinámica muy propia pero de manera comprometida y responsable para lograr un solo objetivo: la masificación de la agroecología.

Además de recibir la formación agroecológica, académica y sociopolítica con sus prácticas e investigaciones, se incorporaron en diferentes actividades culturales, históricas, deportivas, artísticas y hasta de la defensa territorial: cinco compañeros y compañeras aseguran las tareas de la milicia en las horas libres. Todos con mucho amor por lo que hacen.”

Texto, video y fotos: Betzany Guedez (Terra TV)

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Venezuela en el fondo de los ojos: Carolina Cruz

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La fotógrafa Carolina Cruz (izq.)

¿Cómo vez el rostro de una fotografía revolucionaria en un país sometido durante tanto tiempo y aun hoy a la cultura publicitaria y al marketing político?

Es muy complejo hablar sobre la cultura publicitaria, una de las grandes victorias del capitalismo es su hegemonía desde lo cultural, desde lo simbólico. Desde que tenemos uso de razón estamos siendo bombardeados, los que crecimos en espacios urbanos al menos, por una cultura publicitaria de “lo bello”, lo perfecto y lo estandarizado, eso se ve reflejado en que difícilmente podemos encontrar en la publicidad personas que estén por fuera de los parámetros occidentales de belleza, y las pocas campañas publicitarias que lo han hecho, como Mujeres Reales de Dove y las siempre polémicas de United Colors Of Benetton se enfatizan en el marco de la disrupción y no en una naturalización de lo real, de darle rostros y contexto reales a la estética de la publicidad.

A todo este marco global, Venezuela evidentemente no ha escapado, sin embargo, hay un antes y un después en la visibilización de las personas comunes que está marcado por el inicio de la Revolución Bolivariana, esto no pasó obviamente desde la publicidad, comenzó a pasar desde la propaganda impulsada por una decisión política de darle rostro a esa masa que, para la derecha dueña de los grandes emporios de comunicación en el país, siempre fue amorfa.

Este acto de visibilizar a los eternos invisibles, que es difícil en cualquier contexto, se hace aún más cuesta arriba en Venezuela, un país que tiene 20 años empujando la disputa entre un mundo hegemónico, unipolar y un mundo multipolar. Todas las herramientas comunicacionales que tiene el capitalismo (las tradicionales y las que precisamente están en desarrollo y prueba) están puestas para mentir, invisibilizar y manipular, o darle exposición a los aciertos y errores de la Revolución Bolivariana en la construcción de la misma como una dictadura, un modelo de gobierno fracasado o un proyecto económicamente inviable. Un ejemplo concreto y oportuno de lo anterior es el informe de la Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, que desaparece del panorama los muertos ocasionados por la violencia opositora, “eliminando” así no sólo los hechos en sí mismos, sino la existencia de todo un grupo poblacional que se arropa bajo la bandera del Ser Chavista

La derecha tiene una inmensa experiencia en usar la fotografía como herramienta de marketing, tanto comercial como político, ejemplo de esto son las cientos de fotos con una excelente calidad técnica que surgieron durante las guarimbas, fotos que con una estética muy marcada glorificaban la violencia fascista y la disfrazaban de lucha libertaria; la fotografía tiene ese poder. Retomo esto porque nos lleva a un punto neurálgico relacionado a este tema de la fotografía ¿a qué tributa? Una fotografía revolucionaria debe servir para deconstruir los falsos relatos que genera la derecha, pero también para construir nuestro discurso, para afianzar nuestro sistema de valores, nosotros, en esta disputa cultural debemos tener claro, más allá de nuestra necesidad expresiva como individuo/as, a qué contribuyen nuestras imágenes.

Particularmente soy militante de una organización política, hago parte de su equipo de comunicación y gran parte de las fotos que realizo sirven para construir productos comunicacionales que nacen de una línea política generada, o por una coyuntura, o por la búsqueda de un proyecto estratégico; cuando batallamos con un enemigo tan poderoso como el capitalismo tenemos que tener claro para qué hacemos las cosas , una estrategia a seguir. Creo que la fotografía tiene que ser parte de un “marketing político” al servicio de las masas, de las luchas de la gente. Para que esto sea efectivo, para que tribute de forma concreta a la lucha por una sociedad realmente justa, tenemos que formarnos, tenemos que buscar superarlos en calidad, ser lo que el capitalismo llamaría “competitivos” y constantemente innovar, tenemos que capacitarnos técnicamente y tener como objetivo disputar de forma concreta y sistemática en el campo al que nos ha llevado la hegemonía del capital.

Veo el rostro de la fotografía revolucionaria como una herramienta al servicio de lo común, una herramienta poderosa para disputar un proyecto en el imaginario colectivo, creo que para que la fotografía sea un hecho revolucionario debe trascender esa concepción burguesa del arte como un proceso individual y abrazar el hecho colectivo; debe sentirse y entenderse como un proceso colectivo. La revolución bolivariana necesita de todos y todas desde sus potencias y habilidades, y los que tenemos de alguna forma manejo de herramientas comunicacionales debemos ponerlas al servicio de las luchas de la gente.

Si la fotografía es una relación con el otro, con la otra, ¿qué has aprendido de los y las campesinos/as?, ¿han modificado tu forma de trabajar, de pensar tus imágenes?

Es una pregunta muy interesante, hay distintas situaciones en las que hacemos fotos, en algunas nos conocemos a las personas que retratamos, en otras sí, particularmente las personas a quien mayormente fotografío son compañera/os de militancia, a alguna/os lo/as conozco con anterioridad y a otro/as no, pero por lo general tengo una idea o tengo la posibilidad de saber cuáles son sus historias y en varias ocasiones comparto unos días con ella/os en su cotidianidad y, esa convivencia siempre hace que veamos a la gente desde otro lugar, normalmente el lugar termina siendo el afecto y la admiración.

Yo podría mencionarte muchísimas cosas concretas que he aprendido sobre la siembra, el cuidado de la tierra y los animales, pero creo que lo más enriquecedor ha sido el ver como se materializa la constancia, el desprendimiento y la voluntad de las personas en una lucha. La historia de la lucha por las tierras está plagada de grandes dolores, de carencias, muchas veces de desamparado y menosprecio, sin embargo, todo eso termina encontrando salida transformadora en la enorme, incuantificable dignidad que se proyecta en nuestros campesinos y campesinas, esta dignidad y este tesón termina por dejarme a veces plantada en una encrucijada mayormente estética: a veces las situaciones, la necesidad política plantea que compongamos dentro del visor las carencias y el dolor, sin embargo el/la campesino/a difícilmente se percibe a sí mismos/as como una víctima, como un sujeto gris, más en Venezuela donde el sentido del humor está presente aún en las situaciones más tensas. Entonces, ésa imagen de dignidad, (uso mucho la palabra dignidad porque es mi asociación inmediata a los hombres y las mujeres que luchan por la tierra) me hace querer retratarlos como yo los veos y como percibo que ellos se sienten, como un grupo lleno de energía y alegría.

Hay situaciones en las que prevalece la tristeza y la frustración, he tenido que acompañar entrevistas a personas cuyos familiares, amigos o compañeros de lucha fueron asesinados por el sicariato asociado a las mafias agrarias y a veces, es difícil no sentir que se irrumpe en un momento que debería ser íntimo; ese respeto a la humanidad de los/as compañeros/as y las personas que retrato siempre está presente en la forma en que trabajo, en que compongo. En consecuencia, debo aclarar que mi relación con los y las compas no ha modificado mi forma de trabajar; la han determinado. Tengo el privilegio de estar formándome como fotógrafa (siento que es un proceso constante en el que apenas inicio) acompañando estas luchas y eso ha sido determinante en mi formación ética y en las decisiones estéticas.

¿Cuáles son tus proyectos o sueños como fotógrafa, como mujer, como ciudadana?

Creo necesario agregar a tu planteo una arista que termina siendo el aspecto cohesionador de la fotógrafa, la mujer y la ciudadana. Esta arista es la persona militante; crecer con Chávez (cuando Chávez asumió yo tenía cinco años), ser una de las tantas hijas de la revolución bolivariana y ahora ser militante de una organización con construcción concreta y horizonte político, hace que cada aspecto de mi vida, presente y futura, se mire a través del cristal de la militancia por un mundo más justo y humano. Como fotógrafa, mujer y militante aspiro acompañar con mi trabajo tantas luchas, tantas personas y tantos espacios invisibilizados como sea posible y contribuir a la construcción de una nueva geometría del poder que siga avanzando en la profundización de una Latinoamérica humana, soberana, igualitaria , unida y en paz.

Fotos de Carolina Cruz

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Terra TV, nacimiento de una televisora participativa y protagonica

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La formadora y productora integral de la televisora campesina Terra TV Betzany Guedez nos cuenta sus primeros pasos en este medio de tipo nuevo en Venezuela. Las producciones de Terra TV se transmiten tambien por las redes sociales : https://www.facebook.com/terratv2018/

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“Ventea”, el documental de Victor Hugo Rivera en linea

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Victor Hugo Rivera (foto), formador de la Escuela Popular y Latinoamericana de Cine y Televisión, nos cuenta como realizo el documental “Ventea” para la nueva televisora campesina Terra TV.

La propuesta sale de filmar fragmentos de la propia cotidianidad de cada comunidad en que caminaba, entendiendo que siempre caminaba en cada lugar y veía el espacio pues y asi como veía mucho el espacio y escuchaba cada vez mas cosas, recuerdo que el primer día que llegue veía mucho el cielo y la sierra y las estrellas era como un lugar mágico dentro del país como escondido, caminaba caminaba filmaba conversaba mucho con la gente hasta que uno pudiera convertirse… pasar desapercibido, poder ser invisible… escuchaba mucho a la gente… y por lo menos la primera casa que grabé, recuerdo al senor de 82 anos que sin mediar muchas palabras cuando tenia rato de filmar su trabajo de cada manana me sorprende con una taza de cafe y una arepa con un queso de cabra.

Cada fragmento que iba grabando, se volvía como.. un síntoma.. como una.. un espejo quizás.. el propio rostro del entorno, fue generando esa comprensión por las cosas, por los espacios por donde uno estaba pasando, mas allá de lo estético que es propio del lugar, transmitía mucha vida, filmaba unos cuantos minutos, filmaba.. había tanta vida demás, quería que eso se sintiera en la cámara, la… la presencia constante del viento, tantas cosas sin filmar ayudaban a entender el lugar y a filmar, a veces vi cosas bellas, pero respete, no filme, consciente de perder a lo mejor una bella imagen pero consciente también, de sentir que tenia que dejar de filmar para tener el debido respeto. Cada plano en si es un fragmento de infinitos detalles que hay en el estado. Y también eran momentos fugaces que uno pasaba con la gente y uno percibía mucha gente de la gente que transforman el mundo sin perder la sencillez.

Ahora todas estas cosas antecedieron antes del momento mas central del propósito que era la segunda Marcha Campesina que llego al estado Falcón. La marcha como actividad final, era un reto titanico de llevar a toda la gente hasta Coro, pero todo lo demás fue cogiendo mucha fuerza y la marcha quedo como un espacio mas en que me sumé, quizas filmé y tratando de entender lo que había filmado anteriormente, empece a editar todo acá. Habia un conjunto de discontinuidades que se fueron entrelazando, ademas de visualizar el material alrededor de un mes y cinco días, uno trata de conectar tantas vivencias que se dieron con la gente y…

Habia mucha intuición… si, ahí desde el primer momento, este… por lo menos de cada espacio recorrido uno percibe mucha energía de la gente. La cámara fue como un elemento mas que estuvo dentro del entorno, en ningún momento asumí el gesto formal de filmar, uno era lo mas sigiloso a la hora de rodar, la cámara era una compañera mas que andaba con uno, no había esa postura quizás egocéntrica del artista que viene a hacer planos, no, uno va con toda la sencillez a hacer su trabajo, y toda esa energía se transmite dentro de la filmación. Dentro de la magia del montaje uno ha estado en un nivel un poco mas concentrado de lo que se venia trabajando, uno ha pasado allá una semana y uno siente que ha estado mucho mas tiempo, hay una intensidad de cada espacio, pareciese que fue mas tiempo, que fuese mas denso inclusive. Todo sale en el montaje, o sea a uno le ha tocado inhalar, hilar, tejer, esos fragmentos que se fueron filmando, se siente como en cada plano hay ideas, momentos fugaces pero que también quedan en la percepción del espectador, estuve adelantándome a lo que podría percibir el espectador.

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“Memorias del cielo”: el documental integral de Jesus Reyes está en línea

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Memorias del cielo se basa en la idea de aportar una mirada fuera de los estereotipos acerca de las zonas populares, donde se manifiesta la capacidad que tiene el venezolano para expresar sus actividades de una manera particular, jocosa, y melancólica a veces hasta nostálgica. Las imágenes pertenecen a la dinámica popular pero no se usa la inventiva en su contra sino más bien se genera el espacio y el tiempo necesario para la reflexión que nos hará avanzar como colectivo. Memorias del cielo ofrece un encuentro con lo expresivo, desde nuestra palabra hasta nuestra imagen, en búsqueda de hacer entender lo valioso que es una mirada hacia el adentro de la dramaturgia de lo cotidiano.

Esta obra nos entrega una mirada amorosa y poética sobre la vida de los espacios y sus laberintos de formas y en ellos la gente que los habita y transita, gente que ha modelado con sus manos aceras, ranchos y memorias. El ritmo de sus calles, las voces que se entrecruzan entre infinitos rostros en movimientos, rostros que hablan de historias, historias que se hacen nubes y alcanzan el cielo.

Entonces el cielo que nos mira, recuerda: “solo el pueblo salva al pueblo“. Yarumi Gonzalez.

Enlace de descarga: https://bit.ly/2V8rQf2

Para comentarios: jesusreyesaudiovisual@gmail.com

El director de “Memorias del Cielo” Jesús Reyes editando su próximo documental “Comuna”, Caracas, Venezuela, Escuela Popular y Latinoamericana de Cine y Televisión, marzo 2019.

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(Fotos:) Estrenada “Historia de Venezuela” en Caracas

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El martes 4 de diciembre estrenamos en Caracas “Historia de Venezuela”, el cine-ensayo que realizaron Jesús Reyes y Thierry Deronne, ambos formadores integrales de la Escuela Popular y Latinoamericana de Cine, TV y Teatro. En preámbulo se proyecto “Acuse de recibo”, la ultima “Carta a África” de Hugo Chavez. Gracias a Soledad Kalza. Emotivo debate con lo(a)s compas de la Plataforma Campesina sobre como sacar la Historia del pasado. Con ello(a)s nuestra Patria bolivariana entra otra vez en un compás de mucha cancha revolucionaria, las cosas se mueven rápido, ya sabemos lo que podemos hacer. Fotos: Yrleana Iruany Gómez

 

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#CaraACara con el cineasta Jesús Reyes, codirector del documental “ Historia de Venezuela”

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Historia de Venezuela parece el nombre de una materia de bachillerato, pero ahora es también un documental al que sus directores, Jesús Reyes y Thierry Deronne catalogan como “una película política experimental”.

Reyes, un cineasta egresado de la Universidad Experimental de las Artes, fue entrevistado por LaIguana.TV en torno a este filme y al trabajo que, en general, viene realizando el equipo del que forma parte.

Historia de Vzla FinalEspañol“Es experimental porque basamos nuestras ideas como realizadores en los planteamientos que se han trabajado desde el Nuevo Cine Latinoamericano, desde los años 60. Creemos, como dice Althusser, que la técnica es ideología. También nos basamos en esa pequeña frase de Simón Rodríguez ‘inventamos o erramos’. Hay un cine que busca repetir un mismo patrón espacial y temporal, nosotros tratamos de encontrar un nuevo tiempo y espacio, conectando por secuencias diferentes acontecimientos que han sido muy importantes en la historia de Venezuela”, explica.

El documental, que dura aproximadamente una hora, incluye imágenes tomadas de películas de diversos momentos en los que se ha tocado el tema del petróleo y sus implicaciones en la historia nacional. “También rememoramos algunas fechas importantes, como 1819 con Bolívar y la hazaña del Paso de Los Andes. A través del diario del Libertador nos conectamos con las sensaciones que esto podía generar no solo para Venezuela sino para toda América Latina. Otra fecha importante es 1999, la llegada de Hugo Rafael Chávez Frías. Dentro de la película se busca la conexión entre ambas fechas. Por eso decimos que es una película política y experimental. Quizá es un poco osada, pero por eso decimos que estamos en el camino de ‘o inventamos o erramos’”.

En la cinta se incluyen 280 rostros en blanco y negro que recuerdan el mestizaje que se ha experimentado en Venezuela. “Estamos en búsqueda de un cine popular, de la reivindicación de la identidad de las personas. En el cine comercial, la gente de los barrios, los campesinos siempre están desfigurados. Nosotros, de forma crítica, buscando dentro de la historia y reflexionando como realizadores, decimos que no puede ser que los sectores populares siempre sean sinónimo de violencia o de oscurantismo. No puede ser que la mujer esté restringida a un rol secundario cuando nosotros hemos visto, en medio de este proceso revolucionario, que la organización general de todo depende de las mujeres. Se trata de trabajar junto al pueblo para dejar un mensaje no solo a Venezuela, sino también a todos los sectores que están pendientes de una comunicación alternativa. Frente a lo que se transmite por el cine comercial, nosotros tratamos de ofrecer otro punto de vista”.

-Cuando dices nosotros, te refieres a un equipo en el que también está Thierry Deronne, un cineasta de origen belga con muchos años en estas tierras y ha sido profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela y de la Unearte. ¿Cómo ha sido para ti, un joven venezolano, trabajar con este “venezolano reencauchado” que es Thierry?

-Hay algo muy curioso con Thierry, y es que él ha vivido más tiempo en Latinoamérica que en su país natal. Se siente demasiado conectado con la historia de Venezuela y del continente en general. De hecho, el trabajo de la Escuela Popular de Cine comienza hace más de 20 años en Nicaragua, con la Revolución Sandinista. Thierry expande y hace sentir su visión a través de la investigación, es un hombre muy, muy, muy preparado y totalmente entregado a la construcción de un nuevo imaginario comunicacional que debe responder a la emergencia. Si vemos un canal X, que no vamos a mencionar para no hacerle publicidad, que repite todo lo que nos ha estado oprimiendo como pueblo, luego de analizar sus contenidos debemos hacer algo diferente. Ese es el punto al que nos llama Thierry, nos pregunta: “¿qué vamos a hacer, vamos a repetir o vamos a experimentar? Puede que fracasemos, pero la lucha es luchando”.

-Ustedes se han apoyado mucho allí en la escuela del cineasta cubano Santiago Álvarez, figura fundamental de este tipo de cine en América Latina…

-Sí, Santiago Álvarez fue un hombre muy especial. Trabajó muchos años en una televisora como mezclador, ponía música. Luego de la Revolución cubana tuvo la oportunidad de experimentar con el formato audiovisual. Durante el período especial, cuando no se encontraba la cinta para filmar películas, él dijo que se podía hacer documentales con fotos. Él supo que podemos combinar imagen y sonido y dar mensajes extras, a través del montaje y de la significación abarcar un mensaje que no está en la imagen ni en el sonido por sí solos sino en la relación de los dos. Santiago lo logró fijándose en la escuela de los rusos como Dziga Vértov, Serguéi Eisenstein, Les Kuleshov, que venían de un proceso revolucionario fuerte e intenso. Santiago Álvarez es una referencia fundamental para nosotros y debería serlo para todo aquel que quiera hacer una noticia de tipo diferente. El punto clave es revelar la contradicción. Eso es lo que permite crecer. Si tapas la contradicción no vas a poder crecer. Si planteas que el mundo es plano y que todo lo que pasa en un gobierno o en un pueblo es feliz estaremos cayendo en la trampa del cine hollywoodense, donde hay un conflicto y, al final, todo termina resuelto con un beso de amor. Es un imaginario que tenemos que ir deconstruyendo. Por eso nos basamos en el Nuevo Cine Latinoamericano, donde buscamos finales abiertos.

-En la nota de prensa de la presentación de la película dicen que esta obra “se alza contra el presentismo oscurantista”. ¿De qué se trata eso?

-Bueno, es un planteamiento meramente de Thierry, pero puedo tratar de desarrollar la idea. Los venezolanos tenemos el problema de olvidar demasiado rápido. Por ejemplo, nosotros no podemos olvidar los cambios que Chávez hizo. No podemos olvidarnos de todos los esfuerzos que hace el presidente Nicolás Maduro. Reconocemos que hay contradicciones y que estamos frente a una guerra económica. También reconocemos que hay muchos funcionarios del gobierno con la mano metida dentro de cosas. Pero no podemos olvidar que miles de personas entraron a la educación  superior gracias a Chávez. Buscamos reflejar eso dentro de la película. Por eso hacemos paralelismos. A Bolívar lo trataban de “César sanguinario” y algo parecido le ocurrió a Chávez. Decían que era un dictador, un opresor, que quería convertir a Venezuela en otra Cuba. No se dan cuenta de que fue un hombre que generó un cambio radical no solo en Venezuela ni en Latinoamérica, sino en el mundo.

-Ustedes han tenido participación con anteriores películas y van a tenerlo con Historia de Venezuela, en festivales internacionales, ¿cierto?

-Sí, el año pasado presentamos Hasta enterrarnos en el mar, este año presentamos Memorias del cielo e Historia de Venezuela en el 35 y 36 Reencuentro del Cine Latinoamericano, en Burdeos, Francia. Es una alianza que se hace con  los organizadores de ese festival FAL 33 (France Amérique Latine 33) que permite que cada país envíe un representante.  La gente se queda impresionada porque la información que les llega es que en Venezuela hay guarimbas, es un campo de guerra, la gente se muere de hambre, no hay salud, la economía está por el piso… Algo de cierto hay, pero cuando ven todo lo que se refleja en las películas cambia su percepción. Por ejemplo, Hasta enterrarnos en el mar muestra como cierto sector de Maracay se organiza para seguir adelante a través de sus consejos comunales. Se ve como mayormente son las mujeres las que mantienen la organización. La gente queda sorprendida. En el caso de Memorias del cielo, que se refiere a un barrio de Los Magallanes de Catia, pasa lo mismo. La gente se sorprende porque está convencida de que en los barrios solo hay violencia y delincuencia. Presentamos otra cara del barrio, que es el deporte, la gente que trabaja, la gente que lucha, quienes explican de lleno el tema de la violencia. Porque una cosa es hablar de la violencia de manera externa, y otra es hacerlo de manera interna, buscar la causa y el efecto, lo que genera. Reflejar eso a través del audiovisual es súper excelente porque la gente puede tener otra idea de lo que es Venezuela.

-¿Dónde puede verse la película Historia de Venezuela?

-Sí, como son películas independientes que no generan ganancias por taquilla no se pueden ver en salas comerciales. Por AlbaTV es posible verla. Otra opción es estar pendientes de los anuncios que se hacen en el blog de la Escuela Popular de Cine y TV (https://escuelapopularcineytv.wordpress.com/) sobre las presentaciones que hacemos en sectores populares. Mientras tanto, tenemos participación en festivales como el de Santiago Álvarez, y seguimos produciendo. Estamos trabajando en reportajes sobre los problemas del sector campesino y estamos produciendo un largometraje sobre las comunas que estará listo en 2019.

(Clodovaldo Hernández / LaIguana.TV)

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