Técnicas de investigación socio–cultural y recolección de relatos de vida, aplicadas a la creación teatral y cinematográfica.

NOTAS PARA UNA HISTORIA DE LOS USOS CONTRA-HEGEMÓNICOS DEL AUDIOVISUAL EN AMÉRICA LATINA (1960-2010)

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Notas para una historia de los usos contra-hegemónicos del audiovisual en América Latina (1960-2010)
Por Camilo Aguilera & Gerylee Polanco
Egresados de la Escuela de Comunicacion Social*
Universidad del Valle
INVESTIGACIÓN

[El video] puede ser un componente privilegiado de las luchas populares en todo el continente, contribuyendo a que las clases populares puedan expresar su propia visión del mundo, informarse, registrar su historia, o, mejor, puedan con una cámara tomar su propia imagen en las manos.
– Luiz Fernando Santoro (1989)

América Latina ha sido receptora de tecnologías de la comunicación a lo largo de la historia, tanto en hardware como software, una condición que, sin embargo, no ha hecho pasivos a nuestros países con respecto a los usos de aparatos y programas informáticos. Prueba de esto es lo sucedido con la tecnología del video que “nacido [aparte de su uso profesional] como propuesta de entretenimiento doméstico para sectores privilegiados, va cumpliendo crecientemente otro papel que más bien busca revertir la lógica no solo de su uso sino del sistema mismo del cual nació” (Valdeavellano:106). El video recogió la tradición burguesa de registrar las celebraciones de la vida familiar en el formato de cine 8 mm (1). Pero este uso comenzó a ampliarse cuando el video, por su bajo costo y fácil operación, se popularizó en los ámbitos de la sociedad civil organizada. De esa manera empezaron a registrarse las actividades de los barrios, de movilizaciones, protestas, tradiciones culturales, etc., así como también se distribuyeron y exhibieron estas imágenes en espacios públicos. Además de hacer imágenes de lo propio, de la familia —como otrora sucedió con la fotografía y el cine, este en un grado más elitista—, el video se convirtió en una posibilidad para algunas capas sociales motivadas a registrar imágenes propias de lo colectivo. De alguna manera, con la tecnología del video se empezó a descentralizar la producción de imágenes audiovisuales que solía estar concentrada y monopolizada por el estado y/o las empresas privadas informativas o del entretenimiento. Es posible decir que la lógica revertida fue la de la concentración en pocas manos de la producción de mensajes e imágenes y así, con el video, empiezan a generarse imágenes por fuera de los estudios cinematográficos y de las estaciones de televisión estatales y privadas.

Hasta el surgimiento de esta tecnología tal como la conocemos hoy, la fijación de imágenes y sonidos solo ocurría de manera mecánico-química: el audio por una parte (en magnetófonos) y la imagen por otra (en celuloide). Con la televisión se había logrado crear-captar imágen y sonido de manera electrónica pero no archivar; los primeros sistemas de televisión solo emitían en vivo y desde estudios (década del treinta). Una vez que se logró el registro, esto es, la conservación y la reproducción de la señal electrónica audio-visual en un solo soporte, surgió el video como sistema de comunicación autónomo de la television aunque estrechamente ligado a esta. Los canales de television en los años setenta ya venían manifestando la necesidad de archivar las emisiones y de grabar también en exteriores. Entonces, aparecieron las video-caseteras (aparatos para la grabación y reproducción audiovisual de las imágenes almacenadas en casetes), y posteriormente las video-cámaras. Ambos equipos se caracterizaron por ser portátiles, livianos y de menor tamaño en comparación con los de cine y de television de aquella época; inicialmente fueron equipos de uso profesional para las estaciones de televisión, pero de manera gradual se fueron comercializando para incentivar el consumo de electrodomésticos hasta que dichos equipos salieron al mercado en sus versiones domésticas. Fue así como en 1975 se lanzó el video-tape-recorder llamado Betamax, un formato de video doméstico para grabar y reproducir imágenes (de la televisión) . Al año siguiente surgió el Video Home System, más conocido como vhs, formato doméstico que entró a competir con el Betamax . Casi una década después, en 1984, se lanzó la primera video-cámara en formato VHS y luego, un año después, en formato Video 8 . En comparación con el cine, el video se ofreció como una tecnología barata, con las ventajas de verificar lo grabado de manera inmediata y almacenarlo, de hacer copias y exhibir los materiales audiovisuales de forma fácil y rápida; el consumo de video-caseteras, casetes y cámaras de video se proliferó y generó un desajuste en los réditos de la industria cinematográfica. A pesar del éxito comercial y, de los impactos tanto tecnológicos como sociales del video, este formato no ha logrado alcanzar el estatus que hasta hoy conserva el cine en cuanto a calidad de imagen se refiere. Esa realidad es un asunto que lamentamos, pues frente a lo que aquí estamos estudiando, su valor es fundamental para entender muchas de las transformaciones en las formas de comunicarnos y de hacer comunicación.

De alguna manera, el video posibilitó nuevos usos de la imagen audiovisual: se trató de la oportunidad no solo de retratar la vida íntima, sino el devenir de la vida en colectivo y más importante aun, desde lo colectivo. Como ya se afirmaba desde los años ochenta, “lo que ha alterado nuestro mundo no es la televisión, ni la radio ni laimprenta como tales, sino los usos que se les da en cada sociedad” (Williams:183). Es posible decir que el video, más allá de ser un formato, una tecnología, se constituyó como práctica pues sus condiciones de bajo costo, portabilidad y sencilla operación hicieron mucho más rápido l acceso de nuevas clases y grupos sociales a esta; por tanto, posibilitó el registro de la vida social desde quienes la vivían y, así, estimuló la creación de diversos materiales audiovisuales para hacer memoria, denuncia o reflexión sobre los procesos y conflictos de las comunidades retratadas. Con el video también aumentó la difusión de películas o programas en sindicatos, colegios y plazas al aire libre para acercar a la gente común y corriente a otros saberes y formas de contar-se. Los usos profesionales y familiares, los pre-determinados por las compañías fabricantes de estos aparatos, fueron desbordados y surgieron entonces usos no contemplados, aquellos que han permitido la creación y recreación de imágenes desde nuevas o incluso impensadas estructuras de producción simbólica. De acuerdo con lo anterior, en los inicios de la práctica del video, este podría considerarse como un antídoto para los discursos homogeneizantes de los medios masivos.

La llegada del video a América Latina coincidió con los procesos histórico-políticos de finales de los años setenta y de la década de los ochenta, cuando una buena porción de países estaba gobernada por militares. Más allá de un viraje tecnológico, la actividad de producir y exhibir video enriqueció la lucha por la libertad de expresión y una efectiva democratización de los medios masivos de comunicación. Con la censura y la monopolización mediática producto de las dictaduras, los discursos dominantes tendían a difundir únicamente la voz y las ideologías de los gobiernos militares.

En un contexto de subdesarrollo, exclusión y pobreza, las organizaciones de base de los países latinoamericanos vieron el video como una herramienta para resistir, protestar, denunciar, movilizar, educar y sensibilizar frente a las realidades de sus países. Entre 1984 y 1985, en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, uno de los más importantes de la región, se desarrollaron actividades alrededor del reciente fenómeno tecnológico basadas en esta idea: “Buena parte de la historia de nuestros países está siendo registrada en video o en otras tecnologías audiovisuales. Contribuye a eso la agilidad de su producción y la mayor libertad operativa en su uso” (Santoro:32).

La imagen en movimientos

El video iba creando una trinchera en el universo de la imagen enmovimiento aparte del cine y la televisión. El crecimiento del uso y apropiación de esta tecnología llevó a un grupo de videastas argentinos, brasileños, bolivianos, chilenos, peruanos y uruguayos a reunirse para dimensionar lo que estaba pasando con el video. Así es como en 1988 el grupo realiza el primer Encuentro Latinoamericano de Video en Santiago, Chile, donde se suscribe el Manifiesto de Santiago, un documento que indica que “la emergencia y desarrollo del video es su creciente uso social y comunitario, en contraposición y alternativa a la lógica transnacional de privatización del uso del video. En el caso particular del continente, nuestros pueblos han desarrollado su capacidad de expresión y creación autónoma, otorgándole al video un empleo social y comunitario, confiriéndole un carácter distinto, liberador” (en Gómez, 1993a:63). Este manifiesto auto-proclamó el surgimiento de un Movimiento Latinoamericano de Video:

En una región marcada por la dominación, el autoritarismo y la expresión, constatamos el uso del video por cientos y cientos de grupos animados por una vocación democrática. Su trabajo ha servido para que nuestros pueblos aparezcan por fin en las pantallas como protagonistas del tiempo que viven y el tiempo al que aspiran […]. Si bien las producciones de video son marginales en relación a la industria cultural, se ubican en el centro de las dinámicas de transformación de nuestras sociedades. Desde allí intentan contribuir a potenciar el protagonismo del movimiento social en los procesos de democratización (Ídem:64).

El Movimiento Latinoamericano de Video retomó de alguna manera la tradición del Movimiento Nuevo Cine Latinoamericano que se desarrolló durante las décadas de los años sesenta y setenta, que según Nelson Pereira dos Santos procuraba hacer un “cine sin estudio, con una ‘cámara en la mano y una buena idea en la cabeza’, volcados [los cineastas] sobre nuestra realidad, encontrando en ella nuestros temas más importantes, que si nos motivaban como hombres, también nos debían motivar como creadores cinematográficos” (en Gil:111). El Nuevo Cine se interesó por retratar la realidad social de América Latina , lo que constituía una reacción a Hollywood y su american way of life, un estilo de vida que poco tenía en común con lo que sucedía en nuestro contexto. Glauber Rocha, uno de los fundadores del Nuevo Cine, insistió en que un cineasta de esa corriente debía ser uno “dispuesto a filmar la verdad” pues hacía parte de “un movimiento que tiene como principal característica la producción de filmes relacionados directamente con los problemas actuales de Brasil y América Latina”(Ídem:118), añadiendo que “la mayor preocupación de nuestro cine es interpretar y discutir los problemas de nuestra realidad” (Ídem); para él era necesario mostrar lo que ocurría en un país como el suyo, Brasil, que reportaba un crecimiento desmedido en las favelas y donde el gobierno tenía abandonadas, aun más que hoy, diversas zonas.

Todas esas películas […] estaban imbuidas del fuego revolucionariode aquellos años, de un clima generalizado de insurgencia; eran películas que pretendían intervenir en los procesos políticos, que buscaban transformar las conciencias, movilizar a las personas; películas que transmitían su gesto rebelde también en la estética, que rompían con géneros y tradiciones, que por momentos mostraban, por primera vez el verdadero rostro de América Latina, que llevaban a la pantalla su auténtica expresión. Eran películas de lucha y búsqueda, componentes de un cine realmente nuevo (Schuman en Santoro:83).

Una muestra del Nuevo Cine son las películas brasileñas Dios y el diablo en la tierra del sol (Glauber Rocha, 1963) y Vidas secas (Nelson Pereira, 1963) que cuentan historias sobre el campesinado explotado y cuyas tierras fueron expropiadas; los filmes cubanos Now (Santiago Álvarez, 1968), sobre el racismo, yMemorias del subdesarrollo (Tomás Gutiérrez Alea, 1968), sobre los efectos de la revolución cubana en un burgués; y la trilogía argentina La hora de los hornos (Fernando Solanas y Octavio Getino, 1968), que habla sobre los movimientos sociales en ese país. Este movimiento experimentó un nuevo desarrollo cuando Getino y Solanas lanzaron desde su grupo Cine Liberación el concepto del “Tercer cine” con el que buscaban oponer:

Al cine industrial, un cine artesanal: al cine de individuos, un cine de masas; al cine de autor, un cine de grupos cooperativos; al cine de desinformación neocolonial, un cine de información; a un cine de evasión, un cine que rescate la verdad; a un cine pasivo, un cine de agresión; a un cine institucionalizado, un cine de guerrillas; a un cine de espectáculo, un cine de acto, un cine acción .

Se trataba, entonces, de una “realización subversiva”, pues el Tercer debía ser un cine que se enfrentara al establecido por medio de “las lentes de las cámaras descolonizadas” como afirmaron Getino y Solanas. Asimismo, el cineasta Fernando Birri escribió en el Manifiesto de Santa Fe que el Nuevo Cine debía ser un cine que estaba “frente a la realidad con una cámara […] para documentar el subdesarrollo. El cine que se haga cómplice de ese subdesarrollo, es subcine” . Este espíritu de los cineastas del Nuevo Cine, digámoslo, revolucionario fue producto, entre otras causas, de vivir en un contexto social agitado ; un espíritu que persistió en los videastas que formaron el Movimiento Latinoamericano de Video pues, además de la conciencia que tenían sobre las condiciones de pobreza y analfabetismo en sus países, reconocían que cada vez había más canales de difusión de imágenes provenientes de Estados Unidos y de Europa; como dijo la investigadora brasileña Regina Festa en la ponencia que presentó en el IV Encuentro Latinamericano de Video, estas imágenes no componían América Latina y daban como resultado “una imagen que viene de fuera” (en Gómez, 1993a:119). Festa expresaba la urgencia de preguntarse entonces por “¿qué imagen tenemos de nosotros mismos, qué imagen queremos construir, qué imagen queremos hacer pública, cuál es la imagen que queremos hacer visible?” (Ídem). Esta fue de alguna manera la búsqueda emprendida por el Movimiento Latinoamericano de Video.

Durante la década de los años ochenta, muchos de los países latinoamericanos que estaban justo en transición hacia las democracias después de los gobiernos militares, experimentaban la expansión del neoliberalismo y las complejas relaciones entre Estados Unidos y la otrora Unión Soviética. América Latina seguía siendo un torrente de desigualdades económicas y políticas. En medio de este contexto, el video fue un modo de comunicación que sirvió para expresar las necesidades de los grupos de base: llegó a las manos de los obreros, las mujeres, los indígenas, los ecologistas, los campesinos, en suma, a los movimientos sociales.

El recién formado Movimiento de Video Latinoamericano realizó cuatro reuniones después de la de Santiago. La segunda tuvo lugar en Cochabamba (Bolivia, 1989), y las siguientes en Montevideo (Uruguay, 1990), Cuzco (Perú, 1992) y en La Habana (Cuba, 1994). La continuidad de estos encuentros podría confirmar la solidez del Movimiento . En 1992 redactó el documento Estrategias del Movimiento Latinoamericano de Video, en el cual afirmaron: “Lo que caracteriza y fortalece el movimiento es su permanente preocupación por valorar nuestra identidad latinoamericana, a través de una multiplicidad de procesos y géneros, los movimientos sociales y populares del continente” (en Gómez, 1993a:92), así como la transformación social, la integración regional y la comunicación en función del desarrollo. El Movimiento asumió el trabajo con el video “como una propuesta vinculada a los procesos educativos, comunicacionales y artísticos como medios fundamentales en las políticas de desarrollo de nuestros países” (Ídem:93).

El Movimiento Latinoamericano de Video puso su mirada en los conflictos de nuestros países. Lo que quizás diferencie el Movimiento de Video del Nuevo Cine es quienes lo impulsaron no solo provenían de clases ilustradas sino también de estracción popular . En su práctica y proceso, este movimiento hizo mayor énfasis en retratar las contradicciones sociales y ayudó a configurar un espacio de lucha para los sectores menos privilegiados de la sociedad pues como afirmó el teórico de la imagen Guy Gauthier, “el video dejó de ser visto simplemente como un instrumento para pasar a ser concebido como una promesa de nuevas relaciones sociales” (en Santoro:25). Uno de los objetivos del Movimiento de Video fue “provocar un diálogo entre los públicos a fin de estimular una reflexión colectiva, fortaleciendo sus capacidades de expresión y participación” y, además, “contribuir al desarrollo de una conciencia crítica que se exprese en una acción transformadora de la realidad en todos los planos” (en Gómez, 1993a:66-67).

Con el posicionamiento de la televisión y el surgimiento del Movimiento del Video, algunos investigadores de la comunicación en la región (Mattelart, Pasquali, Beltrán, Mata, Gumucio, etc.) se preguntaban por el aumento en el uso de tecnologías de comunicación -además del video, la radio, la televisión y las publicaciones impresas-, que no solo eran consumidas sino apropiadas en el contexto de las luchas asociadas con reivindicaciones de etnia, género, clase social (ya sea obrera o campesina) o causas como la ecologista, entre otras. Sus aportes comenzaron a dar forma a un nuevo campo de estudios en el que fundaron una visión de la comunicación que alejada de los estudios de los efectos y los contenidos, de los medios y los lenguajes, se acercó a algunos de los conceptos y metodologías introducidas por los estudios culturales (Pineda ); este campo es el que conocemos como comunicación alternativa. Así como se ha indicado anteriormente, la producción cultural de los movimientos sociales tendería a ser una alternativa a las relaciones de poder establecidas en una sociedad. De ahí el interés de estos movimientos por dar-se voz y visibilizar-se con medios-modos de comunicación en los que la participación de las personas en el proceso de creación y producción adquiere protagonismo; el video pasó a ser un vehículo de las percepciones propias sobre la cultura y la política, así como una herramienta para contrarrestar las hegemonías comunicativas. Esta manera alternativa de hacer comunicación se ha constituido en una forma de resistencia cultural a las relaciones de comunicación dominantes.

La misma gente controla no solamente el proceso de toma de decisiones y el contenido de las producciones sobre los medios, sino también los recursos de que se vale la producción en los medios y sus materiales resultantes. En ese sentido, el objetivo principal de la comunicación participativa no es producir los materiales per se, sino utilizar un proceso de producción para facultar a la gente con la confianza, conocimientos e información necesarios para abordar sus propios asuntos y proporcionarles las herramientas necesarias para articular su experiencia (Protz en Goicochea:14).

Desde esta perspectiva, la comunicación es alternativa no solo porque confronta y visibiliza sino porque construye y transforma. Todo lo que empieza a ser nombrado de forma alternativa, emerge, dirigiendo el foco, así, hacia lo periférico, lo silenciado. Se empieza a superar el esquema comunicativo donde unos pocos tienen el poder de llegar a muchos. Por tanto, la práctica del video ha permitido descentralizar la producción y la exhibición de imágenes audiovisuales en América Latina. Luiz Fernando Santoro, en su libro La imagen en las manos: el video popular en Brasil, presenta cerca de quince experiencias de uso del video en cuatro países; algunas de las descritas por este autor son:

– Chile: en 1984, durante la dictadura de Pinochet, surgió el grupo Teleanálisis que produjo programas sobre la realidad del país que eran exhibidos en sindicatos rurales y urbanos, instituciones culturales, organizaciones de mujeres y jóvenes, así como en parroquias y universidades . En esa misma línea, otro grupo, llamado Proceso, realizó materiales con énfasis en los derechos humanos.

– Perú: las experiencias de este país estuvieron ligadas a procesos de educación popular como el Video Centro, donde se produjeron programas sobre las experiencias educativas con mujeres y niños, la historia de los barrios, información sobre salud y medio ambiente, registro de actividades de interés popular, entre otros. También fue en Perú donde surgió en 1985 el proyecto Videored, un sistema orientado al intercambio de información y producción audiovisual para el subcontinente coordinado por el Instituto para América Latina (IPAL); esta red llegó a reunir a 258 grupos.

– Ecuador: había productoras de video ligadas a la educación popular con fines políticos como Prodia (Producciones Audiovisuales) y Cedime (Centro de Documentación e Investigación de los Movimientos Sociales del Ecuador). También había experiencias ligadas a la actividad pastoral de la Iglesia Católica como el Centro de Audiovisuales Don Bosco y la Corporación para el Espacio Audiovisual Francisco Javier .

– Bolivia: grupos como La Escalera o Nicobis produjeron programas sobre los movimientos sociales, y el Centro de Educación Popular Qhana, creado en 1985, hizo el registro de actividades organizativas, productivas y educativas de cincuenta comunidades indígenas aimaras.

Además de las anteriores, otras experiencias similares fueron Ukamau en Bolivia, Filmoteca del Tercer Mundo en Uruguay, Cine Urgente en Venezuela, Televisión Serrana en Cuba y el Taller Cine Octubre y Proderith en México. Pero este tipo de experiencias no fueron exclusividad de América Latina; en otras partes del mundo se encuentran grupos y organizaciones que “reivindican el derecho a producir y de proyectar uno mismo su imagen o de determinar el rostro de sí mismo que uno quiere comunicar a los otros” (Thede en Goicochea:ix).

También en La imagen en las manos, Luiz Santoro recoge algunas experiencias brasileñas de colectivos, organizaciones y movimientos sociales que en los años ochenta desarrollaban producción audiovisual dentro de lo que él llamó video popular. El investigador señalaba que la función cumplida por este tipo de video era hacer presencia, mediante la reflexión y el debate, en las coyunturas políticas y sociales nacionales. Algunas de las experiencias son:

TV Viva, que nació en 1984 con la producción de un programa mensual exhibido en las plazas públicas de la ciudad de Recife. A este proyecto lo sucedieron TV Bixiga en la ciudad de São Paulo y TV Maxambomba en la ciudad de Rio de Janeiro, exhibiendo videos en escuelas, plazas y mercados al aire libre que mostraban lo que sucedía en los barrios y sus organizaciones de base.

TV dos Trabalhadores, creada en 1986 por el sindicato de los obreros metalúrgicos de San Bernardo (estado de São Paulo) que tematizaba el mundo obrero y las organizaciones sociales; se interesó, entre otros asuntos, por documentar el quehacer del sindicato y del Partido de Los Trabajadores (registro de campañas políticas). Esa experiencia fue replicada ese mismo año por el sindicato de los trabajadores de las entidades bancarias, bajo el nombre de TV dos Bancários.

Lilith Video, Video Memória (iniciadas en 1986) y Projeto Audiovisual (un año después) constituyen tres experiencias que vinculaban el video con las llamadas minorías sociales (mujeres, por ejemplo) y los movimientos sociales.

Aunque no referenciada por Santoro, encontramos que en 1985 tuvo lugar Video Kayapó, la primera experiencia en Brasil de video hecho con indígenas que tenía como fin documentar tradiciones culturales y defender los derechos de comunidades indígenas de la Amazonia brasileña. Dos años después, apareció el proyecto Video en las Aldeas, experiencia de apropiación audiovisual que abarca varias comunidades indígenas de ese país, aún vigente.

Según el Directorio del Movimiento Latinoamericano de Video realizado en 1993, existían hasta aquel entonces nueve asociaciones nacionales que agrupaban a las organizaciones al interior de cada país: Asociación Argentina de Videastas (SAVI), Movimiento Nacional de Cine y Video Boliviano, Videocombo de Colombia, Movimiento Nacional de Video de Cuba, Asociación de Productores de Cine, Video y Televisión de Chile, Movimiento de Video de Honduras, Asociación de Video de Lima (AVL), Asociación Brasilera de Video Popular (ABVP) y Asociación de Productores de Cine y Video del Uruguay.

Pese al volumen de experiencias y organizaciones descritas, el Movimiento de Video Latinoamericano no registra actividad después de 1994, como ya se indicó. En un documento preparatorio del último encuentro del Movimiento, titulado Del video y otros demonios , se señalaba con preocupación que “las actuales condiciones de América Latina no son favorables para la reproducción del movimiento del video en comparación con épocas anteriores”. Según ese documento, tal situación se debía al paso de muchos colectivos a “líneas de producción con canales de televisión pública y privada”. Al parecer, la fragilidad del movimiento se hizo evidente y sus agentes se dispersaron: el documento en cuestión indica que para ese momento solo cuatro de las nueve asociaciones que alguna vez conformaron el Movimiento continuaban activas (las de Perú, Brasil, Chile y Colombia). No obstante, centenares de organizaciones, colectivos y experiencias en América Latina continuaron impulsando procesos de apropiación audiovisual durante los años noventa. Quizás una de las más importantes ha sido la del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que usó la plataforma mediática de Internet para informar sobre su levantamiento contra el gobierno mexicano en 1994, debido a la entrada en vigencia del tratado de libre comercio de ese país con Estados Unidos, además de denunciar ante la comunidad internacional el abandono estatal en el que estaban las comunidades indígenas de Chiapas; desde entonces, los zapatistas han utilizado diversos medios de comunicación (incluido el video) para difundir información y crear redes de solidaridad con su causa.

Otra de las experiencias con mayor continuidad en la región es la del colectivo argentino La Tribu, que surgió en 1989 inicialmente con una emisora pero hoy se constituye en colectivo de comunicación alternativa que no solo se propone hacer radio libre sino también videos y publicaciones, además de liderar un centro de capacitación y producción en medios.

La Tribu es una radio y el espacio de un intercambio que no petrifica las relaciones. Que va más allá de las mediaciones tecnológicas. Que no hace del lugar de la emisión la guarida del poder. No queremos oyentes. No queremos un solo lenguaje ni un único código. No queremos hacer de la comunicación una mercancía […]. No queremos interlocutores. Queremos prácticas comunicacionales que son siempre prácticas políticas […]. No somos micrófonos de un lado y parlantes del otro .

Junto a la experiencia de la Tribu fueron reseñadas otras del mismo tipo en Argentina en el libro Contra información: medios alternativos para la acción política. Una de esas es la del grupo Alavío, fundado en 1992 para producir materiales audiovisuales que han retratado la situación de los trabajadores en Argentina para hacer un “cine o video de intervención” con el objetivo de generar una acción . Otra es Wayruro Comunicación Popular, una agrupación creada en 1994 con el ánimo de “tratar de comunicar, de hacer conocer lo que pasaba en la provincia” (Ogando en Vinelli-Rodríguez:13) por medio de la realización de videos y publicaciones. También aparece reseñada Indymedia, un centro de medios independientes que reúne periodistas y activistas de todo el mundo para la configuración de una vocería de lucha antiglobalización vía Internet; surgió en 1999 en Seattle (Estados Unidos) a partir de las protestas realizadas contra la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC); Indymedia opera por medio de un portal en la web donde convergen noticias escritas, productos radiales, registro fotográfico y videos; este modelo se ha replicado en más de ciento cincuenta países siendo Indymedia-Argentina uno de los centros más sólidos.

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Algunas experiencias colombianas

En Colombia, Martha Rodríguez y Jorge Silva hicieron parte del Movimiento Nuevo Cine Latinoamericano; produjeron documentales en 16 mm sobre la situación de los campesinos e indígenas en el país comoChircales (1971) y Nuestra voz de tierra, memoria y futuro (1980). Es osible inscribir en este Movimiento a cineastas como Carlos Álvarez con ¿Qué es la democracia? (1971) y a Diego León Giraldo con Camilo Torres (1971) . Con respecto a la presencia del Movimiento Latinoamericano del Video en nuestro país podemos hablar de las experiencias del Videocombo y Cine Mujer, ambas de Bogotá . Cine Mujer (1978) fue un colectivo de mujeres que vincularon el cine a las luchas del feminismo. Sus fundadoras fueron Sara Bright, Clara Riascos, Patricia Restrepo y Eulalia Carrizosa. Si bien comenzaron realizando filmes en 35 mm paulatinamente el video fue el medio que más les posibilitó estar activas en la producción tanto de proyectos propios como por encargo (la mayoría videos para ONG y televisión educativa). Esta experiencia se mantuvo hasta 1999. Por su parte, el Videocombo(1991) estuvo liderado por Luis Fernando Barón y Ricardo Gómez. Este reunió a cincuenta filiados entre grupos y personas con el objetivo de posibilitar una “comunicación democrática que alimente las expresiones de diversidad y heterogeneidad de nuestros pueblos” (Barón en Gómez, 1993a:8). Uno de sus proyectos más grandes fue la realización del Diagnóstico Nacional de Recursos de Video en el que se presenta una muestra de 136 experiencias entre personas, grupos o instituciones de todo el país relacionadas con las actividades en el sector; en ese Diagnóstico, realizado en 1993, encontramos información sobre tipos de instituciones, temas, formatos de producción, formas de distribución y fuentes de los materiales difundidos, así como la trayectoria de las organizaciones y volumen de la producción: “Las personas o grupos de la muestra que producen video, lo hacen desde hace cinco años en promedio. En total han producido 7.861 videos, para un promedio de 82 videos por centro; del total, 1.390 fueron producidos en 1992” (Camargo y Gómez en Gómez, 1993a:14). Los resultados del Diagnóstico dan cuenta de una gran actividad en todo el país que, intuimos, podría ser la base de lo que aconteció en los años siguientes con la televisión comunitaria .

La década de los años noventa inició con uno de los proyectos políticos más importantes de su historia como nación: la formulación de una nueva constitución política en 1991 desde los paradigmas de la democracia participativa y el multiculturalismo; en el Artículo 20 fue establecido el derecho a la información y la garantía para fundar medios de comunicación y en el 75 la igualdad en el acceso al espectro electromagnético (antes en potestad exclusiva del estado). Estas dos directrices propiciaron las condiciones para la diversificación de medios de comunicación y de los usos de la televisión. De una larga tradición, la necesidad de expresión e información propia de las comunidades u organizaciones encontró una nueva válvula de salida: la televisión comunitaria. Este fenómeno, además de responder a las preocupaciones de una localidad o grupo social de crear una imagen auto-determinada, se podría atribuir a otras dos condiciones: la recepción de señales incidentales internacionales -en especial de Perú-, que mediante el sistema de antena parabólica mostró otras formas de hacer televisión; y el fortalecimiento de la vida municipal -en el marco de la descentralización-, que tuvo como urgencia poner en circulación información local (aunque en muchos casos tuvo un carácter proselitista en períodos electorales). El espesor social de la pantalla televisiva aumentó pues “los canales comunitarios confirman, en sus aciertos y en sus debilidades, que los itinerarios de una democracia pasa por los diálogos más cercanos, el derecho a mirarse con ojos e ilusiones propios, la necesidad de conversar con el afuera para no caer en cercos endogámicos, las conexiones entre imágenes y dinámicas sociales” (Rey en Pérez:75).

Hasta 1995, la proliferación de canales de televisión locales o comunitarios fue en aumento. En ese año se dictó la Ley 182 que dio origen al órgano regulador del servicio de televisión, la Comisión Nacional de Televisión (cntv) que estableció una nueva clasificación del servicio según su cobertura: nacional, zonal, regional y local (esta última relativa al servicio que se presta en un municipio o distrito). La televisión local fue definida como aquella con “fines sociales y comunitarios y sin posibilidad de comercialización” (Benedetti en Ministerio de Comunicaciones: 74). Hasta la promulgación de esa ley, en el ámbito estatal, muchas de estas estaciones de televisión fueron consideradas ilegales por hacer uso del espectro electromagnético sin ninguna regulación . La televisión comunitaria en Colombia aparece definida con este nombre en el Artículo 1 del Acuerdo 006 de 1999 , en el que se describe su tipo de servicio:

[Debe ser] prestado por las comunidades organizadas sin ánimo de lucro, con el objeto de realizar y producir su propia programación para satisfacer necesidades educativas, recreativas y culturales. Este servicio deberá prestarse bajo la modalidad de televisión cerrada, por uno o varios canales de la red. Así mismo, por razón de su restricción territorial y por prestarse sin ánimo de lucro, este servicio no se confundirá con el de televisión por suscripción.

No obstante, antes de esa definición estatal, la televisión comunitaria era una práctica común, con una trayectoria de más de siete años y relacionada en forma directa con la comunicación alternativa; de allí se podría concluir que estas televisiones respondieron a un modelo de producción que no fue ni estatal ni privado, sino hecho en y para la comunidades: “Estas televisiones han sido protagonistas de la reconfiguración de órdenes sociales en los barrios, en comunas, en localidades, en pequeños municipios o en algunas zonas de las grandes ciudades. Y además han participado en la transformación de órdenes comunicativos, medioambientales, políticos, generacionales, religiosos, sexuales, étnicos y de género” (Barón en Pérez:34). En 1998, el Diagnóstico Nacional de Televisión Local y Comunitaria indicó la existencia de 265 canales comunitarios a escala nacional, con mayor concentración en los departamentos de Antioquia y Valle del Cauca.

Una vez reglamentada la televisión comunitaria, los canales tuvieron que asumir una serie de exigencias: mantener una programación de catorce horas semanales de producción propia (dos horas diarias), pagar licencias de funcionamiento e impuestos; exigencias que han ido mermando su sostenibilidad, además de asumir en condiciones desiguales la competencia que representa la sobreoferta internacional de la televisión por suscripción y los canales privados nacionales (RCN y Caracol). Es posible deducir que los mandatos jurídicos y legales han limitado el desarrollo de estos canales; en este sentido, encontramos una crítica a la CNTV hecha por un militante de los medios alternativos, Mauricio Beltrán, quien dice que esta ha actuado más como “mecanismo de presión y policíaco” que como un promotora de este tipo de canales .

Hemos centrado nuestra indagación en experiencias en las que el video es una práctica realizada al margen a las estructuras hegemónicas de producción y distribución televisiva y cinematográfica, un fenómeno comunicativo que se ha mantenido en el tiempo y guarda parentesco con la comunicación alternativa y popular. Dos eventos son, actualmente, característicos de ese fenómeno en el ámbito nacional: el Festival Internacional de Cine y Video Alternativo y Comunitario Ojo al Sancocho, realizado en Bogotá, y el Festival Nacional de Cine y Video Comunitario, realizado en Cali. Ambos han permitido el encuentro y la visibilización del tipo de organizaciones y experiencias audiovisuales que nos interesan . A pesar de su fuerza actual, sorprende la escasa bibliografía dedicada a este fenómeno en particular. En nuestras consultas solo identificamos tres investigaciones: el informe de Imágenes & Imaginarios (2008), realizada por Códice Comunicaciones ; el libro Lo que le vamos quitando a la guerra: medios ciudadanos en contextos de conflicto armado (2008), editado por Clemencia Rodríguez; y el trabajo de grado de María José Román, Video comuna: política desde el audiovisual alternativo y comunitario (2009). Estos trabajos mapean la diversidad de organizaciones que desarrollan “prácticas audiovisuales que se sustraen de las lógicas de reproducción de la realidad propia de los medios hegemónicos de comunicación, y que en cambio tienen la potencia de producir otras realidades”, como afirma María José Román. Queremos indicar rápidamente algunas de las organizaciones que han participado en los eventos mencionados. Estas tienen en común el desarrollo de diversidad de actividades audiovisuales: formación de públicos, capacitación y produccion, además de vincular a su trabajo modos y medios de comunicación distintos al video. Se trata de experiencias localizadas en los barrios populares de los principales centros urbanos del país (Bogotá, Medellín y Cali), pero también en zonas rurales:

Escuela Audiovisual Infantil de Belén de los Andaquíes (Caquetá): dirigida a niños de esta pequeña población. Surge en el año 2006 con el lema “Sin historia no hay cámara”. El trabajo de formación para niños no solo incluye enseñarles a grabar sino a editar y montar sus videos en el blog de la organización.

Colectivo de Comunicación de Montes de María (Bolívar): iniciada en 1994; utiliza tanto el video, como la radio, los impresos e internet para generar procesos comunicativos que fortalezcan la participación. Cuenta con un canal de televisión llamado Línea 21, una escuela audiovisual y el cineclub itinerante La Rosa Púrpura del Cairo. En 2010 lanzaron el primer Festival Audiovisual de los Montes de María – Versiones de la Memoria.

Formato 19k (Bogotá): creada en 2005 por jóvenes de Ciudad Bolívar, un sector periférico de la capital de Colombia. Ha desarrollado la Escuela Audiovisual impartiendo talleres, sobre todo, para niños.

Sueños Films (Bogotá): reconocida por ser la organizadora del Festival Internacional de Cine y Video Alternativo y Comunitario Ojo al Sancocho que se realiza desde 2008. También está ubicada en Ciudad Bolívar y desde 2005 ha impulsado la Escuela de Investigación Eko-Audiovisual. A principios de 2011 emprendió la creación de la Escuela Popular de Cine y Video Comunitario.

Full Producciones (Medellín): integra la Red de Comunicaciones de la Comuna 13 que se compone, además, de los periódicos Signos desde La 13 y Contá Contá, el canal Comuna 13 Televisión y la emisora virtual Enlace Estéreo. Este colectivo, que opera desde el año 2007, ha creado dos semilleros de comunicación: uno para niños (Fulleritos) y otro para jóvenes (Full Revolution). En 2010 realizó la primera Muestra Audiovisual Comuna 13 – La Otra Historia.

Cine Pa’l Barrio (Cali): desde 2006, junto a la Fundación Nacederos, el colectivo realiza proyecciones en los barrios del Distrito de Aguablanca. Con sus actividades ha posibilitado crear nuevos espacios de socialización para niños y jóvenes, así como generar reflexiones sobre problemáticas de estos barrios.

El país está en deuda con el estudio de estas prácticas de comunicación asociadas con el vídeo  que tienen un alto nivel de participación de sus comunidades y va más allá de la representación que hacen de sí mismas con el audiovisual. Estas experiencias han generado procesos educativos, de movilización social, resistencia cultural y construcción de la memoria de sus territorios y sus gentes. Esta indagación es un esfuerzo que se suma a los pocos existentes para documentar un sector del campo de la comunicación y la cultura colombiano y latinoamericano: un pequeño mapa de prácticas, procesos y sentidos audiovisuales.

 

Camilo Aguilera Toro
Egresado de Comunicación Social de la Universidad del Valle (Cali, Colombia), con maestría en Sociología de la Cultura de la Universidad Estatal de Campinas/UNICAMP (Sao Paulo, Brasil). Docente contratista de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle en las áreas de Metodología de la investigación y Comunicación y cultura. Su principal área de trabajo ha sido las articulaciones entre tecnologías de la imagen, memoria e identidad y dentro de ella ha desarrollado, entre otras investigaciones, Documental colombiano: temáticas y discursos (Aguilera y Gutiérrez, Universidad del Valle, 2001); O espectador como espetáculo: noticias das torcidas organizadas na Folha de S. Paulo (Aguilera, Universidad Estadual de Campinas (BR), 2004); Rostros sin rastros: Televisión, memoria e identidad (Aguilera y Polanco, Universidad del Valle: 2009), Luchas de representación: procesos , prácticas y sentidos audiovisuales colectivos en el sur-occidente colombiano (Polanco y Aguilera, Universidad del Valle: 2011), Video comunitario, alternativo, popular… Apuntes para el desarrollo de políticas públicas audiovisuales.

 

Gerylee Polanco Uribe
Comunicadora Social-Periodista de la Universidad del Valle que se ha desempeñado en el campo de la gestión cultural, la investigación y la producción audiovisual. Gerylee ha co-dirigido junto a Camilo Aguilera Toro, el proyecto de investigación-gestión archivistica Rostros Sin Rastros: Televisión, Memoria e Identidad. Durante los años 2009 y 2011 fue co-investigadora del proyecto realizado para el Ministerio de Cultura Experiencias de apropiación colectiva de tecnologías audiovisuales en el sur-occidente colombiano. Como socia de la compañía Contravia Films ha producido una serie de cortometrajes y el largometraje EL VUELCO DEL CANGREJO, película ganadora del Premio de la Crítica Internacional FIPRESCI en el Festival de Cine de Berlin 2010. Actualmente, también se desempeña como Docente contratista de la Carrera de Comunicación y Cine Digital de la Universidad Autónoma de Occidente.

Fuente : http://revistavisaje.com/?p=772

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“El Tigre y el Venado”, los secretos de la creación de un “documental nómada”. Entrevista al director Sergio Sibrián por Carlos Argueta (El Salvador)

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 “Sinceramente cuando empezamos a idear el documental nunca pensamos que tuviera tanta aceptación a nivel nacional e internacional. (..) Solo nos dedicamos a hacerlo sin esperar nada, y ese esperar nada nos ha hecho que llegue todo” dice Sergió Sibrián director del documental salvadoreño “El tigre y el venado” en esta entrevista realizada por Carlos Argueta el 30 de julio 2015.

“Hecho con el presupuesto del corazón” como lo dice el autor, “El Tigre y el Venado” retrata a un abuelo indígena como “sujeto, y no como objeto mediático”, insiste Sergio.

Es fruto de la labor audiovisual comunitaria de ACISAM (El Salvador) y de un taller de formación en documentalismo social impartido por nuestra Escuela Popular y Latinoamericana de Cine y Televisión dictado (Venezuela). Si bien para Sergio “el mejor premio es la aceptación de la comunidad” cabe destacar que ha sido galardonado recientemente como Mejor Documental Latinoamericano en el Sunscreen Festival, en Florida : http://www.laprensagrafica.com/2015/05/05/el-tigre-y-el-venado-triunfa-en-festival-de-cine-sunscreen, además de otros premios (mejor documental indígena en el VIII Encuentro Hispanoamericano de Cine y Video Independiente “Contra el Silencio Todas las Voces” de México 2014, Premio de los Estudiantes de Cine del Festival Rencontres d’Amérique Latine, Francia 2014, Mención “Nuestro Norte es el Sur” otorgado por el canal Telesur en el Festival de la Habana 2014).

En su nota de intención como director de “El Tigre y el Venado”, Sergio Sibrián explica su método: “La cámara mira desde lejos para dar prioridad al contexto en que vive el personaje y con tiempos largos de observación para lograr que el espectador tenga más elementos del contexto y el tiempo suficiente para activar la reflexión, que le permita pasar de su papel pasivo a protagonista de la historia como espectador. La decisión de partir de la existencia del personaje es para dar prioridad a las acciones de su vida cotidiana y después ponerle palabras, logrando un equilibrio entre las cosas hechas (las acciones), las cosas dichas (las palabras) y así eliminar la entrevista-busto aburrida y tradicional que encierra a las personas quitando naturalidad y libertad en sus acciones y palabras.”

Más información : https://escuelapopularcineytv.wordpress.com/2014/12/07/el-tigre-y-el-venado-de-sergio-sibrian-contra-el-tiempo-de-la-television-el-tiempo-de-nuestra-america/

URL de este artículo: http://wp.me/p2bGPp-Km

Julián Boal : la necesidad política de un “Teatro del Oprimido”

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A juicio de Julián Boal, su expansión y diversificación ha conducido a una frecuente desactivación de su potencial subversivo y emancipador, dándose el caso de proyectos que aplican las técnicas y planteamientos del Teatro del Oprimido para mejorar la rentabilidad de ciertas empresas o con fines meramente terapeúticos.

En conexión con la idea de Jean Luc Godard de que su intención no es realizar películas políticas sino hacer “políticamente cine”, el creador del Teatro del Oprimido, Augusto Boal, cree que para llevar a cabo auténtico teatro político hay que intentar transformar radicalmente las convenciones que dominan el mundo de la representación escénica.

Augusto Boal considera que la separación entre actores y espectadores responde a un presupuesto ideológico que otorga a unos pocos el derecho a la palabra, la acción y la luz, mientras condena a los demás al mutismo, la pasividad y la oscuridad. Por todo ello, Boal propone una ruptura de ese reparto de roles, permitiendo que los espectadores puedan intervenir activamente en la representación, ya sea aportando soluciones a los conflictos argumentales, planteando nuevas situaciones o dando indicaciones a los actores y al director. “De esta forma, escribe Fran Ilich en un texto que repartió durante la primera sesión de Remezclando la realidad con los narrative media, el Teatro del Oprimido cumple las promesas de interactividad a las que aspira la narrativa digital, y aunque no siempre alcanza la sofisticación que la tecnología nos brinda, posee el plus de ser una disciplina tangible que logra eludir las trampas de la virtualidad para anclarse dentro del mapa de lo físico”.

El Teatro del Oprimido surgió en un contexto histórico y político -finales de los 50 y principios de los 60- en el que el Partido Comunista Brasileño (PCB) había alcanzado ciertas cotas de poder social y el apoyo explícito de la mayor parte de los intelectuales y artistas de la época. Pero sus presupuestos no se alejaban demasiado del programa nacional-desarrollista que había puesto en marcha el presidente Getulio Vargas. De hecho, en algunos documentos oficiales, el PCB aseguraba que el obrero brasileño sufría más por el retraso del desarrollo económico del país que por la explotación capitalista. Al mismo tiempo, propugnaba una alianza de carácter patriótico entre los diversos sectores sociales y económicos brasileños, diluyendo la lucha de clases en beneficio del crecimiento global de la nación.

Más allá de la utilización propagandística del concepto de pueblo, el PCB consideraba que las “masas populares” eran incontrolables, irracionales y manipulables, una actitud elitista que, de algún modo, también se reflejaba en las piezas de agitación y propaganda que se representaban durante aquellos años en los Centro Populares de Cultura. Creados e impulsados por un ex-miembro del grupo Arena (colectivo teatral dirigido por Augusto Boal), los Centros Populares de Cultura desarrollaron una amplia y variada producción creativa entre 1961 y 1964 que incluyó desde la realización de varias películas a la edición de revistas y libros, pasando por la puesta en marcha de numerosas obras escénicas. Sus propuestas recurrían al didactismo y a la inmediatez, tratando de transmitir contenidos políticos explícitos (y plenamente dirigidos) a través de una recuperación forzada de ciertas manifestaciones expresivas populares. El hecho es que la actividad de estos centros fue muy apreciada por amplios sectores de las clases medias (sobre todo intelectuales y estudiantes), pero nunca logró atraer al público popular. Para Julián Boal, la razón última de ese rechazo derivaba de que los creadores y gestores de estos centros tenían una visión condescendiente y despectiva del arte popular, al que en su manifiesto fundacional dedicaban calificativos como primario, evidente, inhábil, grosero o trivial.

Por aquella misma época, Paulo Freire empezó a aplicar su influyente método de alfabetización, primero en el estado de Pernambuco y después en el resto de las regiones brasileñas. Hasta que en 1964, tras el golpe de estado contra el presidente Joao Goulart, tuvo que exiliarse a Chile, donde continuó desarrollando su programa pedagógico y alcanzó reputación internacional. El método de alfabetización de Freire no tenía exclusivamente un propósito funcional -esto es, enseñar a leer y a escribir-, sino que pretendía que los alumnos aprendieran a descifrar, intervenir y transformar el entorno que les rodeaba. De ese modo, propiciaba una relación dialéctica y horizontal (no vertical y jerárquica) entre profesores y alumnos, cambiando radicalmente los roles vigentes en el ámbito educativo. “Según la Pedagogía del Oprimido, señaló Julián Boal, la tarea del enseñante no consiste en llenar la cabeza de los alumnos con el contenido de su narración (como si estuviese realizando una transferencia bancaria), sino en promover un aprendizaje crítico y constructivo”. Augusto Boal desarrolló los principios y métodos del Teatro del Oprimido a partir de una experiencia escénica que tuvo con campesinos peruanos en el marco de una campaña de alfabetización inspirada en la metodología de Paulo Freire.

Desde finales de los años 60, el Teatro del Oprimido tuvo una extraordinaria acogida en Francia, un país con una extensa comunidad de exiliados latinoamericanos y una poderosa corriente escénica militante que encontró en el método de Augusto Boal un nuevo impulso para seguir desarrollándose. Ya en 1968, Boal había contactado con diferentes colectivos teatrales izquierdistas y en 1971, el grupo Arena participó en el Festival Internacional de Nancy. Un año después, Boal dirigió a un extenso y ecléctico grupo de actores franceses y latinoamericanos y en 1977 se publicó la primera traducción al francés del libro Teatro del Oprimido. En cualquier caso, Augusto Boal también tuvo que hacer frente a ciertas reacciones negativas, como la de un sector de la crítica teatral francesa que nunca vio con buenos ojos su metodología escénica.

A lo largo de las tres últimas décadas, el Teatro del Oprimido ha alcanzado una gran expansión internacional, contabilizándose en la actualidad más de 140 grupos repartidos en unos 40 países. “Pero es muy probable, advirtió Julián Boal, que sean bastantes más, ya que existen numerosos colectivos amateurs que, por su propia naturaleza, no se conocen fuera de sus restringidos ámbitos de influencia”. Sólo en Francia, Julián Boal puede confirmar la existencia de unas 20 agrupaciones, con estructura, objetivos y temáticas completamente diferentes: desde colectivos de extrema izquierda o asociaciones alternativas que trabajan en colaboración con comunidades locales hasta grupos que organizan sesiones de Teatro del Oprimido para mejorar la convivencia y rentabilidad en empresas e instituciones, pasando por tropas profesionales con un extenso repertorio dramático.

A juicio de Julián Boal, en muchas de estas actualizaciones contemporáneas de las enseñanzas del dramaturgo brasileño, pueden encontrarse dos elementos que contribuyen a desactivar su potencial emancipador. Por un lado, las propuestas de muchos de estos grupos caen en un exceso de idealismo, ya que presuponen la existencia de una especie de naturaleza humana eterna y fija que condiciona los pensamientos y pasiones de los individuos, con independencia de sus posiciones económicas y sociales. A partir de esa premisa, sus montajes dramáticos suelen centrarse en cualidades de orden moral y psicológico -y no en cuestiones ideológicas y socio-económicas- de modo que las intervenciones de los espectadores apelan a aspectos emocionales y sentimentales, en vez de denunciar las injusticias y desigualdades de las estructuras sociales.

Por otro lado, la profesionalización de algunas de estas tropas genera ciertas contradicciones muy difíciles de resolver. Hay que tener en cuenta que el Teatro del Oprimido surgió con la intención de luchar contra la especialización en la producción cultural, proponiendo que los espectadores pudiesen intervenir activamente en la representación escénica y cuestionando la idea de que los actores son mediadores ideológicamente neutrales. Además, la dependencia profesional hace que estos grupos acepten cualquier encargo que les hagan, ya sean campañas antitabaquistas o sesiones contra el alcoholismo, la violencia doméstica, el desempleo o la convivencia cívica en las escuelas.

En estas circunstancias, se corre el peligro de que la metodología del Teatro del Oprimido pase de ser una herramienta revolucionaria en manos del pueblo a convertirse en un instrumento que utiliza el poder para neutralizar el potencial amenazante de ciertos conflictos y problemáticas sociales y culturales. Su objetivo final se tergiversa, pues, en vez de estimular a los espectadores a que protagonicen un proceso real de transformación social, termina adquiriendo un carácter meramente terapeútico y no tiene ninguna repercusión fuera del foro donde se produce. Julián Boal considera que este tipo de tergiversación no afecta únicamente al Teatro del Oprimido, sino que responde a una estrategia más global del poder para reapropiarse de los discursos divergentes. Por ejemplo, el análisis semiótico surgió como una herramienta que desenmascaraba los dispositivos normativos que se articulan a través de los mensajes mediáticos, pero ahora se utiliza para elaborar de una forma más efectiva y sofisticada dichos mensajes”. En cualquier caso, señaló Julián Boal, siguen existiendo muchos grupos herederos de las propuestas de Augusto Boal que realizan un trabajo cargado de sentido crítico y de potencial emancipador, tanto en Francia como en Brasil y otros países.

 

Metodología del Teatro-Foro (Augusto Boal) : una herramienta poderosa para construir la participación popular.

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Resumen

El teatro forum es una modalidad teatral creada por Augusto Boal. La cual a veces ha sido despolitizada, cayendo en una suerte de terapia sicológica individual cuando no existe ningún horizonte de cambio estructural de la sociedad. En estas circunstancias, como lo explica Julián Boal, se corre el peligro de que la metodología del Teatro del Oprimido pase de ser una herramienta revolucionaria en manos del pueblo a convertirse en un instrumento que utiliza el poder para neutralizar el potencial amenazante de ciertos conflictos y problemáticas sociales y culturales.

El Teatro del Oprimido sigue totalmente vigente para motivar cambios más allá de la solapersona cuando logra insertarse en procesos colectivos y puede demostrar su potencialidad educativa y acción transformadora en diferentes contextos. Con este articulo se pretende mostrar cómo se utiliza el teatro forum en la actuación con grupos comunitarios. Se presenta un estudio de casos llevado a cabo sobre un grupo que se ha formado en las actividades desarrolladas por el Centro de Teatro del Oprimido de Río de Janeiro (Brasil).

Para este grupo, formado por mujeres que trabajan como empleadas domésticas, el teatro se presenta como una oportunidad de vivenciar y aprender nuevos conocimientos, de tener momentos de ocio, sueños y alegría, de compartir y vivir con las compañeras historias de vida semejantes. Las participantes declaran haber experimentado cambios en su trabajo y en su vida personal: mejora de la convivencia en el trabajo, con la familia y con los amigos y cambios relacionados con la autoconfianza, seguridad en la resolución de problemas cotidianos, visión crítica del mundo, ejercicio de la ciudadanía. En síntesis, la práctica del teatro forum favorece el desarrollo de habilidades que ayudan a tomar conciencia y a deshacer las situaciones de opresión.

1. El teatro forum en el contexto del teatro del Oprimido

El Teatro del Oprimo es una formulación teórica y un método estético, creado por Augusto Boal, basado en diferentes formas de arte y no solamente en el teatro. Reúne un conjunto de ejercicios, juegos y técnicas teatrales que pretenden la desmecanización física e intelectual de sus practicantes y la democratización del teatro. El Teatro del Oprimido tiene por objetivo utilizar el teatro y las técnicas dramáticas como un instrumento eficaz para la comprensión y la búsqueda de alternativas a problemas sociales e interpersonales.

Se trata de estimular a los participantes no-actores a expresar sus vivencias de situaciones cotidianas de opresión a través del teatro. Desde sus implicaciones pedagógicas, sociales, culturales, políticas y terapéuticas se propone transformar al espectador -ser pasivo- en-espect-actor, protagonista de la acción dramática -sujeto creador-, estimulándolo a reflexionar sobre su pasado, modificar la realidad en el presente y crear su futuro. El espectador ve, asiste; el espect-actor ve y actúa o mejor dicho ve para actuar en la escena y en la vida (Boal, 1980).

Con el Teatro del Oprimido se pretende que los participantes reflexionen sobre las relaciones de poder, mediante la exploración y representación de historias entre opresores y oprimidos, en las que el público asiste y participa de la pieza. Las obras teatrales son construidas en equipo, a partir de hechos reales y de problemas típicos de una comunidad, tales como la discriminación, los prejuicios, la violencia, la intolerancia y otros. El Teatro del Oprimido es, ante todo, un espacio de acción que se vale de las técnicas de representación con el propósito de analizar y proponer soluciones de cambio ante la opresión que bajo distintas formas sufren los individuos y las comunidades.

Dentro del Teatro del Oprimido hay varias modalidades y técnicas: Teatro Forum, Teatro de la Imagen, Teatro Periodístico y Teatro Invisible.

2. La práctica del Teatro Forum.

Esta forma teatral está entroncada con la creación colectiva. Las obras que se representan parten del análisis de las inquietudes, problemas y aspiraciones de la comunidad a la que la van dirigidas. Esta metodología tiene muchos puntos de contacto con la del actor y autor italiano Darío Fo. Una vez representado el espectáculo, los espectadores pueden participar convirtiéndose en actores y actrices de la obra. El procedimiento es muy sencillo: uno de los miembros del grupo, el coringa3, que hace de animador de sala, cuando alguien de entre los espectadores alza la mano porque quiere expresar su punto de vista sobre la escena en curso, dice en voz alta “alto”, se para la escena e invita al espectador sustituir al actor en el escenario.

La condición esencial para que este tipo de teatro se dé es que el espectador ha de ser el protagonista de la acción dramática y se prepare también a serlo de su propia vida.

Se utiliza pues el teatro como un arma de liberación con el objetivo de desarrollar en los individuos la toma de conciencia social y política.

El teatro forum es el teatro de la primera persona del plural. Por tanto, es necesario que el público sea homogéneo para que el tema de la opresión elegido revele algún aspecto de la cotidianeidad colectiva (Laferrière y Motos, 2003).

Las actividades desarrollas en un taller de teatro forum se dividen en dos fases:

1) Ejercicios dirigidos al proceso, al juego performativo, a la improvisación y sus reglas.

2) La construcción colectiva de un texto y la preparación de un espectáculo, con la coordinación de un coringa. El proceso de creación cultural y apropiación por parte del grupo de las técnicas del teatro forum. Técnicas basadas en el supuestos de que a un protagonista, un oprimido, desea algo y el objeto de su deseo es obstaculizado por la acción de un personaje antagonista, un opresor.

2.1. Primera fase: ejercicios y juegos

Boal sistematizó los ejercicios y juegos en categorías, que trabajan con los sentidos y que actualmente constituyen lo que él denomina la Estética del Oprimido (2006): sentir lo que se toca, escuchar lo que se oye, observar lo que se mira, estimular varios sentidos, entender lo que se dice y se oye.

Esta clasificación implica, simultáneamente, ejercicios de equilibrio y de exploración de las diferentes formas de movimiento, de ritmos, de comunicación a través de imágenes, actividades para ejecutar con los ojos cerrados, de calentamiento, de integración, de creación de personajes y de escenas, etc.

1. Sentir todo lo que se toca. Tiene el objeto de sensibilizar el tacto y desarrollar el control corporal. Se incluyen ejercicios que disocian los movimientos de las diferentes partes del cuerpo (movimientos simultáneos diferentes de dos o más partes del cuerpo), caminar (formas de andar diferentes a las de las vida cotidiana: a cámara lenta, a saltos, a cuatro patas), masajes (diálogo persuasivo entre dos cuerpos para librar el movimiento y la rigidez muscular mediante movimientos repetitivos), juegos de integración, juegos colectivos que promueven la confianza y la cohesión grupal), ejercicios de equilibrio en los que se juega con la fuerza de la gravedad, etc. Los ejercicios de disociación corporal están destinados a entrenar el control mental

2. Escuchar todo lo que se oye. Incluye actividades orientadas a entrenar el sentido del oído y a desarrollar la musicalidad. Consisten básicamente en ejercitar diferentes ritmos, melodías y sonidos a través del movimiento, de la voz o de la respiración. Por ejemplo, en “el ritmo de las imágenes” se dedica a la exploración de los ritmos internos.

En esta actividad un participante sale de la sala, los demás individualmente intentan expresar con sus cuerpos una imagen rítmica del compañero o compañera de acuerdo a cómo cada los percibe. A continuación todos los participantes de forma simultánea repiten los ritmos que crearon. Seguidamente el participante que esta fuera entra e intenta integrarse en esa orquesta de ritmos, que son, según su compañeros, los suyos.

3. Observar todo lo que se mira. Esta categoría incluye actividades destinadas a ejercitar el sentido de la vista con el objeto de reconocer y obtener la máxima información de las imágenes corporales. Destacamos tres secuencias principales de ejercicios:

– “Los espejos”: juegos en los que se trata de reproducir imitando los movimiento y las expresiones de un compañero con la máxima exactitud y detalles.

– “Modelado”: un participante modela el cuerpo de otro, bien tocándole o sugiriéndole movimientos para conseguir efectos expresivos concretos.

– “Los esclavos”: ejercicios de diálogo corporal en los que se presupone la existencia de un hilo imaginario entre un participante -sujeto (opresor)- y un participante objeto (oprimido). Este ejercicio contribuye a trabajar el subtexto, los pensamientos internos del personaje que no se muestran explícitamente en el texto teatral.

4. Activar diferentes sentidos. En esta categoría se distinguen dos series de ejercicios. La primera incluye aquellos en los que se priva a los participantes del sentido de la vista con objeto de ejercitar los demás. La otra serie trabaja con todos, incluida la vista, y consiste en actividades colectivas donde los participantes se distribuyen por el espacio creando diferentes formas, figuras y agrupaciones (en grupos de 3 ó 4 personas, formando figuras geométricas, agrupándose en función de un rasgo físico distintivo, color de una prenda, etc.).

Un ejercicio típico en esta categoría es el llamado “fila de ciegos”. Se forman dos filas con los participantes cara a cara. Los de la fila A cierran los ojos y con las manos examinan el rostro y las manos de la persona de la fila B que tienen enfrente. Luego los componentes de la fila B se dispersan por el espacio de la sala y los ciegos deberán encontrar a la persona que tenía delante, solamente tocando con las manos los rostros.

5. La memoria de los sentidos: entender lo que se dice y se oye. Los ejercicios de esta categoría están dirigidos a estimular la memoria y la imaginación con el objeto de utilizar ambas como fuentes generadoras de emoción, y especialmente, la memoria emocional. Por ejemplo, en el ejercicio “memoria emocional recordando un día de paseo” cada participante debe tener a su lado un copiloto, a quien contará un día de su pasado – de la semana anterior o de veinte años atrás- en el que verdaderamente le ocurrió algo importante, algo que le marcara de manera profunda y cuyo recuerdo todavía le provoca una determinada emoción. El copiloto debe ayudar a que la persona reviva la memoria de las emociones preguntando y proponiéndole varias cuestiones relacionadas con los detalles sensoriales. El copiloto no es un simple voyeur –que asiste al proceso- sino que debe aprovechar el ejercicio para construir en su propia imaginación el mismo acontecimiento narrado por el compañero, con los mismos detalles, la misma emoción y las mismas sensaciones.

Muchos de estos ejercicios y juegos son creados por Boal a partir de las ideas generadas por los participantes en los talleres, de las necesidades surgidas en su práctica pedagógica teatral, de bromas y juegos populares. También de la no comprensión y de la ejecución “equivocada” de alguna actividad surge a veces la inspiración para una nueva técnica. Después de los ejercicios, incluyendo algunas improvisaciones que ayuden a sacar a la luz posibles situaciones y personajes para una pieza, se pregunta sobre qué temas le gustaría al grupo realizar un teatro forum. En un momento posterior, subdividido el grupo de acuerdo con los temas, cada participante relata sus experiencias de opresión en relación con el tema elegido. Esos relatos proporcionan materiales para diálogos, situaciones y posibles personajes en una futura escena teatral. Esta investigación se puede extender, propiciando las improvisaciones, a las técnicas de ensayo, que también sirven como instrumento para la construcción de la pieza teatral. La coordinación de los trabajos de la creación de la pieza y, posteriormente, su dirección es realizada por el coringa , teniendo siempre en cuanta la contribución de los participantes.

Las técnicas empleadas estimulan el cuestionamiento, proporcionando una comprensión de los problemas sociales abordados en busca de mejores alternativas de solución. Todo el proceso de teatro forum está sistematizado, el guión surge, bajo la conducción de los coringas. No e les está permitido aplicar la improvisación a los ejercicios y técnicas del Teatro del Oprimido, sino que se ha de seguir el protocolo marcado. Una de las orientaciones de Boal es que las técnicas y su conducción deben ser ejecutadas de forma semejante por todos los coringas, evitando variaciones, que dificulten la evaluación. La uniformidad de las acciones realizadas por los coringas permite una mejor evaluación de los talleres.

Según Boal, las reglas de juego del teatro forum son indispensables para que se produzca el efecto deseado de aprendizaje de los mecanismos por los cuales una opresión se ocurre y el descubrimiento de tácticas, estrategias y ensayo de prácticas para evitarla.

Tras la elección de las situaciones que van a ser representadas, se inicia el trabajo de dramaturgia, de construcción de la pieza. La estructura y el montaje de la pieza se van concretando a través de las orientaciones aportadas por el coringa, pero son discutidas y analizadas en todas sus fases.

Durante los ensayos, la repetición de algunos relatos, que habían surgido inicialmente como desahogo emocional, favorece que estos que sean vivenciados como distanciamiento del pasado. Tristezas de unas personas dichas por boca de otras van adquiriendo un tono más ligero, menos doloroso.

Los fragmentos escénicos se unen no sólo por la acción, sino por un eslabón central constituido por varias personas que utilizarán el escenario para contar sus vidas. Al mismo tiempo, se transforman en espectadores al asistir a las sugerencias que, a su vez, harán los espectadores de la sala proponiendo otros desenlaces para sus historias.

Repetida varias veces una escena, el coringa va realizando las correcciones necesarias, trabajando el escenario, la postura corporal, la forma de interpretación. Para la creación de las escenas es necesario conocer y definir el deseo del

protagonista y concretar la situación sobre la que se realizará la escena, para ello el grupo tiene plantearse las siguientes cuestiones tratando de responderlas:

¿Qué es lo que se desea?, en relación con los problemas compartidos. Esto permite definir qué es lo impidió al protagonista conseguir lo que pretendía. A esta pregunta ha de dar respuesta cada uno de los componentes del grupo.

– ¿Qué es lo que impide conseguir lo que se quiere? Se discuten todos los motivos manifestados por el grupo. Las dificultades son vividas, escenificadas por otros personajes, por otros participantes, para que tanto el protagonista como la sala, cuyo alguno de sus miembros le sustituirá, se enfrenten con el hecho vivenciado.

– ¿Cuáles son las salidas? Es preciso que el grupo esté convencido de que hay salidas para la situación representada. Aunque sean difíciles de atisbar, han de ser buscadas, pues alguna cosa se podrá hacer para cambiar la situación de opresión.

Señala Boal (2005) que una pieza de teatro-forum no puede ser fatalista, ni ha de plantear una situación extrema en la que no se pueda hacer ya nada.

La composición del espacio de la representación (espacio escénico y espacio dramático) inicialmente la plantea cada participante, que hace su propuesta de forma individual, a igual que con el personaje, y a continuación, se debate en el grupo. El coringa da la conformidad sobre la construcción del texto, deliberando si las alternativas propuestas pueden ser efectivamente realizadas teatralmente. Los ensayos son realizados y evaluados igual que la composición de cada personaje, primero individualmente y después en grupo, con la finalidad de hacer las correcciones necesarias. El espacio se constituye también en un ocasión para el diálogo.

La escenografía se construye a partir de recursos obtenidos en la chatarra, materiales reciclados. El vestuario es aportado por los participantes y la iluminación suele ser muy simple. Cada participante utiliza sus habilidades para la elaboración del vestuario, escenografía, música, iluminación, etc.

Durante el proceso de dirección escénica el coringa orienta en los aspectos relativos a la expresión corporal para evidenciar con claridad la ideología, el trabajo, la función social, la profesión, etc. de los personajes, a través del movimiento y de los gestos.

Es importante que cada personaje sea caracterizado por acciones significativas, de modo que los espect-actores, en la sala, a la hora de sustituir a un personaje concreto, puedan fácilmente identificar sus movimientos y gestos. Cada personajes debe ser representado visualmente, con una manera de ser y actuar fácilmente reconocida, independientemente de su discurso. Por su parte, cada escena deberá contener la expresión exacta del tema abordado y utilizar lo estrictamente esencial de escenografía. El vestuario será un elemento caracterizador de los rasgos esenciales del personaje, para que los espectactores puedan utilizarlo cuando sustituyan a los actores.

El esquema del proceso de diseño de un pieza de teatro forum reconcreta en el esquema 1

Esquema 1. Diseño del montaje de una pieza de teatro forum

2.3. La representación de un espectáculo de teatro forum

El espectáculo de teatro forum ha de ser considerado como un juego artístico e intelectual entre artistas y espect-actores. Antes de iniciarse la representación el coringa explica a la sala4 las reglas del juego teatral, invitando al público a hacer algunos ejercicios de calentamiento mediante técnicas de relajación, a fin de estimular su participación

La representación comprende la relación con otro grupo integrante también de la comunidad, en condición de espectador en la sala o participante. Se convierte ésta, así, en un encuentro social, en una reunión entre amigos, donde se puede hacer palmas, aceptar o rechazar.

En un primer momento el espectáculo se representa para la sala, como un espectáculo convencional, donde se muestra una obra que contiene un conflicto que se deseaba resolver, es decir, la opresión que se trata de combatir. El público asiste a la pieza y el coringa conduce la sesión.

En este momento del teatro forum no se busca la mejor solución, sino conocer los mecanismos de opresión presentes en la situación representada, experimentando y buscando salidas desde el punto de vista del protagonista. Las alternativas son analizadas por la sala, cuyas personas se transforman desde espectadores en espect-actores, es decir, aquellos que ven y actúan.

El coringa tiene la función de estimular al público a participar de la representación.

Convida a los espectadores a que entren en escena, sustituyendo al protagonista, y a que presenten alternativas para el desenlace de la obra.

El coringa auxilia en la reconstrucción del texto, debatiendo con los spect-actores si las alternativas propuestas pueden ser efectivamente realizadas.

Puesto que el teatro forum es una modalidad teatral que utiliza una concepción de obra inacabada, el coringa insta a los espectadores a que hablen sobre lo que significa para ellos la escena vista, lo que les sugiere la historia representada, y les estimula para que al identificarse con el tema debatido, participen de la trama de la pieza, convirtiéndose en protagonista de esta historia. La escena en sí es un skecht, un esbozo de acto, que no tiene un final determinado y prescrito. La intervención del público es la que define el final del la obra. De esta manera los asistentes dejan de ser espectadores y se convierten en participantes, presentando alternativas a la cuestión debatida e implicándose en la discusión del problema. El público puede hacer varias intervenciones sobre una misma escena, si el debate así lo requiere.

El coringa estimula la reflexión sobre la situación representada, polemizando junto con los otros espectadores e informando que es posible asumir el lugar del protagonista cuando este cometa un error o bien opte por una alternativa falsa o insuficiente, para buscar de este modo una solución mejor a la situación representada.

Cuando un actor es sustituido no queda totalmente fuera de juego, sino el escenario como auxiliar, a fin de animar al espert-actor y corregirlo, en caso de que eventualmente este se equivoque.

La experiencia de ser público espect-actor es declarada por los participantes como muy positiva ya que les ayuda a percibir las situaciones de opresión en sus vidas, una vez que adquieren una mayor percepción del papel de opresor-oprimido. Pues la actividad teatral se constituye en “un instrumento eficaz en la comprensión y en la búsqueda de  soluciones para problemas sociales e interpersonales” (Boal, 1996: 28).

Las acciones del Teatro del Oprimido están marcadas por momentos de intercambio, de confrontación de ideas, donde la obra popular, la vida popular, en sus contradicciones y conflictos de valores se expone ante los ojos atentos de la comunidad.

Conceptos estereotipados van dando lugar a reflexiones mejor elaboradas debido a la socialización de la información y de relaciones de poder más igualitarias, y con una identificación más clara de la figura del opresor y del oprimido.

“Teatro es acción” dice Boal. Es preciso que los diferentes deseos de los distintos personajes se enfrenten, caracterizando así el conflicto dramático. Pero ese conflicto no se resuelve ni se disuelve en la escena. En realidad se estimula, se aviva. La pieza termina siempre inacabada, generalmente cuando el protagonista, después de algunas tentativas, prácticamente desiste de luchar por lo que desea. Para Boal, el teatro forum consiste fundamentalmente en sugerir a todos los espectadores presentes, tras visualización de un pieza teatral, que hagan de protagonista y busquen improvisar variantes a su comportamiento. El propio protagonista deberá, posteriormente, improvisar la variante que más le agrade (Boal, 1996).

Al final de la sesión del teatro forum, los actores y el coringa evalúan si consiguieron facilitar la participación de la sala y si lograron de hecho promover el debate o lo Boal llama, la activación del espectador (que debe transformarse así en espect-actor).

3. El grupo comunitario Teatro Forum:

“Marias do Brasil”

“Quero sair da seca,

aprender a ler e escrever,

artista de teatro quero ser botar sapato novo.

E deste lugar me esquecer”.

(Marias do Brasil).

3.1. Un poco de historia del grupo.

El grupo “Marias do Brasil”, formado por siete mujeres trabajadoras domésticas y creado en 1998, es el que más tiempo de formación lleva recibiendo en el Centro Teatro del Oprimido5 de Río de Janeiro y también el de mayor edad media de sus componentes.

Goza de reconocimiento social por las acciones realizados para las trabajadoras domésticas a través del teatro. Para la realización de la presente investigación se observó las actividades desarrolladas por el grupo y se entrevistó a los coringas encargados del proyecto, además se analizaron las relatos de las experiencias y las historias de vida del grupo.

El grupo de las “Marias do Brasil” inició su andadura en el proyecto de teatro forum “Está limpio el escenario”. Sus componentes estaban matriculadas en un curso de alfabetización, donde la mayor parte del alumnado eran trabajadoras domésticas.

El primer espectáculo de las Marías, “Cuando el verde de sus ojos se esparcía por la plantación”, fue presentado en Río con un participación de alrededor de 240 trabajadoras domésticas. De las integrantes del proyecto inicial solo permanecen siete personas. El primer espectáculo de las Marías, “Cuando el verde de sus ojos se esparcía por la plantación”, fue presentado en Río con un participación de alrededor de 240 trabajadoras domésticas. De las integrantes del proyecto inicial solo permanecen siete personas.

En este primer montaje abordan sus historias de infancia y salida de casa de los padres, de sus ciudades de origen, en busca de mejores oportunidades de vida y de trabajo. El tema del acoso sexual surge en el segundo montaje, aflorando así el deseo hasta entonces reprimido de hablar sobre este asunto y manifestándose con un fuerte carga de rebelión e indignación ante el asedio sufrido.

Desarrollaron otros proyectos hasta llegar a la pieza actual: “Yo también soy una mujer”, donde cuentan las razones de su emigración a Río de Janeiro en busca de trabajo, los problemas de salud y asedio sexual sufrido por ellas. Desde hace cuatro años que el grupo está representando este espectáculo.

El texto fue reorganizado, recreado y ensayado en varias ocasiones, incorporando las contribuciones individuales, como gestos, hallazgos sonoros e ironías y trayendo la memoria a la pieza teatral como un deseo de desagravio y búsqueda de un nuevo desenlace para sus historias de vida. El espectáculo, creado colectivamente a partir de esas historias y experiencias de cada una de las componentes, tiene una dimensión humorística y dramática. Escenas, aparentemente sueltas en el tiempo van construyendo un documental de la vida de esas mujeres, que con coraje muestran sus matrimonios deshechos, sus recuerdos de la infancia y sus sufrimientos. Y también, momento actuales, denunciando con humor e ironía los prejuicios y discriminaciones vividas por estas mujeres, de mayoría negra, sin escolarización, nacidas en la región más pobre de Brasil, la región del nordeste.

En el proceso de creación se utilizó la técnica del teatro imagen para trabajar uno de los temas elegidos: “la familia”. Para ello, se elaboraron numerosas imágenes de familia, revelando las diversas concepciones de esta institución, y los conflictos  familiares vividos y, muchas veces todavía, no asimilados. El segundo tema fue “el sueño profesional”. El sueño no realizado, una vida abocada al encuentro con el mundo del trabajo doméstico y la reclusión, en el que la mayoría de ellas vivió su infancia.

El texto de la obra fue construido colectivamente, con una temporalidad que acoge la historias de varias vidas, mezclando pedazos multiformes de vidas dispersos en el tiempo para formar una única existencia. Los fragmentos escénicos se unen no precisamente por la acción, sino por un eslabón central, interpretado por varias personas que utilizan el escenario para contar sus vidas.

Las representaciones no siempre tienen lugar en espacios convencionales. El lugar suele ser una pista, una calle, una asociación de vecinos. Han sido varias las invitaciones recibidas por el grupo para actuar en salones, auditorios y ambientes improvisados. Este espectáculo ha sido representado en distintos eventos, congresos, reuniones de sindicatos y diversos festivales brasileños.

Tanto la escenografía como el diseño y la confección del vestuario han sido elaborados por las participantes. Para la primera se ha utilizado materiales reciclados recogidos de la basura y materiales de desecho.

Las historias de vida de las “Marías” están marcadas por relatos de sufrimiento, provocados por la pérdida temprana de la convivencia familiar. Los vínculos familiares de estas mujeres se han desvanecido con el tiempo, algunas no saben donde están sus padres, hermanos, parientes o amigos y, principalmente, los hijos que engendraron.

También, les fue impuesta la necesidad de emigrar para salir a la búsqueda de trabajo en ciudades lejanas debido a la carencia de las condiciones mínimas para sobrevivir (falta de vivienda, alimentación y salud). Han sido criadas lejos de sus familias, trabajando en casa de desconocidos, aprendiendo mediante la observación de las personas con quienes trabajaban o convivían.

Todas muestran voluntad de volver a sus ciudades de origen, como si el tiempo vivido fuese provisional en sus vidas. “Conseguí juntar un dinerito del teatro. Está guardado y ahora voy a comprar un terreno en Ilhéus … (ciudad donde nació en el estado de Bahía) Cuando me jubile vuelvo para allá y disfruto a tope de mi familia”, sueña Maria da Conceição (fragmento narrativo6). (6 Los fragmentos narrativos de historias de vida forman parte de la investigación de campo realizada por Tania Baraúna para la tesis “Dimensões sócio educativas do teatro do oprimido: Paulo Freire e Augusto Boal”.)

Las “Marías” aún recuerdan muy bien la represión, que comenzó en casa, cuando aún eran niñas. Sin oportunidad de estudiar, de aprender una profesión, siguieron todas el mismo rumbo, en búsqueda de un sueño de vida mejor. Salían de nordeste de Brasil –una de la regiones más pobres- por causa de la sequía y la miseria. El hambre trajo a Maria José, todavía muy joven, a Río de Janeiro. Dejó padre, madre y hermanos. “Lloro mucho por la noche. Siento mucha nostalgia de mi madre, de mi abuela que murió y yo no estaba allí. Tengo muchas ganas de estar allí, pero no lo consigo. Allí no tengo trabajo”

(fragmento narrativo).

“Sufrí cuando vine para acá, pensé que no iba a soportarlo”, recuerda Maria da Conceição (fragmento narrativo).

Las relatos traen de vuelta los sufrimientos vividos, es inevitable no llorar. La investigadora tuvo que parar las relatos en varios momentos, los recuerdos traían mucha carga emocional de pérdidas y tristezas.

En las relatos de las “Marias” se contaron algunas historias de vida que forman parte de las escenas de la obra teatral. En las vidas de las “Marias do Brasil” transformar la realidad en un mundo de imaginación resulta mucho más fácil.

Maria José es una de las siete que cuentan en el escenario las experiencias que vivieran de jóvenes en la profesión y el asedio sexual del patrón: “Yo estoy orgullosa de trabajar como empleada doméstica, fue así que tuve y tengo muchas oportunidades de conocer a buenas personas, por eso me siento feliz en mi profesión. Por otro lado tenemos algunos problemas, sufrimos algunas injusticias y hasta acoso sexual (fragmento narrativo). Las “Marías” tuvieron el coraje suficiente para contar sus historias, para exponer sus sufrimientos.

Actualmente el proyecto de las “Marías” tiene un convenio con el Sindicato de Trabajadores Domésticos para la realizar teatro forum legislativo7 donde son escenificados las propuestas de proyectos de ley y discutidos con los representantes del sindicato. Los derechos de las trabajadoras domésticas son representados a través del teatro forum. Esta práctica traspasa la simple constatación de las necesidades del grupo, propone ideas, e incluso proyectos de ley, para cambiar las condiciones laborales de estas trabajadoras, mediante la reivindicación de un ley que garantice los derechos laborales y sociales 8. Así el teatro forum se convierte en un instrumento de lucha social.

Las “Marias do Brasil”, a través de las reivindicaciones de su quehacer cotidiano mediante la técnica del teatro forum interpelan a la opinión pública para que propongan y encuentren soluciones a los problemas abordados. Además de representar teatralmente la vida cotidiana de las empleadas domésticas la obra “Yo también soy una mujer” permite, una vez terminada la representación, convidar al público a volver a escenificar ciertas momentos del espectáculo, a fin de encontrar nuevas soluciones a los problemas propuestos (explotación, violencia, asedio físico y moral). Esta práctica teatral traspasa la simple constatación de una opresión, propone ideas, e incluso hasta proyectos de ley para cambiar las condiciones de trabajo.

Durante los años 2004 y 2005 el grupo “Marias do Brasil” tuvo el apoyo de la fundación Heinrich Böll, iniciándose así un proceso de multiplicación dentro del Sindicato de Trabajadores Domésticos mediante cursos teatrales para docenas de trabajadores.

3.2. Análisis de los relatos del grupo comunitario Teatro

Las relatos de las “Marias do Brasil” son importantes para comprender las adquisiciones y los cambios ocurridos en sus vidas, debido a su participación en el Centro de Teatro del Oprimido en actividades teatrales con la técnica del teatro forum.

Las componentes del grupo forman parte de las muchas mujeres que emigraron desde las zonas rurales a las grandes ciudades brasileñas con la esperanza de encontrar un trabajo estable. Comenzaron a trabajar en la infancia en el campo, como sirvientas domésticas, en edades comprendidas entre los 4 y los 8 años. Salían tempranamente de casa de los padres entre los 8 y los 13 años. Todas ejercen en la actualidad la profesión de trabajadoras domésticas.

La mayoría del grupo (80%) evidencia una insuficiente escolarización y declaran que encuentran dificultades como la falta de tiempo y el cansancio por las extensas jornadas de trabajo.

Seis son solteras, sólo una, viuda. El embarazo precoz es una constante a ser resaltada en la vida de las “Marias”. El 99% tiene hijos, el 70% desconoce su destino (fueron donados o llevados a lugares desconocidos). Solamente tres de ellas conviven eventualmente con sus hijos y nietos.

Procuran compensar la carencia afectiva y los recuerdos de sus familiares con las familias en las que trabajan. Algunas manifestaron que las patronas afirman que ellas forman parte de la familia, pero constatan que en la práctica no son reconocidas como familiares, puesto que reciben por su trabajo lo mínimo estipulado en los derechos laborales. “Trabajo y trabajo ¿no? Mi patrona habla así: la tengo a usted como si fuese de la familia. ¿Me considera de la familia? De la familia no soy. Usted tiene cariño a la persona que trabaja en su casa, pero no es de la familia. Si usted lo fuese tendría los mismos derechos que un hijo… Entonces yo pregunto ¿voy a heredar también?

(fragmento narrativo). La falta de reconocimiento afectivo por los patronos y por el trabajo a que ejercen genera un sentimiento ambiguo: ser empleado, vivir y convivir con una familia y no formar parte de ella.

Ante estas cuestiones, se puede deducir que el derecho de esas trabajadoras domésticas es desfigurado por los vínculos de amistad y de familiaridad, ocultando desigualdades en los salarios y los beneficios laborales. La legislación laboral brasileña no afronta las deficiencias y la inadecuación de las condiciones de salud en el trabajo a domicilio y en otros tipos de trabajo informal y precario, ejercidos por un gran número de mujeres, expuestas a situaciones de riesgo que afectan a su salud física y emocional.

Los reslato de las “Marias” -manifestado en todas las declaraciones- revelan un significativo indicador de violencia doméstica, causada por padres y familiares, y también de trabajo y de violencia infantil. La explotación y la violencia infantil son señaladas dentro de la propia familia. Y, aunque ésta sea el primer espacio de socialización, acaba convirtiéndose en un escenario amenazador para las niñas. La intervención violenta de los padres, casi siempre justificada por la imposición necesaria de límites y control de actitudes, se torna exacerbada y más dramática, aún, por la condición de género de la mujer con una infancia inserta en un conjunto de relaciones sociales de base patriarcal.

Las “Marias”, cada una a su modo, encuentran formas de salir del círculo de opresión y violencia: decidiendo prematuramente abandonar la vida familiar. Este momento es relatado como un acontecimiento vivido con gran sufrimiento: Comencé a trabajar desde pequeña. Tenía cinco años. Con mi abuela en el campo plantaba mijo, frijoles, arroz, algodón y encima era maltratada por mis familiares” (fragmento narrativo).

La violencia doméstica forma parte de la cotidianidad de las “Marias”, revelada en las relatos, a través de la agresión, sea física y/o sexual, simbólica o psicológica, motivada por los conflictos familiares asociados a la precariedad y pobreza extrema de vida. Y este es el principal motivo para que estas mujeres abandonasen sus hogares siendo niñas o adolescentes y emigraran a la ciudad de Río de Janeiro en busca de mejores condiciones de vida. La violencia sufrida dejó marcas emocionales y físicas en estas mujeres. Estos episodios forman parte del texto teatral, vivido por ellas como malos tratos, abuso sexual y falta de escolarización.

El papel de opresión hasta entonces realizado por la familia, después es sustituido por la figura del patrón. Los relatos son muy reveladores de la relación de poder y opresión existente entre las patronas. Esta relación es rota por algunas de las “Marias” con el objetivo de asistir a la escuela y, principalmente, al desarrollar la actividad teatral del Centro Teatro del Oprimido, por no ser esta una actividad común entre las clases trabajadoras domésticas. Fue otra de las barreras derribadas por ellas, a pesar de tener que soportar actitudes desalentadoras y opresivas por parte de los patrones: “Fue muy difícil hacer teatro. Muchas veces lloré a causa de los chistes que mis patronos hacían respecto a mi trabajo en el teatro. Decían que el teatro era una payasada, que no llevaba a nada. Los ensayos generales eran los sábados, entonces el día anterior yo me quedaba hasta las dos y media de la madrugada preparando la comida, dejaba la cocina completamente limpia. Incluso así las patronas no querían que saliese a hacer teatro”

(fragmento narrativo).

El teatro es una nueva posibilidad de desafío y una mejor oportunidad de vida para las “Marias”. Ninguna de las entrevistadas tuvo aprendizaje ni experiencias teatrales anteriores a las habidas en el Centro de Teatro del Oprimido. A través de estas declaran haberles ocurrido cambios significativos en sus vidas en relación con las actitudes adquiridas, expresadas en el comportamiento social: autoconfianza, seguridad en la resolución de problemas cotidianos, visión crítica del mundo, ejercicio de la ciudadanía.

“El teatro lleva alegría a las personas de las comunidades. Hago teatro no por el dinero, sino por la alegría y la satisfacción” (fragmento narrativo). “Hacemos el teatro con alegría, al principio no recibía dinero, pero incluso así no me importaba porque hacía las representaciones con placer, era una satisfacción presentar nuestro trabajo. La alegría de las personas era nuestra recompensa.” (fragmento narrativo).

“Antes yo tenía depresión, tenía soledad, tenía un montón de cosas, pero después que comencé a hacer teatro me sentí persona. El Centro del Teatro del Oprimido me mostró el otro lado del al vida. Allí las personas se preocuparon de mostrarnos que tenemos capacidades” (fragmento narrativo).

Mediante el teatro las “Marías” pasan a tomar conciencia de su capacidad para desarrollar un trabajo intelectual, para expresar sus sentimientos. Estos cambios son constatados en las declaraciones de los acontecimientos ocurridos en la cotidianidad de sus vidas.

“Una vez le dije a Boal que cuando estoy en el teatro me olvido que soy Fátima y que tengo problemas de hipertensión. En el momento que me pongo el vestuario me transformo y soy una “Maria”, el personaje” (fragmento narrativo).

“El teatro me modificó mucho, hasta me hizo percibir que soy quien era. Hoy tengo facilidad para expresarme mejor, tengo más alegría, gracias al teatro” (fragmento narrativo).

“El Centro Teatro del Oprimido me mostró el otro lado del a vida, allí las personas se preocuparon de mostrarme que tenía capacidades. Algunos patronos por el contrario te desaniman. Gracias al teatro descubrí la persona que tenía dentro de mi y hoy consigo abrir la boca y me expreso mejor. Me mostró que soy capaz: me enseñó a escribir, a expresarme mejor, a traspasar barreras que encontraba en mi trabajo, en relación con mis patronos y sus familias” (fragmento narrativo).

Todas las “Marías” consideran que ocurrieron cambios relacionados con el trabajo y la vida personal. Declarando que tales cambios fueron muy positivos, implicando la mejoría de la convivencia en el trabajo, con la familia y con los amigos.

Las “Marías” declaran haber llegado al teatro inhibidas, con baja autoestima, con dificultades para hablar y exponer sus dramas y problemas vividos a lo largo de sus vidas como mujeres trabajadoras domésticas. Estas declaraciones ratifican la afirmación de Boal (2000) de que “el Teatro del Oprimido comienza cuando acaba. Cuando acaba la gente tiene que irse a la calle. La gente tiene que irse para cambiar nuestra vida, tienen que irse para transformar. Esto es una especie de laboratorio”.

Estas mujeres salen fortalecidas para incidir mejor en las resoluciones de sus vidas. A través del teatro rescatan su autoestima, perciben la necesidad de volver a estudiar, evidenciando la importancia de que sus hijos y nietos estudien, para que tengan mejores oportunidades que ellas, y, así, quebrar el ciclo de la opresión y no reproducir el modelo de sus vidas: sin oportunidades básicas en la infancia ni en la vida.

Para ellas el teatro ha sido una revelación, un medio de reencontrar la autoconfianza y de mirar con cierto distanciamiento individual y colectivo sus diferentes experiencias personales.

El grupo presenta una relación de vínculo afectivo fortalecido, demostrando sentimientos de solidaridad y compañerismo. Algunas comparten vivienda y las ganancias adquiridas en el trabajo, ayudándose financieramente.

Las “Marías” se sienten valoradas y vistas como nunca antes lo habían sido. Boal cuenta (2005) lo que oyó de una de ellas: “Ahora hace poco, durante el espectáculo, la familia para la cual yo trabajo hace más de diez años estaba completa en la sala (…) fue la primera vez que me vieran y oyeran diciendo lo que pienso, diciendo algo más que “sí señor, sí señora”. ¡Hoy haciendo teatro todo el mundo me vio y me oyó! Ahora saben que existo, porque hice teatro”. Prosigue Boal explicando por qué María lloró en el camerino:

“Miré al espejo y vi… una mujer (…) Antes de hacer teatro, en el espejo yo veía a una empleada doméstica (…) ¿Sabe? Yo hasta descubrí que soy bonita?”

El Teatro del Oprimido, al dar la voz a una empelada doméstica, le permite a ella ver que era “Maria”, que era mujer y no solo una empleada doméstica sin identidad y sentimientos.

A través de las actividades del Centro de Teatro del Oprimido, el grupo tuvo la oportunidad de divulgar su trabajo, de viajar por diversas ciudades de Brasil, de conocer el Congreso Nacional en Brasilia, de estar con autoridades políticas, ministros y personas de otras categorías sociales, de ser vistas y escuchadas, de existir. Todos ellos, motivos para elevar la autoestima del grupo.

El trabajo realizado por las “Marias” está lleno de esperanza y humanidad. La actividad teatral permite a esas mujeres revelarse, mostrar su talento, pero sobre todo, convertirse en actores políticos que reivindican sus derechos y desarrollan formas innovadoras para la lucha social frente a las diversas formas de opresión.

Los participantes cuyas historias de opresión han sido escenificadas aseguran que después de la experiencia con el teatro forum tiene mayores oportunidades y argumentos para resolver las cuestiones de opresión a las que estaban siendo sometidos. Representar y ver representado, tener otras sugerencias del público para sus historias les ayuda a repensar la opresión de otro modo, a encontrar soluciones. Sobre todo, originaron cambios estructurales relacionados con estereotipos y prejuicios, por medio de las relaciones de opresión que fueron trabajadas, y hasta incluso, superadas.

Por medio de las técnicas teatrales los participantes en los talleres declaran haber adquirido competencias y haber desarrollado habilidades hasta ahora no descubiertas y percibidas ayudándoles a resolver las situaciones de opresión en sus vidas. También manifiestan la necesidad de profundizar en el conocimiento de las técnicas del teatro forum, mediante otros cursos y grupos de estudio.

4. Resultados de las actividades desarrolladas por el Centro Teatro del Oprimido en los grupos comunitarios.

Las actividades desarrolladas propician en los grupos comunitarios los siguientes resultados: Estimular la reflexión sobre la noción de colectividad y cooperativismo en la búsqueda de alternativas para problemas sociales.

– Sensibilizar al poder público y a la sociedad civil para la implantación de políticas y recursos que legitimen los derechos ciudadanos de las personas.

– Incentivar la práctica teatral y estimular la reflexión sobre los temas abordados durante la realización de actividades.-

– Buscar la construcción y apropiación colectiva de procesos de sociabilidad y ciudadanía.

– Posibilitar la apertura de espacios para la práctica de acciones educativas con la introducción de cambios que permitan a los participantes la construcción de una interacción social, minimizando la violencia y contribuyendo a la participación como ciudadano en la solución de los problemas sociales.

– Las dinámicas teatrales con las técnicas del Teatro del Oprimido pueden ser entendidas como procedimientos que implican acciones educativas llevadas a cabo con grupos comunitarios, con el objeto de favorece la manifestación de la interacción social, basada en la comunicación, la cooperación, la confianza, la reciprocidad, el respeto mutuo y la responsabilidad.

Al trabajar con situaciones de conflicto, el participante tiene la oportunidad de vivenciar la condición de opresor y oprimido. El Teatro del Oprimido posibilita y estimula a los participantes la capacidad para resolver problemas de forma adecuada, esto es, comportarse constructivamente en momentos de conflicto, ayudándoles a renunciar a la violencia, desarrollando la capacidad de diálogo y la búsqueda conjunta de soluciones de los problemas de su medio social.

Más que ofrecerles una formación teatral a los participantes se les faculta para que, a través de la dramatización, lancen una nueva mirada sobre sí mismos sobre su entorno social y sobre su creación artística. Al mismo tiempo, el juego teatral ayuda al proceso de desinhibición, de liberación de la lucidez, capacitando al grupo de no actores para mostrar alguna competencia en el escenario, evitando la simple animación del texto, procurando pensar por medio del lenguaje teatral e inventando un sistema de actuación vinculado al proceso creativo. El trabajo de explicación de los signos teatrales realizados por los coringas permite al grupo nombrarlos, reconocerlos, elegir los más adecuados, y jugar con ellos.

De esta manera queda reafirmado el objetivo del forum, que no es ganar, sino los espact-actores aprendan mediante la praxis teatral a poner en práctica sus ideas. Y que los actores y la sala, actuando igualmente, tengan conciencia y adquieran competencias para convivir con las posibles consecuencias de sus acciones. Se trata de un entrenamiento, de un ensayo de fortalecimiento para las acciones de la vida real.

Para Boal una sesión de Teatro deL Oprimido no debe terminar nunca, porque todo lo que en ella acontece debe ser extrapolado a la propia vida. Los espectadores participan activamente, manteniendo un diálogo colectivo entre los actores y la sala, que seguidamente invierten sus papeles. En un espacio de relaciones horizontales y educativas. De aquí la importancia del teatro como herramienta de inserción social.

La supervivencia del Teatro del Oprimido durante tantos años y en tantas cultura diferentes prueba por un lado que el mundo, auque aparentemente muy cambiado, permanece siendo el mismo en lo referido a los asuntos de estructura de poder. Por otra parte, demuestra la eficacia social, política e imaginativa de este tipo de teatro para apoyar la escucha de las diferentes culturas y hacer nacer de su propio seno las soluciones a los conflictos de las personas en sociedad.

Autores: Tania Baraúna, Universidade Católica do Salvador, y Tomás Motos Teruel. Universidad de Valencia

Bibliografía

Baraúna, T. (2008). Dimensões sócio educativas do teatro do oprimido: Paulo Freire e Augusto Boal. Tesis doctoral. Universidad Autónoma de Barcelona: Departamento de Pedagogía Sistemática y Social.

Boal, A. (1979). Técnicas Latino-Americanas de teatro popular: uma revolução copernicana ao contrário. São Paulo: Hucitec.

Boal, A. (1980). Stop: c’est magique! Río de Janeiro: Civilização Brasileira.

Boal, A. (1996). Teatro legislativo: versão beta. Río de Janeiro: Civilização Brasileira.

Boal, A. (1996b). O arco-íris do desejo: método Boal de teatro e terapia. Río de Janeiro: Civilização Brasileira.

Boal, A. (1998). Jogos para atores e não-atores. Río de Janeiro: Civilização Brasileira.

Boal, A. (2000). Hamlet e o filho do padeiro: memórias imaginadas. Río de Janeiro: Record.

Boal, A. (2003). O teatro como arte marcial. Río de Janeiro: Garamond.

Boal, A. (2005). Teatro do oprimido e outras poéticas políticas. Río de Janeiro: Civilização

Brasileira.

Boal, A. y Jackson, A. (2006): Aesthetic of the Opressed, New York: Routhledge Laferrière, G. y Motos, T. (2003). Palabras para la acción. Ciudad Real: Ñaque.

Sector nacional de Formación del Movimiento de los Trabajadores rurales Sin Tierra de Brasil : “Método de trabajo y de Organización Popular”

Posted on Actualizado enn

Índice
Agradecimientos ……………………………………………………………7
Prólogo a la edición en español
Adelar Pizzeta (MST Brasil) ………………………………………………..9
Presentación
Ademar Bogo ………………………………………………………………..17
Trabajo de base y alcance del método
Ademar Bogo…………………………………………………………………21
Método de planificación
Ademar Bogo…………………………………………………………………47
El compañero al que no le gustaba leer
Frei Betto………………………………………………………………………55
La delegación de tareas y poderes como mecanismo
para proyectar y formar militantes
Adelar Pizzeta………………………………………………………………..65
Algunas recomendaciones para la expresión oral:
oratoria y discurso
Adelar Pizzeta………………………………………………………………..79

Cómo hacer una reunión
Ademar Bogo ………………………………………………………………..91
Cómo mejorar nuestra mística ……………………………………103
Cómo organizar a la masa. Cómo formular y encaminar
una propuesta. ……………………………………………………………109
Cómo se construye un movimiento de masas . ………………115
Trabajo de base, trabajo de masas y trabajo de grupo……..125
Organizar la estimulación. …………………………………………..137
Los vicios y las formas de superarlos. …………………………..143
Agitación y propaganda ……………………………………………..153
Formación de cuadros políticos: elaboración teórica,
experiencias y actualidad ………………………………………….161
Cómo implementar la formación de cuadros………………….171
Cómo preparar y realizar asambleas ……………………………..181

AGRADECIMIENTOS
Al MST, por su solidaridad revolucionaria con los
movimientos y organizaciones de Argentina y toda
América Latina, compartiendo sus experiencias de lucha y
formación. A Adelar J. Pizetta de la Escuela Nacional
Florestan Fernandes, por acompañar todo el proceso,
las dudas y propuestas que surgieron durante el trabajo
de traducción y edición. A Léia y familia, del hoy
Asentamiento Mario Lago, Ribeirão Preto-San Pablo, por los
aprendizajes, el cariño y por hacer llegar este
libro-herramienta a nuestras manos.
A Ramon Ramalho y Luciana García Guerreiro por la
revisión de partes fundamentales de la traducción.
A nuestr@s compañer@s de nuestras organizaciones
y de todas las organizaciones hermanas, sin quienes
este esfuerzo colectivo no tendría sentido.


Prólogo a la edición en español
Adelar João Pizetta
Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra
(MST) – Brasil
La fuerza de cualquier organización está en la cons-
trucción colectiva, la cual se relaciona con múltiples
factores, a partir de una realidad determinada, concre-
ta. Entre ellos podemos destacar dos que consideramos
claves: por un lado, la cuestión de la formación de la
conciencia, de la organicidad de sus miembros y, por
otro, la capacidad de movilización y lucha –las verdade-
ras parteras de las transformaciones. La fuerza del pue-
blo está, justamente, en su organización y su lucha.
Pero la fuerza también reside en la claridad de sus obje-
tivos, tanto inmediatos como estratégicos, pues es en
función de ellos que se construye la estructura orgánica
y se definen las tácticas y estrategias de lucha. Estos
objetivos, además, sirven de orientación para todo el
proceso de formación que se desarrolla en su interior. A
lo cual podemos agregar que la fuerza también está en
los valores humanistas y socialistas que cultiva y pro-
paga la organización. La fuerza está en los principios
éticos y morales revolucionarios, está en la afectividad y
solidaridad con otros sectores sociales, en la capacidad
de alianzas con otras fuerzas en lucha. Sin embargo,
toda esa fuerza debe ser construida tanto desde el pun-
to de vista de la elaboración teórica, como desde el pun-
to de vista práctico.
Vivimos en una sociedad que prácticamente separó
dos aspectos que deben, desde nuestro punto de vista,
ser una unidad dialéctica. Nos referimos a la separación
entre los que piensan, dirigen y entre los que hacen, eje-
cutan. La separación entre el trabajo intelectual y el tra-
bajo manual. No podemos repetir esa práctica en las or-
ganizaciones que buscamos la transformación de la so-
ciedad.
Entonces, buscando cada vez más la superación de
esa dicotomía, es que el Movimiento de los Trabajadores
Rurales Sin Tierra –MST– siempre se ha preocupado en
articular las dos esferas. Por eso, para nuestro movi-
miento el estudio es fundamental. La apropiación del co-
nocimiento científico, de las experiencias históricas, de
las estrategias de lucha, de organización y también la
formación política, son condiciones esenciales para el
avance de una organización en la cual sus miembros se
transforman en sujetos políticos con capacidad de pen-
sar, de elaborar, de hacer.
Con esta preocupación el MST fue elaborando herra-
mientas metodológicas en diferentes momentos, que ter-
minaron siendo editadas en este libro, con el fin de que
los militantes pudieran llevar adelante tareas organizati-
vas al tiempo que se fueran formando en ese proceso.
De ahí la importancia del método, del modo, de la mane-
ra como se hace, como se aprende a hacer – haciendo.
El método es algo dinámico que va siendo elaborado e
implementado por una organización y por sus militan-
tes, para enfrentar y superar desafíos que surgen en la
realidad; para superar las contradicciones inherentes a
cualquier proceso de lucha. En este sentido, no existe
un único método y no existe un método eterno, que dure
para siempre. El método no es una receta mágica. Exige
creatividad, esfuerzo colectivo, osadía para crear algo
nuevo. Lo que sí permanece son los principios organiza-
tivos; aunque también ellos necesitan ser actualizados,
reelaborados, de acuerdo a las situaciones y condiciones
históricas.
Es decir, varias de las herramientas que constan en
esta publicación fueron redirigidas y repensadas en su
momento, para dar cuenta de los desafíos específicos de
una realidad determinada. Por eso, nunca pueden ser
interpretadas como receta, como algo que se aplica me-
cánicamente a cualquier realidad. Sin embargo, sirven
como ejemplo de experiencias, de prácticas que fueron
reales en determinados momentos de la organización y
que pueden servir de orientaciones, de auxilio, para que
en otros momentos y realidades se pueda continuar ela-
borando e implementando un método organizativo y de
trabajo popular que dé cuenta de los desafíos que nece-
sitan ser superados.
De manera un tanto general, hemos diferenciado en
nuestra organización distintos niveles de actuación, de
comprensión y de participación de sus integrantes. No
obstante, la gran preocupación debe ser la de buscar y
garantizar al máximo la participación de todos los invo-
lucrados en el proceso; como forma de constituirse, en
los hechos, en sujetos políticos de la transformación.
Cuando hablamos de masa, nos estamos refiriendo al
conjunto de los trabajadores y trabajadoras que están
siendo explotados, que se encuentran dispersos y sin or-
ganización que los vincule a una estrategia de supera-
ción de sus dificultades. Por ejemplo: todos los y las tra-
bajadoras Sin Tierra son parte de la masa de trabajado-
res que trabajan la tierra pero que no la poseen, y que
por esa razón son explotados en su proceso de trabajo.
Cuando estos trabajadores son incorporados por al-
gún trabajo de base –trabajo popular que busca la arti-
culación con el fin de luchar por la conquista de sus de-
rechos– el grupo que se mueve, que se junta en la lucha
y construye organización, se transforma en base.
O sea, la base es aquella parte de la clase explotada (masa) que
decide y se dispone a dar sustento a un proceso de cam-
bio interno y externo, propio y de la realidad en la cual
actúa. Y que decide hacerlo a través de la organización y
de las luchas colectivas y políticas. Es la parte del pue-
blo que toma conciencia de la opresión y participa acti-
vamente de un proceso de construcción de nuevas alter-
nativas, de superación de su condición; y lo hace articu-
lada y colectivamente. Para ser base de una organiza-
ción, no basta simplemente estar en ella. Es necesario
estar participando.
Es en ese proceso de trabajo de base y de lucha con-
creta, que surgen los líderes y los militantes. El líder
aparece en las acciones concretas como alguien que
está en el medio de la masa y toma la iniciativa, aporta
sugerencias, demuestra determinación y coraje, accede
a más información que las demás personas de su grupo;
y aún compartiendo dicha información, entiende más
rápido los conflictos y todo lo que está pasando y expre-
sa públicamente aquello que a muchos les gustaría de-
cir (y no lo hacen por no conseguir elaborar un discur-
so, o a veces por falta de coraje para hacerlo).
La mayoría de los líderes llegan a ser militantes. Éstos
adquieren un nivel de entendimiento, de experiencia
personal que, a través del conocimiento de la realidad
de un espacio determinado (territorio), despierta y con-
tagia a los demás para comprender esa realidad. Orga-
niza y acompaña a esas personas en la lucha cotidiana
por resolver sus problemas, articulando esa lucha espe-
cífica con las luchas más generales contra las injusti-
cias cometidas contra toda la clase trabajadora.
El militante se mueve por una pasión que articula la
indignación contra las injusticias y la ternura por todas
las personas que son parte en este proceso de lucha. El
militante aprende a equilibrar las emociones de rebeldía
e indignación con las ideas. Descubre que razón y cora-
zón están interrelacionados y, por lo tanto, que las ideas
no sobreviven sin los sentimientos.
El militante es aquel que invita, que motiva, que se
encuentra con otros, que hace el trabajo de base, que se
anima y participa activamente de la lucha; siempre dan-
do el ejemplo de superación. Explica con claridad y pa-
ciencia al resto las decisiones y direccionamientos que
van surgiendo, y busca, a través del método de trabajo,
dar vida a las ideas que fueron construidas colectiva-
mente. Se empeña en buscar siempre la verdad, utili-
zando métodos de investigación y de análisis que pue-
dan aportar a la interpretación de las contradicciones,
vinculándolas con otros procesos, en una visión de tota-
lidad y objetividad.
La actuación de los militantes es fundamental para el
sustento y continuidad del trabajo de base; tanto para
nuevos desafíos en la lucha, como para el fortalecimien-
to de la organización y la elevación del nivel de concien-
cia de las personas que participan de la organización.
Cuantos más militantes forje una organización, mayor
capacidad de movilización, de lucha y de formación ad-
quiere.
Muchos militantes pueden, y deben, volverse dirigen-
tes o referentes. En términos generales, el dirigente o
referente es el militante que alcanzó un mayor nivel de
desarrollo intelectual, y también de experiencias prácti-
cas que permite que asuma responsabilidades y funcio-
nes mayores en la organización. Dirigir un grupo, un
movimiento, no es tarea fácil, y por eso los dirigentes
deben forjarse y formarse en la propia lucha.
El dirigente o referente no es aquel que manda, sino
aquel que colectivamente dirige el movimiento. La direc-
ción siempre debe ser colectiva, aunque las responsabi-
lidades y las tareas sean individuales. Articula la actua-
ción de los militantes a partir de un plan de trabajo, con
distribución de tareas y responsabilidades, con evalua-
ciones periódicas. Tiene claro los objetivos que se quie-
ren alcanzar en cualquier momento de la lucha. Domina
los principios organizativos del movimiento y los incor-
pora en su praxis política. Dedica tiempo al estudio, al
conocimiento de la realidad, de la historia; e incorpora
estrategias de acción colectiva para intervenir en esa re-
alidad que necesita ser transformada. Utiliza la pedago-
gía del ejemplo, vivenciando y practicando cotidiana-
mente los nuevos valores y comportamientos éticos y
morales adecuados, como forma de que los militantes y
la base vayan aprendiendo a vivenciar y a construir
nuevas relaciones entre las personas.
El principal instrumento de su actuación política es la
firmeza ideológica y los principios, la claridad política
para relacionarse con otras fuerzas y organizaciones,
buscando hacer alianzas para enfrentar a los enemigos
de clase. Se caracteriza por la coherencia entre lo que
dice y lo que hace. Posee un vínculo directo con la base
a través de la organicidad del movimiento. En fin, posee
características que van siendo desarrolladas en el proce-
so de lucha específica de cada organización. En otras
palabras, la organización hace al dirigente y el dirigente
hace a la organización.
Por lo tanto, vemos cómo se articulan entre sí esos dife-
rentes niveles de conciencia, de experiencia individual y
colectiva, de determinación y responsabilidades, de enten-
dimiento y habilidades. Nada existe por separado, pues no
existe base organizada sin militantes, sin líderes que ani-
man, que articulan y organizan las luchas. Así como tam-
poco existe dirigente o referente separado de las personas,
de las bases, que necesitan una guía segura y clara para
luchar y organizarse; buscando la superación tanto de sus
demandas específicas, como de las demandas de la clase.
Forjar militantes y dirigentes en el proceso de movili-
zación y organización de las masas, es uno de los gran-
des desafíos de este momento histórico.
Ser creativos, innovar, forjar nuevos métodos partici-
pativos, es condición importante para avanzar en los
procesos organizativos.
Formar nuevos dirigentes y militantes, elevar el nivel
de conocimiento y de conciencia de la base son condicio-
nes esenciales para el enfrentamiento en la lucha de cla-
ses. Fortalecer la lucha de clases con conciencia, con
capacidad de organización y de lucha, con la vivencia de
nuevos valores y comportamientos, con claridad en los
rumbos a seguir y en el horizonte a construir teniendo
como perspectiva la transformación de la realidad y de
las personas, debe ser una de las grandes preocupacio-
nes actuales.
Por último, el método tiene que ver con el camino.
Éste se hace al andar, como ya dijo el poeta. La cuestión
principal, por lo tanto, es iniciar la caminata. Sólo se
avanza tomando la decisión de salir de la condición en
la que se está a través de las acciones colectivas, abrien-
do las veredas, los caminos que nos conducen a la nue-
va sociedad.
Todo lo expuesto en este libro debe servir de guía, de
estímulo, de experiencia y referencia de lo que ya se
construyó. La realidad está en permanente movimiento y
constantemente nos plantea nuevas cuestiones que ne-
cesitamos interpretar y enfrentar para avanzar en el
proceso de lucha por la emancipación de la clase traba-
jadora.
Es necesario tener la convicción de que la clase traba-
jadora puede ser “arquitecta de su destino”. Para eso,
tendrá que decidir y tomar en sus manos los rumbos de
la historia.
Si las circunstancias en este momento histórico son
adversas y estamos ante un reflujo del movimiento de
masas, debemos aportar para que las condiciones histó-
ricas mejoren y nos preparemos para el ascenso del mo-
vimiento de masas, con posibilidades efectivas de llevar
adelante los cambios y transformaciones necesarias
para la liberación de los trabajadores.
Como ya dijo uno de los grandes maestros de los tra-
bajadores: “la emancipación de la clase obrera será obra
de la propia clase, o no habrá emancipación”.
Creemos que este libro puede contribuir a ese proce-
so. No, como ya dijimos, sirviendo de receta; sino como
ideas, prácticas y referencias que pueden servir de luz
para los procesos en marcha en otros países y organiza-
ciones sociales y políticas.
Hacer es la mejor forma de decir, ya lo dijo el revolu-
cionario latinoamericano. Por lo tanto, hagamos nuestra
propia experiencia y que ésta sea la voz, el mensaje, el
legado que dejemos a los que vengan después de nos-
otros. La historia continúa, porque la lucha del pueblo
que la mueve está siendo construida cada vez con ma-
yor intensidad. Preparémonos para llevar adelante y
conquistar las transformaciones necesarias para avan-
zar hacia una sociedad de hombres y mujeres libres.

Presentación

Ademar Bogo
La teoría de la organización de un movimiento social
va siendo elaborada en el proceso de su construcción,
con el pasar del tiempo. Cuanto más avanzamos, más
descubrimos la importancia de la elaboración teórica
para reafirmar e iluminar los pasos de la práctica.
Esta teoría será más certera cuanto mayor sea la pre-
ocupación de nuestros dirigentes por comprender los
desafíos que la práctica presenta en el devenir de esta
construcción histórica.
Hay momentos en que la teoría acentúa más los as-
pectos políticos de la organización. Otras veces, el peso
mayor cae sobre la formación de cuadros, o sobre aspec-
tos educacionales, económicos, artísticos, etc. En esta
oportunidad creemos importante plantear la preocupa-
ción sobre el método.
No existe una única forma de alcanzar un objetivo.
Ocurre que existen objetivos estratégicos, establecidos
en determinado período de la historia, que permanecen
vivos y vigentes. Sin embargo, las circunstancias y con-
diciones para alcanzarlos se van modificando, y si que-
remos alcanzarlos, necesitamos también modificar la
naturaleza de los medios.
Esto sólo puede comprenderse si se realiza permanen-
temente el estudio de la realidad y del movimiento inter-
no que hay en cada problema, en cada decisión política.
El sectarismo y la autosuficiencia pueden llevarnos a un
desvío irremediable, que es el dogmatismo. O sea, pode-
mos acostumbrarnos a hacer las cosas de un mismo
modo, creyendo que no hay nada que cambiar. De esta
forma, nos vamos modelando como verdaderos burócra-
tas que ya no dirigen, sino que solo administran los pro-
blemas y conflictos.
Nada es estático, por eso es fundamental prestar
atención a los cambios que deben ser hechos en todas
las áreas y dimensiones que componen la organización.
Fundamentalmente, los desafíos exigen de nosotros
intervenciones concretas que produzcan cambios. Por
eso, consideramos al método como un instrumento que
nos ayuda a dirigir mejor, distribuir tareas, delegar res-
ponsabilidades, o hasta aprender el gusto por la lectura.
Es decir, para cada aspecto y a fin de llegar a los objeti-
vos, existe un camino con medios adecuados en cada
momento. Si sabemos coordinar la reunión de un modo,
puede haber otro que posibilite mejorar esa práctica. Si
no nos gusta leer, puede ser por falta de motivación.
Pero otras veces puede ser la falta de un método de lec-
tura lo que hace que los libros se vuelvan insoportables.
O si nos acusan de “centralizadores”, es porque no des-
cubrimos que delegar tareas y responsabilidades puede
ser la forma más eficiente de formar nuevos militantes y
dirigentes, y aliviar el peso de la responsabilidad que
cargamos solos.
En fin, es importante reconocer que siempre tenemos
algo nuevo que aportar a nuestros conocimientos, para
que nuestra práctica sea aún más eficiente.
Este cuaderno de formación pretende ser un instru-
mento de estudio y orientación para las actividades or-
ganizativas y formativas, porque creemos que no basta
con decir que sabemos. Es necesario saber si lo que sa-
bemos es suficiente para llegar donde queremos llegar.
Como líderes, nuestro deber para con la historia es
servir al pueblo. Serviremos mejor si nos equivocamos
menos y si acortamos el camino para la liberación de
este pueblo. El conocimiento y el dominio de métodos
correctos nos vuelven verdaderos arquitectos en la cons-
trucción de la obra de la liberación.
Que en el futuro nuestros descendientes se enorgu-
llezcan de nosotros por haber edificado correctamente
el pedazo de historia que nos cabe en esta corta exis-
tencia.

Trabajo de base y alcance del método

Ademar Bogo
Bahía, septiembre de 2000
1. MÉTODO: DEFINICIÓN
El método es la capacidad de ubicar en el lugar exacto
los elementos y requisitos para construir el camino que
nos lleva a un determinado fin. Este fin se puede esta-
blecer tanto como un objetivo determinado (táctico), así
como también puede ser un objetivo intermedio de largo
plazo (estratégico).
El método solamente puede existir en función de un
objetivo. En la medida en que dicho objetivo existe, ne-
cesariamente se debe buscar un método para implemen-
tarlo. Por eso, cuanto más claro sea el objetivo mayor fa-
cilidad se tiene para elaborar el método.
En ese sentido, no existen métodos buenos y métodos
malos. Algunos elementos son adaptados dependiendo
del objetivo; otros elementos deben ser creados en cada
situación concreta. Algunos elementos permanecen
como aspectos centrales, por ejemplo: análisis, toma de
decisiones, definición de los elementos a ser utilizados,
división de tareas, evaluación. Estos elementos, que
componen la estructura del método, varían menos que
los requisitos orgánicos para implementar dicho méto-
do.
Cuando se tiene una organización, generalmente los
grandes objetivos están definidos por las líneas políticas
ya elaboradas, de modo que nunca se parte de cero. Las
acciones pasan a ser los objetivos tácticos a ser alcanza-
dos; por eso en mayor o menor medida los elementos
deben ser buscados en cada situación concreta, depen-
diendo del carácter de la acción que se está planeando.
Podríamos decir, entonces, que el método se constitu-
ye de dos directrices básicas y dos ejes que orientan su
aplicación:
Las directrices
a. Política ideológica: significa su definición de clase y
la claridad del rumbo que debemos seguir; ya que
el método tiene como propósito llevarnos a un de-
terminado lugar o a un lugar ideológicamente an-
ticipado. Él orienta el rumbo que se debe seguir
para llegar a aquel objetivo establecido.
b. Técnica organizativa: ningún método puede ser
abstracto. Debe ser profundamente concreto en
sus funciones técnicas y en la práctica organizati-
va. Los métodos solamente se desarrollan y com-
prueban su eficacia en la medida en que fueron
aplicados sobre una determinada realidad para
transformarla, de acuerdo con esa visión antici-
pada que se tiene del objetivo.
Los dos ejes
Podemos tomar dos ejes, que llevan adelante la
tarea de “transportar” el método:
a. Elementos estructurantes: son las partes constitu-
tivas del método; es decir que componen su es-
tructura, como: estudio, dominio de la realidad
(pro y contras), decisiones políticas, definición de
objetivos, establecimiento de metas, análisis de
consecuencias, chequeo permanente, plan y con-
tra-plan, evaluaciones, etc.
b. Requisitos orgánicos: es la parte del método que
garantizará el objetivo establecido. Es lo que se
coloca como fundamental antes de comenzar. Por
ejemplo, imaginemos cuáles deben ser los requisi-
tos orgánicos para que despegue un avión. En el
chequeo hecho por los pilotos se verifica si dicho
avión puede o no despegar. Un requisito funda-
mental es haber puesto el combustible en el tan-
que antes de ir a la pista. Así también, una Mar-
cha debe tener sus requisitos para poder llevarse
a cabo; de lo contrario puede “caer” como el
avión.
2. EL MÉTODO DENTRO DEL MOVIMIENTO DE LA REALIDAD
Todas las cosas se mueven. Podríamos decir que hay
dos movimientos, uno externo y otro interno. Por ejem-
plo: cuando una pelota rueda, se percibe su movimiento
externo. Su envejecimiento y deterioro es parte de su
movimiento interno. En la lucha política también es así.
Veamos algunos aspectos.
2.1. La dialéctica como movimiento
La dialéctica es un conjunto de contradicciones y mo-
vimientos internos que existen en todas las cosas. Nada
es estático y todo se relaciona. Tomemos como referen-
cia una acción que quiera alcanzar determinado objeti-
vo, establecido por la línea política anteriormente elabo-
rada (por ejemplo: sensibilizar a la sociedad para la re-
forma agraria).
Los elementos estructurantes centrales para esta ac-
ción pueden ser: el análisis de la realidad, el análisis del
momento político, la fijación de objetivos, la decisión de
hacer la Marcha, la meta a ser alcanzada, la disposición
de evaluar, etc.
Estos elementos estructurantes pueden ser amplia-
dos, dependiendo del tipo y el carácter de la actividad
que se pretende desarrollar. Fundamentalmente depen-
derá del carácter de la actividad.
Los requisitos orgánicos inicialmente pueden ser los
aspectos correspondientes a la preparación de la Mar-
cha, como la creación de coordinadores y equipos que
cuidarán de: la preparación de la base, la búsqueda de
alimentos, seguridad, infraestructura, difusión, búsque-
da de apoyo, señalización de puntos de parada, equipos
de sonido, ambulancias, banderas, etc. O sea, se debe
garantizar todo lo que es indispensable para que la Mar-
cha comience bien.
Sin embargo, la realidad política cambia más rápida-
mente que la realidad material; por eso es necesario
prestar atención a las transformaciones que van suce-
diendo.
Ya cuando iniciamos la preparación de la Marcha
aparecen cosas que no estaban previstas. Son nuevos
requisitos orgánicos que el movimiento interno hizo apa-
recer. Podemos citar como ejemplo la prisión de algunos
coordinadores. Así, uno de los requisitos será la contra-
tación de abogados.
Los requisitos orgánicos garantizan anticipadamente
la eficiencia de la acción, por eso deben prepararse por
anticipado. Si recordamos el avión, veremos que el plazo
para cargar el combustible es antes de que el avión esté
en la pista.
La correcta distribución de tareas y el chequeo perma-
nente, más allá de involucrar a muchos luchadores para
asumir responsabilidades, permite descentralizar las de-
cisiones y ayuda a la formación de nuevos líderes.
2.2. El movimiento interno en los requisitos hace
surgir nuevas tareas
Dentro de cada requisito, como vimos, hay un movi-
miento interno que hace surgir nuevas tareas que no es-
taban previstas. Tomemos como referencia el requisito
“propaganda”. En la planificación del equipo no fue pre-
visto que la Marcha sería homenajeada en el Consejo
Deliberante de un determinado municipio. Como el re-
quisito propaganda no se tuvo en cuenta en la planifica-
ción hecha anticipadamente, aparecen nuevas tareas y
más luchadores deben sumarse. La inteligencia política
es la que lleva a interpretar las nuevas posibilidades que
se van abriendo.
Teniendo en cuenta los cambios de coyuntura, am-
biente, correlación de fuerzas, etc., los elementos estruc-
turantes también sufren modificaciones durante la eje-
cución de las actividades. Así debemos proceder con to-
dos los demás aspectos.
2.3. Ampliación del área de alcance de la acción
Ya que el objetivo se alcanza en la medida en que el
método se va implementando, es necesario prestar aten-
ción a las demás posibilidades que van apareciendo en
el camino, que pueden abarcar otros espacios no previs-
tos. De ese modo, el objetivo de “sensibilizar a la socie-
dad para la reforma agraria” o cualquier otro objetivo es-
tablecido, se podrá ampliar en la medida en que se pre-
senten circunstancias no previstas anteriormente. Hay
casos típicos por donde pasaron muchas marchas de los
Sin Tierra y de Consulta Popular en que las personas
abrieron los ojos respecto a sus derechos; como por
ejemplo, el derecho a la vivienda. Pero para eso, para te-
ner dónde construir la casa, era preciso ocupar un área
urbana. En este caso, el objetivo principal se amplió y
fue más allá de la sensibilización: promovió y fortaleció
una acción concreta. Esto significa que el área de alcan-
ce de la acción se amplió sin haber sido previsto.
Es importante siempre formular preguntas sobre los
diferentes aspectos. En este caso, la pregunta a formu-
lar es: ¿Qué alcance puede tener esta acción?
De acuerdo con el carácter de la acción, los objetivos
y el medio con que se relaciona, se pueden fácilmente
descubrir nuevas áreas de acciones, como: despertar
nuevas luchas, ampliar las alianzas, elevar el nivel de
conciencia de la sociedad, fortalecer movilizaciones loca-
les. En fin, podemos establecer nuevos objetivos según
el alcance que pueda desarrollar cada acción.
2.4. Bloqueos que van apareciendo con el tiempo
Dentro del desarrollo de las acciones, por la lógica de
su propio movimiento interno, irán apareciendo bloqueos,
originados por el propio movimiento contradictorio de las
cosas. Pero hay también bloqueos o tentativas de blo-
queos que van siendo establecidos por las fuerzas opues-
tas, intentando limitar el alcance de nuestra acción.
Usando el ejemplo de la Marcha, podemos considerar
como bloqueo la no aceptación de las radios locales para
darle difusión, o las campañas contrarias para que na-
die apoye con alimentos, ni con la propia participación.
Frente al tipo y carácter de cada bloqueo, se debe es-
tablecer una forma de “desbloqueo” para que la acción
tenga el alcance planeado. Esto solamente será posible
si los elementos estructurantes, de análisis y dominio de
la realidad, están siempre presentes en el devenir de la
acción; como los dos ejes de un auto, que están siempre
donde está el carro. Es normal cuando se está en medio
de una acción, pensar solamente en las cosas prácticas
y menos en los análisis y evaluaciones.
En cada esquina hay un aliado, pero también un ene-
migo. Así como hay personas que apoyan, hay también
quienes están en contra. Los luchadores triunfan más
fácilmente cuando los bloqueos dejan de ser sorpresa.
2.5. Nuevas perspectivas que se abren
Este movimiento interno que se abre en cada acción,
siempre apunta a perspectivas nuevas, tanto positivas
como negativas. Si no se interpretan correctamente las
perspectivas que se abren se puede llegar al agotamien-
to de la acción, perdiéndo la posibilidad de alcanzar el
objetivo. Así, se puede ir perdiendo fuerza y terminar en
nada. En este caso, el movimiento regresivo es más fuer-
te que el progresivo.
El término de una acción debe despertar una infini-
dad de otras acciones, tanto internamente como en el
radio de influencia externa.
Por este dinamismo interno, los objetivos presentan
también características utópicas que jamás alcanzamos
en su totalidad, pero que nos mueven a seguir adelante.
Es posible prever el final de las acciones cuando se
establece el período de la lucha. Sin embargo, siempre
gana más fuerza el movimiento que no establece final,
sino que ve en cada punto de llegada un nuevo comien-
zo para otras acciones.
Cuanto más se cierra un movimiento en sí mismo,
menos perspectiva de avance proyecta. La suma de las
fuerzas –y no su división– es lo que debilita al enemigo.
3. DESVÍOS POLÍTICOS QUE SIEMPRE LLEVAN A LA DERROTA
En las acciones concretas generalmente tenemos la
tendencia a concentrarnos en detalles y olvidarnos del
todo, principalmente cuando se trata de la realidad ex-
terna. Esto puede conducir una lucha con posibilidad
de ser victoriosa a la propia derrota; justamente porque
las cosas siempre evolucionan y retroceden en su movi-
miento interno. Vence quien consigue interpretar y reo-
rientar las tácticas en cualquier momento.
Veamos algunos descuidos y desvíos que llevan a la
derrota.
3.1. Confundir instrumento y objetivo
Método y organización son instrumentos que se tienen
para alcanzar un objetivo trazado. Cuando se quiere
construir un instrumento subordinando a él el objetivo,
ni el instrumento ni el objetivo serán alcanzados.
Se necesita de un instrumento fuerte para alcanzar un
objetivo estratégico. Pero el objetivo siempre debe estar
por encima del instrumento. Éste, como herramienta,
puede ser superado, ampliado o sustituido durante el
transcurso, mientras que el objetivo permanece.
Muchos partidos políticos se perdieron y fracasaron
en la historia política mundial porque el objetivo era
construir el instrumento y no alcanzar el objetivo políti-
co. Como el “instrumento” tenía análisis equivocados no
se alcanzó ni uno ni el otro.
Tanto el objetivo como el instrumento deben servir
como referencia: el objetivo como referencia futura y el
instrumento como referencia inmediata a la que se debe
recurrir para alcanzar el objetivo estratégico. Sin ellos
las personas descubrirán que jamás podrán llegar a
donde pensaron llegar.
Por lo tanto, el problema se plantea así: tenemos un
objetivo a alcanzar, ahora necesitamos un instrumento
que nos lleve hasta allá. El instrumento puede ser un
equipo, un sector, un movimiento, un partido, un fren-
te, un ejército, etc.
3.2. Dogmatizar formas organizativas, métodos y con-
cepciones ideológicas
Las formas organizativas generalmente son el resulta-
do de las concepciones ideológicas que tenemos. Si las
concepciones son dogmáticas, las formas organizativas
también lo serán y ni una ni la otra evolucionarán.
El marxismo es movimiento, desarrollo, creación per-
manente; por eso no puede ser transformado en dogma.
Todo evoluciona, inclusive las concepciones ideológicas
que, para mantenerse vivas, deben ir asimilando los
avances que el movimiento de las cosas proporciona.
El dogmatismo es como una persona anciana que
aprendió un tipo de danza en la juventud. Al ver a los
jóvenes danzar en la actualidad, critica. Por no haber
acompañado el desarrollo de la música y los ritmos, cree
que todos están errados.
Las formas organizativas y los métodos de trabajo de
base son semillas que sólo germinan según el clima y el
tiempo justo de siembra.
3.3. Confundir unidad con uniformidad
Se consigue la unidad cuando se respetan las opinio-
nes y las sometemos a la voluntad de la mayoría. A esto
llamamos centralismo democrático, donde todos pueden
presentar sus puntos de vista y discutirlos.
En la medida en que se toma la decisión, debe preva-
lecer la voluntad de la mayoría. Sin embargo, esto no
significa que todos deben pensar igual, ni que quien fue
derrotado debe renegar de sus ideas. Esto sería un sui-
cidio y caeríamos en una dictadura, porque puede ser
que en determinados aspectos la minoría tenga razón,
pero el momento no posibilitó que estas ideas fueran
asimiladas por la mayoría. Por eso, la unidad implica te-
ner derecho de disentir, sin impedir la organización de
las acciones, obedeciendo y respetando siempre a la vo-
luntad de la mayoría.
La uniformidad sería la prohibición de disentir como
si se tuviera un único camino para llegar a un objetivo.
Por ser humanos, tenemos ideas, opiniones, gustos,
voluntades, temperamentos, emociones y habilidades
diferentes. En el plano estratégico, por lo tanto, tenemos
unidad. En las tácticas tenemos flexibilidad, despertan-
do en cada luchador y luchadora la capacidad de crear.
En la lucha de clases la creatividad es el arma principal
para derrotar a los enemigos.
Si tenemos unidad en torno a los objetivos estratégi-
cos y humildad para reconocer que la voluntad de la
mayoría es quien decide, las discordancias siempre exis-
tirán; pero quedarán restringidas a cuestiones puntua-
les que el tiempo supera rápidamente.
3.4. Diferenciar democracia de organicidad
Muchos exigen democracia hasta llegar a algún cargo
dentro de alguna instancia (área, sector, etc.). A partir
de ahí, jamás se preocupan por ella. Otros se satisfacen
simplemente con la democracia dentro de las instancias;
pues creen que si los dirigentes participan, las bases es-
tán representadas.
Preocuparse por la democracia y no por la organicidad
es ser antidemocrático por naturaleza, porque la organi-
cidad es el elemento fundamental para que las bases
puedan participar de dicha democracia, dando sus opi-
niones para que las instancias tengan más elementos
para decidir cuestiones menores, y las bases puedan
contribuir en la implementación de las decisiones enca-
minadas por las instancias.
Organicidad, por lo tanto, es la relación que debe te-
ner una parte con la otra de la misma organización.
Aunque las tareas sean diferentes, las partes tienen la
misma importancia; porque sin ellas la responsabilidad
de las tareas recae sobre alguna de esas partes. Si pre-
guntamos a los neumáticos de un auto cuál de ellos es
más importante, la respuesta sería ninguno. Si uno se
pincha, el peso caerá doblemente sobre el otro y proba-
blemente se pinchará también.
3.5. Pensar en conducir el movimiento de masas en
“línea recta”
Todo movimiento de masas en la historia de la hu-
manidad caminó en ondas. O sea; después de largos
períodos de lucha, las masas retroceden como para re-
cuperar fuerzas. No significa que están abandonando
la lucha, están pidiendo tiempo para respirar, mirar
para adelante y retomar la lucha con más fuerza y de-
terminación.
No comprender este dinamismo en el movimiento de
masas es llevar a la organización al fracaso. Por lo tan-
to, es necesario saber cuándo se abren nuevas pers-
pectivas de lucha y cómo está el espíritu de las masas,
para no quedar aislados por su desánimo o su cansan-
cio. Más allá de que se tenga que luchar hasta el fin
para alcanzar los objetivos, es necesario saber elaborar
tácticas y combinar las formas de lucha. Esto se vuelve
indispensable para crecer. Saber combinar los dos ele-
mentos de avance y retroceso.
3.6. Defender el principio de dirección colectiva sin
preparación intelectual
Toda dirección democrática debe funcionar de forma
colectiva. Pero para ser colectiva, la dirección debe con-
tar con conocimientos y nivel de conciencia política ele-
vada. Donde sólo uno domina el conocimiento, concen-
trará también el poder en sus manos, porque “saber es
poder”.
Visto de otra forma, la organización que en vez de cali-
ficar y capacitar las instancias, califica sólo uno o algu-
nos líderes, corre el riesgo de destrucción por el subjeti-
vismo, el oportunismo o por la represión. Para defender y
alcanzar las ideas revolucionarias no se puede depender
de una sola persona. Todo debe ser obra colectiva, aún
cuando las habilidades individuales sean destacables.
Formar cuadros significa incorporar a los luchadores
en toda planificación y toma de decisiones. Dirigir es to-
mar decisiones; por eso es casi imposible formar cua-
dros fuera del espacio donde se toman las decisiones.
La preparación intelectual viene a través de los cono-
cimientos. No importa cómo los conocimientos lleguen a
nosotros, sino que los asimilemos. Pero, fundamental-
mente, todo dirigente debe ser autodidacta, o didacta de
sí mismo. O sea, buscar por su propia cuenta el conoci-
miento.
Por eso es que la lectura que hace un dirigente es di-
ferente de las lecturas que hacen los estudiantes univer-
sitarios. El dirigente estudia lo que los problemas exi-
gen, porque la prueba que debe rendir es con la cons-
trucción de la historia. Si falla, sus seguidores perderán
el año y tal vez la vida.
3.7. Ver la disciplina como simple obediencia a las normas
Toda organización debe tener normas, estatutos, etc.,
que son criterios establecidos por el conjunto de la orga-
nización para ser observados por todos.
Sin embargo, respetar normas para probar que la
“institución” funciona es un crimen contra la conciencia
y la creatividad de sus luchadores. Lo mismo ocurre
cuando las normas son cumplidas por miedo de sufrir
punición o castigo.
La observación de las normas debe ser consciente.
Quien las está cumpliendo, asumió como suyo el objeti-
vo a ser alcanzado por la organización como suyo; por
eso no reclama del sacrificio o del esfuerzo que debe re-
alizar.
La diferencia fundamental entre una organización re-
volucionaria y una secta, está en si se actúa de forma
consciente o de forma adoctrinada. La primera es dialéc-
tica, la segunda es sectaria.
Para llegar a la disciplina consciente, se debe buscar la
formación de la consciencia. En este sentido, la disciplina
garantizará el principio de unidad. Hacer por creer es di-
ferente de hacer por cumplir una obligación. Después de
haber adquirido conciencia de la disciplina, no es difícil
para un luchador del pueblo mantenerla. Se hace natu-
ralmente, pues la disciplina se hizo parte de su carácter.
En este caso es difícil dejar de ser disciplinado: el mayor
tormento es no fallar, no olvidar el compromiso y estar
siempre preocupado con la cuenta regresiva del tiempo
en que se realizará la acción. La disciplina también forta-
lece la convicción del respeto y del compromiso con los
demás miembros de la organización y de la sociedad.
3.8. Ignorar los valores culturales del pueblo
Existen muchos principios científicos correctamente
aplicados a la realidad. Existen verdades ya descubier-
tas en la convivencia social, y es una pérdida de tiempo
discutir si son o no correctas. También existen valores
culturales de un pueblo o de grupos sociales que, aún
pareciendo “infantiles”, sobreviven a lo largo del tiempo.
El materialismo dialéctico e histórico es, ni más ni
menos, la ciencia de la historia en movimiento. Esto sig-
nifica que el marxismo es una ciencia inagotable, que
para desarrollarse se “alimenta” de la propia realidad.
Visto de este modo, el conocimiento solamente será
verdadero si parte siempre de la realidad, buscando ex-
traer de ella los propios elementos para su propia trans-
formación. Por lo tanto, condición objetiva de la realidad
no es solamente la parte del desarrollo de las fuerzas
materiales; sino que los mismos elementos subjetivos se
tornan objetivos cuando de ellos depende la transforma-
ción de la realidad. Por eso, el materialismo no es sinó-
nimo de rechazo de la cultura, la religión, el arte, la len-
gua y las costumbres. Todo eso es parte de la vida obje-
tiva de la sociedad, y estará presente en el proceso de
transformación.
Con el correr del tiempo se pueden ir agregando as-
pectos científicos; pero esto solamente se conseguirá
elevando el nivel de conciencia de la sociedad.
En el trabajo de base es fundamental comprender en
qué cree el pueblo y por qué cree; así como respetar sus
símbolos, creencias y valores; buscando darles un nue-
vo contenido a través de la reflexión.
3.9. Usar un lenguaje malintencionado y prejuicioso
Hay personas que en el intento de ser modernas, utili-
zan un lenguaje que da lugar a los prejuicios.
En el trabajo de base, generalmente la clase trabajadora
tiene un razonamiento asociativo, construyendo imágenes
a través de las palabras dichas. Si el lenguaje es directo,
pero prejuicioso, las personas tienden a burlarse o a re-
traerse, estableciéndose un bloqueo en la participación.
El lenguaje tiene sus figuras y sigue generalmente
una lógica de sujeto, tiempo y lugar. Es por eso que el
género musical modifica las actitudes de las personas.
Si la música es más romántica, hay un comportamiento
y si es más movida, otro. Si tomamos como referencia la
música “sertaneja” (campesina, rural) el campesino hace
silencio para oír la historia que la música cuenta.
Ignorar la cuestión del lenguaje es causar problemas.
Es violentar la cultura y crear resistencias en la relación
entre los trabajadores.
3.10. No saber combinar actividad de dirección con
acción de masas
Es fundamental evitar el asistencialismo en el trabajo
de masas, ya que trae consecuencias graves para el futu-
ro en tanto debilita la organización, al tiempo que inhibe
el desarrollo de la conciencia política de los trabajadores.
El asistencialismo sirve a los líderes personalistas, por
eso es perjudicial también para consolidar el método de
dirección democrático y participativo. Por eso nunca se
debe:
• negociar por la masa
• resolver por la masa
• decidir por la masa
• radicalizar por la masa
Estas son formas de impedir el crecimiento político-
ideológico de la organización, y de querer transformar al
líder en una figura más importante que las instancias y
la propia organización.
4. ELEMENTOS QUE ANTICIPAN LAS ACCIONES
Cuando vamos a definir una acción, tres elementos
son fundamentales y deben orientarnos para mantener
la línea política en el camino correcto.
4.1. Coordinadores y coordinados
Cualquiera sea la actividad (de grupo o de masas),
siempre debe haber internamente una estructura organi-
zativa que establezca la función de cada parte; o mejor
dicho, que cada cual sepa “su papel” dentro de cada ac-
tividad. En esa estructura se establecen algunas respon-
sabilidades para que el plan sea concretado.
De esta forma, se establece una relación entre “coor-
dinadores y coordinados”. Aún estableciendo una direc-
ción colectiva, siempre es necesario tener una estructura
interna que consolide las funciones de coordinación, se-
cretaría, animación, etc.
Muchas veces la tarea de coordinar ya es natural. Por
la experiencia que han desarrollado, pareciera como si
la palabra de ciertas personas tuviese más fuerza y, por
eso, siempre se destacan más que otras. Sin embargo,
más allá de la sabiduría, la coordinación es un arte que
no todos dominan.
Dentro de este arte de coordinar, tenemos tres aspec-
tos fundamentales:
1º. Fijar objetivos y orientar su realización.
Las cosas no pasan por la simple voluntad
de las personas.
Es preciso asociar la voluntad con la planifica-
ción. Sin embargo, no basta con planificar. Es ne-
cesario saber poner las fuerzas en movimiento
para que la planificación se convierta en acción.
Para que desencadene en acciones, hace falta
orientación y acompañamiento permanente. Coor-
dinar es ayudar a planificar, orientar el plan y es-
tar alertas, para que las acciones no salgan de la
línea establecida. Cuando ya se dieron algunos
pasos, es necesario evaluar el camino recorrido a
fin de que todos comprendan lo que ya se hizo.
Esto da confianza y anima a las fuerzas en movi-
miento.
2º. Elevar el nivel de conciencia.
Hay momentos en que las dificultades aumentan,
la motivación disminuye y las personas pierden
el estímulo para continuar luchando.
Como tenemos en las mismas filas coordinado-
res y coordinados, es preciso que ambos vean
las cosas a partir del mismo punto de vista y co-
miencen a tener las mismas preocupaciones con
los pasos siguientes. Informaciones precisas y
discusiones colectivas evitan conflictos y malos
entendidos, posibilitando seguridad para seguir
adelante.
El desarrollo de la conciencia es fundamental
para mantener la unidad. Tenemos, naturalmen-
te, la conciencia social formada por la propia con-
vivencia de la sociedad. Pero ésta se agota cuando
los problemas, para ser resueltos, dependen de la
disputa política. Es en este momento que se hace
necesaria la conciencia política, que se manifiesta
a través de las formas organizativas, la definición
de tácticas y estrategias para conseguir transfor-
maciones más profundas, con la participación de
más personas que estén más allá de una catego-
ría o grupo específico.
La capacidad de explicar lo que estamos haciendo
y por qué queremos llegar hasta determinado lu-
gar, ya significa que la conciencia está adquirien-
do un nuevo contenido. Esto hará que el indivi-
duo pase de la categoría de masa a la de luchador
del pueblo y sienta que el proyecto le pertenece.
Tendrá cada vez más interés de imprimir en este
proyecto sus características personales. Por eso
decimos que la organización es la imagen y seme-
janza de sus creadores.
3º. Entender los límites y resistencias de las perso-
nas.
Todas las personas poseen cualidades que
deben ser comprendidas para ser utilizadas en el
fortalecimiento de la lucha, y ponerlas en lugares
determinados. Pero las personas también tienen
limitaciones y resistencias. Muchas veces se exi-
gen sacrificios porque no se tienen otros medios.
Porque si se tienen otros medios, no es justo sa-
crificar al pueblo. Es necesario que eso sea cons-
ciente. Si es posible hacer una manifestación con
mayores condiciones que favorezcan a los partici-
pantes, esto no se debe descuidar.
Hay luchadores que tienen dificultades personales
y a veces se apartan para atenderlas; con lo cual
aparentemente están abandonando la lucha. Pero
en verdad, lo que está pasando es que la distancia
donde se encuentra el luchador y el lugar donde
queremos que esté es tan grande, que no soporta
alejarse de sus familiares; y por eso, en vez de es-
tar al frente liderando las acciones, prefiere retro-
ceder algunos pasos para quedarse con los suyos.
Otros tienen habilidades y gusto para hacer algu-
nas actividades, pero los ponemos en lugares
equivocados, por eso no rinden como nos gustaría
y nos desanimamos.
Hay personas que pueden luchar un día y des-
pués quieren volver a su casa, otros una semana,
otros un mes, y están los que quieren luchar todo
el tiempo. La cuestión no está en el tiempo en
que se lucha directamente, sino en lo que cada
uno puede hacer para sustentar la lucha en for-
ma permanente. De esta manera habrá luchado-
res en todos los lugares, porque la historia no es
hecha apenas en un solo lugar, o solamente en el
camino por donde pasan las marchas.
Cuando hay muchas personas fuera de la lucha o
sin contribuir a ella, el problema no está en las
masas desorganizadas, sino en quienes aún no
aprendieron a organizarlas.
4.2. Conciencia para desarrollar acciones
Nunca se debe hacer por hacer. Debemos tener claro
las razones para hacer conscientemente. Es necesario
entender que las personas dispuestas a entrar en la
lucha son mucho más que simples seres humanos con
brazos y piernas para moverse. También tienen cabe-
zas y, sobre todo, tienen sueños, esperanzas y creen
que serán vencedoras. Por eso buscan en la acción las
condiciones fundamentales para alcanzar sus objeti-
vos.
La lucha sin objetivos es un barco sin destino. Debe-
mos eliminar dentro nuestro cualquier impulso mez-
quino de radicalización sin causa, para evitar los sacri-
ficios inútiles.
Encontramos en “El arte de la guerra” de los pueblos
antiguos muchas orientaciones para la lucha. Aquí que-
remos destacar ésta que nos llama la atención: “anti-
guamente, los guerreros habilidosos descubrían la situa-
ción de los enemigos, después hacían planes para lidiar
con ellos. El suceso es garantizado cuando el enemigo
atacado está en estas condiciones:
fuerzas combatientes cansadas
provisiones agotadas
el pueblo lleno de tristeza y amargura
mucha gente enferma
sin planes para el futuro
equipamiento en mal estado
soldados sin entrenamiento
refuerzos que no llegan
la noche cae cuando aún tienen mucho que caminar
los soldados están exhaustos
los generales son insolentes y los oficiales desatentos
se olvidan de hacer preparativos
al avanzar no forman líneas de combate, éstas no
son estables
son indisciplinados cuando recorren un terreno desconocido
existe discordia entre combatientes y soldados
se vuelven arrogantes cuando ganan una batalla
hay desorden en sus filas, cuando se mueven las lí-
neas de combate
los soldados están cansados y propensos a peleas
el ejército recibe provisiones, pero el pueblo no come
cada hombre se mueve por sí solo, unos van al frente,
otros quedan atrás…”
Por lo tanto es necesario conocer profundamente
cómo están nuestras fuerzas y las fuerzas enemigas
para desarrollar acciones que impliquen menos esfuer-
zos y eviten sacrificios más allá de las necesidades.
4.3. Espíritu de continuidad
Significa tener la habilidad de entender que este mo-
vimiento interno que existe en todas las cosas, perma-
nece y se alimenta por las vinculaciones con la histo-
ria, en la búsqueda de construir futuro. Son infinitas
las generaciones que están presentes a través de las
personas organizadas. Cada acto es el resultado de un
movimiento complejo que ya comenzó hace mucho
tiempo y tiende a continuar reproduciéndose en dife-
rentes formas.
Este arte de combinar las fuerzas y aprovechar las di-
ferentes contradicciones para darles mayor calidad, es
parte del principio de continuidad en la construcción de
la propia historia.
5. EL ARTE DE DIRIGIR CON EFICIENCIA
Dirigir es saber combinar los diferentes medios, colo-
cándolos en el momento justo al servicio de los objetivos
establecidos. Este arte debe tener en cuenta diferentes
aspectos.
5.1. Aprovechar las oportunidades
En determinados momentos, existen condiciones que
no nos dejan actuar y debemos retroceder. En otros mo-
mentos, por las condiciones dadas necesitamos caminar
más rápidamente para no perder la oportunidad.
Los antiguos sabios decían que “querer superar a los
inteligentes por medio de la insensatez es contradictorio
al orden natural de las cosas. Superar a los insensatos
por medio de la inteligencia está de acuerdo con el orden
natural de las cosas. Mientras que, superar a los inteli-
gentes por medio de la inteligencia es una cuestión de
oportunidad”.
Destacaban tres caminos para la oportunidad: aconte-
cimientos, tendencias y condiciones:
Acontecimientos. Cuando las oportunidades surgen a
través de los acontecimientos pero no conseguimos
actuar, nos falta Inteligencia.
Tendencia. Cuando las oportunidades surgen a tra-
vés de tendencias, pero no conseguimos hacer pla-
nes nos falta Sabiduría.
Condiciones. Cuando las oportunidades surgen a
través de condiciones pero no actuamos, nos falta
Astucia.
Inteligencia, sabiduría y astucia resumen la tarea de
dirigir aprovechando las oportunidades que nos ofrece la
realidad.
5.2. Conocer suficientemente a las personas
Las personas reaccionan de diferentes formas de
acuerdo a determinados estímulos. Y no siempre son lo
que aparentan ser. Existen personas que aparentan ser
muy respetuosas, pero en el fondo poseen un tempera-
mento agresivo.
Nuevamente recurriremos a los sabios, que pensaban
que de todas las tareas, la más dura es entender a las
personas. Sistematizaron en siete puntos las orientacio-
nes a tener en cuenta en el conocimiento de las perso-
nas:
1- hacerles preguntas sobre lo que es cierto o errado
para observar sus ideas;
2- agotar todos sus argumentos para ver cómo reaccionan
3- consultarles sobre estrategias para ver sus pers-
pectivas;
4- anunciar que está habiendo problemas para ver su
coraje;
5- compartir momentos de distensión (fiestas, etc.)
para observar su naturaleza;
6- presentarles perspectivas de ganancia para ver si
son modestos;
7- designar tareas a ser cumplidas en un plazo espe-
cífico, para ver si merecen confianza.
De cualquier forma, estas cuestiones sirven como orien-
tación sobre todo cuando se tiene duda de alguien; princi-
palmente en este momento histórico en que las infiltracio-
nes de los servicios de información son cada vez mayores.
5.3. Entrenar a la militancia
“Hacer que los soldados entren en combate sin entre-
namiento es lo mismo que abandonarlos”. “Enseñe a las
personas comunes durante siete años y éstas podrán ir a
la guerra”. O sea, es necesario destinar tiempo en la pre-
paración de los cuadros luchadores del pueblo.
Dirigir es entrenar para que los militantes tengan ca-
pacidad de desarrollar las actividades perfectamente, sin
cometer errores graves.
Al mismo tiempo que multiplicamos los conocimien-
tos, es necesario tener la capacidad de multiplicar los
militantes que puedan asumir diversas tareas para el
fortalecimiento de la organización.
5.4. Conocer profundamente la realidad
Toda dirección correcta debe ser conducida desde las
bases para las bases. Pero esa base se encuentra en un
espacio geográfico y en un tiempo determinado. Es nece-
sario conocer los caminos por donde se anda y las difi-
cultades con que nos encontraremos en ese andar.
No basta confiar en las condiciones objetivas y subje-
tivas. La realidad es un entramado de condiciones y sor-
presas que en cada momento presenta nuevas contra-
dicciones.
Más allá de eso, existen otros factores que di-
fícilmente se consiguen medir, como la voluntad, el inte-
rés, el grado de rebeldía, la persistencia, etc. Hay perso-
nas desmotivadas a quienes un simple discurso de un
dirigente puede entusiasmarlas a luchar. Hay otras que
están en la lucha, pero tienen poca disposición a la per-
sistencia, lo que puede engañar a los dirigentes.
Las tácticas deben ser definidas de acuerdo con las
nuevas condiciones que se presentan. En política, lo que
hay que considerar no es solamente la existencia de cla-
ses; sino fundamentalmente, su disposición de luchar
por determinados intereses de clase.
5.5. Saber ocupar espacios
En la historia, al tiempo que vamos cerrando espa-
cios, vamos abriendo otros. Y esto es así porque en polí-
tica no existen espacios vacíos. Es importante saber
ocuparlos en todos los sentidos de la vida política de la
sociedad. Y comprender siempre que las personas son
centrales en todo lo que se hace. Lo que no sirve a todos
no es una buena invención, salvo que eso tenga un ca-
rácter de clase que interese a la mayoría.
Hay espacios para ocupar en todas las dimensiones.
Cuantos más espacios sean ocupados, más se amplía la
organización.
El método de dirección consiste en percibir los espa-
cios a ocupar, y orientar a las bases para que los ocu-
pen. Para que esto ocurra, es fundamental desarrollar
en la teoría de la organización de cada área lo que signi-
fica ese espacio, y trazar los objetivos a lograr. A través
de esta elaboración teórica, se aclara e ilumina el cami-
no a recorrer.
La teoría de la organización debe contemplar todos los
aspectos de la vida política, social y humana. Cada ser
humano lleva dentro de sí voluntades, pasiones, expec-
tativas. La organización política y social debe responder
a todo eso para que al participar, las personas se sien-
tan bien y quieran continuar juntas en la construcción
del proyecto.
Para concluir, podríamos decir que el método es la
capacidad de planificar la ocupación de los espacios
políticos que las oportunidades ofrecen. Dejar de ocu-
parlos significa perder las oportunidades que la histo-
ria ofrece y que a veces puede llevar mucho tiempo
para que se creen las mismas condiciones propicias
para la transformación. Es por eso que no suceden re-
voluciones todos los días. Sabemos de las que triunfan
porque las vemos triunfar. Las que son derrotadas, na-
cen fuera del momento oportuno; y las que nunca ve-
mos, es porque se perdieron la oportunidad histórica
de impulsarlas o porque aún no nacieron las oportuni-
dades para su realización.
Dirigir con atención es la forma correcta de percibir
las oportunidades. Ellas están siempre al costado del
camino que vamos construyendo a través del método de
organización de masas. El método se crea a partir de las
condiciones que la realidad presenta. No se puede ir a
todo lugar con el mismo método, porque éste es sola-
mente un instrumento que funciona como cualquier
otro: sirve para algunas actividades, pero no para otras.
Por eso, la cualidad principal de un dirigente es formu-
lar métodos de trabajo.
El dogmatismo o el sectarismo no pueden ser parte de
una práctica revolucionaria, pues buscan repetir todo el
tiempo las mismas cosas sin comprender los cambios.
Pretendiendo ser las únicas verdades existentes, alejan
a quien piensa diferente.
De la misma forma el personalismo, al creer sólo en
una persona –desconsiderando a los demás miembros
de la organización–, por más capacidad que esa persona
tenga, llevará a la organización a la derrota. Los princi-
pios y conocimientos revolucionarios son propiedades
colectivas, y solamente se desarrollan si son aplicados
colectivamente.
Por lo tanto, a cada uno le cabe hacer la parte que le
toca. Sin embargo no cuesta nada ayudar a hacer la
parte que le toca a los otros que tienen más dificultades,
porque se trata de la misma organización.
Triunfar es solamente una consecuencia de la eficien-
cia del trabajo de base y del método de dirección.

Método de planificación

Ademar Bogo
Bahía, 1999
Simplificando su definición, podemos decir que el mé-
todo es el camino que nos lleva a un determinado fin es-
tablecido. Podemos llamar a ese fin estratégico, que sig-
nifica el objetivo final a ser alcanzado a largo plazo.
No existen métodos permanentes que puedan utilizar-
se sin alteraciones en todo momento. Teniendo en cuen-
ta que la realidad es siempre dialéctica, los métodos no
pueden ser trasplantados mecánicamente. Decimos que
la realidad es dialéctica, por lo tanto, dinámica. Muchos
elementos que usamos en un determinado momento ya
no se adaptan al momento siguiente. Por eso, una de las
principales cualidades de un dirigente es la de saber for-
mular métodos de acuerdo con la realidad concreta,
para poder transformarla. Cuanto mayor sea la capaci-
dad de formular métodos de trabajo, mayor será la ca-
pacidad de intervención en la transformación de la reali-
dad.
Podemos destacar algunos elementos que son funda-
mentales en la formulación de los métodos de planifica-
ción y avanzar con ejercicios concretos que ilustren
 nuestra discusión. Estos apenas indican el itinerario
básico que debemos seguir.
1. IDENTIFICACIÓN DEL PROBLEMA O DESAFÍO
El punto de partida es siempre la identificación del
problema, de forma muy general. Por ejemplo, estamos
en una reunión y en un determinado momento alguien
dice: “las familias que están en el campamento quieren
ocupar”. Está planteado el problema pero en forma ge-
neral, porque no se evaluó si hay condiciones, ni se es-
tableció cuándo se debe ocupar.
2. ANÁLISIS DEL PROBLEMA
Luego de haber sido presentado el problema, debe ha-
cerse un análisis profundo tanto de los aspectos inter-
nos que están motivando la ocupación, como de los as-
pectos externos. Estos últimos van a involucrar otros
elementos que entrarán en contradicciones con otras
fuerzas. Todo eso determinará si es posible avanzar o
no. Muchas veces una simple ocupación nos obliga a
hacer un análisis de coyuntura nacional para saber con
claridad si es posible en ese momento.
3. LA DECISIÓN
Luego de haber analizado profundamente el problema
y la realidad que lo rodea, teniendo en cuenta todas las
fuerzas a favor y en contra, viene la toma de decisión
para resolver el problema a través de una determinada
acción. Esta acción no puede quedar en el hecho especí-
fico, sino que debe ser vista a través de su movimiento
histórico, tanto desde el punto de vista del pasado como
el futuro. Es necesario intervenir para no dejar que las
alternativas aparezcan espontáneamente.
Viendo las cosas a través de su movimiento interno,
podemos intervenir en la realidad para direccionar ese
mismo movimiento. Por ejemplo, una fruta madura tie-
ne su movimiento interno, pues se desarrolla y madu-
ra. Ahora, su movimiento interno será naturalmente ir
pudriéndose para liberar las semillas. Pero si quisiéra-
mos, podríamos intervenir y direccionar este movi-
miento, abriendo la fruta y liberando las semillas a tra-
vés de la fuerza; o congelándola para retrasar su dete-
rioro. Del mismo modo es con las acciones sociales.
Necesitamos interpretar cuál es el movimiento interno
que existe en cada situación.
4. PLANIFICACIÓN DE LA ACCIÓN
A partir del análisis, observando el movimiento de la
realidad y el rumbo que se pretende darle, es obligatorio
planificar la intervención.
Esta intervención no puede hacerse en forma aislada
pues, como vimos anteriormente, las cosas se desarro-
llan a partir de su movimiento interno, y por eso jamás
llegan al punto final. Así, siempre debemos empezar por
la definición del objetivo político que tenemos que alcan-
zar. Junto con el objetivo político debemos cuantificar la
meta, para que ambos sean concretos.
4.1. Definición de los objetivos que queremos alcanzar
Para que la planificación sea perfecta –luego de haber
definido el problema, de haberlo analizado y tomado la
decisión de intervenir en la realidad a través de una de-
terminada acción– debemos establecer algunos objetivos
a alcanzar; porque ellos nos exigirán determinar los me-
dios o requisitos para su realización.
Tomemos como ejemplo un asentamiento donde hay
decenas de niños sin escuela. En la reunión, probable-
mente el problema se presente:
a. Problema: en el asentamiento Paulo Freire existen
100 niños sin escuela.
b. Análisis del Problema: el INCRA (Instituto Nacional
de Colonización y Reforma Agraria) y el municipio
hasta el momento no hicieron nada para resolver
el problema. Por lo visto, este año no harán más
nada y por ello los niños se quedan sin estudiar,
porque la educación no forma parte de sus priori-
dades. El análisis indicará las razones de por qué
no hay escuela y también indicará el camino a se-
guir para conseguirla.
Imaginemos, entonces, que una de las razones
que el análisis indicará como central es que no
existe escuela porque los padres actúan del mismo
modo que el Estado, no poniendo la educación
como una prioridad. Están completamente desor-
ganizados y divididos.
c. Decisión: nosotros mismos construiremos la escuela
y llevaremos a los niños para estudiar. (Veamos: el
movimiento interno natural es que los niños que-
den sin escuela. La decisión lleva a intervenir en
la realidad direccionando ese movimiento hacia
los rumbos que apuntan a nuestros objetivos. En
el caso de no tener este objetivo principal, debe-
mos establecerlo para saber dónde queremos lle-
gar). Por eso, la decisión ya establece lo que será
hecho como intervención principal, definiendo in-
clusive la meta: construir una escuela para 100 ni-
ños en 60 días y ponerla en marcha.
d. Establecer los objetivos que queremos alcanzar
con esta acción.
Como el análisis ya presentó varias razones de por qué
no tenemos la escuela en el asentamiento, y la decisión
fue construirla para que los niños no pierdan el año, se
hace necesario establecer algunos objetivos para que la ac-
ción (la construcción de la escuela) no quede aislada.
¿Cuáles son estos objetivos?
Aquí dependerá de la capacidad de quienes estén pla-
nificando, pues estos objetivos ya pueden ser sistemati-
zados durante el análisis anterior.
Es importante destacar que cuantos más objetivos es-
tablezcamos, mayor será el número de tareas que ten-
dremos que desarrollar.
Como ejemplo podemos destacar algunos objetivos:
• dar condiciones de estudio a 100 niños del asentamiento
• organizar a los padres en una asociación.
Estos objetivos deben haberse logrado el día establecido
como meta (ya tenemos meta, tiempo y cantidad definida).
Supongamos que estamos en el mes de enero, faltando
por lo tanto dos meses para el primer día de clases.
En seguida es importante ver que a su vez cada ítem
citado en los objetivos, depende de determinadas tareas.
Por eso, los objetivos deben ser siempre concretos.
4.2. Requisitos básicos para asegurar el cumplimiento
de las metas
Los requisitos son todo aquello que tenemos que tener
garantizado para el día 30 de marzo, a fin de que los ob-
jetivos de la acción se concreten. En el caso específico
trazado por los objetivos anteriores, tenemos que tener:
la escuela construida y en condiciones de funcionamiento
y la asociación de padres montada para funcionar. Ese
día, todo debe estar preparado y en su lugar.
En este sentido, es importante comprender el alcance
de los objetivos, porque ellos son los que determinarán
lo que hay que hacer.
Los objetivos deben ser tomados por separado, y tener
en cuenta los requisitos que implica cada uno para ser al-
canzado el día establecido. O sea, siguiendo con el ejemplo:
¿Qué necesitamos garantizar anticipadamente, para
que el día 30 de marzo este objetivo se concrete?
El día 30 de marzo necesitamos tener:
la escuela construida
sillas y mesas en el local
pizarrón y tizas
filtro de agua funcionando
baños funcionando
cocina montada y funcionando, con alimentos
material didáctico apropiado
profesores contratados
planificación de clases realizada
ceremonia de apertura preparada
difusión y articulación hecha
invitaciones distribuidas
alumnos matriculados
banderas de Brasil y del MST con mástil
campana funcionando
salas y pasillos ornamentados
evaluaciones hechas
Dependiendo del lugar pueden haber otras tareas. Por
eso es necesario estar atentos a todas las necesidades,
para que en el momento de la inauguración no falte
nada que pueda perjudicar el cumplimiento de la meta.
Por lo tanto, estos requisitos son todo lo que tiene que
estar garantizado el día de evaluación final. Una vez
planteados, su realización dependerá necesariamente de
la distribución de tareas.
4.3. Distribución de tareas
Para cada requisito que debemos haber resuelto el día
del cumplimiento de la meta, debe haber responsables
específicos. Se debe constituir una Coordinación Gene-
ral que pueda tener el control de la situación general, y
buscar distribuir al máximo las tareas para involucrar la
mayor cantidad de personas que tengan libertad de ac-
ción en cada área.
Veamos algunos ejemplos sobre los requisitos:
Escuela construida: para cumplir esta tarea se debe
relacionar ahora todo lo que es necesario para su cons-
trucción, que dependerá nuevamente de la subdivisión
de tareas dentro de la tarea específica.
¿Qué es necesario para construir una escuela?
hacer un proyecto de construcción
preparar el terreno
conseguir materiales (tejas, arena, cemento, maderas, etc.)
hacer puertas y ventanas
conseguir pedreros, carpinteros, etc.
conseguir financiamiento para adquirir todo el mate-
rial y pagar servicios
Para cada ítem (referidos solamente a la construcción
de la escuela), es necesario el aporte de otras personas
que puedan contribuir en el cumplimiento de las metas.
Por eso, se deben crear subcomisiones de acuerdo a las
necesidades presentadas.
4.4. Evaluaciones Generales y de cada Equipo
El grupo coordinador debe establecer un calendario
de evaluación y de acompañamiento periódico para que
se sepa evaluar en el conjunto cómo están las activida-
des, dónde es necesario más refuerzo, y también enca-
minar las nuevas actividades que van surgiendo duran-
te el periodo de ejecución de las metas específicas.
Cada equipo que asume cada uno de los requisitos
debe hacer una planificación específica, con plazos y
metas, y establecer su propio calendario de evaluación
para saber si todos están desarrollando su tarea.
En esto consiste el Método de Dirección. La multiplica-
ción de militantes variará de acuerdo con la capacidad de
los dirigentes de distribuir tareas. A los que les gusta cen-
tralizar procurarán trabajar solos y, con seguridad, no al-
canzarán las metas establecidas; porque con la sobrecar-
ga de trabajo siempre faltará alguna cosa. Por eso, lo im-
portante aquí no es entender el método y en su ejercicio
salir al frente demostrando saber hacer todo. Lo impor-
tante es darse cuenta de la necesidad de modificar la
práctica concreta para llegar a tener una práctica eficien-
te, multiplicando enormemente la militancia.
Retomando lo que dice Mao Tsé Tung: “la cualidad
fundamental de un dirigente es elaborar métodos de tra-
bajo y saber ubicar los cuadros”.
Que éste sea nuestro propósito; para modificar no
sólo los métodos de dirección, sino para avanzar en el
mejoramiento de la estructura orgánica de nuestro Mo-
vimiento.
El compañero al que no le gustaba leer
Frei Betto*
Bahía, 1999
(*) Escritor, asesor de movimientos pastorales y sociales y consultor
del MST.
Yo no tenía mucho que contribuir al visitar el campa-
mento de los Sin Tierra en el Pontal de Paranapanema.
Fui a ayudar a armar las carpas de lona negra en los
márgenes de la autopista, apelando a la memoria, a las
pocas nociones que me quedan de mis tiempos de boy
scout. Pedro era mi compañero en esta tarea y aquella
carpa estaba destinada a su familia. Le habían dicho
que yo era escritor. Sus ojos negros brillaban y en el
rostro chupado despuntaban los primeros indicios de
barba. Tenía los hombros levemente curvados. Las pier-
nas altas y finas, exhibidas sobre la bermuda, le daban
una agilidad que no se veía en la expresión de su cara.
—¿A usted le gusta leer y escribir? —preguntó mien-
tras, ágil en el movimiento de la cuchilla, arrancaba la
mata en el costado de la entrada.
—Sí, me gusta —respondí sin sacar los ojos del piso
que yo limpiaba con fuerza.
—¿Y qué gana usted con eso? —dijo al levantar el
tronco y pasar el dorso de su mano por la frente sud-
ada. Paré de limpiar y lo encaré:
—¿Por qué su nombre es Pedro? —Él me miró confuso.
—Sé por qué. Porque mis padres creyeron que yo tenía
cara de Pedro. Un día pregunté a mi abuela por qué mi
nombre era Pedro. Ella dijo que por causa de un santo
Se sonrió y seguí haciendo mi servicio. Mis manos ardí-
an.
—¿Y usted tiene idea de cuándo vivió ese santo? —in-
dagué.
—Sí, hace mucho tiempo —respondió mientras clavaba
la pala en la tierra, buscando la raíz de unas hierbas
con espinas.
—¡Dos mil años, amigo! Usted se llama Pedro por cau-
sa de un hombre que convivió con Jesús hace veinte si-
glos. ¿Cómo usted y su abuela supieron de su existencia?
Pedro agarró un gallo que tenía a los pies y, en un
gesto mecánico, lo tiró en la mata.
—No sé, lo habrá leído en la Biblia.
—Eso es Pedro, ellos leyeron la Biblia o lo oyeron de al-
guien que habló de San Pedro. Si nadie hubiese leído la
Biblia, nadie sabría que Pedro fue uno de los doce após-
toles de Jesús, y luego el primer papa de la Iglesia.
Él me escuchó al pasar y se apartó para agarrar las
tablas apiladas en un rincón. Las trajo adentro del pe-
queño cuadrado que habíamos limpiado. Lo ayudé a co-
locarlas lado a lado, de modo que ningún pedazo de tie-
rra pudiera ser visto debajo de ellas. En seguida pasé la
escoba, sacando el polvo que había encima. Mi camisa
estaba empapada de sudor. Pedro fue a buscar un balde
de agua y el trapo de piso para terminar de limpiarlo.
Con un pedazo de carbón escribió en la punta de una
tabla: “Pedro”.
—Pero ¿por qué a usted le gusta leer? —preguntó al
empuñar la cuchilla.
—Porque los libros contienen casi todo lo que la gente
necesita saber: la explicación de la Biblia, recetas de coci-
na, cómo arar la tierra, el origen de las frutas, cómo ar-
mar una carpa con palos y hojas. Por los libros la gente
aprende a hablar otras lenguas, conecta un equipo de
música, combate hormigas, conoce la historia de Brasil,
maneja una computadora. Cuando leo, viajo por el mundo
sin moverme del lugar.
—¿Cómo es eso? —preguntó Pedro, trazando un surco
en la tierra con la punta de la cuchilla, de modo de deli-
near un círculo alrededor de las tablas. Me extendió la
pala y agarró el pico.
—A medida que el ser humano va descubriendo las co-
sas, escribe para no olvidar —dije, mirándolo cavar una
pequeña zanja alrededor del lugar donde sería armada
la carpa, para contener el agua de lluvia— Si no sabe es-
cribir, le cuenta a quien sabe. Así, la memoria del mundo
no se pierde. Hay libros sobre cría de conejos y otros que
cuentan la lucha de los campesinos brasileros. Hasta el
origen de su nombre está en los libros. Pedro significa
“piedra”.
Él me miró curioso, mientras yo recogía la tierra re-
movida por el pico. Luego su semblante adquirió una
sombra de desánimo.
—Nunca leí un libro. O mejor dicho, un día agarré uno
que hablaba de sindicalismo. Comencé a leer, pero cuan-
do llegaba a la página siguiente mi cabeza ya había olvi-
dado lo que estaba escrito antes. Me cansé. Pienso que
los libros no entran en mi cabeza.
—¡Vamos, Pedro, déjese de bobadas! ¿Usted sabe arar
la tierra?
Él se animó e hinchó el pecho:
—Claro, mire: soy capaz de dejarla suavecita para reci-
bir la semilla. La tierra es como la mujer, cuanto más se
la acaricia, mejor —dijo, con una sonrisa tímida.
—Pedro, leer es la misma cosa. Cuanto más una perso-
na lee, más aprende a leer. Lo importante es no tener
miedo del libro. Ni querer guardar en la cabeza cada fra-
se que uno lee.
Me apoyé en el cabo de la pala y le apunté a un cartel
de propaganda colocado en el costado de la calle.
—¿Ve aquel cartel?
—Sí.
—Ahora cierre los ojos.
Pedro apretó los párpados con fuerza.
—Responda, ¿qué vio en el cartel?
—Un auto nuevo.
—¿Cuál es la marca del auto?
—¿La marca? No sé. Creo que es importado.
—¿Las ventanillas están cerradas o abiertas?
—No me fijé.
—Puede abrir los ojos. Vio, Pedro, leer es así: no preci-
samos guardar todos los detalles, sino recibir la informa-
ción de que allí hay un auto, una historia, una explicación
de cómo cultivar verduras, o por qué en Brasil hay tanta
miseria.
Pedro curvó la cabeza, casi apoyando el cuello en el
pecho desnudo.
—Es que en el libro hay tantas palabras que no entien-
do —dijo al agarrar las varas preparadas para armar la
estructura del techo.
—Ni yo, Pedro —dije al agarrar la cuerda para amarrar
las varas.
Él enderezó la cabeza en mi dirección:
—¿Ni usted?
—Ni yo. La lengua portuguesa tiene cerca de ciento
treinta mil palabras. Es más rica que la inglesa, que tiene
ochenta mil. Nadie es capaz de conocer el significado de
todas las palabras.
—¿Y qué hace usted cuando encuentra una palabra di-
fícil? —preguntó agachado, atento al agujero que cavaba
en el suelo, frente a la tabla que servía de ladrillo.
—Busco en el diccionario, apodado el “padre de los bu-
rros”. Él explica lo que significa cada palabra. Si no en-
cuentro un diccionario, pregunto a alguien que sepa —
respondí al recoger con las manos la tierra que sobraba
de los agujeros.
—¿Pregunta?
—Claro, Pedro; nadie sabe todo, por más que lea. Por
eso Paulo Freire enseñaba que es errado decir que una
persona es más culta que la otra. Lo que hay son culturas
paralelas, complementarias en las relaciones que la vida
teje entre las personas. Usted, por ejemplo, sabe lo que es
la zafra, de irrigación, alquileres, ocupación, asentamien-
to. Tal vez muchos estudiantes de medicina no logren ex-
plicar el sentido de esas palabras. Pero conocen qué es
etiología, diagnóstico, tomografía, terapia; como yo sé qué
es liturgia, pastoral, gregoriano y escatología. Cada per-
sona domina las palabras y las artes de su mundo. El
mundo del campo es diferente del mundo de las ciuda-
des. Una cocinera sabe cosas que ni imagino, como pre-
parar una carne asada con salsa. Creo que para sobrevi-
vir, dependo más de los conocimiento de ella que de los
míos.
—Sí, yo sé —dice poniendo la primera estaca y marti-
llando encima— pero voy a confesar una cosa: mi cabeza
es pequeña para tanto libro. Comienzo a leer y me canso.
Mi memoria es corta, guarda poca información.
—Pedro, si usted tuviera que ir a un encuentro del
MST, ¿iría a pie o en ómnibus?
—Claro que en ómnibus. A pie demoraría mucho tiempo.
—Pues leer es lo mismo. Pretender guardar en la me-
moria las informaciones de cada página es viajar a pie
desde Presidente Prudente a San Pablo. Cuesta mucho.
Lo importante es descubrir en el texto lo esencial, o sea,
llegar a San Pablo. Quédese tranquilo, la memoria guar-
da lo que le interesa.
—¿Y cómo hace usted para leer tanto? —indagó al ter-
minar de enfilar las estacas.
—Voy a darle una pista —dije al desenrollar la cuerda
y amarrarla a las estacas— ando siempre con un libro.
Siempre. Aún sabiendo que ese día no voy a poder leer
una línea. Si usted se acostumbra a cargar un libro, al fi-
nal de la semana quedará sorprendido al constatar que
leyó bastante. En la cola del micro, en el baño, al esperar
a un amigo, en la fila del teléfono público o antes de dor-
mir.
—Voy a intentar hacer eso. Quién sabe, quizás apren-
do —comentó al ajustar la cerca.
—Sólo un detalle: hay dos tipos de libros. Los de histo-
rias inventadas por el autor, llamados libros de ficción; y
los ensayos, como aquellos que enseñan a plantar zana-
horia o hablan de la historia de Brasil, o denuncian las
injusticias del gobierno. No se debe leer ficción y ensayos
de la misma manera.
—¿Y cómo se hace?
—Ficción yo leo de principio a fin. Si la historia es bue-
na, como ésta aquí que estoy releyendo —mostré “Las
uvas de la ira”, de John Steinbeck, junto a mi bolso
ella atrapa al lector de comienzo a fin. Y se lee como si es-
tuviese viendo una película. Si no le gusta la historia o la
forma de escribir del autor, entonces largue el libro.
—¿Y el ensayo, cómo se lee? —preguntó al agarrar la
lona negra y abrirla en el asfalto.
—Es diferente —dije al mojar el paño en el agua para
limpiar la lona— No precisa leer el libro de cabo a rabo.
Basta con consultar el índice, ver los capítulos más intere-
santes. Entonces, va directo a ellos. Por ejemplo: yo estoy
interesado en la historia de la lucha del campo en Brasil,
busco algunos libros que tratan de ese tema. No voy a
leer uno por uno, de principio a fin. Si mi interés es cono-
cer un período de esa historia (durante la dictadura mili-
tar, por ejemplo) selecciono en cada libro los capítulos que
tratan de aquel período. Y ni paso los ojos por los otros
capítulos.
—¿Y cómo hace para guardar en la cabeza tanta infor-
mación? —dice al tirar la lona sobre las estacas.
—No guardo. Agarro un cuaderno y trato de anotar lo
que me interesa. Sin copiar todas las palabras de la pági-
na. Sólo los puntos importantes, que anoto con mis pro-
pias palabras.
—Pero le voy a decir una cosa —dice al enganchar la
lona en las estacas— las tareas de la militancia me ocu-
pan mucho —se disculpó.
—Mire, Pedro ¡no me venga con eso! —retruqué al ayu-
darlo a extender bien la cobertura de la carpa— José
Martí, que leyó una biblioteca y escribió tantos libros que
darían para llenar esta carpa, murió armas en mano para
libertar Cuba de la dominación española. Lenin, que lide-
ró la revolución rusa, también leyó y escribió libros y más
libros. El militante que no lee puede caer en el activismo.
Actúa sólo por la emoción, casi nunca por la razón. Y
como no lee, no sabe cómo fueron las luchas del pasado.
Por lo tanto, corre el riego de repetir en el presente los
errores del pasado, comprometiendo la conquista de un
futuro mejor.
—¿Y cómo se puede leer —dice él mientras ajusta la
lona por dentro de la carpa, ampliando el espacio- si tie-
ne que participar de reuniones, ocupaciones, cuidar el
campamento o limpiar el asentamiento?
—Es una cuestión de disciplina —respondí, mientras
con una tijera arreglaba la “puerta” de la carpa— El pri-
mer cuidado es el que ya expliqué: andar siempre con un
libro. Es bueno formar un grupo de estudio aquí en el
campamento.
—¿Cómo es eso? —indagó al jugar con la tierra tirada
de la zanja sobre la lona, para evitar la infiltración de
agua.
—Por ejemplo, ustedes podrían organizar aquí un gru-
po interesado en conocer mejor la historia de la lucha por
la tierra en Brasil. Entonces, los participantes del grupo
irían en busca de libros que tratan el tema: investigarían
en bibliotecas, buscarían en librerías, pedirían prestado a
los amigos, solicitarían donaciones a quien tiene recursos
y es solidario con el MST. Después, dividirían los textos.
Cada uno leería un libro o un capítulo. En la reunión del
grupo, cada participante contaría lo que leyó y lo que
piensa de aquello que leyó. Así, el provecho sería mayor.
—¿Y si yo me quedo en esa de no leer? —preguntó al
colocar en la carpa los utensilios de su familia: cocina,
dos colchones, dos bolsas llenas de ropa, una estampa
de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, una caja con
platos de plástico y cubiertos, una radio Zenith a pila,
un crucifijo.
—Si se queda en esa, Pedro, la poca lectura que apren-
dió en la escuela se va perdiendo como se pierde el agua
en un balde roto. Y su cabeza va siendo formada por la
TV, por las noticias de la radio, por los diarios, sin que
usted tenga conocimiento de que los hechos tienen, por lo
menos, dos verdades: la de los grandes y la de los peque-
ños. Usted sabe que un Sin Tierra y un latifundista no
cuentan del mismo modo cómo ocurre una ocupación.
—Sé de eso. Para nosotros, una ocupación bien hecha
es cosa de dar gracias a Dios. Para el latifundista, es
obra del diablo.
—Por eso, es importante tener opinión propia, argumen-
tos. Un día, la historia de los Sin Tierra también estará en
los libros o en las películas y otras obras de arte que
acostumbran a basarse en los libros. Así como hoy cono-
cemos la historia de la lucha minera liderada por los Tira-
dentes o de la revolución cubana comandada por Fidel.
—Pienso que usted me convenció de leer —dijo son-
riendo mientras, cansados, observábamos la carpa ar-
mada, satisfechos con nuestro trabajo.
—Y usted me enseñó cómo se prepara un campamento
sin los recursos industrializados. Muchas gracias —dije.
—Ahora usted ya puede hasta escribir un libro contan-
do cómo se levanta una carpa en el costado de la ruta —
bromeó.
—Es una buena sugerencia. Y no dejaré de registrar
que tuve en usted un excelente maestro; pues todo lo que
está en los libros viene de la materia prima de la vida. El
saber y el vivir andan siempre de la mano. Si el primero
tiene la cabeza, el segundo tiene los pies en el suelo.

La delegación de tareas y poderes como mecanismo para proyectar y formar militantes

Adelar Pizetta
Jacareí, septiembre de 2000
Retomamos la temática de la distribución de tareas y
responsabilidades como instrumento formador de mili-
tantes para nuestra organización; en el ámbito de la re-
volución cultural, del cambio de métodos de trabajo y de
dirección, que posibilitan la ampliación e impulso en la
cualificación orgánica del Movimiento. Por lo tanto, se
trata de una reflexión antigua pero extremadamente ac-
tual, pues su implementación es aún un desafío, al ser
un arte y al estar relacionado con otros principios orga-
nizativos como la planificación, la dirección colectiva, la
disciplina consciente, los procesos de evaluación, etc.,
que necesitan ser priorizados y aplicados con mucha efi-
cacia.
1. ¿QUÉ ES UNA TAREA?
Normalmente, toda organización es creada para al-
canzar determinados objetivos. En función de eso defi-
ne su estructura orgánica, adopta principios organizati-
 vos, define tácticas y estrategias de acción en la socie-
dad y periódicamente establece un plan de actividades,
orientado y guiado por aquellos objetivos que pretende
alcanzar.
Los objetivos pueden ser estratégicos o tácticos. Los
estratégicos serán alcanzados más a largo plazo; gene-
ralmente no los alcanzamos completamente con las ac-
ciones que estamos desarrollando en lo inmediato (aun-
que éstas deben estar de acuerdo con la línea general de
los objetivos estratégicos). Los objetivos tácticos (inme-
diatos) serán alcanzados con más brevedad, porque son
los que definimos para cada actividad; debiendo contri-
buir a avanzar en la conquista del objetivo estratégico.
Por eso, es extremadamente importante tener muy
claro esos objetivos, así como también las metas a ser
alcanzadas en un determinado período de tiempo. En el
caso específico del MST, tenemos los objetivos mayores
de la organización (Conquistar la Tierra, la Reforma
Agraria y la Transformación de la Sociedad, conjunta-
mente con otros sectores y organizaciones políticas y de
masas que actúan en la sociedad), y los objetivos especí-
ficos definidos en cada sector, regional, en una actividad
específica (como una ocupación, una marcha, una fies-
ta, un encuentro, un curso de formación, etc., o por un
cierto período: semestre, mes, año, etc.). Estos objetivos
específicos deben contribuir y estar orientados a la con-
quista estratégica: la transformación de la sociedad.
De esa manera, a partir de un programa general se
elaboran planes de actividades, basados en el análisis
profundo de la realidad objetiva y subjetiva; y en la
perspectiva de que los objetivos sean alcanzados en fun-
ción del proceso de transformación de esa realidad.
Es al elaborar los planes de actividades cuando se de-
terminan las tareas y responsabilidades individuales y co-
lectivas, que deben ser cumplidas completamente en un
determinado período para que las metas sean alcanzadas.
¿Qué es una tarea?
Para Camacho (1984), la tarea es “una acción o un
conjunto de acciones que llevan a un resultado inmediato
plausible de evaluación”. O sea, para que alguien pueda
decir que cumplió la tarea asumida, deberá presentar
un resultado concreto que puede ser negativo o positivo,
alcanzando o no el objetivo establecido.
Podemos ejemplificar la tarea de elaborar un documen-
to. Esta tarea puede contener varias acciones: escribir el
documento en el papel, leer, aclarar dudas, preparar la
computadora, digitalizar, corregir errores, solicitar la fir-
ma de los responsables del documento, mandar por co-
rreo o entregar al destinatario personalmente. Como se
ve, esa tarea tiene varias acciones que se complementan.
En ese proceso, es importante que una persona acompa-
ñe el desarrollo de toda la tarea. De lo contrario, no se po-
drá evaluar posteriormente de quién fue la responsabilidad,
por ejemplo en corregir los errores, si una persona leyó y la
otra digitó y en el documento final aparecen errores.
Se observa, por lo tanto, que la tarea posee dos ele-
mentos básicos:
a. las acciones concretas (acto de hacer, intervenir,
de transformar) que se desarrollan para cumplir
una tarea;
b. el resultado obtenido por la ejecución de las ac-
ciones. Por eso, la evaluación es extremadamente
importante y necesaria para medir el resultado de
las acciones y reordenarlas, si fuera necesario,
para que la tarea sea cumplida de acuerdo con
los objetivos establecidos.
2. ¿QUÉ ES DELEGAR?
La delegación de tareas y poderes es un proceso que
utilizamos para alcanzar determinados objetivos, pasan-
do un compromiso a otra persona, en vez de desarrollar-
lo nosotros. Es distribuir tareas, distribuyendo también
poderes y responsabilidades.
Lo importante aquí es ver que se trata de un proceso;
o sea, no se trata de distribuir tareas “porque sí”, sino
de preparar a quien va a ejecutarlas dándole informa-
ción, orientación y observando aquellos que presentan
mejores condiciones para el cumplimiento de determina-
da tarea.
Al principio, delegar no parece ser un proceso compli-
cado. Sin embargo, hacerlo en la práctica de forma efi-
ciente no ha sido tan fácil, porque tenemos una inclina-
ción natural a no deshacernos de aquello que, en ver-
dad, es una parte de nuestro poder. Además de eso,
para delegar es necesario contar con sabiduría y domi-
nio del proceso para poder tomar decisiones acertadas y
orientar a los militantes; pues quien delega tiene la mis-
ma responsabilidad sobre el resultado a ser alcanzado
que quien asumió la tarea.
Por lo tanto, para implementar la delegación de tareas
y poderes es necesario compartir con otras personas co-
nocimientos profesionales, experiencias, poder e infor-
mación que normalmente quien debería delegar (el diri-
gente) concentra. En este aspecto, la solidaridad y el
compañerismo entre los miembros de una organización
es fundamental; porque la fortaleza, la riqueza de ésta
no está en los individuos en sí, sino en el colectivo com-
puesto por esos individuos.
3. ¿POR QUÉ DELEGAR TAREAS Y PODERES?
Es necesario convencernos de la importancia y de la
necesidad de delegar tareas para que nuestro método de
trabajo sea eficiente, de manera que a través de dicho
método podamos ir formando y proyectando nuevos mi-
litantes y dirigentes. Ya decía uno de nuestros maestros:
“Si quieres tener hijos gigantes, prepárate para crearlos”.
Es de eso de lo que se trata. Debemos pensar en prepa-
rar gigantes para la lucha de clases y no enanos insigni-
ficantes.
Reafirmamos nuevamente la importancia del princi-
pio: la práctica capacita y forma. Pero no cualquier prácti-
ca. Ésta debe ir acompañada de reflexión, de estudio.
Debe ser organizada, orientada, disciplinada y pasar ne-
cesariamente por un proceso de evaluación. La práctica
no se limita al mero cumplimiento de las tareas. Involu-
cra pensar, planear, reflexionar, ejecutar, asumir res-
ponsabilidades, tomar decisiones. Para visualizar esa
importancia, veamos algunos elementos.
3.1. El dirigente que delega tareas tiene más tiempo
para las actividades específicas de dirección
Por ejemplo, elaborar métodos de trabajo, propuestas
de acción, plan de actividades, reflexionar sobre el trabajo
de organización, formación, etc. Dirigente no es aquel que
consigue hacer todo solo –normalmente metido en un ac-
tivismo desenfrenado–, sino aquel que propone métodos
de trabajo, unifica y compromete a la militancia por inter-
medio de actividades de organización, en la lucha.
3.2. Alivia la tensión
Muchos dirigentes viven una tensión nerviosa muy
grande, porque todo el peso de la responsabilidad de las
acciones está en sus manos. ¿Y si algo falla? Por causa
de esa condición, muchos terminan teniendo un com-
portamiento agresivo y autoritario, a veces innecesario,
transformándose en antipáticos ante la militancia. El di-
rigente que sabe delegar no pierde poder. Por el contra-
rio, gana confianza y respeto principalmente si da las
condiciones para que el militante involucrado en una ta-
rea tenga claridad sobre los pasos a dar, y sobre dónde
desea llegar.
3.3. Proyecta y capacita nuevos militantes
Las personas se forman por medio del estudio y del
desarrollo de actividades prácticas. De esa manera, los
conocimientos de los militantes se pueden perfeccionar
posibilitando que demuestren sus habilidades, potencia-
lidades –las personas “se dan a conocer” haciendo, ac-
tuando– y crezcan en la organización, para que ésta se
cualifique y consolide.
3.4. Motiva a la militancia
Ya dijimos que la motivación y la voluntad son impor-
tantes en el cumplimiento de las tareas. El hecho de re-
cibir tareas y poderes hace que el militante se sienta útil,
valorizado, y se empeñe al máximo en su cumplimiento,
sin desistir, por más exigente y difícil que sea la tarea.
3.5. Eleva el nivel de los resultados
Cuantas más personas estén involucradas en las tare-
as de la organización, más capacidad de desarrollo al-
canzan las tareas. Por eso, delegar es un arte. Forma
parte del método de trabajo y dirección que posibilita
ampliar y mejorar los resultados de las acciones y las
luchas.
3.6. Amplía la organicidad y cualifica la organización
La delegación posibilita aplicar toda la capacidad que
existe en la militancia. Posibilita que los dirigentes for-
jen sustitutos, nuevos referentes, y progresen en su pro-
pio trabajo en las diferentes instancias y niveles de la
organización. Permite corregir vicios como el individua-
lismo, el personalismo, el autoritarismo, etc., que afec-
tan y perjudican el avance de la organización y la multi-
plicación de militantes.
Por eso, es importante que el dirigente preste atención
y considere a los militantes y líderes que están actuando
en la organización bajo su coordinación, ya que en el
proceso de delegación deberá demostrar y alcanzar:
a. competencia, firmeza y determinación en la direc-
ción del proceso para que alcance buenos resulta-
dos políticos y organizativos que se traduzcan en
crecimiento para la organización;
b. tener preparado uno o más referentes con compe-
tencia y capacidad para, en su ausencia, asumir
su lugar, sin perjuicios para la organización; esto
es, debe preparar y proyectar nuevos dirigentes
en la práctica de dirección.
4. ¿ES POSIBLE DELEGAR TAREAS CON MAYOR EFICACIA?
A veces, muchos dirigentes y militantes son conscien-
tes de la necesidad de distribuir las tareas, intentan in-
clusive implementar la delegación en su método de tra-
bajo. Sin embargo, se pierden en el camino y los resulta-
dos esperados no son alcanzados, frustrando a quien
delega y a quien recibe las tareas. Por lo tanto, es im-
portante tener en cuenta algunas orientaciones:
4.1. Confíe en las capacidades y en el potencial que
existe en los militantes
Es necesario dedicar tiempo, atención, definir clara-
mente lo que se espera del militante. No se desespere si
el resultado obtenido fuera peor que si lo hubiese hecho
usted. Tolere algunas deficiencias, permitiendo que los
militantes desarrollen el trabajo utilizando sus caracte-
rísticas personales, desarrollando la capacidad de pen-
sar, de tomar decisiones por cuenta propia. Pero no to-
lere jamás los vicios y desvíos que perjudican el creci-
miento del militante y de la organización. O sea, es im-
portante no anular la iniciativa de los militantes, pero
nunca perder el control del proceso.
4.2. Delegue la tarea, las acciones, defina los objetivos
a ser alcanzados, pero nunca delegue el procedimiento
No siempre se puede definir el procedimiento sin saber
con profundidad los aspectos de la situación, de la reali-
dad que involucra la tarea. No siempre se puede dirigir,
tomar decisiones por teléfono, a la distancia, sin todos
los elementos para el análisis. Eso no quiere decir que el
procedimiento no pueda y no deba ser discutido, visuali-
zando diferentes posibilidades y alternativas para un de-
terminado problema. Esto sí debe hacerse, inclusive
como forma de cualificar la práctica del militante, de pro-
fundizar los análisis y ejercitar la práctica de tomar deci-
siones, previendo las consecuencias futuras.
4.3. El dirigente debe conocer a los militantes, no
solamente de nombre; sino sus virtudes, habilidades,
desvíos, dificultades, etc.
Para eso es importante conversar con ellos, observar
qué hacen, cuál es su temperamento y comportamiento
en las más diferentes situaciones y circunstancias: fies-
tas, fútbol, cursos, peligros, etc. Escuchar lo que tengan
para decir, conocer cuáles son sus objetivos, intencio-
nes, ansias, necesidades personales. Vea si desean real-
mente asumir responsabilidades y en qué áreas tienen
más afinidad.
4.4. Clarifique al máximo la tarea a ser desarrollada
Los militantes necesitan tener claridad de aquello que
van a hacer. Siempre se debe preguntar si comprendió,
si está claro lo que va a hacer. Explicar claramente la
tarea es garantía de que ella no será interrumpida y el
objetivo será más fácilmente alcanzado. Es bueno recor-
dar: “Quien no comprende lo que tiene que hacer nunca
se sentirá responsable por la tarea”. Ese momento de la
“explicación” es extremadamente importante para au-
mentar la confianza del militante en sí mismo y en su
desarrollo.
4.5. Además de ser claro, es necesario ser objetivo en
el acto de delegar
Intentar definir siempre: lugar exacto, plazo para la eje-
cución, personas involucradas; definiendo mecanismos
de acompañamiento y supervisión de la tarea delegada.
4.6. La delegación debe ser planificada, preparada y
gradual
Delegue las tareas, pero nunca abandone a los mili-
tantes en el medio del camino. Dejar la libertad para que
el militante actúe solo no significa abandonarlo. La eva-
luación del desempeño y desenvolvimiento de la tarea
debe ser constante, es un requisito del método de distri-
bución de tareas.
4.7. Si una tarea no es necesaria, no la haga, no la
delegue: elimínela
O sea, nunca delegue tareas que pueden ser elimina-
das. Usted estará economizando dinero y esfuerzo de
otras personas eliminando trabajos improductivos y ta-
reas inútiles. Por eso, analice qué es prioritario, qué es
imprescindible de aquello que es innecesario y secunda-
rio.
4.8. Delegue tareas importantes y exigentes
Delegar es compartir las preocupaciones, pero tam-
bién los méritos con los militantes que construyen la or-
ganización, preparan el desarrollo de las luchas y activi-
dades con el pueblo. A través de las tareas importantes,
significativas, los militantes se van haciendo conocidos,
respetados, adquiriendo autoridad política y moral ante
la base.
4.9. Delegue también tareas agradables y gratificantes
Los militantes, como todo ser humano, tienen senti-
mientos, emociones, autoestima. Delegue las tareas que
a usted mismo le gustaría estar haciendo; comparta con
los militantes tareas interesantes, creativas; esto capaci-
ta y cualifica. Recuerde: las tareas agradables para los
dirigentes también son agradables para los militantes.
4.10. Si una tarea no puede ser delegada y es funda-
mental para el avance de la organización y la consecu-
ción de un objetivo, hágala usted tan bien y perfecta
como sea posible
En esos casos, que su ejemplo sirva para que otros
militantes puedan aprender a hacer. Utilice siempre la
“pedagogía del ejemplo”.
4.11. Nunca sea inmediatista
Reconozca y sepa que todas las cosas tienen su tiem-
po. Comprenda bien el “tamaño” de la tarea y las capa-
cidades y deficiencias de los militantes que van a ejecu-
tarla. Piense y actúe realistamente, basado en la reali-
dad concreta y no solamente en sus intenciones y ambi-
ciones.
4.12. No delegue solamente a los militantes más com-
petentes y aquellos con los que tiene mayor afinidad
Ya destacamos que la delegación es un mecanismo
para cualificar y proyectar nuevos militantes. Por lo tan-
to, delegue tareas a todos los militantes que estén bajo
su coordinación para aumentar la fuerza interna y am-
pliar su capacidad de trabajo y combate en diferentes
áreas. La fuerza está en la masa en movimiento, pero
ésta necesita militantes que hagan el trabajo de base y
la pongan en movimiento.
4.13. Haga que los militantes planifiquen la ejecución
de sus tareas
Recuerde que una tarea puede ser compuesta por va-
rias acciones y éstas deben ser planeadas. Eso ayuda al
militante a ir adquiriendo el hábito de planificar y eva-
luar su desempeño. Los planes deben ser simples, con-
cretos y prácticos. Deben servir para distribuir los es-
fuerzos, los recursos, orientar las acciones en la direc-
ción del objetivo establecido.
4.14. Oriente y ejercite a los militantes para que logren
traer soluciones y no más problemas
Insista para que los militantes piensen, analicen, es-
tudien largamente las tareas que tendrán que desempe-
ñar, pues el acto de delegar no puede ser concluido si el
militante no está en condiciones de realizar la tarea. Ese
procedimiento frustra a los individuos y a la organiza-
ción.
4.15. Jamás se guíe por afinidades personales y senti-
mentales
En la organización política, los criterios políticos están
por encima de las afinidades personales. Cada compa-
ñero es resultado del contexto socio-histórico y organi-
zativo, pero debe llegar al escalón más alto posible por
su competencia teórica y práctica, por sus habilidades y
astucia política y nunca por privilegios de apadrina-
miento.
4.16. Implemente la estimulación en la instancia o en
la ejecución de las tareas
No tenga miedo de ceder méritos en el momento y
hora adecuado. No tenga miedo de reconocer pública-
mente cuando un militante tuvo un excelente desempe-
ño a través de su esfuerzo y determinación personal. Al
mismo tiempo, esté atento para no viciarlo, para no de-
formarlo. El mérito debe ser sinónimo de responsabili-
dad, más compromiso, más sacrificio y eficiencia a favor
del colectivo.
Es posible que los militantes cometan errores, pues es-
tán en proceso de formación. En esos casos, analice y
evalúe con el militante el error, buscando resguardar al
compañero para que continúe en su proceso formativo y
cada vez se equivoque menos. Quien hace tiene derecho a
errar. Si un dirigente no se equivocó nunca, posiblemente
no esté dirigiendo; porque como dirigente, tendrá que in-
troducir cambios, elaborar estrategias de acción, innovar,
tomar decisiones importantes, etc., todo lo cual posibilita
cometer errores. No somos perfectos, pero debemos errar
el menor número de veces posible y, cuando el error ocu-
rre, debemos tratar de corregirlo inmediatamente.
Nuestros métodos de trabajo y dirección deben ser for-
jadores y formadores de militantes conscientes, capaces
de asumir funciones de dirección en cualquier momen-
to. Es claro que eso no pasa de un momento para el
otro, lleva un cierto tiempo. Pero somos nosotros quie-
nes hacemos el tiempo. Démonos prisa entonces, mien-
tras exista tiempo para fortalecer lo nuevo.
Muchas veces reclamamos que no contamos con mili-
tantes cualificados y/o en condiciones de desarrollar las
tareas de acuerdo con las necesidades y nuestras inten-
ciones. Para esa condición, es importante observar y
aplicar la enseñanza del maestro: “Enseñe a las perso-
nas comunes durante siete años y éstas también podrán
ir a la guerra”.
Si trabajamos con mucho empeño, tendremos millo-
nes de militantes con capacidad de dirigir nuestro Movi-
miento. Tal vez para eso, no necesitemos siete años. Sin
embargo, nuestros desafíos son mucho mayores. La ba-
talla es muy difícil porque en la guerra o se triunfa o se
muere. Y si las enseñanzas no son permanentes y efica-
ces para vencer la guerra, posiblemente siete años no
sean suficientes para alcanzar la victoria.
Sin embargo, creamos en la capacidad de recuperar
los recuperables, de transformar los buenos en excelen-
tes, y éstos en imprescindibles.

Algunas recomendaciones para

la expresión oral: oratoria y discurso

Adelar Pizetta
Jacareí, octubre de 2000
Necesitamos saber hacer bien todas las tareas de la
lucha y de la organización, tanto internamente en el Mo-
vimiento, como cuando vamos a representarlo en otros
espacios, en todas las situaciones, por más adversas
que sean: una conversación personal, una negociación,
una discusión más profunda, una conferencia en la Uni-
versidad, un discurso para la base, para otros públicos,
una entrevista; en fin, todo lo que se refiere a la comuni-
cación es un arte. Eso exige habilidades, conocimientos
y ejercicios prácticos.
Las orientaciones que presentamos a continuación
son apenas algunos elementos relacionados con la prác-
tica del discurso y de hablar en público, porque no exis-
ten recetas acabadas. Cada militante debe elegir su esti-
lo, ejercitarlo, perfeccionarlo. Para los militantes que se
inician, estas recomendaciones pueden ser muy útiles.
Seguramente existen otras orientaciones y la propia
práctica de grandes líderes de masas pueden orientar-
nos en este proceso. Esto reafirma que sólo se aprende a
hacer discursos, haciéndolos. Y si no lo sabemos hacer,
probablemente es porque no tuvimos oportunidad, por-
que todos tenemos capacidad. Basta con desarrollarla a
través del ejercicio práctico.
1. ES NECESARIO PREPARAR
Ya vimos que todas las tareas deben ser preparadas,
planificadas antes de ser realizadas. Existen estudios
que demuestran que la victoria en las actividades resi-
de, en gran medida, en la preparación. O sea, no basta
sólo con hacer; es necesario aprender a hacer para ha-
cer bien. Por lo tanto, el primer aspecto importante es
que debemos preocuparnos por preparar. No podemos
solamente confiar que en el momento todo saldrá bien,
actuando improvisadamente. Debemos pensar en aque-
llo que vamos a realizar para que salga lo mejor posible.
Que sólo salga improvisado lo que exija lo imprevisto y,
aún así, esforzándonos para hacer lo mejor.
En el caso de hablar en público y del discurso, deben
ser bien preparados para que se transmita con eficiencia
y claridad el mensaje que deseamos. No basta solamente
con pronunciar palabras agitando al público. Debemos
asegurar el mensaje a transmitir, porque de lo contrario
no tendrá efectos prácticos. Una forma de preparar el
discurso, puede ser escribirlo; otros pueden leerlo antes
y dar su opinión. En ese caso, no se preocupe en deco-
rarlo, puede ser un problema a la hora de hablar.
Es importante tener claro el tema del discurso, los ob-
jetivos que pretende alcanzar, consultar fuentes de in-
vestigación para la argumentación, y seguir un plan de
preparación básico. Veamos algunos elementos orienta-
dores:
1.1. La introducción
Es el momento de captar atención, de establecer una
sintonía con el público antes del discurso propiamente
dicho. Es el momento de preparar el ambiente y el públi-
co para el mensaje que queremos transmitir, presentan-
do en forma indirecta el tema que va a ser desarrollado
en el discurso. Existen varios métodos que pueden ser
usados luego de haber saludado y considerado al públi-
co presente:
a. emocionar al público: consiste en citar un hecho
poco común y vivo, que atraiga la atención de los
oyentes y provoque aplausos;
b. apelar a los intereses directos del auditorio: el
orador se preocupa por el estado físico de los
oyentes, por el estado emocional, etc.;
c. la presentación de un problema: el orador puede
presentar una cuestión difícil, un problema que
provoca al público, que hace pensar, despierta el
interés, porque se trata de buscar una solución;
d. hacer referencia a acontecimientos, al momento y
lugar: el orador dedica sus primeras palabras a
conmemorar determinada fecha o acontecimiento
histórico ocurrido en la zona, en el país,
o hasta en el mundo;
e. recurrir a personalidades: en el inicio de la
charla, el orador puede mencionar el nombre
de una persona destacada, inclusive
pronunciar una frase de ese pensador, etc.;
f. recurrir a fuentes de información cono-
cidas: puede utilizar una frase, hacer referencia a una noticia que
fue publicada en una revista, en un diario conoci-
do o en la televisión;
g. apelar a la propia persona del orador: hablar de
uno mismo es un poderoso método de atención
para establecer contacto con el público, siempre
que la persona que va a hablar tenga una trayec-
toria y lo haga con mucha modestia.
1.2. Transmisión del mensaje
Aquí viene el cuerpo del discurso, el contenido, el
mensaje que nos propusimos transmitir. El desarrollo
del tema debe tener un razonamiento y una secuencia
lógica para que el público pueda seguir y entender ese
mensaje. Es el momento de la denuncia, del contagio,
de la concientización, del llamado, de la motivación, que
debe estar ligada a la parte anterior –la introducción.
Aquí es importante no dejar nada fuera ni colocar cosas
de más (que en vez de aclarar y motivar, acaban confun-
diendo al público). Algunas orientaciones para ayudar
en la preparación:
a. el discurso debe tener una estructura lógica;
b. el discurso debe ser estructurado en forma de ca-
dena de hechos, antecedentes y consecuencias;
es decir, siempre que menciona algo, da la expli-
cación a continuación;
c. al pasar de un tema a otro, de una parte a otra,
debe mantener la atención del público, de lo con-
trario, habrá dispersión y conversaciones parale-
las;
d. el contenido, la temática del discurso debe ser
interesante, importante para los que están
oyendo y de dominio público de quien está ha-
blando.
1.3. Conclusión
Todo discurso debe tener un cierre del mensaje.
No puede terminar una charla sin que el público per-
ciba que está concluyendo; o sea, es el momento de ar-
mar y afirmar las propuestas, afirmar las ideas claves
del contenido del mensaje. Es el momento de terminar el
razonamiento que se estaba desarrollando. Algunos mé-
todos que pueden utilizarse:
a. hacer una breve repetición (de los problemas, de
las grandes cuestiones presentadas en la parte
central del discurso);
b. presentar las tareas concretas que el público ten-
drá que asumir, enumerando una a una, expli-
cándolas de manera sintética; pues ya se explicó
de forma detallada durante la parte central del
discurso;
c. aclarar las perspectivas anticipando el futuro, las
conquistas y también las deficiencias y dificulta-
des que pueden encontrarse en el proceso, pero
que serán superadas con el empeño de todos,
dando un carácter optimista (sin exageraciones);
es decir, una visión realista del proceso;
d. un final ilustrativo, empleando una frase bonita
que marque, que sea capaz de emocionar al pú-
blico. Puede ser una frase de una personalidad,
de un luchador destacado;
e. las últimas palabras deben ser bien fuertes, acen-
tuadas; que sean una invitación a que nos escu-
chen nuevamente.
En el acto de pronunciar el discurso, esos tres mo-
mentos no deben ser mencionados. Por ejemplo, no
hay necesidad de decir que va a concluir la charla. El
público deberá percibir el final a través del rumbo, de
la conclusión del mensaje que se está transmitiendo.
Sin embargo, en la preparación deben estar interrela-
cionados, porque le dan cuerpo al discurso: lo que se
va a hablar aparece en la introducción (preámbulo); lo
que se habla aparece en la transmisión del mensaje
(parte central), y aquello de lo que se habló aparece en
la conclusión. Esa es una regla muy importante y
práctica.
2. EJECUCIÓN. LA PRÁCTICA DEL DISCURSO
Este es tal vez el momento más difícil para la mayoría
de los militantes. Principalmente para los que se inician.
Las sensaciones son de lo más diversas: sudor, escalo-
fríos, palidez, palabras que no salen, etc. Todo eso es
natural, pero a través del ejercicio se va superando la ti-
midez, la inseguridad; y en su lugar, viene la firmeza, la
tranquilidad, de manera que hablar en público se vuelve
natural. Para ayudar en este proceso, algunas orienta-
ciones (recomendaciones).
2.1. El micrófono
Es común utilizar el micrófono en grandes eventos.
Muchos nunca usaron o se asustan al percibir su voz
diferente por los equipos de sonido. No demos importan-
cia a eso. Comience a hablar sin preocupación, tratando
de mantener el micrófono a algunos centímetros de dis-
tancia de la boca. Esa distancia está relacionada a la
potencia y calidad del sonido, pero siempre es bueno
mantener una distancia; de lo contrario, la voz suena
muy confusa.
Es importante constatar que el micrófono esté conec-
tado antes de comenzar a hablar. Si se produce microfo-
nía (ruidos y barullos enormes), mantenga la calma,
mire al técnico de sonido y espere a que el problema sea
solucionado. Ponerse nervioso es peor.
2.2. La voz
Nadie debe preocuparse mucho por el tipo de voz, por-
que existen muchas diferencias; algunas son más agra-
dables, otras menos. Lo que importa aquí es hablar con
entusiasmo, con convicción, con autoestima, con alegría
o con rabia, poniendo el corazón en lo que se dice.
Quien está escuchando, presta atención a lo que se dice,
y a la convicción con que se dice. Por eso, es importante
modificar el tono de voz de acuerdo con el tema que se
esté tratando.
2.3. La posición del cuerpo
El cuerpo también habla, expresa impresiones, senti-
mientos, expectativas. Durante el discurso los gestos
ayudan mucho. Las palabras saldrán con más énfasis y
se mejora la entonación, de manera que se puede expre-
sar mejor lo que se está queriendo decir. No hable nun-
ca con los brazos cruzados, ni con las manos a los cos-
tados o en los bolsillos. Ponga todo el cuerpo en actitud
dinámica.
No se mueva mucho para los costados. Es recomenda-
ble ir adelante siempre que el tema es más interesante
(algo nuevo). Es bueno visualizar a todo el auditorio, sa-
ludarlo con la voz y con la mirada. La voz es el principal
recurso que posee el orador; por eso, nunca baje la ca-
beza cuando está hablando. También es aconsejable que
las manos estén a la altura de la cintura, para facilitar
los gestos.
2.5. La entonación de la voz
Cuando se hace un discurso usando siempre la mis-
ma entonación y ritmo de la voz, sin dar vida a las pala-
bras, con seguridad será un orador aburrido, con un
discurso monótono, que tendrá como consecuencia el
aborrecimiento del público. Tampoco es necesario exage-
rar; basta hablar con naturalidad, modulando la voz. Si
habla muy despacio las personas no escucharán y des-
viarán la atención. Y si habla muy fuerte, luego estará
cansado y el público irritado con aquella “gritadera”. Por
eso, combine la modulación y continuará con la aten-
ción del público.
2.6. La velocidad de la voz
Así como la entonación es importante, la velocidad de
la voz también. No se debe hablar demasiado rápido,
porque creará un sentimiento de inquietud en el públi-
co; ni demasiado despacio o dejando pausas muy largas
entre una palabra y la otra, a no ser cuando la pausa
tenga un significado especial. Por ejemplo, cuando se
hace una pregunta para que los oyentes reflexionen y
piensen la respuesta: “¿Dónde están los asesinos de los
trabajadores rurales? (pausa) Están sueltos, impunes,
como si no hubieran hecho nada”.
2.7. El tipo de frases
Use siempre frases cortas y claras. Evite el uso de pá-
rrafos largos y demasiado complejos. A veces nos perde-
mos con frases largas y al final, ni nosotros mismos sa-
bemos lo que decimos y acabamos por no concluir aque-
llo que queríamos decir.
Es aconsejable usar palabras simples, no por eso sim-
plistas, adaptadas a la comprensión de todo el público.
Siempre que usamos una palabra técnica o compleja,
necesitamos explicarla; porque lo importante no es de-
mostrar que sabemos, sino hacernos entender para que
el mensaje sea transmitido y asimilado.
2.8. El Lenguaje
Siempre que el público sea de trabajadores, trate de
usar un lenguaje popular. Pueden usarse dichos popu-
lares, cuentos e historias, episodios, etc., que enrique-
cen el discurso, pues el público establece relación entre
una cosa y otra, y fija el mensaje.
Por eso es importante tener referencias de las caracte-
rísticas del público para el cual se hablará. Hable de la
realidad y sobre la realidad de ellos, como forma de con-
cientizarlos y transmitir el mensaje político. Es bueno
tener cuidado con las teorías y abstracciones, tratando
de hablar con ejemplos y comparaciones. Por ejemplo,
en vez de decir alimento, diga arroz, porotos, carne, en
vez de decir animales, diga vaca, puerco, etc.
Si no podemos tocar, sentir, oler y ver las palabras que
utilizamos, el público podrá encontrar bonito el discur-
so, pero se acordará muy poco del mensaje. Las perso-
nas deben sentirse parte de lo que se está diciendo. Cui-
dado también con repetir mucho: “¿no?”, “¿se entien-
de?”, “correcto”, etc. Estas repeticiones vuelven cansa-
dor e irritante el discurso. Si alguien lo hace, debe tratar
de corregirlo.
3. AUTOEVALUACIÓN
La evaluación del desempeño en el discurso es impor-
tante y necesaria. Puede ser hecha al finalizar cada dis-
curso pronunciado. Busque, pida opinión de los compa-
ñeros y compañeras; ya que las críticas, sugerencias y
observaciones sirven para corregir deficiencias, fallas y
perfeccionar el discurso y la oratoria en público. Nunca
se preocupe por imitar a alguien; cada militante debe
buscar sus caminos, construir su propio estilo.
4. EL ORADOR
El orador es el elemento activo que determina el pro-
ceso del discurso en el sistema de dirección. Para ayu-
dar en ese proceso de formación y calificación en el arte
de hablar en público, es importante destacar algunos
elementos:
4.1. Aspectos positivos del orador
a. Poseer conocimientos profundos en la materia, en
el tema que desarrolla en el discurso; debe decir
algo nuevo, algo que el auditorio no sabía.
b. Tener claridad y firmeza en los objetivos políticos
de la organización en la que participa y/o de la
lucha que están desarrollando.
c. Tener siempre un nivel y cantidad de información
superiores a las del público.
d. Actuar desenvuelto en la tribuna, con buenas
cualidades vocales y gestos.
e. Tener habilidades necesarias para reunir mate-
riales para el discurso, organizándolos de acuer-
do a los objetivos de la intervención, preparando
con seriedad el discurso, dejando de lado la im-
provisación.
f. Actuar correctamente frente a la conducta del audi-
torio, intentando establecer una relación recíproca;
g. Tener facilidad de concentración y desarrollo del
argumento lógico, siendo claro en la exposición.
4.2. Aspectos negativos de un orador
a. Pedir disculpas por no estar preparado, por ser
mal orador, por tener poco tiempo, etc.
b. Demostrar inseguridad y falta de preparación.
c. Demostrar prepotencia.
d. Desprestigiar al público o al auditorio.
e. Usar intencionalmente palabras o términos difíci-
les que el público no entiende.
f. Decir verdades que ya son conocidas por todos;
g. Comenzar el discurso así: “No sé si ustedes pue-
den comprender”; “No sé si ustedes están suficien-
temente preparados para entender”.
Compañeros y compañeras, estos son algunos ele-
mentos que pueden y deben contribuir con la práctica,
con el arte de hablar, de comunicarse en público. Segu-
ramente existen otros elementos ya formulados por
quien domina el tema. Sin embargo, esta exposición pre-
tende ser una contribución a partir de estudios y análi-
sis en los que tuvimos la oportunidad de participar y de
hacer.
Como dijimos al inicio, no se trata de una receta, sino
de orientaciones que pueden cualificar y volver más efi-
ciente nuestra relación con la base. Cada uno debe bus-
car construir su propio camino, su propio estilo en el
acto de comunicarse; teniendo clara la importancia de
buscar cada vez más la eficacia y la auto-superación en
la práctica del discurso y de la comunicación en público.
Para eso, ejercite bastante. Entrene siempre que tenga
la oportunidad, haciéndolo siempre de forma planifica-
da, consciente, con naturalidad. De ese modo, más allá
de ser un excelente orador, tendrá también la habilidad
de ser un buen oyente.

Cómo hacer una reunión

Ademar Bogo
PRESENTACIÓN
Es normal encontrarnos en la situación de no saber
cómo seguir adelante con una reunión. Esto puede ocu-
rrir por diferentes razones que pueden ser tanto las defi-
ciencias de preparación, el planteo de asuntos sin defi-
nición de objetivos claros, o la poca capacidad del coor-
dinador, que no consigue dinamizar la reunión.
En este sentido es que se vuelve importante, siempre
que alguien convoque o coordine una reunión, preparar-
se y convocar a otras personas para ayudar.
Para que una reunión tenga éxito, debemos proponer-
nos entender tres aspectos: qué es, cómo se prepara y
cómo se conduce una reunión.
1. QUÉ ES UNA REUNIÓN
La reunión es un momento donde un grupo se en-
cuentra para discutir, evaluar y tomar decisiones. Esto,
si quisiéramos tratar sólo el aspecto racional de la orga-
nización y del ser humano. Si queremos dar importancia
de hecho a las personas que componen el grupo y la or-
ganización, debemos considerar otras dimensiones de la
vida humana que, a través de la reunión, buscan satis-
facer aspectos que no se relacionan simplemente con la
parte política, sino también con el aspecto sentimental,
emotivo, etc.
Muchos militantes y dirigentes creen que la reunión
se reduce a la parte del encuentro y discusión de los
puntos previstos, pero se engañan profundamente. Para
hacer una reunión de dos horas, probablemente se ne-
cesite trabajar cinco y hasta diez veces más en su pre-
paración. Hay estudiosos que afirman que las razones
para una buena reunión se encuentran un 50% en lo
que se hace antes de que ella comience; un 30% cabe al
buen coordinador; y solamente el 20% es responsabili-
dad de los participantes.
Podríamos destacar siete líneas específicas para que
se haga una buena reunión:
• definir objetivos de la reunión y preparar el temario
• convocar anticipadamente a los participantes
• preparar el lugar, que siempre debe ser confortable,
de fácil acceso y que cause buena impresión
• prever el horario exacto de iniciar y terminar evitan-
do desgastes
• el coordinador debe mantener el orden de los puntos
a ser discutidos y dar oportunidad a todos para
emitir opiniones dentro del plazo establecido
• direccionar correctamente las definiciones con distri-
bución de tareas
• evaluar el desempeño para saber lo que se debe me-
jorar
2. CÓMO SE PREPARA UNA REUNIÓN
Para que salga bien, la reunión necesita ser preparada
con anticipación. No basta marcar la fecha en la agenda
y quedarse esperando a que llegue el día y horario mar-
cado.
Reunir un equipo de preparación
El equipo de preparación es responsable y garante de
que la reunión salga bien. Para esto deberá seguir deter-
minados pasos:
1º. Retomar o definir los objetivos a ser alcanzados con
la reunión. No podemos entrar en una reunión sin
tener claridad de qué queremos alcanzar con ella.
Más allá de que muchas veces el resultado alcan-
zado sea diferente del que habíamos pensado, lo
importante es llegar a un resultado concreto. Po-
dríamos decir que tenemos dos tipos de objetivos
en cada reunión. Por un lado, los que podemos lla-
mar objetivos generales, que son amplios y atien-
den las líneas políticas de la organización. En se-
gundo lugar, los que podemos llamar objetivos es-
pecíficos, que son aquellos determinados para la
reunión o para cada punto del temario.
2º. Preparar el temario de la reunión. El temario es el
alineamiento de los puntos que queremos discutir
con todos los ítems; preferentemente incluyendo
también los objetivos a ser alcanzados y la meto-
dología a usar para hacer la discusión y la apro-
bación de cada punto; e inclusive con tiempo de-
terminado. Siempre se debe prever un espacio
para que los presentes en la reunión puedan agre-
gar algún asunto que en ese momento sea urgente
y no se pueda dilatar. Esto hay que hacerlo en el
momento de la presentación del temario.
3º. Definir fecha, lugar y equipos de trabajo. Definida
la fecha, se debe pensar en el lugar, que sea de
fácil acceso y tenga condiciones adecuadas para
hacer una buena reunión. No se necesita un lu-
gar lujoso; es importante que sea confortable o
por lo menos que tenga las condiciones mínimas:
bancos para sentarse, ventilación, baños, luz (si
la reunión fuera de noche), agua potable, etc.
Visto esto, se debe pensar en los equipos que van a
contribuir para la realización de la reunión. Para esto,
es necesario distribuir tareas entre todos. Se comienza
por el establecimiento de las tareas:
a. confección y distribución de invitaciones;
b. impresión de temario y demás materiales;
c. decoración y preparación del lugar;
d. animación de la reunión;
e. alimentación, hospedaje, meriendas (en el caso
que la reunión sea larga);
f. seguridad, para garantizar tranquilidad en los
participantes;
g. recepción y transporte si fuera necesario;
h. contactos con asesores;
i. preparación de carpetas y materiales didácticos si
se necesitan, dependiendo del carácter de la reu-
nión, si es más de estudio o de decisiones prácti-
cas;
j. definición de quién coordinará y registrará la reu-
nión. En las reuniones rápidas en que no es posi-
ble esta preparación, el primer paso debe ser defi-
nir quién coordinará la reunión.
Para realizar cada actividad de este tipo, u otras que
necesariamente surgirán, se deben responsabilizar per-
sonas o equipos. Cuanto más distribuimos las tareas,
mayor será la participación y la capacitación de las per-
sonas involucradas.
3. CÓMO REALIZAR UNA REUNIÓN
Como vimos, la reunión tiene diferentes momentos.
Podemos decir que ella ya inicia en el momento de la de-
finición de objetivos, mucho tiempo antes de que las
personas se encuentren sentadas en un salón o en otro
lugar.
La realización de la reunión es el momento de agrupa-
ción de las personas en un lugar determinado. Para fa-
cilitar la explicación de este momento separamos por
pasos:
1º. Recepción de las personas. Generalmente las per-
sonas no llegan todas al mismo tiempo, van lle-
gando de a poco. Si se trata de un grupo conocido
no hay problemas, porque las personas espontá-
neamente irán encontrando formas de integrarse
y utilizar el tiempo mientras aguardan el inicio de
la reunión. Pero si fuera un grupo de personas
extrañas, entre las que todavía no hay una rela-
ción más estrecha, es natural que se queden dis-
persas. Por eso es importante que se constituya
un equipo para recibirlas y dar atención antes de
iniciar la reunión.
2º. Hacer una apertura de la reunión. La apertura
debe ser una ceremonia previamente preparada
que se adapte al ambiente y al número de perso-
nas que participarán de la reunión. Muchos clasi-
fican este momento como de mística; o sea, es
una forma de traer al presente aspectos de la rea-
lidad y de la utopía, en que todos pueden obser-
var y sintonizar los sentidos en busca de la uni-
dad, y anticipar los aspectos estratégicos que
queremos alcanzar.
La apertura puede seguir la siguiente división:
a. Animación inicial y mística. Este es el momento
fuerte de la apertura, cuando se mueven los
sentimientos y se destaca como fundamental
el valor de la alegría. Se puede homenajear lí-
deres o mártires, cantar el himno de la organi-
zación, etc.
b. Presentación de los objetivos de la reunión. En
este momento se presentan los objetivos de la
reunión. Si fuera una reunión grande, hay que
pensar en formar una mesa con diferentes
personas; ya que posiblemente haya líderes de
otras organizaciones que podrían usar la pala-
bra. En el caso de ser una reunión pequeña,
basta que alguien haga una explicación rápida
de los objetivos de la reunión.
c. Presentación de los participantes. Si en la
reunión tuviéramos personas que no se cono-
cen, es importante reservar un momento
para que todos puedan decir sus nombres, de
dónde vienen y qué hacen, para tranquilizar
y también para crear una identidad afectiva
en el grupo. Si las reuniones son de personas
conocidas, se puede reservar este momento
para destacar aspectos de las virtudes que
cada uno tiene, de lo que le gusta hacer, de
lo que hizo durante la semana; expresar lo
que cada uno ve en un símbolo colocado al
frente, declamar poesías espontáneamente,
cantar; en fin, destacar las cualidades de las
personas. Hay grupos que se reúnen hace
años y las personas no se conocen y se es-
pantan cuando por casualidad ven a algún
miembro destacarse en una actividad, pues
nadie creía o se había dado cuenta de esas
cualidades escondidas.
3º. Preparación e inicio de las discusiones. Luego de
haber hecho esta apertura, más o menos prolon-
gada según el carácter de la reunión, se da ini-
cio a las orientaciones para hacer las discusio-
nes.
a. Presentación de los puntos a ser discutidos.
Avanzamos en esto solamente si ya tenemos
coordinador elegido y temario elaborado. Caso
contrario, debemos primero elegir el coordina-
dor y el secretario, y alinear los puntos a ser
discutidos. La forma de presentar los puntos
del temario depende de la capacidad e iniciati-
va del coordinador. Puede ser a través de la
lectura de los puntos impresos en una hoja,
puede ser a través de papelógrafos y otras for-
mas. Lo importante es que todos entiendan lo
que va a ser discutido.
Después se pasa aprobar el temario,
pautar el tiempo para cada punto y
definir el horario de término de la reu-
nión. El coordinador puede acordar con los
presentes o pedir a los responsables de la se-
guridad que se encarguen de seguir los hora-
rios, disciplina, cuidados y demás orientacio-
nes.
4º. Planteamiento de cada punto para el debate. El
coordinador tiene la tarea de: presentar el punto
junto con los objetivos que se quieren alcanzar
con esa discusión; establecer la forma metodoló-
gica de la discusión (si será en plenaria, en gru-
pos o de otra forma), e iniciar según el siguiente
orden:
a. Abre la discusión. Orienta para que las inter-
venciones sean hechas por orden de inscrip-
ción, limitando el tiempo si fuera necesario.
El coordinador debe estar atento de anotar las
propuestas de direccionamiento que van sur-
giendo durante las intervenciones.
b. Planteamiento y aprobación de las propuestas.
Agotado el tiempo de discusión del punto es-
pecífico, el coordinador interviene planteando
las propuestas expresadas y quién las expre-
só. Si son contradictorias, debe pedir a los
respectivos responsables que aclaren lo que
significan. Una vez aclaradas, las coloca para
su aprobación, prevaleciendo la voluntad de la
mayoría. En el caso de que las propuestas
sean complementarias, el coordinador debe te-
ner la habilidad de reunirlas en una sola y di-
reccionarlas.
c. Distribución de tareas. Toda discusión debe di-
rigirse a direccionamientos concretos y eso
exige definición de actividades. Esas definicio-
nes podrán dar inicio a una nueva planifica-
ción; o bien, si se trata de la simple ejecución
de una tarea, podrá cerrarse ese punto de la
reunión. Por ejemplo: si la discusión determi-
na que se debe hacer una movilización de ma-
sas, será necesario elaborar un plan detallado
para que la movilización se haga. Esto se pue-
de iniciar en esta misma reunión, o también
delegar en un grupo la tarea de elaborar un
plan para ser discutido en la próxima. Pero si
la discusión se encaminó al cierre de un asun-
to, por ejemplo pagar el alquiler de la sede, se
trata solamente de definir quien irá a efectuar
el pago.
Así se debe proceder con todos los puntos.
Uno a uno van siendo eliminados con los di-
reccionamientos correspondientes y con la
distribución de las tareas.
5º. Cierre de la reunión. Para cerrar la reunión es im-
portante que el coordinador establezca el siguien-
te orden para que se tenga la posibilidad de saber
si la reunión valió la pena.
a. Solicitar al secretario que lea las conclusiones.
El secretario debe retomar los puntos, relatar
las conclusiones alcanzadas y los responsa-
bles de las tareas. Se pueden destacar las
conclusiones a través de aplausos, un lema,
una palabra de orden, etc.
El coordinador debe observar si los objetivos
están siendo alcanzados y alertar a los partici-
pantes para que también observen este aspec-
to.
b. Evaluar la reunión. Se puede reservar un breve
momento para evaluar la reunión y recoger
sugerencias para la próxima.
c. Fijar una próxima reunión. Siendo un grupo
organizado, en el caso de no tener un calenda-
rio definido, se debe prever fecha y lugar de la
próxima reunión. O también proponer hacer
posteriormente una invitación para que todos
puedan volver a reunirse.
d. Cerrar la reunión. El cierre debe ser alegre y
por eso, la persona o equipo encargado debe
asumir la tarea de cerrar la reunión. Se pue-
den entregar recuerdos a cada participante,
cantar himnos, preparar algunas palabras,
etc. En la medida en que va cerrándose, la
reunión debe dejar una sensación de añoranza
y motivación en sus participantes para que-
quieran volver a la próxima.

Cómo mejorar nuestra mística

INTRODUCCIÓN
A pesar de que hemos hablado y hecho mucho, nos
encontramos cada vez más con la insatisfacción de que
nuestros encuentros caen en la rutina, y la militancia
termina “desestimulada”.
Para aclarar, es importante destacar que mística es
una palabra que tiene origen en la religión. En política
se usan otros términos que quieren decir la misma cosa.
O sea, son las diferentes formas de motivación que bus-
camos para continuar luchando por una causa justa, bus-
cando “aproximar” el futuro al momento presente. Para
que la mística tenga sentido, debe estar enraizada en
esa causa, en la voluntad superior de triunfar. Los ele-
mentos que “materializan” la mística, se definen tenien-
do claro cuál es esa causa.
En verdad, la mística es una “cosa” del corazón, del
sentimiento, alimentada por esta esperanza de alcanzar
aquel sueño, ideal, objetivo, sea lo que se quiera. Lo que
importa es que esto se transforme en “una causa” cons-
ciente, que se pase a vivir por ella y por causa de ella.
La materialización de la mística se da por la práctica
individual, pues es allí donde buscamos los elementos
fundamentales que demuestran si de hecho estamos si-
guiendo el rumbo que definimos.
En este sentido, para desarrollar la mística la causa
debe ser siempre la misma como línea principal; mien-
tras que el tema y los elementos pueden variar. En ver-
dad, la mística no se hace, se vive. Veamos entonces:
1. ¿Cuál es nuestra gran causa? La liberación del
proletariado.
2. ¿Cuáles son los caminos para llegar a esta cau-
sa? Ya seleccionamos dos por nuestra historia: la
Reforma Agraria y el socialismo.
3. ¿Cuáles son las formas para llegar a eso? Todas
las formas de lucha posible, teniendo siempre en
mente el poder.
4. ¿Cuáles son los elementos que utilizamos para
llegar al objetivo? Cada sector tiene sus símbolos,
sus planes, sus metas, sus victorias, sus derrotas,
etc. Y tenemos los símbolos mayores que nos unifi-
can a todos, como: bandera, himno, clásicos, nues-
tra historia y la de otros, etc.
5. ¿Cómo hacer para desarrollar la mística en los
encuentros? Aquí tenemos que buscar la res-
puesta en nuestra propia creatividad. Podemos
aportar algunos aspectos:
a. no creer que existe una mística para los diri-
gentes y otra para la masa. Lo que podemos
diferenciar es el contenido, en determinadas
ocasiones. Esto porque, si lo que hace a la
masa vibrar no toca a los dirigentes, estamos
cerca de entrar en la era de la burocratización;
b. así como los otros temas, tesis o conferencias
son preparados antes del encuentro, la mística
sigue el mismo camino. La espontaneidad no
siempre es la mejor compañera. Es necesario
reafirmar siempre la causa principal, y en tor-
no a ella plantear los elementos cotidianos;
c. no delegar en equipos momentáneos la prepa-
ración de la mística y, mucho menos, en gru-
pos (brigadas) durante un encuentro. Esto
equivale a la tentativa de inventar lo imposi-
ble. Es necesario tener equipos fijos a nivel na-
cional y estadual que puedan pensar no sólo
los encuentros, sino también cómo alimentar
la animación para la causa de la liberación;
d. la mística debe ser desarrollada también en
torno a valores éticos y políticos como la disci-
plina, la belleza, la limpieza, el compañerismo,
el vestuario, el comportamiento
personal y la coherencia política, históri-
ca y moral. Estos y otros valores
pasan a tener s e n t i d o cuando están combi-
nados con la causa mayor, porque vamos
comprendiendo que sin ellos no
se llegará a donde queremos. Y si llegamos, las
deformaciones serán tan grandes que no val-
drá la pena haber luchado y haberse sacrifica-
do por eso;
e. los símbolos desempeñan el papel de “guías”
que en el caminar representan la razón de
todo el esfuerzo colectivo. Por eso los símbolos
no son mitos. Son, en primera instancia, rea-
les. Y a ellos se aferran aspectos espirituales
emanados por la conciencia. El hecho de can-
tar el himno con los puños cerrados no es un
simple gesto; sino que representa, por un lado
la desobediencia al orden establecido (lo real);
y por otro, el deseo de establecer y edificar
nuestro orden (lo espiritual);
f. la valoración del ser en cuanto persona tam-
bién es fundamental, pues queremos un mun-
do mejor para las personas. Muchas veces da-
mos la impresión de que nuestra causa es
para sacarle a la burguesía todo lo que le da
placer. Queremos una vida digna, por eso de-
bemos valorar la fuerza, la salud, la inteligen-
cia, el físico, etc. El cuerpo es “sagrado”, de él
depende la continuidad de la lucha. Los anti-
guos filósofos se vestían y alimentaban bien
porque decían que “el cuerpo es el templo del
alma”; por eso debía estar siempre en buenas
condiciones. Los guerreros siempre preservan
el cuerpo porque de él depende la sobreviven-
cia en los combates. De la misma forma, los
atletas ejercitan, desarrollan la musculatura.
Los guerrilleros hacen largas caminatas, en-
trenan la resistencia, etc.;
g. la rutina es enemiga de la mística;
h. la militancia necesita de un temperamento
que consolide el carácter, el compromiso con
los ideales de una nueva sociedad. La mística
tiene ese papel;
i. los aspectos ideológicos le dan el temperamen-
to a la mística. La ideología puede ser rescata-
da y alimentada a través de textos, palabras
de orden, danzas, cantos, poesías, exposicio-
nes, fotografías, paneles, etc. Lo importante es
suavizar lo que en otros tiempos, en nombre
de “enriquecer” la ciencia marxista, eliminó de
ella el sentimiento y la belleza de la lucha con-
creta. El gran objetivo de las jornadas socialis-
tas es popularizar aquello que se volvió erudi-
to, pero que fue hecho a través de cosas sim-
ples y modestas;
j. la mística debe orientarse al momento presen-
te sin dejar de percibir el futuro; pero es preci-
so que se incentive a dedicarle tiempo a su
preparación. La mística es una tarea para que
desarrollen los dirigentes, ya que por lógica
son ellos quienes tienen una clara visión de
futuro y viven esta esperanza con mayor in-
tensidad;
k. sin la fuerza del ejemplo las tareas son apenas
órdenes, cuyo cumplimiento se convierte en
una mera obligación;
l. tener más creatividad en la proyección de va-
lores, sentimientos y en la esperanza de cam-
bio “en lo cotidiano”;
m. aprovechar los hechos, acontecimientos que
suceden en el día a día. Es eso lo que crea la
mística. Es la tarea de humanizar las relacio-
nes que acontecen en las actividades de la or-
ganización;
n. la mística en los lugares de trabajo y de convi-
vencia: necesitamos crear ambientes agrada-
bles y orientados hacia nuestros ideales. El
lugar de trabajo es la visualización de nuestra
mística. Por eso necesita estar adornado con
“motivos” bonitos (cuadros, fotos, flores), estar
siempre limpio, pintado, ordenado.
En nuestras reuniones y encuentros estamos acos-
tumbrados a entablar grandes discusiones. Sin embar-
go, encontramos muchas dificultades para formular y
encaminar una propuesta hasta el final. La mayoría de
las veces, lo que pensamos como propuesta definitiva es
apenas una sugerencia que indica solamente lo que hay
que hacer; pero no detalla cómo hacerlo, ni quién debe
hacerlo. Es importante profundizar y clarificar este
asunto para poder discutir, formular y ejecutar correcta-
mente nuestras propuestas.
Para facilitar la exposición, vamos a seguir tres pasos
fundamentales:
1. PRESENTACIÓN DEL TEMA
En todas las reuniones necesitamos puntualizar los
temas que precisan ser analizados y debatidos entre to-
dos. Para hacer la discusión, se necesita:
Cómo organizar a la masa. Cómo
formular y encaminar una propuesta
1.1. Que alguien presente el tema
Presentar el tema significa explicar a los demás com-
pañeros que están en la reunión lo que significa ese
punto del temario.
1.2. Planteo de los objetivos
Es fundamental plantear los objetivos; es decir, a
dónde se quiere llegar con tal tema, para que todos lo
tengan claro a la hora del debate y puedan profundizar
las ventajas y desventajas, avances y retrocesos y lo que
significará para la organización si fuera tomada determi-
nada decisión.
1.3. Aclaración de las dudas
Antes de empezar la discusión propiamente dicha,
hay que reservar un espacio para que los participantes
de la reunión puedan hacer preguntas o pedir explica-
ciones sobre algún aspecto del tema presentado.
2. DEBATE Y FORMULACIÓN DE LA PROPUESTA
Después de haber sido presentado el tema, plantea-
dos los objetivos y aclaradas las dudas, debe iniciarse
el debate del asunto para que todos puedan expresar
su punto de vista, a favor o en contra; ampliando, re-
forzando, mejorando o cambiando partes de la propues-
ta inicial.
Es en esta fase que van apareciendo las sugerencias y
la propuesta va siendo formulada, pasando a tener un
carácter colectivo. El coordinador deberá anotar todas
las sugerencias, correcciones y nuevas propuestas para
presentar al final el resumen de la discusión, puntuali-
zar las contradicciones y encaminar la votación en caso
de que no haya consenso en torno a la cuestión central.
Para hacer el debate y formular la propuesta, es nece-
sario tener en cuenta tres cuestiones fundamentales:
2.1. Análisis
Es necesario analizar profundamente el asunto que
está en discusión, para determinar si es coherente con
nuestras líneas políticas, y si es eso lo que necesitamos
hacer para solucionar determinado problema o avanzar
con nuestra lucha. Un análisis bien hecho garantiza
que, en el momento de su ejecución, la propuesta no
esté desvinculada de la realidad.
2.2. Viabilidad
En la discusión es necesario determinar si es viable
tomar tal decisión, o si sólo resultará más trabajo para
el núcleo o para la organización. Esto ya debe quedar
claro en la definición de los objetivos. Es preciso tener
en cuenta las prioridades definidas anteriormente por
toda la organización, para saber si tal propuesta encaja
dentro de esas prioridades.
2.3. Condiciones
Es saber si estamos en condiciones políticas, organiza-
tivas y económicas para tomar determinada decisión.
Aunque no siempre necesitemos tener todas las condicio-
nes preparadas, es de fundamental importancia tenerlas
en cuenta en esta fase de formulación de la propuesta.
3. PLANIFICACIÓN Y EJECUCIÓN DE LA PROPUESTA
Después de haber cumplido el tiempo destinado para
la formulación de la propuesta, se procederá al tercer
momento, que es planificar y ejecutar la propuesta. Para
ello, nuevamente son necesarios algunos pasos.
3.1. Retomar los objetivos
Retomar los objetivos significa definir las metas en
términos de cantidad y tiempo para alcanzar tales obje-
tivos.
3.2. Alinear todas las actividades correspondientes
Es necesario hacer una relación completa de todas las
acciones que deberán ser ejecutadas para alcanzar to-
dos los objetivos definidos anteriormente. Estas accio-
nes deben tener en cuenta la realidad objetiva y las po-
sibilidades de su realización. Nunca debemos plantear-
nos actividades que no tengamos posibilidad de hacer,
ejecutar.
3.3. Nombrar responsables para cada actividad
Cada actividad necesita de un responsable para su
ejecución. Para su coordinación y articulación, a veces
una actividad necesita de más de una persona.
3.4. Discutir y encontrar medios para la ejecución
La realización de cada actividad, exige medios y con-
diciones financieras. No basta definir las actividades y
nombrar los responsables. Si no buscamos conjunta-
mente los recursos y materiales necesarios, el plan ter-
minará perjudicado. Es preciso prever todo, aunque no
todo sea utilizado.
3.5. Evaluar el desarrollo de la acción
La evaluación es parte de la planificación de activida-
des, porque posibilita analizar si el trabajo está siendo
realizado o no. También es parte del control colectivo de
la ejecución de las actividades. Por eso, debemos hacerla
permanentemente para tener la posibilidad de rectificar
a tiempo los errores o desviaciones.
En este sentido, es importante prepararse para en-
frentar nuevas situaciones que surgirán durante la eje-
cución de las actividades. Aún teniendo todo claro, defi-
nido y organizado, no podemos cerrar los ojos y creer
que todo saldrá como planeamos. Como todo se modifica
muchas veces, algunos detalles pueden llevar al fracaso
de toda la propuesta.
La masa crece en movimiento. Las motivaciones para la
movilización nacen de las necesidades que tiene la masa.
Las movilizaciones pueden ocurrir por diferentes moti-
vos, basta interpretar las necesidades de la masa y crear
las motivaciones para que ésta participe.
Sin embargo, no es suficiente movilizar; es necesario
encontrar formas para que la masa se organice. Las mo-
vilizaciones pueden ser sólo esporádicas y temporarias.
La organización debe ser permanente.
La organización de la masa se hace a través de una
estructura orgánica que dé cuerpo y forma al movimien-
to de masa. La organización de masa no se da de forma
espontánea, es un proceso de construcción. Y para eso,
se necesitan dos cosas fundamentales:
• que haya alguien que se proponga pensar y cons-
truir el movimiento de masas;
• crear las condiciones para que esto suceda. O sea,
definir objetivos, establecer metas y buscar los me-
dios para construir la organización de masas.
Cómo se construye un movimiento de masas
La construcción de la organización de masas es un
proceso que se va desarrollando a veces de forma rápi-
da, otras de forma lenta. Es un camino a ser recorrido.
La movilización es un elemento fundamental, pero exis-
ten otros elementos que no pueden faltar.
1. ESTUDIO DE LAS NECESIDADES
A partir de la organización de un grupo que se dis-
ponga a pensar y a organizar a la masa, es indispensa-
ble el conocimiento de la realidad que ella vive. Sin estu-
dio y conocimiento científico de la realidad es imposible
saber por dónde comenzar y por dónde conducir el Mo-
vimiento. Es necesario imponerse ese desafío.
El conocimiento de la realidad debe referirse a varios
aspectos como: situación de explotación y miseria en
que vive la masa, problemas que enfrenta, actividad pro-
ductiva que desarrolla, cantidad y calidad de la masa,
historia de las luchas desarrolladas y sus resultados,
fuerzas que dominan y controlan a la masa (de derecha
y de izquierda), quiénes son sus referencias, disposición
de lucha, estado de ánimo, cultura predominante, sím-
bolos y creencias, sentimientos, tabúes, diversiones,
grado de alfabetización, localización geográfica, posibili-
dad de articulación y ampliación del Movimiento.
A partir de la recolección de los datos, es posible ela-
borar un análisis detallado de la realidad, e identificar
las necesidades que tiene la masa.
2. LA CONVIVENCIA
Del conocimiento de la realidad debe resultar la convi-
vencia con la masa. No basta con leer en los libros o ela-
borar tesis; la organización de la masa también tiene su
lado afectivo. Sólo es posible ganar el reconocimiento de
la masa estando junto a ella.
Esta convivencia puede demorar más o menos tiempo,
dependiendo de la capacidad de aglutinación y de rela-
cionamiento que tengan los militantes.
La convivencia, que es el contacto directo con la masa,
puede tener diferentes formas; basta estar atentos y
aprovechar las oportunidades que la propia masa ofrece.
Es necesario crear las formas y los medios para construir
la relación y establecer contactos permanentes.
Los contactos con la masa no pueden ser esporádicos
u oportunistas, que sólo favorezcan los intereses de los
otros. No podemos fortalecer el error y la dominación,
sino que tenemos que partir de ellos para llegar a la
conciencia y a la organización de la masa.
3. LA FORMULACIÓN DE LA PROPUESTA
La masa puede no tener conciencia de los problemas
que tiene, pero sabe muy bien las dificultades que en-
frenta. Sabe todo lo que falta, pero no sabe las causas ni
quiénes son los culpables. Es por eso que tiene dificulta-
des para organizarse por sí misma.
La masa se agrupa en torno a propuestas concretas
que planteen resolver sus problemas inmediatos, sean
económicos, de salud, educación, vivienda, tierra, etc.
Los dirigentes necesitan saber formular las propues-
tas y tener la capacidad de convencer a la base de que
estas propuestas son las mejores. Por lo tanto, la pro-
puesta tiene que ser:
a. concreta, ligada directamente a los problemas que
la masa enfrenta;
b. comprensible, la masa necesita comprender lo
que se está proponiendo; de lo contrario, nunca
se sentirá motivada a participar;
c. justa, la propuesta tiene que ser hecha en el mo-
mento correcto; no puede ser ni muy atrasada
(plantear algo que ya esté superado), ni muy
avanzada, que cause desconfianza.
El convencimiento de la masa no se da por la imposi-
ción de las propuestas, sino por la explicación, la discu-
sión y la comprensión de que llegó el momento esperado.
Para elaborar la propuesta, hay que considerar la rea-
lidad y las posibilidades para su ejecución.
4. LA PLANIFICACIÓN
La formulación y presentación de la propuesta debe
estar acompañada de la planificación para su ejecución.
Toda planificación tiene cinco partes constitutivas:
4.1. Definir los objetivos
Los objetivos son las determinaciones de lo que se
quiere hacer y alcanzar. Por eso, no pueden ser tan “es-
trechos” que no lleguen a alcanzar resultados satisfacto-
rios; ni tampoco tan amplios que nunca se consiga al-
canzarlos.
4.2. Definir las actividades y buscar los medios
Las actividades deben ser definidas buscando la reali-
zación de los objetivos. Pero no basta sólo con definirlas,
hay que buscar los medios necesarios: rever material,
autos, teléfonos, dinero, etc., y saber dónde conseguirlos.
Las actividades deben ser definidas en el conjunto,
distinguiendo entre las más y menos prioritarias, pero
teniendo en cuenta que todas ellas –por más simples
que sean– son importantes para la realización del plan
como un todo.
4.3. Definir las tareas y los responsables
La definición de las actividades debe culminar en la
distribución de tareas y responsabilidades entre los mili-
tantes que van a ejecutarlas.
Existen tareas para todos. En la distribución de las
mismas, hay que considerar la capacidad de los militan-
tes: cada uno debe asumir la tarea que mejor se adapte
a sus capacidades y cualidades individuales.
Las tareas deben movilizar muchos militantes. No
puede haber centralización y sobrecarga de actividades
en pocos compañeros.
La capacitación de los militantes para asumir tareas
debe ser parte de la programación, ya que todos tienen
el deber de saber hacer bien todas las tareas que asu-
men. Es importante multiplicar los conocimientos, los
militantes y las actividades.
4.4. Definir las metas y el tiempo
La planificación debe prever metas a ser alcanzadas.
Las metas no pueden ser ni demasiado osadas, hacien-
do que su cumplimiento resulte irreal; ni tan modestas
que desestimulen a los militantes.
Dependiendo de los objetivos y de la planificación, po-
demos dividirlas en metas de corto, mediano o largo plazo.
Por eso, debemos distinguir las tareas que llevan más o
menos tiempo para ser ejecutadas. Un militante nunca
puede estar ocioso. Si algunas tareas son de corta dura-
ción y la planificación requiere más tiempo para su ejecu-
ción, es necesario distribuir nuevas tareas para que los
militantes continúen contribuyendo a tiempo completo.
4.5. Prever evaluaciones constantes
Las evaluaciones no deben realizarse solamente al fi-
nal de la ejecución de lo planificado.
Las evaluaciones sirven tanto para corregir los errores
y rectificar la práctica, como para evaluar el desempeño
de los militantes en el cumplimiento de las tareas.
Las evaluaciones deben ser realizadas constantemen-
te, examinando las partes y el todo de la planificación.
5. LA MOVILIZACIÓN PERMANENTE
Para que un movimiento de masa se imponga como
una fuerza social, es preciso que haya movilizaciones y
luchas permanentes. La masa crece y se educa cuando
se moviliza. Forma, cualifica a los militantes, y atrae a
los indecisos.
La fuerza de la masa está en su potencial de movili-
zación y organización.
Las movilizaciones no pueden ser distanciadas unas
de otras. Cuanto más se moviliza, más se educa y se
disciplina en la participación.
Las movilizaciones siempre deben traer triunfos mate-
riales. No basta alcanzar victorias políticas. Esto es im-
portante para la organización y para los militantes. La
masa necesita conquistas económicas para mantenerse
estimulada y continuar en la lucha.
6. LA ORGANIZACIÓN Y LA ESTRUCTURA ORGÁNICA
Movilizar es diferente de organizar. El movimiento de
masas, además de movilizado debe estar profundamente
organizado. Sin movilizar es difícil organizar. Una cosa
depende de la otra.
Para mantener a la masa organizada, es necesario que
esté movilizada de forma permanente.
Dos factores unen a la masa: la “fiesta” y las “dificulta-
des”. La fiesta, puede ser entendida como celebraciones,
caravanas, conmemoraciones, caminatas, etc., y es don-
de la masa considera que es importante estar presente.
Las dificultades pueden ser entendidas como catástrofes,
falta de agua, luz, remedios, tierra, salarios, etc.
Para organizarse, el movimiento de masas necesita de
una estructura orgánica con dirección, coordinación, co-
misiones, departamentos, núcleos, etc.
La dirección debe ser constituida por los mejores com-
pañeros; es decir, los más capacitados en formular pro-
puestas, elaborar métodos de trabajo, hacer análisis,
ubicar a los militantes, orientarse por cuenta propia en
el trabajo, hacer crítica y autocrítica y ser ejemplo para
los militantes. En fin, “el dirigente debe ser la imagen y
semejanza de la organización”, y viceversa.
Los dirigentes deben ser bien seleccionados para que
puedan trabajar de forma colectiva y desarrollar bien las
tareas individualmente.
Tenemos varios tipos de dirigentes que están disper-
sos dentro de las organizaciones. Podríamos hacer la si-
guiente diferenciación:
6.1. El militante dirigente
Son los compañeros que cargan consigo muchas defi-
ciencias y militan en algunas actividades de la organiza-
ción, pero aún están en un nivel de militante. Están en
la dirección por indicación, pero no consiguen pensar y
dirigir el todo de la organización.
6.2. El dirigente militante
Es militante en la práctica por desarrollar activida-
des, pero tiene la capacidad política de dirigente. La
propia práctica y la referencia en la base lo reconocen
como dirigente. No siempre está en la dirección oficial,
sin embargo la masa lo reconoce como tal.
6.3. El funcionario dirigente
Es al que le gusta la burocracia. Generalmente se
hace pasar de sabiondo y conocedor de todo, pero no
sale de atrás del escritorio ni incentiva a nadie. Quiere
siempre estar informado de todo lo que pasa, porque pa-
sando las informaciones se pone en una posición de que
“somos nosotros” los que estamos haciendo.
6.4. El dirigente funcionario
Desarrolla tareas burocráticas y administrativas como
prioridad, pero no simplemente se atiene a ellas; sino
que intenta estar vinculado de una u otra forma al mo-
vimiento de masa como un todo.
6.5. El asesor dirigente
Todo asesoramiento aconseja a la dirección, porque es
a través de los análisis que se toman las decisiones. Mu-
chos dirigentes se ponen como asesores, pasan las in-
formaciones, pero no son capaces de dar un paso en la
programación y en la ejecución de las tareas.
6.6. El dirigente “asesor”
Es parte de la dirección, es reconocido como tal y pro-
cura aportar a todas las discusiones con nuevas infor-
maciones. Intenta capacitar y calificar a los demás diri-
gentes que son parte de la dirección.
6.7. El formador dirigente
Dirige a través de la formación, pero no se involucra
con el todo de la organización. Generalmente desarrolla
actividades desligadas del movimiento de masa. Ocupa
cargos en la dirección, aunque en forma incompleta e
insuficiente.
6.8. El dirigente formador
A través de la práctica consigue capacitar a los mili-
tantes y orientarlos, sin ser un simple profesor. Por co-
nocer el todo de la organización, desarrolla tareas de for-
mación relacionadas con la programación del movimien-
to de masas. En el propio curso de la formación, logra
distribuir tareas y ubicar a los cuadros en tareas ade-
cuadas.
El movimiento de masas sin estructura orgánica es un
movimiento sin sustento.
Dentro de un movimiento de masas, se debe nuclear a
los militantes para que las discusiones y decisiones sean
tomadas de forma colectiva y participativa. Los militan-
tes también participan de la dirección en la medida en
que participan de las discusiones.
7. ARTICULACIÓN DE LAS LUCHAS
Por más fuerte que sea, ningún movimiento puede so-
brevivir sin articulación con otros movimientos o con
otras fuerzas importantes. Esta articulación debe apun-
tar a acumular más fuerza para desgastar y pegar con
más fuerza al enemigo.
La articulación no debe crear dependencia o traicio-
nar los principios de la organización, satisfaciendo in-
tereses individuales o de grupos oportunistas. En la
articulación de las diversas luchas que desarrollan las
diferentes fuerzas, debe primar el carácter clasista;
buscando alcanzar objetivos tácticos, inmediatos y es-
tratégicos.
8. COMBINACIÓN DE LAS DIFERENTES FORMAS DE LUCHA
La organización de masa no debe cerrarse en desarro-
llar solamente una forma de lucha y de presión. Debe
buscar la combinación de las diferentes formas, para
confundir al enemigo y atacar en diferentes frentes.
Para cada situación concreta se deben elegir diferentes
formas de lucha y de presión.
Las formas de lucha deben ser combinadas con las si-
tuaciones e intereses internos, y las situaciones e inte-
reses de otras fuerzas que luchan por sus derechos.
Aunque los objetivos tácticos sean diferentes, debemos
siempre unificar y combinar los objetivos estratégicos
con otras organizaciones.
Las luchas deben ser desarrolladas en los diferentes
frentes; sea en la tierra, en las fábricas, en las escuelas,
en los bancos, en el parlamento o en la lucha más avan-
zada. Lo importante es que haya una combinación entre
ellas, y que se busque la participación de la base como
un todo.
Mucho se escucha hablar de “movimiento de masa”,
que “quien tiene fuerza es la masa”, que “todo debe ser
hecho con la base”, y cosas por el estilo.
Este principio de organizarse y mantener vinculación
con la base es correcto, porque si algo debe ser hecho
orientado a la transformación de la sociedad, sólo suce-
derá si la masa está organizada, participando activa-
mente del proceso de liberación. Esta es una tarea que
nadie podrá hacer por la masa. Ella debe ser parte fun-
damental de esta historia.
Sin embargo, existe también el trabajo de grupo que,
sin estar disociado del de masa, es tan importante como
el primero; pues en esta lucha contra la dominación hay
tareas para todos. Quien sólo hace un trabajo y no hace
el otro, quiere andar con una sola pierna. Y para andar
correctamente, sabemos que es importante tener las dos
piernas en perfecto estado para caminar a pasos lentos,
si es necesario; pero también para correr, si el momento
así lo exige.
Trabajo de base, trabajo de masas y
trabajo de grupo
1. EL TRABAJO DE ORGANIZACIÓN DE LA MASA EN LA
BASE
Entendemos por masa al conjunto de los trabajadores
y trabajadoras que están siendo explotados, que se en-
cuentran dispersos y sin organización que los vincule a
una estrategia de superación de sus dificultades. Por
ejemplo: todos los y las trabajadoras Sin Tierra son par-
te de la masa de trabajadores que trabajan la tierra pero
que no la poseen, y que por eso son explotados en su
proceso de trabajo.
Cuando esos trabajadores son incorporados por algún
trabajo de base –trabajo popular que busca la articula-
ción con el fin de luchar por la conquista de sus dere-
chos–, el grupo que se mueve, que se junta en la lucha
y construye organización, se transforma en base. O sea,
la base es aquella parte de la clase explotada (masa) que
decide y se dispone a dar sustento a un proceso de cam-
bio interno y externo, propio y de la realidad en la cual
actúa. Y que decide hacerlo a través de la organización y
de las luchas colectivas y políticas.
Ahora bien, también podemos hablar de trabajo de
masa, o tareas de masa para referirnos justamente a
acciones masivas. Por ejemplo, dentro del MST, el traba-
jo de masa se refiere a las movilizaciones, las ocupacio-
nes y demás acciones programadas para conquistar la
tierra y otras reivindicaciones. Por su parte, entendemos
el trabajo de grupo como la organización de los núcleos,
de los grupos-motores, los sectores pero, fundamental-
mente, la organización de los núcleos dentro de los cam-
pamentos y asentamientos; que es donde está constitui-
da la base del MST.
El trabajo de organización de base tendrá complica-
ciones si no tiene algunos principios que orienten esa or-
ganización. Entre los más importantes, podemos citar:
1.1. Las masas por sí solas se movilizan, pero no se
organizan
Es común ver movilizaciones de masa. Esto no es difí-
cil que ocurra, porque la masa tiene necesidades por las
que se moviliza espontáneamente.
Sin embargo, movilizar es diferente de organizar. La
movilización puede apenas dirigirse a lo inmediato pero
después de realizado o no el intento, la masa se dispersa
nuevamente. La organización de la masa parte de lo in-
mediato –por eso moviliza– pero apunta a la continuidad
de esa movilización. Y eso sólo es posible si hay organi-
zación.
1.2. La masa quiere respuesta a sus problemas
La masa no necesita preguntas, ya tiene demasiadas.
Necesita respuestas que busquen resolver o solucionar
sus problemas. Estas respuestas generalmente son da-
das en forma de propuestas que apunten a la participa-
ción de la masa, para que ella misma tome parte en la
solución de sus problemas. Por lo tanto, pretender orga-
nizar a la masa sin respuestas concretas, es caer en el
vacío; porque nadie lucha porque le parece bonito o por
una satisfacción personal. Todos quieren soluciones
concretas para sus problemas.
1.3. La masa tiene diversos niveles de comprensión
La masa no es un cuerpo homogéneo que posee una
única forma de entender y conocer las cosas. El origen
individual de cada uno, pero sobre todo el individualis-
mo exacerbado por el sistema mercantil-capitalista, in-
fluye en la forma de pensar y analizar las cosas de ma-
nera diferenciada.
Podemos decir que en la organización de masa encon-
tramos tres tipos diferenciados de comportamiento.
a. El que se convence con una propuesta. Existen
compañeros que para convencerse, les basta la
formulación de una propuesta que apunte a re-
solver sus problemas. Para este nivel de compa-
ñero, no hay necesidad de otras formas de con-
vencimiento porque ya entendieron, y sólo espe-
ran el llamado final.
b. El que requiere también de una explicación. Exis-
ten compañeros que escuchan la propuesta, con-
cuerdan con ella, pero quieren saber otras cosas
porque la propuesta sola no les convence. Para
este nivel, que duda de la justeza de la propuesta,
es necesario buscar nuevos elementos que pue-
dan dar mayor información.
c. El que quiere además un ejemplo. Para muchos
compañeros la propuesta sola no basta para con-
vencerles; quieren también explicación sobre los
detalles y además, uno o varios ejemplos para
comprobar que se trata de una propuesta justa.
Sin esto, se distancian de la organización, e in-
tentan desmerecer la propuesta intimidando a
quienes la aceptan desde el primer momento.
Es importante tener presente estos elementos, para
no simplificar la propuesta pensando que todos enten-
dieron.
1.4. La masa tiene necesidades y aspiraciones
La masa tiene necesidades y aspiraciones propias.
Para que las propuestas sean justas, deben partir siem-
pre de las necesidades, e ir en dirección de las aspira-
ciones que tiene la masa. Muchas veces las aspiraciones
del dirigente no son las mismas que las de la masa. En
este caso es necesario desarrollar un trabajo ideológico
para hacer que las aspiraciones de la base adquieran un
carácter político y revolucionario.
1.5. Todo se extrae de la masa
La masa es fuente inagotable de todo lo que se necesi-
ta para la organización. Sólo depende de la capacidad y
creatividad de los dirigentes.
1.6. La masa aprecia la acción. No le gusta la discusión
La masa siente placer cuando se moviliza. Por tanto,
en las asambleas y reuniones quiere ir directo al asunto,
que es resolver sus problemas inmediatos. Las discusio-
nes que la masa realiza son en torno a sus propias pro-
puestas y no se detiene mucho tiempo en discusiones
que siente que no le darán resultados.
Los líderes y dirigentes necesitan saber el momento
exacto de culminar un evento para no hacerlo demasia-
do largo y tedioso, o diluirlo por completo.
1.7. La masa necesita victorias
Nadie se moviliza de forma permanente si la moviliza-
ción no trae resultados concretos. Las victorias, por más
que sean pequeñas, deben ser conmemoradas y desta-
cadas para que sirva de estímulo para continuar con las
movilizaciones.
Las victorias necesitan ser también materiales. No
pueden ser sólo políticas porque las reivindicaciones son
concretas, y es por ellas que hay las movilizaciones.
1.8. La masa necesita referencias
La masa tiene gran sentido y valora a sus líderes, sím-
bolos, a su organización, etc. Es importante destacar
este aspecto y ponerlo al alcance de sus manos. Hay
muchas cosas que no bastan sólo con verlas; la masa
necesita tocar, abrazar, cargar, etc.
Los dirigentes deben crear las condiciones para que
esto ocurra. El gusto por el símbolo es deseo de la libe-
ración. Cuanto más se apega la masa a los símbolos, a
los líderes y a la organización; más lucha, más se movili-
za y más se organiza.
1.9. La masa organizada es base permanente
La masa organizada pasa a ser base permanente de
movilización. Esto ocurre cuando las reivindicaciones no
son solo inmediatas, sino que necesitan obligadamente
de la movilización continua para garantizar las conquis-
tas.
La masa organizada establecerá algunas referencias,
no sólo en torno a la propuesta formulada, sino también
en torno a sus líderes, sus símbolos y su organización
como tal.
Para mantener a la masa organizada, y permanente-
mente movilizada, se requieren determinadas condiciones.
a. Tener una organización. Esta organización es la
que posee una estructura orgánica, reconocida por
la sociedad o por la categoría social a la que agru-
pa. Además de eso, debe tener:
un programa que sea resultado del análisis so-
bre la situación de la sociedad en general, y de
la identificación de los principales problemas
y necesidades de la masa. A partir de eso, las
propuestas son formuladas señalando lo que
se quiere y cómo se quiere realizar. Dentro del
movimiento de masas, el programa se basa en
las evaluaciones políticas que la organización
hace de la realidad, y en las líneas políticas
que son asumidas por ella apuntando a alcan-
zar los cambios necesarios;
una estrategia que es el camino definido, bus-
cando adecuar las luchas y acciones inmedia-
tas a lo que se propone alcanzar a largo plazo.
El movimiento de masas no puede sólo que-
darse en lo inmediato. Debe proyectarse y pro-
ponerse alcanzar metas más amplias en un
período más largo. La estrategia puede tam-
bién ser entendida como la síntesis final de un
programa, caracterizado como el conjunto de
todas las luchas y presiones desarrolladas en
un período determinado;
tácticas son las acciones realizadas en el día a
día, dirigidas hacia la consecución de la estra-
tegia. En el movimiento de masas, las tácticas
son todas las formas de luchas utilizadas y
combinadas entre sí, realizadas constante-
mente en un determinado período. La realiza-
ción de las líneas políticas será posible si el
movimiento de masas logra desarrollar un
plan táctico, que se concrete en las distintas
líneas de acción.
b. Tener una dirección. Esta dirección es importante
porque debe asumir la responsabilidad de dirigir la
organización, elaborar métodos de trabajo, formu-
lar propuestas, analizar la realidad, buscar recur-
sos, programar las actividades, ubicar bien los líde-
res y cuadros, formar más compañeros para la lu-
cha, distribuir las tareas de acuerdo con las capa-
cidades, controlar la organización y aplicar todos
los principios revolucionarios asumidos por la orga-
nización.
c. Tener un plan de lucha. La organización no puede
vivir de lo inmediato, o movilizándose sólo cuando
los problemas están avanzadísimos y difícilmente
se consigan resultados positivos.
El plan de lucha debe hacerse con anticipación,
previendo su ejecución y continuidad. Para hacer el
plan de lucha, es necesario seguir algunos pasos:
• Definir las actividades: detallar qué tipo de activi-
dades se desarrollarán de acuerdo con cada obje-
tivo, y cómo serán ejecutadas.
• Definir quiénes serán los ejecutores. Para cada
actividad es importante que haya alguien encar-
gado de realizarla. Es necesario también definir el
tiempo necesario para la ejecución de cada parte.
El tiempo es el periodo necesario para que se pue-
dan ejecutar las tareas.
• Prever evaluaciones. Todo trabajo, por más per-
fecto que sea, debe ser evaluado para darle conti-
nuidad, revisar los errores y hacer las modifica-
ciones necesarias.
d. Multiplicación y selección de cuadros. La base precisa
de canales de comunicación directos y permanentes
con la dirección, así como la dirección necesita esta-
blecer vínculos directos y permanentes con la base.
La forma correcta es tener muchos cuadros actuan-
do conjuntamente con la dirección, dentro de la or-
ganización de masas. Sólo es posible interpretar y
asimilar los conocimientos y aspiraciones de la base
si los dirigentes y líderes actúan junto a ella.
Esta participación activa tiende a crear referencias
con credibilidad ante la base y la sociedad.
La propia base proyecta sus líderes. Por tanto, es
necesario que ellos demuestren coherencia y asu-
man las responsabilidades impuestas por ella mis-
ma y por el proceso político.
Los cuadros se multiplican de acuerdo con las ne-
cesidades. No existen líderes autonombrados; sino
que son reconocidos como tales de acuerdo con las
actividades que desarrollan. Por esa razón, es nece-
sario multiplicar la cantidad de compañeros en la
distribución de las tareas, y asegurar su formación
política. De esa forma, todos los cuadros podrán
estar en condiciones de apropiarse de la cultura
política y estar preparados para contribuir con pro-
fesionalismo en la organización de la masa.
e. Desarrollar una mística revolucionaria. La masa, por
más problemas que tenga o por más dificultades que
sienta, siempre reserva un espacio para la alegría y
la celebración. Por eso, el trabajo de base no puede
ser frío y sin motivación. Es necesario desarrollar
una mística adecuada a las condiciones concretas,
utilizando elementos de la propia realidad.
La mística debe ser desarrollada sobre la base de
los dos elementos básicos; es decir, contemplando
las necesidades y aspiraciones de la masa; ade-
cuando el presente con el sueño de liberación futu-
ra. O sea, anticipar el futuro sin perder de vista las
condiciones reales del momento actual.
1.10. La educación y la formación de la masa
La masa se educa en movimiento; crece y se forma en
las acciones concretas. Las movilizaciones permanentes
posibilitan una convivencia política donde aprenden a va-
lorar su organización y sus proyectos. La disciplina de
participación constante es parte del aprendizaje colectivo.
No es raro encontrar grandes concentraciones donde la
base está indispuesta, “pacífica”, sin iniciativa para lu-
char. En otras palabras, la convocatoria no es suficiente
para participar. Es necesario desarrollar un método que
posibilite despertar el interés por la participación.
La masa no es ignorante. Puede estar desinformada y
desmovilizada, pero esto no significa que no pueda asi-
milar conocimientos y elevar su nivel de conciencia.
La masa se forma y se educa a partir de las necesida-
des que tiene, participando activamente en las luchas,
movilizaciones, asambleas, en los debates públicos, etc.
El contenido ideológico y político de la formación debe
ser planeado y transmitido en los momentos de movili-
zación o a través de diferentes medios de comunicación.
2. TRABAJO DE GRUPO
El trabajo de grupo, al mismo tiempo que tiene carac-
terísticas propias, también es parte del trabajo de masa.
No basta reunir personas y decir que tenemos un grupo.
Para considerarse grupo de forma permanente, tiene que
reunir tres elementos básicos.
a. Tener objetivos claros. Saber por qué se está reu-
niendo el grupo y lo que se quiere alcanzar con él;
caso contrario será un grupo momentáneo, o se
reunirá sólo cuando sea conveniente para sus
miembros.
b. Tener un plan de trabajo. Este plan de trabajo y
discusión garantiza que las actividades del grupo
estén en sintonía con el trabajo de masa.
c. Estar de acuerdo con el proyecto político de los tra-
bajadores. No importa cuáles sean las actividades
del grupo. Lo importante es que complementen
las múltiples acciones que son desarrolladas al
mismo tiempo, para fortalecer la propuesta y el
proyecto político de la clase trabajadora.
2.1. Tareas de grupo y tareas de masa.
Existen tareas que sólo el grupo puede realizar. Exis-
ten tareas que sólo las masas pueden hacer. La diferen-
cia entre uno y otro es que las tareas de masa deben ser
preparadas y discutidas en el grupo y con todos sus
miembros. En cambio, las tareas de grupo deben ser
discutidas en el grupo simplemente y ejecutadas por él.
Toda movilización de masas que sea preparada a tra-
vés de discusiones preliminares en grupo, tendrá mayor
eficiencia, porque posibilita:
a. discutir detalladamente la propuesta;
b. unificar las opiniones, los acuerdos;
c. eliminar las dudas;
d. actuar conscientemente;
e. distribuir tareas entre los militantes.
Lo que debe sustentar la movilización de masas es la
organización y la discusión de grupo
2.2. Nadie destruye el trabajo de grupo
El trabajo de masa que se hace sólo con la masa, co-
rre el riesgo de venirse a bajo. Muchas veces por una
simple contrainformación o amenaza, se echa todo a
perder.
El trabajo de grupo es más seguro, porque la referencia
de las personas pasa a ser el grupo. Cualquier duda pue-
de ser aclarada allí mismo, junto con los compañeros.
En el trabajo de masa, la distancia entre la duda y su
aclaración es muy grande; porque si no hay alguien que
la aclare en el momento preciso, la duda puede fortale-
cerse aún más, y la mentira pasar como verdad.
El trabajo de grupo solamente se desintegra cuando el
enemigo logra infiltrarse; pero aún así, es posible que
destruya sólo ese grupo, sin conseguir dañar al conjunto
de los mismos.
2.3. Agilidad y eficiencia
El trabajo de grupo imprime mayor agilidad y eficien-
cia a las movilizaciones y discusiones dentro del trabajo
de masa. Además, proporciona garantías que con el
simple trabajo de masa es difícil establecer.
El trabajo de masa es perfecto cuando es preparado
con anticipación y evaluado posteriormente. Y justa-
mente son los grupos los que deben asumir este desafío,
porque tienen facilidad y agilidad para reunirse y hacer
las discusiones.
2.4. Organicidad al trabajo de masa
Los grupos dan forma y cuerpo al trabajo de masa, lo
sustentan.
La represión puede y tiene facilidades para disolver
las movilizaciones de masa, pero difícilmente desmovili-
za el trabajo y la organización de grupos; pues la movili-
zación de base es, en este caso, la confluencia de todos
los grupos.
2.5. Trabajo permanente
El trabajo de grupo difícilmente entra en crisis o en re-
flujo, porque en periodos en que no hay movilizaciones
de masas posibilita desarrollar actividades sólo para los
grupos. Estas actividades pueden estar relacionadas a
futuras movilizaciones de masas, o ser actividades espe-
cíficas de los grupos que no se dirijan a la movilización.
El trabajo de grupo y el trabajo de masa son dos caras
de la misma moneda. Uno depende del otro; ambos se
complementan.
Dentro del MST, el trabajo de masa se refiere a las
movilizaciones y demás acciones programadas para lo-
grar la conquista de la tierra y las otras reivindicaciones
que complementan esta actividad. Para nosotros, el tra-
bajo de grupo debe ser entendido como la organización
de los núcleos, los grupos-motores, los sectores, pero
fundamentalmente, la organización de los núcleos den-
tro de los campamentos y asentamientos, que es donde
está constituida la base del MST.
Sin embargo, ni el trabajo de masa ni el trabajo de
grupo se organizan espontáneamente. Es necesaria mu-
cha dedicación y persistencia para que haya continui-
dad. De lo contrario, pasa a ser apenas una concepción
política infructífera, que jamás producirá resultados.

Organizar la estimulación

La estimulación es la búsqueda de superación de las
metas establecidas a través del esfuerzo consciente para
beneficiar al colectivo”.
Para realizar cualquier actividad práctica es necesario
hacer una planificación, que haga posible prever con an-
ticipación todo lo que se necesitará para la realización
del trabajo.
La planificación, por consiguiente, puntualiza cómo
debemos proceder. Pero esto no es todo. Podemos saber
todos los pasos y tener todas las condiciones para reali-
zar tal o cual actividad, pero si nos falta la disposición o
el gusto de hacer, ésta definitivamente no se realizará. A
esta cuestión de la disposición o del gusto de hacer, la
llamamos estimulación.
1. QUÉ ES LA ESTIMULACIÓN
La estimulación es la búsqueda de superación de las
metas establecidas a través del esfuerzo consciente para
beneficiar al colectivo. En el capitalismo, este esfuerzo
mayor que cada quien despliega para superar las metas,
es llamado “competencia”. Como recompensa por haber-
se esforzado en producir más, buscando una recompen-
sa individual, algunos trabajadores reciben el título de
“obrero modelo”, “ejemplar”.
En el socialismo este esfuerzo mayor que cada quien
desarrolla para superar las metas, es llamado “estimula-
ción”, y es realizado en forma libre y consciente.
Este esfuerzo mayor, en el socialismo tiene como pro-
pósito superar metas para mejorar la vida de todo el
pueblo. Lo que hay en común entre las dos situaciones,
es que ambas se realizan individualmente, y reciben re-
compensas por el mayor esfuerzo realizado.
2. OBJETIVOS DE LA ESTIMULACIÓN
La estimulación puede apuntar a varios objetivos dife-
rentes.
2.1. Objetivos económicos
a. Superar metas establecidas en la planificación de
la producción anual.
b. Aplicar correctamente los recursos financieros,
sin desperdiciarlos.
c. Mejorar la calidad de los productos elaborados en
la agricultura.
2.2. Objetivos educativos
a. Mejorar la participación e integración de los indi-
viduos al grupo y a la organización.
b. Desarrollar formas colectivas de valoración de las
cualidades individuales.
c. Renovar el compromiso de cada individuo con el
colectivo, etc.
2.3. Objetivos organizativos
a. Estimular la creatividad e iniciativa de cada uno en
la búsqueda de nuevas formas de participación.
b. Desarrollar la capacidad administrativa en la dis-
tribución de la mano de obra y de los medios de
producción.
c. Buscar la superación de los vicios artesanales co-
rrigiendo errores, desviaciones, etc.
Los objetivos deben ser definidos de acuerdo con las
necesidades concretas y en torno de ellos desarrollar
toda la estimulación, ya sea a través de campañas o
destacando espontáneamente a los compañeros que de-
muestran interés y dedicación en la superación de las
metas. Estos compañeros deben ser proyectados como
ejemplos positivos que pueden seguir los demás.
3. LOS DIFERENTES TIPOS DE ESTÍMULOS
Todos quieren ver su esfuerzo, por mínimo que sea,
reconocido por el colectivo. Por eso, no basta sólo incen-
tivar a que todos busquen superar las metas estableci-
das. Es necesario también encontrar formas y dedicar
tiempo para reconocer y premiar a los que más se desta-
can. Podemos mencionar tres formas básicas de estímu-
los que pueden utilizarse:
3.1. Estímulos materiales
Los estímulos materiales son aquellos que la organiza-
ción entrega a la persona como premio; por ejemplo, un
símbolo de la organización. Lo importante es que este
reconocimiento sea materializado.
3.2. Estímulo político
El estímulo político está orientado a la promoción de la
persona, que es reconocida y destacada por su esfuerzo,
por lo cual recibe promoción de cargo o pasa a una ins-
tancia superior dentro de la organización.
3.3. Estímulos morales
Los estímulos morales están más orientados a una for-
ma de incentivo, de valoración y de elogio que motive a
los compañeros a realizar bien todas las cosas, en tanto
eso contribuye al crecimiento del colectivo. Esto puede
ser hecho de forma individual con cada uno, o en mo-
mentos específicos con mucha gente.
4. CÓMO ORGANIZAR LA ESTIMULACIÓN
La estimulación puede ser organizada en cualquier lu-
gar, basta que hayan personas que se relacionen en una
acción común. Puede ser en el núcleo, en la cooperativa,
en el grupo colectivo, en la asociación, en el sector de
educación, etc. Para esto, destacamos tres elementos
fundamentales.
4.1. Tener una organización
Puede ser una organización local, municipal, provin-
cial o nacional. Para garantizar su desarrollo, lo impor-
tante es contar con un mínimo de organización.
4.2. Tener libertad de acción
Al mismo tiempo que debe ser dirigida, la estimula-
ción debe dar libertad de acción para que todos puedan
ponerse a trabajar y ejercitar la creatividad.
4.3. Elaborar un plan de estimulación
El plan de estimulación debe cumplir algunas condi-
ciones básicas:
a. definir los objetivos a alcanzar;
b. definir las metas a superar;
c. definir el tiempo que durará la campaña;
d. establecer normas organizativas y de control;
e. evaluar constantemente los resultados;
f. hacer ceremonia de premiación y culminación de
la campaña.
Es importante que sean aprovechados todos los mo-
mentos para desarrollar la cuestión de la estimulación,
aunque no haya un programa previsto. Los estímulos
deben ser aplicados de acuerdo al esfuerzo y dedicación
de cada militante.

Los vicios y las formas de superarlos

Muchos problemas son creados por no tener conoci-
miento de sus orígenes. El vicio es una desviación que
todo el mundo ve; sólo el vicioso no lo percibe.
Dentro de las organizaciones en general –como en el
MST, en los asentamientos, en las cooperativas, en los
núcleos– caemos en muchos errores, resultantes de vi-
cios históricos que son parte del proceso de producción.
Por eso, necesitamos comprenderlos y buscar formas
para superarlos.
1. TIPOS DE VICIOS
1.1. Individualista
Existe el compañero que aún trabajando en grupo co-
lectivo, continúa actuando en forma individual. Quiere
que todo esté en beneficio de él, que le sirvan siempre
primero, hablar primero; etc. Busca defender más sus
intereses personales que los intereses del grupo. En las
reuniones quiere hablar todo el tiempo solo. No le agra-
da hacer sacrificios y siempre busca el menor esfuerzo.
Si se siente perjudicado, ataca y habla mal de los otros.
Desconfía de todo. Le gusta actuar solo, y quiere resol-
ver sus problemas siempre por fuera de las reuniones.
Intenta ser amigo de los líderes más importantes. No
respeta comisiones, ni ninguna estructura orgánica.
1.2. Personalista
Es el compañero que quiere avanzar solo. Cuando al-
guna cosa es hecha en grupo, él siempre quiere para sí
el mérito de su realización: “yo hice”. Actúa como si fue-
se el dueño de todo, presta los bienes del grupo aún
contrariando las normas.
Cuando se siente amenazado, quiere irse o formar
otro grupo. Quiere siempre “estar en boca” de todo el
mundo. Cuida más de su persona que del trabajo que
tiene que hacer.
1.3. Espontaneísta
Es el tipo de persona a la que no le gusta ninguna
planificación. Quiere hacer todo como salga. Busca
siempre realizar las tareas que le son más agradables.
Deambula de una tarea a otra, sin haber terminado la
anterior. Piensa que sabe todo. No tiene horario; el reloj
le sirve sólo como adorno. Le gusta arreglar todo para
tener más tiempo y hacer sus cosas personales. Se mete
en todo, pero no resuelve nada.
1.4. Anarquista
No le gusta ver nada organizado. No controla ni conta-
biliza nada. Se irrita si ve las cosas organizadas y luego
cambia todo. No le agradan los planes organizados por-
que él nunca logra cumplirlos.
1.5. Inmóvil, pasivo
No se mete en nada. Cuanto más callado esté, menos
tendrá que hacer. Presta mucha atención a lo que dicen
los otros, pero nunca habla nada. Aprueba siempre
aquello que lleve menos tiempo y que sea más fácil de
hacer. Guarda mucho tiempo para sus actividades per-
sonales. No quiere que nada sea cambiado, porque tiene
miedo de tener que asumir algunas tareas mayores.
1.6. Cómodo, conformista
Quiere estar bien con todos. Elude situaciones conflic-
tivas para quedarse en una posición tranquila. Evita
afirmar o negar, por miedo a perjudicar sus intereses.
Nunca soluciona sus problemas en las reuniones, quiere
siempre convencer al dirigente en forma aislada. No cri-
tica para no ser criticado. Intenta estar bien con aque-
llos que pueden darle algún beneficio o privilegio.
1.7. Sectario
Quiere hacer todo con prisa, no importa si tiene con-
diciones y medios para hacerlo. Siempre quiere estar ha-
ciendo alguna cosa que sea para satisfacer su voluntad
personal. Cuando propone cambios lo hace con miras a
beneficiar sus intereses. Discute con los otros, pero tie-
ne que prevalecer su idea. Trabaja en conjunto sólo si lo
que los otros hacen fortalece su posición, caso contrario
se lanza a la pelea sin importarle quedar solo. Quiere
hacer todo antes de tiempo, creyendo que los otros
siempre están errados.
1.8. Liquidacionista
Cuando pierden sus propuestas, quiere acabar con
todo. Si siente que sus intereses están amenazados, co-
mienza a criticar a los otros y quiere liquidar todo lo pla-
neado para comenzar todo de nuevo, de la forma que él
quiere. Si pierde en una votación de asamblea, se que-
da hablando por fuera o convoca otra asamblea para de-
cidir lo contrario. Sólo sirve aquello que él hace o condu-
ce. Lo que los otros hacen no tiene valor.
1.9. Aventurero
Nunca tiene en cuenta la realidad. Realiza una acción
para ver lo que pasa. No piensa en los resultados ni en
las consecuencias. Como se dice popularmente, planta
sin importarle el fruto que vendrá, simplemente quiere
ver plantado. Actúa según lo que piensa, sin consultar
jamás con la realidad ni con los compañeros.
1.10. Autosuficiente
Este individuo tiene respuesta para todo; no hace pre-
guntas, sólo quiere responder. Aún sin tener conocimien-
to o especialización, dice que entiende de todo. Quiere
estar siempre al frente, y pasa por encima de las decisio-
nes tomadas por el colectivo. Vale siempre su opinión.
2. LAS RELACIONES PERSONALES
Es común encontrar compañeros que van a las reu-
niones amargados, o que salen de ellas descontentos
porque no les gustó alguna afirmación o el comporta-
miento de algunos compañeros.
Existen algunos que se esfuerzan mucho a la hora de
trabajar y ejecutar tareas. Sin embargo, en las horas de
descanso o en las reuniones, ofenden a los compañeros
por la forma en que bromean o que hacen sus planteos.
A estas y otras formas de comportamiento, las llama-
mos “relaciones personales”. Es necesario mantener las
cualidades que tenemos y eliminar los desvíos, para que
nuestro comportamiento individual no perjudique todo
el trabajo organizativo.
Podemos destacar algunas actitudes negativas que
debemos ir discutiendo para superarlas.
2.1. Falta de respeto a los compañeros
Muchas veces, la falta de respeto es involuntaria para
quien la practica, pero quien se siente aludido lo toma
en serio. Faltar el respeto es ignorar al otro, disminuir
su capacidad o dificultar la realización de tareas. Mili-
tante es aquel que da el ejemplo, no quien perjudica el
trabajo. Todo aquel que se dedica a trabajar por el bien-
estar colectivo, y fundamentalmente por la liberación de
los trabajadores y explotados, y lo hace con compromiso
y honestidad, merece todo nuestro respeto.
2.2. Centralizar tareas e informaciones
Centralizar es pretender hacer todo solo para impedir
que los otros crezcan. Así, muchas cosas quedan pen-
dientes por no haber distribución de las tareas.
Existen muchos compañeros que sienten placer en es-
conder informaciones que interesan a todos. Piensan
que son más importantes porque tienen algunas infor-
maciones de más; quieren ser los únicos en informar, en
el momento que creen más conveniente.
2.3. Rebajar a los compañeros
Rebajar a alguien es desmerecer lo que hace o no reco-
nocer su capacidad. Existen compañeros que poseen
ciertas habilidades, como por ejemplo contar chistes, y
que sólo son reconocidos y nombrados por eso. Pero para
otras cosas importantes, esas personas son olvidadas.
2.4. Deshonestidad
La deshonestidad busca herir al otro, diciendo de forma
indirecta cosas que tocan a determinado compañero; o ha-
ciéndole críticas fuera de las reuniones, sin su presencia.
2.5. Agresividad
La agresividad puede ocurrir por el uso de palabras, o
también de la fuerza. Hay compañeros que no aceptan
ser cuestionados, y nunca admiten que se equivocan.
Procuran cerrar la discusión con riñas, peleas y, mu-
chas veces, con amenazas.
Responder mal, no dar informaciones, atacar a los
otros, son formas de agresividad.
2.6. Burla, chistes y chismes
Burlarse es destacar un error o una deficiencia del
compañero y repetirla en forma de chiste, o inventar
cuentos y chismes para que todos repitan la misma his-
toria buscando amargar al otro. Esto hace mucho daño
a las relaciones internas y a la marcha de la organiza-
ción.
2.7. Aprovecharse de la bondad de los otros
Existen compañeros dentro de la organización que
son verdaderos “patrones”; quieren actuar solamente
dando órdenes, como si los compañeros fueran sus em-
pleados. Los demás siempre deben estar a su disposi-
ción. Espera siempre que las cosas vengan hasta él.
2.8. No hacer favores
Muchos compañeros son incapaces de hacer alguna
cosa en favor de los otros. Siempre están ocupados o
con prisa. Estas actitudes van contra el compañerismo.
2.9. No prestar ayuda
Muchos compañeros cuando ven a alguien sobrecar-
gado de tareas, paquetes o materiales, fingen no perca-
tarse de nada, y esperan el momento exacto para des-
pués hacer críticas al compañero porque hizo algo mal.
La ayuda mutua debe ser una cualidad a cultivar entre
compañeros, para que nadie salga perjudicado.
2.10. Robar o romper objetos de uso colectivo
Los objetos e instrumentos de trabajo son parte del
patrimonio colectivo. Muchos compañeros se olvidan de
eso; y, pensando en perjudicar a un compañero, roban
materiales o instrumentos de trabajo, dinero, etc. Esto
repercute profundamente dentro de la organización, por-
que los militantes sin materiales de trabajo rendirán
mucho menos y así todos perdemos.
3. FORMAS DE SUPERAR LOS VICIOS
Muchas veces, los vicios no son tan evidentes, apare-
cen en forma disfrazada; y algunas personas tienen al-
gunas características de todos, aunque alguno se desta-
que más. Para atacar estos vicios, es necesario utilizar
formas participativas que posibiliten ir resolviéndolos de
a poco, sin perder a los compañeros.
3.1. Estudiar para conocer los vicios
Es necesario estudiar y conocer no sólo qué son los vi-
cios; sino la ciencia para tener una visión correcta del
mundo, y de esa manera, darnos cuenta de la ingenui-
dad que practicamos.
3.2. Asumir públicamente el vicio
El compañero que tiene un determinado vicio, debe
asumirlo conscientemente y estar dispuesto a buscar
formas para eliminarlo.
3.3. Hacer crítica y autocrítica
Para que el compañero pueda superar los vicios, es
preciso que la organización establezca un sistema de crí-
tica y autocrítica en las reuniones, periódicamente; don-
de todos puedan plantear su punto de vista y ayudar a
los compañeros con dificultades para superar sus vicios.
3.4. Hacer planes de trabajo
El plan de trabajo busca sistematizar mejor lo que
debe hacerse en un período determinado. Aunque cada
uno asuma una parte como tarea, a través del plan ten-
drá una visión del todo. De esa manera, tendrá mayor
claridad política para cumplir con sus responsabilidades.
3.5. Distribuir responsabilidades y tener mecanismos
de exigencia
Nadie se siente responsable por alguna cosa, si no la
encara como una misión que le fue encomendada. Por
eso, es importante responsabilizar a los compañeros que
tienen dificultades y seguirlos rígidamente para que no
se desvíen cada vez más. Es necesario que el viciado
sienta que la organización confía en él.
3.6. Ser comprensivo con los que se equivocan
Hay que ser enérgico con el error, pero comprensivo
con los que se equivocan. El vicio muchas veces es parte
de la propia historia del militante, en la forma como ese
compañero participa o participó del proceso productivo.
El artesano, por ejemplo, tiende a caer en más vicios por-
que participa del proceso de producción en forma aislada.
3.7. Mantener la calma
Mantener la calma debe ser una de las principales
cualidades de los compañeros que lideran grupos, nú-
cleos, cooperativas, etc. Para resolver problemas es ne-
cesario establecer diálogo. Y cuando se está exaltado no
existe diálogo, sino riña.
3.8. Establecer un sistema de castigos /correcciones
Para eliminar los vicios, es necesario que los compa-
ñeros hagan algunos sacrificios. Estos sacrificios deben
ser establecidos colectivamente en las reuniones, a fin
de que quede claro que es la organización la que exige
que se corrija a los compañeros que no respetan las nor-
mas. Estos castigos deben servir como instrumento de
corrección para recuperar a los viciados. En caso de que
no tenga resultado, es necesario separarlos de la organi-
zación para que no hagan mayores daños.

Agitación y propaganda

Resumen de la exposición de
Rogério Lustosa, el 9 de julio de 1991
(sin revisión del autor)
1. QUÉ ES LA PROPAGANDA
No es verdad que el secreto de un negocio es la propa-
ganda. El secreto de un negocio, es el negocio mismo. La
propaganda puede engañar algún tiempo, pero si el pro-
ducto no es bueno, no funciona.
En política esto es aún más cierto. Tal es así, que nos-
otros estamos aquí a pesar y contra todo lo que dice la
ideología dominante. Y hacemos más propaganda en el
lugar donde vivimos que la Globo [N. de T.: TV Globo,
empresa de comunicación masiva de Brasil].
La propaganda apunta a formar conciencia de la reali-
dad; la conciencia del pueblo que no tiene un modo pro-
pio de pensar, porque tiene la cabeza construida por la
clase dominante. El campesino, por ejemplo, dice no
querer la revolución porque “van a tomar la tierra…”
Sólo que él no tiene tierra. Entonces está defendiendo la
tierra del latifundista, que es quien tiene la tierra.
Por lo tanto, la propaganda apunta a adecuar el pen-
samiento del pueblo a la realidad en que vive. No coloca
ideas en la cabeza del pueblo, sino ideas del pueblo en
la cabeza de él mismo.
1.1. ¿Cómo se forma el pensamiento de una persona?
A partir de tres elementos:
• de la experiencia de vida;
• de los conocimientos que adquirimos (la teoría);
• de las emociones, los sentimientos.
Por ejemplo, el miedo que el campesino tiene de cam-
biar cualquier cosa –sin siquiera saber qué–; es lo que el
latifundista puso en su cabeza. El líder inspira confianza
si es honesto, si creen en él emocionalmente. Otro ejem-
plo: Collor, cazador de “marajás”*. Es una emoción tan
fuerte que la información objetiva no entra en la cabeza.
La propaganda no interfiere en la vida, sino en las
emociones y en los conocimientos. Por tanto,
la propaganda se dirige a ellos, a las emociones
y los conocimientos.
1.2. Por eso, nuestra propaganda debe:
a. informar;
b. analizar los acontecimientos;
c. provocar emoción:
• de confianza
• de lucha
• de amistad
• de unidad;
d. combatir las ideas
de las clases do-
minantes, polemizar con las ideas
de los poderosos.
Nota de Traducción: Meses
antes de las primeras eleccio-
nes directas en 29 años
(1989), Globo puso en el aire la tele-
novela Salvador de la Patria, cuyo
personaje principal era Sassá
Mutema; alguien que como Lula, había
nacido en un hogar humilde y se pos-
tulaba a la alcaldía de su pueblo. Una
vez electo, el voluble Sassá Mutema
no resistió a las tentaciones del
poder, se corrompió, y traicionó a su
pueblo. El culebrón, emitido en hora-
rio central por las más de 100 repeti-
doras del canal en todo el país, con-
tribuyó a moldear emocionalmente
las conductas electorales de 80 millo-
nes de ciudadanos-televidentes, que
acabaron eligiendo a Collor; quien en
la novela era presentado como un
“cazador de marajás” (cazador de
estafadores y políticos tradicionales).
La propaganda usa el método de la persuasión, del
convencimiento a través de argumentos basados en el
conocimiento científico y en la vida.
La principal forma de transmitir los argumentos es la
palabra. Se pueden usar dibujos, canciones, pinturas;
pero la principal forma es la palabra. Por eso los traba-
jadores, especialmente en el campo, tienen que saber
leer y escribir para poder ser vanguardia. Tienen que
hablar claro.
2. CUALIDADES DE UN PROPAGANDISTA
a. Dominar el asunto (conocer la historia, la teoría,
las experiencias de lucha del lugar). No es repetir
como loro en todos los lugares la misma cosa.
b. Usar las palabras correctas, de acuerdo con lo
que el otro quiere oír.
c. No improvisar: es una regla que vale para la polí-
tica y para la propaganda; tener argumentos sóli-
dos, tener conocimiento de causa.
Esto vale para escribir un panfleto, hacer una
pintada, una conferencia o un cartel.
3. PROPAGANDA DE LOS TRABAJADORES VS. PROPAGAN-
DA DE LA BURGUESÍA
Un segundo aspecto en la cuestión de la propaganda,
es comparar nuestra propaganda con la del gobierno;
que tiene que verse como un “negocio”. La burguesía po-
dría hacer una propaganda diciendo verdades: que es
bueno explotar a los trabajadores, por ejemplo. Sin em-
bargo, ella se apropia de una parte de lo real y transfor-
ma eso en la totalidad de lo real. Entonces dice: “si to-
dos trabajasen como usted… el problema es que hay
muchos que no trabajan, son vagos; por eso Brasil no
avanza… Por lo tanto, trabaje mucho”.
Lo que hizo fue tomar algo cierto y generalizarlo, como
si todo dependiese del trabajo. Transformó esos aspec-
tos de la realidad, que responden a un interés propio, en
intereses de todo el mundo. Otro ejemplo puede ser la
idea de desarrollo (lucro de la empresa). A la burguesía
le interesa cierto tipo de desarrollo, pero es un interés
contrario al de los trabajadores.
La burguesía trata de atacar las emociones, los senti-
mientos, sin espíritu crítico. Volviendo al ejemplo de Co-
llor, “cazador de marajás”: se trata de una emoción que
impide la capacidad crítica. Otro ejemplo es la guerra de
Irak. Sadam está matando a los kurdos… pobres. El tema
es que hay curdos en todos los países vecinos, pero lo que
interesa es la injusticia que están sufriendo en Irak y no
lo que pasa en Turquía, que es amiga de EEUU.
4. ¿CÓMO DEBE SER NUESTRA PROPAGANDA?
Nuestra propaganda debe partir de la realidad, y for-
mar con argumentos una conciencia de lo real.
Existe una diferencia entre agitación y propaganda:
no se puede hacer una sin la otra, pero la propaganda
se dirige a los acontecimientos, a los razonamientos
para analizar la realidad; mientras que la agitación se
dirige a la experiencia personal directa. Por ejemplo: ir a
la puerta de una fábrica con ideas rápidas. Es decir, se
toma un hecho, un ejemplo directo, conocido por las
personas, y se propone una acción. Se trata de dar un
ejemplo vivo, conocido y juntar eso en algo mayor.
La propaganda y la agitación tienen dos canales:
a. Indirecto. A través de los medios de comunicación,
sin contacto directo. Por ejemplo: la televisión, el
libro, el panfleto y la pintada tienen la virtud de
llegar a mucha gente a la vez; pero tienen la des-
ventaja de alcanzar a todo el mundo uniforme-
mente: el mismo mensaje para varias realidades.
b. Directo. Es personal, más profundo, toca más a
las personas. Por eso, tiene más poder de conven-
cimiento. Esa es nuestra ventaja en relación a la
Globo; ellos tienen más dinero, pero ¡nosotros te-
nemos la boca! La lucha es una forma de propa-
ganda directa.
Al final de cuentas, una idea sólo se gana al pue-
blo cuando se escucha en boca de otro. Es ahí
cuando un sujeto toma conciencia real. No basta
sólo oírlo o verlo en la TV.
Usamos muy poco ese instrumento que es la
boca, y es así que se convence a las personas, da
más confianza.
5. CUESTIONES GENERALES
5.1. Cada forma de propaganda depende del público al que
nos estamos dirigiendo. Puede ser un libro, un panfleto,
la radio, una pintada. Evitemos el error de no usar el
instrumento adecuado. Por ejemplo, para hacer un pan-
fleto hay que tener solamente una idea; no tiene que pa-
recer un libro… También en la radio, en la pintada, hay
que transmitir siempre una sola idea.
5.2. Cada instrumento tiene un lenguaje propio y quien
transmite tiene que dominar eso.
5.3. La cuestión de los símbolos tiene mucha importancia,
pero no para formar conciencia. Sirve para identificar
un mensaje; emociona, facilita. Una bandera, por ejem-
plo, muestra la lucha pero no tiene un mensaje. La mis-
ma bandera significa cosas diferentes para una direc-
ción revolucionaria o una dirección funcional. El símbo-
lo es el mismo.
El símbolo tiene que ser bello y bien trabajado para
llegar a las emociones. Es una forma de agitación, pola-
riza una emoción. Facilita la formación de la conciencia,
pero no forma. En algunos momentos, el uso de la ban-
dera puede no ser eficiente. Por ejemplo: en la propa-
ganda de la burguesía, la bandera del PCdoB (Partido
Comunista de Brasil), con la hoz y el martillo represen-
tan a Satanás. Es necesario saber usarlos para no pro-
vocar el efecto contrario.
5.4.
La propaganda sistemática no surgió con las clases.
Pero sí la propaganda, porque cada uno tenía que ven-
der su pescado.
5.5.
La lucha es una forma de propaganda directa, es el
ejemplo. El comportamiento individual también es una
forma de propaganda.
5.6.
¿Qué es lo principal, la emoción o el argumento? Ambas
se complementan. La emoción se esfuma enseguida, pero
la argumentación tiene que estar cargada de emoción.
5.7.
Para el campesino, el diario no es la mejor forma de
propaganda porque la mayoría es analfabeta. Los dibu-
jos llegan más, podrán servir para introducir algunas
ideas, pero tienen que aprendan a leer. Necesitan de la
palabra y de la lectura. Y no basta leer mal. Boca: no es
sólo el trabajo de hormiguita, sino también las exposi-
ciones, las conferencias, las asambleas, los comicios.
5.8.
La CUT (Central Única de Trabajadores de Brasil)
hace agitación y propaganda. La diferencia con el PCdoB
es que éste no tiene tendencias, por eso tiene unidad. El
PT (Partido de los Trabajadores) tiene muchas tenden-
cias, por eso no tiene diario ni mucha eficiencia en la
propaganda. El MST tiene que apuntar a mantener la
unidad. El símbolo tiene que representar la misma cosa
en cualquier lugar.
5.9.
El arte es una forma de comunicación, pero no siem-
pre es propaganda. Muchas veces expresa un sentimien-
to, la belleza. Puede ser hecho por la burguesía y agra-
dar al pueblo. Transmite sentimientos.

La formación de cuadros políticos:

elaboración teórica, experiencias y

actualidad*

(*) Tema del seminario de inauguración de la Escuela Nacional
Florestan Fernandes (ENFF), realizado del 20 al 22 de enero de 2005,
en la sede de la Escuela en Guararema-San Pablo. Este texto fue pre-
sentado como síntesis del seminario, por Adelar João Pizetta (miembro
del colectivo de la Coordinación de la ENFF).
INTRODUCCIÓN
Al final de este seminario, podemos afirmar que fue de
una riqueza extraordinaria. Las exposiciones, las refle-
xiones teóricas, el intercambio de experiencias, los des-
afíos, las angustias, las esperanzas, el respeto y humil-
dad entre todos, nos instigan a construir la lucha con
más sabiduría.
En nombre del MST, quiero reconocer la importancia de
la participación de todos y agradecer por esta oportuni-
dad. Aprendimos mucho con los expositores, con todos
los participantes, acertamos en inaugurar nuestra Escue-
la de Formación Política con un evento de esta enverga-
dura. Por eso, nuestros agradecimientos a todos/as.
Ciertamente cada formador, cada dirigente realizó sus
reflexiones individuales y colectivas, sus anotaciones
personales. Empezamos el seminario con algunas certe-
zas y muchas inquietudes. Probablemente continuare-
mos nuestra praxis con muchas y nuevas certezas y
convicciones; pero también con muchas y nuevas in-
quietudes, como partes de un proceso dinámico y abier-
to de formación, y de luchas de los campesinos.
Lo que intentaré hacer aquí no se trata de una sínte-
sis ni de enumerar conclusiones recogidas en el semina-
rio. Creo que es prácticamente imposible resumir algo
tan grandioso, como sabemos que fueron las discusio-
nes de estos días. Por eso, realizaré algunos comenta-
rios reafirmando algunos aspectos, algunas reflexiones
que en el transcurso del seminario fueron apareciendo y
nosotros juntamos como una forma pedagógica de ir
acumulando en la elaboración.
A partir de estas ideas y de los elementos abordados
en estos días, todos podemos continuar nuestros estu-
dios, nuestras reflexiones y nuestra elaboración sobre la
Formación de Cuadros Políticos, extrayendo lecciones de
las experiencias históricas.
Dividiré los comentarios en tres tópicos:
1) La formación como parte de la lucha de clases, como una necesi-
dad de la clase trabajadora;
2) El carácter y la naturaleza de la formación que pretendemos y estamos desarro-
llando;
3) El que–hacer pedagógico del cuadro y del militante en su acción cotidiana.
1. La Formación como parte de la lucha de clases
a. Existe una realidad concreta, resultante de los
procesos históricos y de las contradicciones endó-
genas y exógenas de cada país. Esta realidad in-
fluye y determina la necesidad de la formación
dentro de los movimientos y de la clase trabaja-
dora. De esta manera, la formación debe contri-
buir a la “revelación”, a la interpretación y al co-
nocimiento de esa realidad que está más allá de
lo aparente.
b. Pero para que el proceso de formación tenga éxito,
no basta el conocimiento de la realidad. Es nece-
sario ir transformando esa realidad por medio de
acciones concretas. La formación tiene un senti-
do transformador de las personas y de las realida-
des. Ella sólo tiene sentido si ayuda a organizar al
pueblo; porque la fuerza del cambio está en el ni-
vel de conciencia, en el grado de organización y
en la disposición de lucha de las masas. Estos
factores y requisitos dependen en gran medida de
la calificación de los líderes, militantes y dirigen-
tes que forman, que construyen la lucha y la or-
ganización. La principal tarea de la formación es
motivar que los silenciados salgan de su silencio,
que los dominados acepten salir de la dominación
por medio de la lucha.
c. Por eso, el movimiento de las masas determina el
ritmo y la necesidad de la formación. O sea;
cuando estamos en el ascenso del movimiento de
masas, el terreno de la formación es fértil. El pue-
blo aprende mucho en los periodos revoluciona-
rios porque logra desenmascarar esa realidad. Por
el contrario, en el descenso del movimiento de
masas los movimientos se van olvidando de la for-
mación, del trabajo ideológico. Parece que una
apatía invade a los movimientos y a los militan-
tes. ¿Cómo formar cuadros en el descenso del
movimiento de masas?
d. La formación –independientemente de los niveles
en que es desarrollada, pero fundamentalmente
la de los cuadros–, debe estar vinculada a un Pro-
yecto. O sea, si el movimiento u organización no
se preocupa en elaborar, en construir el Proyecto,
tampoco forma cuadros. En otras palabras, el
Programa es el principal instrumento de forma-
ción revolucionaria.
e. El proceso de formación de cuadros debe contri-
buir a formar/construir fuerza social, fuerza polí-
tica. Es un requisito fundamental para acumular
fuerza. Y fuerza social es pueblo organizado; fuer-
za política es pueblo cada vez más consciente y
organizado. Por eso, la formación debe orientarse
a preparar organizadores del pueblo. No se puede
resolver la pobreza, sus causas y consecuencias
sin dar poder al pueblo. Y dar poder al pueblo es
dar conocimiento y ampliar su participación en la
vida política, social y cultural de la sociedad.
f. Una de las principales tareas de la formación, es
la de eliminar los resquicios de la ideología bur-
guesa que está metida en la conciencia de los mi-
litantes y dirigentes; que está alojada en la con-
ciencia de la organización, principalmente de los
campesinos. Es necesario convencerse de que no
existe ideología intermedia: o es burguesa o es
proletaria.
g. La lucha de los trabajadores es una importante
escuela de formación. La clase aprende en la lu-
cha, luchando. Pero es la teoría la que sistemati-
za lo aprendido, donde se acumulan las lecciones
y los aprendizajes. Es la teoría la que sistematiza
el conocimiento. Por eso, es siempre necesario
unir los dos aspectos: teóricos y prácticos.
h. Quien no forma cuadros difícilmente logra sus
objetivos estratégicos en la revolución. La organi-
zación no va lejos. Y si va, posiblemente sea por-
que se desvió del camino y ya no se preocupa por
hacer la revolución.
2. EL CARÁCTER Y LA NATURALEZA DE LA FORMACIÓN
a. Es necesario entender la formación como concep-
to de política. La formación prepara, elabora la te-
oría de que la lucha es para transformar lo impo-
sible en posible. Es el arte de hacer posible lo que
hoy parece imposible; pero no como meros de-
seos, sino como forma de construir fuerzas posi-
bles. Por eso, la formación nunca puede ser dog-
mática, ni espontaneísta/anarquista. Debe ser
preparada e implementada de forma dialéctica,
articulando los diferentes saberes y niveles con
principios y valores que colaboran en la construc-
ción del proyecto político con objetivos estratégi-
cos.
b. La formación debe articular la experiencia perso-
nal con la experiencia de la clase trabajadora, la
historia de la lucha de clases con la historia uni-
versal. En este sentido, lo aprendido es perma-
nente y colectivo. La parte debe estar relacionada
al todo; lo cotidiano articulado con los grandes
horizontes. Debe tener un carácter histórico de
conjunto, de totalidad dialéctica.
c. El conocimiento viene del estudio de la teoría, la
cual sistematiza explicaciones con la reflexión so-
bre la práctica social. Sin práctica política y orga-
nizativa nadie se desarrolla políticamente; ningún
militante crece y llega a ser cuadro político. En
este sentido, los cuadros surgen de los movimien-
tos y de la lucha política. Ellos son frutos de este
proceso conflictivo y no lo contrario. Pero es nece-
sario observar que aquí existe una relación per-
manente y dialéctica.
d. En relación al método, o mejor, a los métodos de
formación, ellos deben ser creativos, colectivos,
alegres, abiertos; que posibiliten la participación y
no su contrario, el autoritarismo. Debe ser una
praxis placentera, innovadora; porque si nosotros
hacemos al hacer, nuestro hacer tiene que ser di-
ferente, tiene que ser revolucionario. Si bien lo
que se decía en el pasado –aquello de que el fin
justifica los medios– no está del todo errado, es
necesario ir más allá: sólo llegaremos a fines jus-
tos con medios justos. La revolución tiene como
fin la democracia y ésta debe contribuir a la cons-
trucción del reino de la libertad. No podemos que-
rer ser como el Che en el discurso si en la prácti-
ca nos parecemos más a los autoritarios. Revolu-
ción y democracia son dos aspectos inseparables.
e. La mística es el mecanismo de celebrar, de culti-
var el proyecto político por medio de los símbo-
los, de la cultura, de la memoria, de los sueños.
La mística enseña a cultivar el proyecto. Por eso,
no existe proyecto sin mística como no existe
mística sin proyecto, sin causa. La masa debe ser
contagiada por la mística para que pueda abrazar
la causa de la revolución, de la libertad.
f. Las actividades de la formación –teoría y práctica–
necesitan tener en cuenta los aspectos de la ra-
zón y de la emoción. Es necesario aprender a ha-
blar al corazón para que el conocimiento llegue
hasta la conciencia. A veces el camino no es di-
recto; debe pasar por el corazón, por la emoción
para hacerse conciencia.
g. Es preciso valorar y respetar la cultura, la afecti-
vidad, el quererse bien. Los valores humanistas y
socialistas no son fríos. Precisan tener vida en
nuestras acciones, en nuestro comportamiento,
para que puedan ser más explícitos y puedan ir
construyendo referencias de formación.
h. El trabajo de base es el principal instrumento pe-
dagógico en el proceso de formación de las masas.
La inserción y el ejemplo de los dirigentes y for-
madores son argumentos fuertes para la forma-
ción de la conciencia y movilizadores de la organi-
cidad.
i. El proceso de formación de y con la juventud es
estratégico. Fallan los que no planifican y des-
arrollan la formación de la juventud con una ética
nueva, valores nuevos, disciplina nueva, con espí-
ritu de sacrificio. Es necesario encontrar formas
de involucrar, de motivar e incentivar la partici-
pación de la juventud en los procesos de lucha,
organización y formación.
3. EL “QUE-HACER PEDAGÓGICO” DEL CUADRO
a. Como ya mencionamos anteriormente, sólo con-
quistaremos la confianza y la adhesión de las ma-
sas si somos ejemplo de comportamiento ético y
moral; si somos coherentes en todos los aspectos.
Esto es un tanto difícil en un período de reflujo
del movimiento de masas. El comportamiento
personal es uno de los mejores argumentos, de
las mejores enseñanzas en el proceso de forma-
ción.
b. El proceso de formación debe necesariamente ser
pensado y desarrollado con mucha pasión. Mu-
chos ven la lucha como un sacrificio que hay que
realizar en el presente en nombre de la libertad
futura. Pero la lucha no puede ser un sacrificio
para el futuro. La lucha debe ser nuestra liber-
tad. Es un proceso de construcción y conquista
de la libertad. Las personas necesitan aliarse,
conspirar; es decir, tener la misma inspiración
para luchar.
c. Posiblemente la batalla más difícil es la que debe-
mos realizar contra nosotros mismos; la de com-
batir los desvíos que heredamos de la ideología
burguesa, como el individualismo, el egoísmo, el
consumismo, etc. que están dentro de nuestras
conciencias y utilizan nuestro comportamiento
para manifestarse cuando existen oportunidades.
La vigilancia, la crítica y la auto-crítica son indis-
pensables. Es preciso prevenir, tener cuidado con
los cuadros y con la masa.
d. La práctica de la formación es el arte de organizar
al pueblo. Quien no organiza no forma; y la for-
mación que no acumula desde el punto de vista
orgánico no es formación. Por eso, necesitamos
estar atentos para entender y combatir los desví-
os y las deficiencias de nuestras experiencias de
formación; como el dogmatismo, el doctrinarismo,
el autoritarismo, el paternalismo, la separación
del contenido de la vida real, etc.
e. No existen cuadros revolucionarios sin cultura,
sin conocimiento. La cultura es un patrimonio co-
lectivo de todas las prácticas y costumbres de los
pueblos. Conocerla y producirla es tarea de los
cuadros.
f. Nuestro método debe ser el de convencer apren-
diendo con el pueblo, sin imponer, sin discrimi-
nar, sin menospreciar saberes y culturas. La hu-
mildad es el requisito fundamental del dirigente
en el proceso de formación y organización del
pueblo.
g. Una de las principales tareas del cuadro en medio
del pueblo es analizar, interpretar con él la causa
de sus problemas y, colectivamente por medio de
la organización y de la lucha conciente, buscar al-
ternativas y soluciones para los problemas. Sólo
el pueblo es protagonista de su propia emancipa-
ción.
A MODO DE CONCLUSIÓN
Por tanto, observen que no se trata de sacar conclu-
siones. Todo es parte de un proceso que estamos cons-
truyendo de forma colectiva; porque tanto los aciertos
como las deficiencias son de grupos, de organizaciones,
de movimientos que hacen la historia.
Entonces, es necesario reafirmar principios, concep-
ciones y convicciones de que el trabajo de formación polí-
tica es estratégico. Ningún movimiento u organización
triunfa si no forma adecuadamente sus cuadros políti-
cos. La revolución debe ser entendida como un proceso
dinámico, creativo, profundo, capaz de transformar las
estructuras sociales y las personas que viven allí. Por
eso ella es continua; sucede dentro de la propia revolu-
ción. Los pueblos que se descuidaron de estos aspectos
fracasaron, y la historia demostró que los retrocesos
también pueden ocupar un lugar.
Así, la palabra de orden que permanece en este mo-
mento es: Prepararse. Prepararse en todo sentido, con
todas las fuerzas para los embates en la lucha de clases.
Sin embargo, nadie puede dar lo que no tiene. Por eso,
podemos enumerar una serie de evidencias que forman
parte de este proceso de formación y trabajo político con
el pueblo:
Sólo daremos ternura si somos tiernos.
Sólo daremos esperanza se continuamos aguerridos y
perseverantes.
Sólo transmitiremos convicción si nuestra praxis es
convencimiento firme.
Sólo seremos formadores si también estamos dis-
puestos a ser formados permanentemente por medio de
la lucha y de la organización, del estudio.
Sólo seremos cuadros si no perdemos la capacidad de
aprender, de estudiar, de escuchar al pueblo y de luchar
con él.
Que todos tengamos éxito en esta difícil pero placen-
tera tarea de organizar al pueblo, de preparar las luchas
y formar cuadros para llevar adelante el proceso de la
revolución, de la construcción de una sociedad de hom-
bres y mujeres libres.
El maestro Florestan Fernandes nos motiva a soñar, a
estudiar, a luchar, a organizar a los trabajadores. Que
nuestra Escuela pueda cumplir ese papel y hacer in-
mortal el legado y la vida de Florestan, a través del estu-
dio y de las luchas de los Trabajadores Sin Tierra y del
pueblo brasilero.
¡Viva Florestan Fernandes!
La formación política e ideológica tiene por objetivo ele-
var el nivel de conciencia y el conocimiento científico de
los compañeros que participan en el MST.
Cualquier organización que no forma sus cuadros está
condenada al fracaso, porque para conducir la lucha de
clases, no basta imaginar que estamos en lo correcto; es
necesario tener certeza. Y esta certeza sólo la adquiri-
mos a través del estudio y del conocimiento científico.

Cómo implementar la 
formación de cuadros

La formación debe ser organizada de diferentes mane-
ras, procurando convocar al mayor número de compa-
ñeros en un período determinado. Esto no significa que
se hagan solamente cursos; sino que puede variar e in-
cluir desde la conversación individual hasta la asamblea
masiva, utilizando diferentes espacios y formas. Para
desarrollar la formación, son necesarios algunos requisi-
tos básicos.
1. CÓMO DEBE ORGANIZARSE LA FORMACIÓN
1.1. Crear el hábito de la lectura
Muchos afirman que a los campesinos no les agrada
leer y por eso tienen dificultades para pensar y sistema-
tizar sus ideas. Es preciso entender que la lectura y el
estudio deben encararse como hábitos, a partir de lo
cual se va perfeccionando continuamente. Sin embargo,
esto no ocurre por casualidad. Es necesario:
a. Dar el ejemplo. Los dirigentes que no estudian le
transmiten a la militancia la idea de que “sólo
vale la práctica”. La práctica y la teoría deben ir
juntas. “No hay estudio útil sin acción. No hay
acción que valga y tenga éxito sin estudio”.
b. Incentivar. Incentivar a la militancia a estudiar,
ofreciéndole textos y libros. Si los libros de políti-
ca intimidan y desaniman la lectura, hay que em-
pezar por la lectura de novelas o libros más fáci-
les y agradables.
c. Crear la necesidad. No basta decirles a los mili-
tantes que estudiar es importante. Es necesario
convencerlos de eso. El conocimiento científico
es importante para dirigir la lucha de clases. Y
esto se consigue si continuamente evaluamos
los errores y aciertos en la práctica de cada indi-
viduo.
d. Tener mecanismos de control. Es necesario exigir
tanto a la militancia como a los dirigentes, posi-
ciones y análisis sobre determinados temas; a fin
de que perciban que es necesario estudiar y ac-
tualizarse para responder adecuadamente a esas
cuestiones.
e. Que sea una tarea de todos. Estudiar y formar
más militantes no puede ser una tarea de pocos,
sino de todos aquellos que sueñan con una so-
ciedad mejor.
1.2. Establecer niveles
La formación debe adaptarse a las situaciones concre-
tas y no al revés. ¡No se puede obligar a un niño a car-
gar un elefante! Igualmente, no se puede obligar a un
principiante a saber las leyes de la dialéctica.
1.3. Partir de la realidad
Una formación coherente debe partir de la realidad, de
las necesidades y las preocupaciones que tengan los mi-
litantes y dirigentes. No se puede improvisar contenidos,
aunque muchas veces, la definición anticipada de temas
no responde a las situaciones concretas. Los temas y
contenidos deben ser definidos y adaptados de acuerdo
con el nivel de comprensión de los militantes.
1.4. Organizarla en todos los lugares y permanentemente
La formación no sucede sólo en las salas de clase. Esa
puede ser una forma. Sin embargo, para aumentar el
número de militantes, es necesario desarrollarla en
cualquier lugar, sea en las carpas de lona, en casas par-
ticulares, etc. Lo importante es que sea realizada de for-
ma permanente. Para eso necesitamos de muchos “pro-
fesionales de la enseñanza”, que se dediquen a esta acti-
vidad sin medir esfuerzos.
1.5. Integrar formación y producción
Estudiar no significa desligarse del trabajo productivo.
Es necesario organizar la formación dentro de los asen-
tamientos, integrando en la programación del día horas
de estudio y horas de trabajo productivo.
2. LOS DIFERENTES NIVELES DE FORMACIÓN
Para el buen funcionamiento de la formación, es nece-
sario organizar las actividades por niveles de capacidad.
Esto facilita la definición de temas y contenidos.
Por la experiencia acumulada, en el MST ya consegui-
mos establecer varios niveles. Tenemos:
a. Nivel de masa. La gran masa del Movimiento Sin
Tierra se encuentra en los campamentos y asen-
tamientos, esparcidos por todos los estados. Por
lo tanto, son todos los compañeros y compañeras
que participan de alguna forma del MST. Esta
cantidad ya llega a 100 mil familias.
b. Nivel de base. Base aquí es entendida como toda
la militancia que sustenta la organización activa y
en lucha. En este sentido, son considerados base
todos los compañeros y compañeras que desarro-
llan actividades organizativas dentro de los secto-
res y núcleos del Movimiento Sin Tierra.
c. Nivel de Dirección. El nivel de dirección compren-
de a todos los compañeros y compañeras que
ocupan cargos de coordinación, independiente-
mente del sector o instancia en que participan.
Son compañeros que poseen mayor responsabili-
dad, porque reciben la tarea de coordinación ge-
neral o de alguna parte o sector del MST.
3. FORMAS DE IMPLEMENTAR LA FORMACIÓN
Para cada nivel, tenemos diferentes formas que pue-
den variar de acuerdo con las circunstancias.
3.1. Para el nivel de masa
Para este nivel aplicamos las siguientes formas:
a. Asambleas masivas. Las asambleas son mo-
mentos donde todos los participantes de la ocu-
pación o asentamiento, se reúnen para discutir
y aprobar cuestiones importantes. Estos mo-
mentos deben ser aprovechados para profundi-
zar algún tema que interese a todos, procuran-
do elevar el nivel de conciencia de los compañe-
ros.
b. Caminatas y caravanas. Las caminatas a las ciu-
dades representan la lucha permanente de los
Sin Tierra en la conquista de nuestros derechos.
Es una forma importante de entrar en
contacto con otros trabajadores que sufren la
misma explotación que nosotros.
c. Grupos de “acampados”. Estos grupos son for-
mados por las familias acampadas, para dis-
cutir asuntos importantes antes de ir a la
asamblea. Son llamados así por que están forma-
dos por familias vecinas entre sí.
d. Grupos de asentados. Los grupos de asentados, son tam-
bién una forma de reunión entre las familias más
próximas; por la cercanía de sus viviendas den-
tro de los asentamientos. Tiene el propósito de
asegurar su participación organizada tanto para
discutir, intercambiar ideas, así como para ayu-
darse haciendo juntos los adobes, prestándose
herramientas, comprando máquinas en conjun-
to, etc.
e. Laboratorios de campo. Los laboratorios de campo
son cursos realizados dentro de los asentamien-
tos, por un período de 30 días, que apunta a la
capacitación de los asentados independientemen-
te de la edad, el sexo, la forma de trabajar, etc. Es
una empresa donde los propios asentados deben
administrar y buscar condiciones para su funcio-
namiento.
3.2. Para el nivel de base
Para este nivel hay una infinidad de formas que pue-
den ser organizadas, de acuerdo con las necesidades lo-
cales.
a. Formación específica. La formación específica reú-
ne a los compañeros que participan de un sector
–como por ejemplo, las cooperativas– que pasan
a estudiar temas relativos a esta actividad: cómo
organizar, administrar, comercializar, etc. Así, en
todos los sectores se organizan cursos específicos
procurando capacitar a los compañeros para las
tareas prácticas.
b. Formación integrada. La formación integrada se
refiere a cursos organizados en los asentamientos
que duran 30 días; de los cuales medio período se
destina al estudio en sala de aula, y la otra mitad
al trabajo directo en la producción. Tenemos dos
formas para el funcionamiento de estos cursos:
Con compañeros y compañeras de los grupos
colectivos o cooperativas. Esto significa que
todos deben participar. El estudio gira en
torno a asuntos políticos, económicos y téc-
nicos. A estos cursos pueden integrarse mi-
litantes que no pertenezcan al asentamien-
to, pero que en ese mismo período estén vi-
viendo en las casas de los asentados y parti-
cipando de las actividades generales. Tam-
bién, pueden participar en otros cursos or-
ganizados en forma separada.
Con las familias que trabajan individualmen-
te (o sea, por cuenta propia, no organizadas
en cooperativas). Para este curso es necesa-
rio que cada familia (que fuese militante)
hospede a un militante. El curso puede ser
organizado de la misma forma que el ante-
rior: medio período para el estudio y medio
período para el trabajo. En este caso, el mi-
litante que se integra, deberá trabajar en el
lote del asentamiento que trabaja indivi-
dualmente. En el caso de estos militantes, el
curso puede ser el mismo que el de las fami-
lias individuales; como también participar
en otros organizados por separado. Lo im-
portante es que no quede nadie afuera. Du-
rante las noches, se pueden organizar cursi-
llos para cada familia; o desarrollar alfabeti-
zación de adultos.
Núcleos de militantes. Los núcleos de mili-
tantes deben ser organizados dentro de los
asentamientos, con un máximo de siete
compañeros. Se deben reunir dos veces por
mes para discutir cuestiones internas, estu-
diar y programar actividades prácticas.
Cursos para militantes. Los cursos para mili-
tantes deben ser organizados para los com-
pañeros más destacados, independiente-
mente del sector en que participan, para
profundizar temas importantes relacionados
con la lucha de clases a nivel nacional e in-
ternacional.
Laboratorios de centro. Los laboratorios de
centro son también cursos prolongados, en
un ambiente cerrado; donde varios compa-
ñeros aprenden durante un mes a organizar
y administrar empresas, para luego repetir
la experiencia en su asentamiento.
3.3. Para el nivel de dirección
Para este nivel es necesario organizar cursos prolon-
gados, que apunten a profundizar temas más difíciles
buscando la formación política e ideológica de militantes
y dirigentes.
Estos cursos prolongados pueden ser intensivos (es
decir, durante dos meses sin interrupción), o también
por etapas de 15 días; realizando una cada 3 meses, du-
rante un período de dos años. Estas experiencias ya las
venimos desarrollando hace varios años desde la Escue-
la Nacional de Formación.
4. SOBRE EL CUADRO FORMADOR
Esta tarea de formar y multiplicar militantes, no es
una tarea fácil. Exige dedicación y perfeccionamiento
permanente. El formador no es aquel que siempre tie-
ne respuestas para todo, sino un alumno que está
siempre aprendiendo con las actividades concretas.
Por lo tanto, este compañero no puede repetir las mis-
mas cosas toda la vida; necesita perfeccionar diaria-
mente su conocimiento para transmitirlo con mayor
seguridad.
El cuadro formador debe tener tres elementos funda-
mentales para desarrollar esta actividad con eficacia:
a. Buena formación teórica. El cuadro necesita estar
preparado teóricamente y conocer profundamente
los problemas de la base. Con estos dos elemen-
tos es fácil conducir un curso de formación. El
curso no siempre puede ser montado en casa, so-
bre todo cuando se trata de formación en los
asentamientos. Esto evita que entremos en con-
tradicción con la teoría que queremos y los pro-
blemas concretos que la base enfrenta. Muchos
formadores se preocupan en extraer de los libros
todo el contenido del curso, y se dirigen al campo
para formar militantes. Muchas veces este conte-
nido no concuerda con la realidad, por lo que no
hay asimilación; y el curso termina siendo un
desperdicio de esfuerzos.
b. Capacidad pedagógica. La capacidad pedagógica
quiere decir tener facilidad de hablar y escribir de
una manera sencilla, que todos entiendan. Sin
cambiar el sentido de las palabras y sin negar la
ciencia, el cuadro formador debe saber transmitir
y ser entendido en cualquier lugar. Por las rela-
ciones sociales de producción en que están inser-
tos, y por el contacto directo con la naturaleza;
los campesinos tienen un razonamiento
asociativo. Por eso, asimilan mucho por el ejem-
plo concreto y por la historia. Es decir, asimilan
más lo que ven que aquello que oyen.
c. Tener vinculación con la práctica de la organiza-
ción. Todo formador necesita estar vinculado di-
rectamente al trabajo organizativo y ser parte en
la construcción del proyecto político. La forma-
ción no puede estar desvinculada del resto del
MST; sino que debe profundizar, cuestionar y
orientar la práctica. En tal sentido, si bien no
todo dirigente precisa ser formador, sí es necesa-
rio que todo formador sea dirigente. Todo depen-
de del entendimiento y de la concepción que cada
cuadro formador tenga del proceso de formación.
Lo cierto es que para que el trabajo de formación
sea eficiente, no basta conocer teóricamente; es
necesario convivir con los problemas concretos
que enfrentan los militantes y la base. Sólo así el
formador podrá contribuir con el avance de las
luchas y la liberación de la clase trabajadora.
Toda teoría, por más perfecta que sea, es idealista
si no es reconocida y comprendida por los traba-
jadores.

“Acampados” y “Asentados” del MST

N. de T.: Los acampados son los y las campesinas que aún no conquistan la

tierra; entonces se organizan, toman tierras improductivas, resisten los des-

alojos, distribuyen los terrenos, y arman los “barracos” (carpas de lona),

formando así los acampamentos. Es una situación previa a la condición de

asentado. 

En las ocupaciones también participan familias y/o militantes que no vivirán en

ese lugar. Una de las banderas del MST es luchar no sólo por la propia tierra,

sino por la de tod@s los sin tierra. Una vez que la tierra es conquistada,

las familias acampadas que se quedan viviendo pasan a ser asentadas. A par-

tir de allí la tierra les pertenece; por lo tanto, comienzan a producir y tra-

bajar los cultivos más planificada y organizadamente.

Los acampamentos y asentamentos comparten la misma estructura orga-

nizativa: ambos están organizados por núcleos de familias y por sectores

(educación, salud, formación, producción, comunicación, etc.), con su

coordinador y coordinadora correspondiente, tanto a nivel de núcleo,

como por cada sector.

Cómo preparar y realizar asambleas

Las asambleas son eventos importantes que deben ser
altamente valorados. Ellas ayudan a renovar las motiva-
ciones de la base para continuar participando en la lucha.
Las asambleas deben tener presente las dificultades,
las alegrías y esperanzas de nuestra lucha. Es por eso
que deben ser animadas y agitadas, creando un senti-
miento de júbilo a través de la memoria del camino reco-
rrido; y de la reafirmación de los propósitos, los sueños.
1. CONDICIONES PARA UNA BUENA ASAMBLEA
Las asambleas no pueden frustrar los anhelos de las
personas, para que sienta que valió la pena haber parti-
cipado. Para lograr eso, existen algunas condiciones
fundamentales.
1.1. Definir los objetivos de la asamblea
Es necesario definir anticipadamente lo que se quiere
alcanzar con la asamblea, para poder preparar las con-
diciones que permitan logar esos objetivos.
Los objetivos son fundamentales para orientar el ca-
mino que la asamblea debe seguir.
1.2. Constituir la coordinación
Es necesario que exista un equipo central que coordi-
ne de forma general la asamblea. Estos compañeros tie-
nen la responsabilidad de garantizar la realización de la
asamblea. Para eso, deben hacer una serie de activida-
des preparatorias, tales como:
a. definir los objetivos de la asamblea, que deben
basarse en la situación concreta y ser de interés
de todos;
b. organizar un sistema de divulgación y convocato-
ria, para que todos los interesados participen;
c. organizar y nombrar distintos equipos de trabajo
que sean necesarios para la asamblea;
d. planificar todos los detalles correspondientes a la
asamblea;
e. coordinar la asamblea;
f. realizar evaluaciones siempre al término de las
asambleas.
1.3. Arreglo del local
El lugar de la asamblea tiene que lucir bello y alegre;
hay que demostrar que alguien pasó por allí el día ante-
rior, colocando:
• carteles con frases bonitas y que llamen la atención;
• muchos escritos expresando de forma clara aquello
que queremos alcanzar de inmediato y a largo plazo;
• mesa bien adornada, si es dentro de un salón. Si
la asamblea es afuera, arreglar el espacio donde
se realizará el evento;
• colocar todos los símbolos de una forma en que
se destaquen (banderas, hoces, productos, etc.).
• siglas del MST y de otras organizaciones, bien tra-
bajadas, pintadas, etc., en lugares importantes;
• grandes murales con fotos y leyendas sobre la
historia de la lucha de los trabajadores;
• preparar recuerdos para entregar a cada uno de
los participantes, etc.
2. EQUIPOS NECESARIOS PARA LA ASAMBLEA
Es importante que para cada tarea se organicen colec-
tivos o equipos, para que muchos compañeros ejerciten
y adquieran conocimiento práctico de cómo organizar
una asamblea. Podemos citar algunos equipos funda-
mentales:
a. equipo de Ornamentación, responsable del arreglo
y belleza del lugar;
b. equipo de Recepción, encargado de recibir y dar la
bienvenida a los compañeros participantes; entre-
gar los boletines, los recuerdos, etc.;
c. equipo de Animación, se responsabiliza por el mo-
mento de agitación de la asamblea. Esto no signifi-
ca que sólo coordina cantos y palabras de orden;
sino que puede hacer otras actividades como:
• Pequeñas escenificaciones o teatralizaciones
con temas fáciles y actuales.
• Hacer reportajes, entrevistas, etc., y divulgar-
los durante el encuentro.
• Homenajear a los compañeros por su empeño,
disciplina, etc.
• Destacar pensamientos o frases dichas por los
compañeros.
• Declamar poesías, poemas, cantos, etc.
• Coordinar juegos donde todos participen.
• Organizar una pequeña tribuna para discur-
sos y palabras improvisadas.
• Sortear objetos relacionados con la lucha.
• Organizar concursos de todo tipo.
• Teatro de títeres.
En fin, la animación debe posibilitar que todos
participen y mantengan la disposición y la aten-
ción en la asamblea;
d. equipo de Secretaría, que hace todas las anota-
ciones para la elaboración del acta, relatoría o
memoria de la asamblea;
e. equipo de Alimentación, que prepare o garantice
los alimentos, en caso de que haya necesidad;
f. equipo de Seguridad, para evitar problemas.
(Y así cuantos equipos fueran necesarios)
3. DESARROLLO DE LA ASAMBLEA
Después de haber observado todos los detalles, llega
el momento de la realización de la asamblea que tam-
bién debe ser organizada para que se desarrolle perfec-
tamente. Las siguientes son las partes principales de la
asamblea.
3.1. Ceremonia de apertura
La apertura es el inicio de la asamblea, por eso debe
ser uno de los momentos fuertes. Se debe proceder a:
a. Presentar los objetivos. Con voz fuerte y firme,
compañeros bien calificados presentan los objeti-
vos de la asamblea, y reciben y saludan oficial-
mente a los participantes.
b. Conformar la mesa. Si la asamblea se realiza en
un salón, se debe tener una mesa bien ornamen-
tada y llamar a los compañeros previamente se-
leccionados para conformarla. Si es al aire libre,
los compañeros que hablarán se pueden ubicar
alrededor del micrófono, o en un lugar destacado.
c. Presentación de los participantes. La presentación
de los participantes e invitados puede ser indivi-
dual, dependiendo del número, o por asentamien-
to, municipio, grupo, etc. Cada grupo puede orga-
nizarse previamente y escoger una forma de pre-
sentación.
d. Presentación de los símbolos. Se puede organizar
la presentación de la bandera del MST u otros
símbolos de la lucha y luego homenajear a los lí-
deres, hacer memoria de los compañeros caídos
en la lucha, etc. También se puede organizar una
teatralización, o programar otras actividades que
engalanen la asamblea.
e. Cantar el himno del MST. El himno debe ser uno
de los momentos fuertes de la asamblea. Para
eso, debe hacerse un comentario inicial antes de
cantarlo. Se puede explicar el contenido y desta-
car las partes más significativas.
f. Discursos. En la ceremonia de apertura, siempre
es importante incluir discursos de los líderes, o
palabras de otras personas invitadas. Esto ayuda
a reforzar el contenido de la asamblea y a animar
la lucha en general.
g. Presentación del temario. Aunque muchas veces el
temario se haya entregado anticipadamente y por
escrito; es importante retomar los puntos para
que todos asimilen el programa general de la
asamblea.
3.2. Discusión y aprobación de los puntos
Después de la ceremonia de apertura, se inicia la dis-
cusión de los asuntos propuestos.
Cada punto debe ser concluido antes de iniciar la dis-
cusión del próximo. Si hubiera necesidad, se deben ha-
cer votaciones; considerando aprobadas las propuestas
donde la mayoría de los compañeros se posicionen a fa-
vor. Hay varias formas de votar: por escrito, con el brazo
levantado, eligiendo un color, etc.
3.3. Ceremonia final
La asamblea debe tener un momento de cierre, que es
importante para fortalecer las decisiones y la solidaridad
entre los compañeros.
Debe ser el momento del reencuentro jubiloso, donde
todos alegremente festejen los resultados de la asamblea.
A las actividades que mencionamos antes para la
apertura, se pueden sumar otras formas para celebrar
la culminación de la asamblea:
• retomar las decisiones tomadas como forma de
valorarlas colectivamente;
• homenajear líderes, organizaciones, mártires, etc.;
• entregar recuerdos;
• destacar los símbolos, el periódico, etc.;
• discursos diversos, etc.
Se pueden realizar todas estas sugerencias, o sola-
mente algunas; todo depende del momento. Lo impor-
tante es que las asambleas tengan un carácter festivo,
conmemorativo y de renovación de nuestra lucha.
Se terminó de imprimir en Imprenta Nacional y Gaceta Oficial,
Caracas, República Bolivariana de Venezuela. Marzo de 2010.
Anexo :

La Escuela Nacional Florestán Fernándes:
una experiencia singular, por Darío L. Machado Rodríguez
Agosto 26, 2008 por lapolillacubana
Desde la Campaña de Alfabetización en 1961, mi vida ha estado relacionada siempre con el ejercicio de la docencia. Son, por tanto, algo más de 45 años, durante los cuales he participado de no pocas experiencias en este campo, tanto en Cuba como en el exterior, en países de América Latina, el Caribe y Europa.
Recientemente tuve el honor de ser invitado por el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, para participar en un curso de Formación de Formadores, impartido en la Escuela Nacional Florestán Fernándes para miembros de movimientos campesinos procedentes de diversos países de la región. Fue una experiencia formidable, al integrar en un mismo auditorio a dirigentes campesinos de Venezuela, Bolivia, Perú, Ecuador, Uruguay, Argentina y del propio Brasil, otorgándole una dimensión internacional y constituir una expresión solidaria del MST devenida extraordinario crisol de vivencias y experiencias.
Pero la propia Escuela es ella misma, por su concepción, una experiencia de formación política cultural singular al inscribirse en un sistema que ha logrado comprender la importancia estratégica de la educación para la lucha por la emancipación de los campesinos brasileños y con ella también no solo de ese enorme país, sino también de toda la región.
El MST y la Escuela Nacional Florestán Fernandes
El MST surge en 1984 en un encuentro fundador que tuvo lugar en la ciudad de Cascavel en el Estado de Paraná, alrededor de una experiencia de ocupación de tierras y hace su primer congreso en 1985, también en el Estado de Paraná, en Curitiva. En 1990 el MST se había extendido a prácticamente todo el país y para entonces ya tenían organizado un curso básico de formación política. Hoy se calcula que esta pujante organización agrupa alrededor de 350 000 familias asentadas, que constituyen una base social de más de un millón de personas.
El 17 de Abril de 1996 hubo una masacre de campesinos del MST en la que perdieron la vida 19 de ellos, 4 murieron después como consecuencia de las heridas sufridas, 15 quedaron inválidos y hubo 120 heridos. Lo ocurrido en aquel acto de bárbara violencia reaccionaria fue fotografiado por Sebastián Salgado, artista brasileño del lente, mundialmente famoso, y se crearon 93 comités de apoyo al MST, contra la impunidad y por los derechos humanos, que funcionaron durante 2 años, mostrando en exposición las fotos Salgado y recabando solidaridad con el Movimiento de los Sin Tierra. Los recursos reunidos con los aportes solidarios de todo el mundo sirvieron para adquirir el terreno donde hoy se levanta la escuela a unos 60 kilómetros de Sao Paolo, en el municipio de Guararema, así como los recursos materiales principales para su ejecución.
Desde que surge el MST estuvo presente la proyección hacia la formación política, pero el 10 de Agosto de 1996, a un año de la muerte del destacado intelectual revolucionario brasileño Florestán Fernandes, en reunión de la Coordinación Nacional del movimiento, se discutió y aprobó el sistema que proyectaría la formación política a un nivel superior, fortaleciendo toda la labor educativa mediante una preparación más sistemática y articulada de los cuadros. Se vio entonces la necesidad de crear un centro de formación que estuviera ubicado en un lugar más central y con acceso, entre las urbes de Sao Paolo y Río de Janeiro, que llevaría el nombre del insigne luchador social, político y pedagogo.
En el Sistema de Formación Política del MST el concepto de partida es que donde quiera que el movimiento se organice, existe, hay también una escuela, hay actividad de formación, no solo política, sino también en otros terrenos de la vida social. Cada Estado tiene un Centro de Formación del MST, en algunos casos más de uno. La Escuela Nacional Florestán Fernandes da orientación metodológica a todo el sistema. Para acceder a ella, los militantes deben tener no solo una probada entrega al movimiento, sino también haber pasado el curso básico en la escuela estadual.
La ENFF es emblemática por su lugar en el sistema general de formación del MST y por el simbolismo que encierra todo el proceso de su surgimiento, de su construcción. La escuela se construyó con las manos de los propios integrantes del MST. La construcción fue asimismo un proceso de formación política. Durante 4 años más de 1200 miembros del MST procedentes de 23 Estados de Brasil trabajaron levantando los edificios que hoy tiene el alto centro docente. Se rotaban cada 2 meses. Los grupos de cada Estado venían con un responsable de formación. Trabajaban por el día y estudiaban en la noche, los que no sabían leer y escribir se alfabetizaron.
Cuando uno observa de lejos los edificios de los albergues, los docentes, la biblioteca, el teatro, el comedor, las oficinas, está viendo una ciudad escolar de una estética rústica y robusta, en armonía con el ambiente, una arquitectura de sobria elegancia, sin lujos, funcional, a tono con la esencia del movimiento que representa. Las construcciones fueron hechas con ladrillos de adobe producidos allí mismo, uno a uno, a un ritmo de 1500 ladrillos por día, compactados y secados al aire y al sol. Las columnas macizas del mismo material soportan los techos y pisos superiores. La tierra para esos ladrillos estaba compuesta de un 30% de arcilla y un 70% de arena y se empleó en proporción de 9 partes de esa mezcla con una parte de cemento. Toda la construcción fue hecha así, sin empleo de barras de acero y los techos fueron armados de madera y teja.
La escuela tiene hoy capacidad para 200 personas y se preparan para ampliarla a 400. El transporte de ida y regreso de los cursantes tiene que ser cubierto por quienes los envían, los cursos son gratuitos y la escuela asegura alojamiento y manutención durante el tiempo previsto de preparación. Fue inaugurada en el 2005, y se iniciaron los cursos en Mayo de ese año. De entonces a hoy han pasado por sus aulas unas 8000 personas, entre ellas representantes también de unas 100 organizaciones de 30 países.
La política de formación
La política de formación y la dirección de esa política es responsabilidad de un Colectivo Nacional, integrado por los responsables de formación política de cada Estado y en él participa también el colectivo de la Escuela Nacional. El MST tiene asimismo un Grupo de Estudios Agrarios, donde se analiza la estrategia del movimiento y se hacen aportes a la dirección nacional del MST que influyen en las proyecciones de la formación política.
Ello indica que la política de la formación política es el resultado de un modo colectivo de enfocar la actividad, con lo que se asegura que esta corresponda a las necesidades actualizadas de la organización.
La ENFF es continuadora de la tradición pedagógica de educación popular fundada por Paulo Freyre, su vocación colectiva hace de cada acto docente un proceso de construcción de saberes con participación de todos. Cada experiencia se vuelca en un proceso de socialización en el cual se enseña aprendiendo y se aprende enseñando.
Los cursos
En la Escuela Nacional Florestán Fernandes y en el sistema en general de formación política del MST se ofrecen tres tipos de cursos: los de formación política para la militancia, los cursos formales y los cursos de postgrado.
Los cursos de formación política para los militantes del MST y de otros movimientos sociales urbanos y rurales, ponen el énfasis en los conocimientos de Filosofía, Crítica de la Economía Política, Historia, Teoría de la Organización Política, la Cuestión Agraria (Reforma Agraria, Papel del campesinado) y sociología. Hay un currículo básico para todos los sectores.
Los cursos que llaman formales, son los que pasan los miembros del MST en las universidades con las cuales la ENFF tiene convenios. Son algo más de 20 centros de educación superior, en los que los miembros del MST se gradúan en especialidades de Pedagogía, Historia, Derecho, Veterinaria, Agronomía, Geografía, Filosofía, etc. En Cuba, el MST tiene alumnos en la Escuela Latinoamericana de Medicina.
Estos cursos son parcialmente financiados por el PRONERA (Programa Nacional de Educación de la Reforma Agraria), que es una conquista del MST y a través del cual el Gobierno Federal paga los pasajes, alimentos y parte de los materiales didácticos, así como los profesores.
La tercera modalidad la constituyen los cursos de postgrado que se dirigen a temas tales como Pensamiento Político Latinoamericano, Teoría Política, así como una maestría en Sociología Rural.
La estructura de la escuela
La Escuela tiene una concepción política – pedagógica. Sus trabajadores integran la Brigada Apolonio de Carvalho que está formada por 4 núcleos nombrados: “Haydee Santamaría”, “Víctor Jara”, “Pagú” (Patricia Galván) y “Rosa Luxemburgo”. Su vida militante en la escuela incluye trabajo voluntario, lecturas, actividades políticas, así como reuniones periódicas de evaluación del desempeño.
El personal de servicios de la escuela, proviene de todos los confines de Brasil. Son miembros del MST que tienen dentro del área del centro docente casas en las que viven con su familia por dos años. También hay un albergue para solteros y cuentan con un círculo infantil para niños entre 2 y 6 años, hijos de los trabajadores, los mayores asisten a la escuela de la localidad.
Tiene un área de atención pedagógica: ahí pertenecen organizativamente la Secretaría General, la Biblioteca, el Telecentro, el Círculo Infantil, la sala de edición de materiales audiovisuales, la reproducción de materiales docentes y la recepción.
Al área administrativa pertenecen la atención a los albergues, los conductores de vehículos, la actividad de protección física, el comedor y la preparación de alimentos, la lavandería, el comprador y la librería que ofrece venta de libros para los cursantes y profesores.
El Área de Producción que tiene 4 técnicos, ya que alumnos y trabajadores de la escuela atienden el cultivo de viandas, los huertos, un bosque de frutales, así como la cría de pollos, cerdos y peces con los cuales se autoabastecen. Los cultivos no emplean agrotóxicos ni sustancias agresivas para la naturaleza, sino abono orgánico que preparan allí. Las semillas las reciben de cooperativas del MST que las producen en grandes cantidades también con el empleo de abono orgánico.
La Escuela tiene una planta de tratamiento de aguas residuales para proteger el medio ambiente y una lavandería industrial con la que próximamente cubrirán todas sus necesidades para el lavado de ropa de cama, toallas, manteles, y para ofrecer servicios a empresas de la región, con lo que contribuirán a sufragar los gastos del sistema educacional.
La vida cotidiana
En la ENFF se da el “¡De pie!” a las seis de la mañana, y entre las 6:15 y las 7 de la mañana, los cursantes tienen lectura individual. Es la vía que han encontrado para cultivar de modo sistemático el hábito de lectura. Entre 7 y 7:30 se sirve el desayuno y a las 7:45 tiene lugar lo que en Cuba llamamos “matutino” y allí le llaman “mística”. No puedo dejar de mencionar la impresionante creatividad que se genera en la preparación de la “mística” por los cursantes y la participación entusiasta de todos, alumnos, profesores y personal en general de la escuela.
Entre las 8 de la mañana y las 12 del día hay actividad docente y se almuerza entre 12 y 12 y 30 del mediodía, para reanudar la docencia entre 2 y 4 de la tarde. De 4:30 a 6 de la tarde se hace el trabajo voluntario diario de todos los cursantes y entre 7 y 7 y media de la noche es el horario de cenar para después entre las 8 y las 10 y 30 de la noche participar en actividades colectivas: debates, actividades culturales, proyección de filmes, etc. A las 11 de la noche es la hora de descansar.
Una experiencia singular
La Escuela Nacional Florestán Fernandes del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, constituye no solo un experimento de formación política en términos puramente pedagógicos, sino que es un proceso de preparación política de la organización colectivamente concebido y dirigido, autosustentable y autorregulable, con una proyección de responsabilidad no solo pedagógica y política, sino también económica y administrativa que toca a todos, con un alto protagonismo de los participantes, que incluye el trabajo voluntario todos los días, en los sembrados y crías que tiene la escuela, así como en la limpieza y orden de sus áreas y un sistema de vigilancia colectiva para la protección física del recinto. Los fines de semana, son los cursantes quienes se encargan de prepararse los alimentos.
Su colectivo de profesores es pequeño y combativo, integrado por personas en su mayoría jóvenes y en edad madura, trabajan con un alto sentido del deber, una vocación pedagógica en la que se mezclan creativamente la responsabilidad como docentes con el entusiasmo de saberse parte de un proyecto social trascendente. Su alegría es contagiosa. A menudo viajan a otros países a compartir sus experiencias de formación con otras culturas del continente y del mundo. Se agrupan en colectivos de coordinación pedagógica y dirección política. Nombran un coordinador que los representa legalmente en su calidad de entidad jurídica sin fines lucrativos.
Los miembros del MST sienten un inocultable y sano orgullo por su Escuela Nacional y por el sistema de formación política en el cual se inserta la institución. Ese orgullo lo compartimos todos los que hemos tenido la suerte de participar de esa singular experiencia, de contagiarnos y de sentirnos ya parte de ella. El MST ha demostrado que aún en las más difíciles y complejas situaciones que plantea la lucha por sus justas reivindicaciones, y precisamente como parte fundamental de su estrategia, la formación política, la batalla de ideas, resulta esencial y requiere de la mayor y la más esmerada atención. En esas aulas, a lo largo y ancho de Brasil, está su futuro.
[Nota del Editor: Véase también sobre este tema

martes, 25 de octubre de 2011

MST brasil

Aquí les dejamos un poco de info sobre el MST de Brasil, no es todo, ni lo más nuevo, pero servirá para que sepan que onda, más adelante pondremos documentos actuales y de discusión, sobre lo que hace esta gran organización en términos de educación y su vida política.
  
¿Qué es el MST?
El Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) es una articulación de campesinos que luchan por la tierra y por la reforma agraria en Brasil. Es un movimiento de masas autónomo, al interior del movimiento sindical, sin vinculaciones político-partidarias o religiosas.
Origen del MST
El MST ha nacido como producto de la conjunción de distintos factores socioeconómicos consecuentes del período 1975-85: el proceso de desarrollo capitalista en la agricultura, lo que ha fomentado la concentración de la tierra y el consecuente aumento de campesinos sin tierra; el proceso de transición conservadora que ha aislado la dictadura militar y ha animado a los campesinos a organizarse; la labor pastoral de la iglesia, en particular de la Comisión Pastoral da la Tierra, que ha animado a los campesinos a organizarse; y las luchas aisladas por la tierra que empezaran a ocurrir en distintos estados. En el proceso de articulación de esas luchas masivas y por la obstinación misma que teníamos por conquistar la tierra hemos fundado el movimiento a nivel nacional en un histórico congreso celebrado al enero del ano 85, en la ciudad de Curitiba, estado de Paraná, con la participación de 1.500 delegados de todo el país.
Organización del MST
El MST busca organizarse por comisiones de campesinos, como sean: Comisión de Bases (en las comunidades rurales), para organizar la lucha por la tierra; Comisiones de municipios; Comisiones Estatales; Comisión Coordinadora Nacional. Las comisiones son también una forma de organización al interior de los asentamientos y campamentos.
En el MST no hay funciones de presidente, secretario e tesorero. El órgano máximo es el Congreso Nacional, celebrado a cada cinco años. A cada año celebran encuentros nacionales y por estados; hay comisiones ejecutivas nacionales y por estados. En la administración, hay una secretaría nacional que encamina he deliberaciones a nivel nacional y secretarlas de los estados. El MST está organizado actualmente en 23 estados del país.
Situación legal
La Constitución en Brasil, aprobada por el Congreso Nacional en año 1988, plantea como principio que el gobierno ba de realizar una reforma agraria, sin afectar a las propiedades que sean productivas. Sin embargo, hacen falta las leyes complementarias que definan lo que sea propiedad productiva. Por otra parte, el MST ha presentado en 1987, conjuntamente con las demás entidades del movimiento sindical – CONTAG (Confederación Nacional de los Trabajadores en la Agricultura) e CUT (Central Única de los Trabajadores) -, un proyecto de reforma agraria firmado por 1,2 millón de electores. El proyecto fue rechazado por el Congreso Nacional.
* Por esta razón y por entender la reforma agraria como una necesidad social en Brasil, desencadenamos esta lucha no solo como una lucha legal, sino también legítima de los trabajadores.
Formas de luchas
El MST utilizase de las más distintas formas de lucha, pero siempre masivas. Los medios más utilizados son: manifestaciones en las calles, concentraciones regionales, audiencia con los gobernadores y ministros, huelgas de hambre, campamentos provisorios en las ciudades o a la orilla de las haciendas por ser desapropiadas, ocupaciones de órganos públicos como sean INCRA (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria) y ocupación de las tierras a ser desapropiadas.
Relación con otras organizaciones y paises
El MST apoya e impulsa a todos los campesinos a afiliarse y participar del Sindicato de Trabajadores Rurales, que es la organización sindical a nivel de cada municipio. A nivel de central sindical, el MST articulase con la Central Única de los Trabajadores (CUT). El MST apoya, participa y estimula diversos centros regionales de pesquisa y asistencia técnica alternativa, como CETAP (RS), ASSESSOAR (PR) y el Proyecto Tecnologías Alternativas de la Fase. En el específico de la tarea pastoral, el MST mantiene relacionamientos con la Comisión Pastoral de la Tierra y las pastorales rurales de las diócesis. A nivel internacional, el MST mantiene relaciones con todas las organizaciones campesinas de América Latina. El MST no está afiliado a organismos sindicales internacionales. Contamos con el apoyo y solidaridad de las distintas organizaciones de trabajadores y no gubernamentales de Europa y Canadá.
Datos del sector de educación de la MST
1. Alcance del trabajo de educación del MST/ANCA: 23 estados.
2. El trabajo se desarrolla en los siguientes frentes: enseñanza fundamental, educación de jóvenes y adultos, educación infantil, formación de educadores: cursos no formales, cursos formales de Magisterio y de Pedagogía, enseñanza media también en el área de formación de técnicos en administración de asentamientos y cooperativas.
3. Luchas principales del MST en el campo de la educación: derecho a la educación básica y construcción de una escuela dirigida a las necesidades del campo. Las escuelas de los asentamientos son escuelas públicas. Nuestros campamentos también quieren garantizar escuelas públicas. En RS esto fue conseguido a partir de 1996, a través de la aprobación que hizo el Consejo Estatal de Educación de la Escuela Itinerante de los Campamentos del MST, de escuelas que acompañan al movimiento de lucha por la tierra.
4. No. de Escuelas de Enseñanza Fundamental: 1200
5. No. de educadoras de la enseñanza fundamental: 3800 mil
6. No. de estudiantes: aproximadamente 150 mil
7. No. de educandos jóvenes y adultos: 25 mil
8. No. de educadores de jóvenes y adultos: 1000
9. No. de educadores de Educación Infantil: 250
10. Nº de estudiantes de medicina en Cuba: 13-2º año y 12-1º año = Total 25
11. Cursos de Formación de Educadores en progreso:
– Magisterio del Instituto Técnico de Capacitación e Investigación de la Reforma Agraria – ITERRA en Veranópolis/RS
– Magisterio en asociación con la Universidad Federal de Paraíba
– Pedagogía de la Tierra en asociación con la UNIJUÍ, que prepara también profesores de 5ª a 8ª serie.
– Pedagogía de la Tierra en asociación con la Universidad Estatal de Mato Grosso.
– Pedagogía de la Tierra en asociación con la Universidad Federal del Espíritu Santo.
12. Para desarrollar este trabajo el MST viene realizando asociaciones y convenios con Universidades, con el INCRA, con la UNESCO, UNICEF, CNBB y otras entidades estatales y municipales.
13. Premios ya recibidos por el MST por su trabajo en el campo de la educación:
– Premio Educación y Participación de UNICEF, en diciembre de 1995.
– Premio Alceu Amoroso Lima de Derechos Humanos en agosto de 1999.
– Premio Pluma Libertaria por la Escuela Itinerante, en octubre de 1999.
– Premio Itaú&Unicef – Finalista – “Por una Educación Básica del Campo”, en noviembre de 1999.
14. Una de las formas que el MST tiene de chequear a sus profesores es a través de la producción de materiales. Ya fueron producidos alrededor de 30 materiales de apoyo pedagógico. Hay 4 colecciones en proceso:
– Cuadernos de Educación – Boletín de la Educación – Haciendo Escuela – Haciendo Historia
Dos libros:
– Educación en Movimiento, Roseli Caldart, Vozes – 1997
– Pedagogía del Movimiento de los Sin Tierra “Escuela es más que escuela en la..” , Roseli Caldart, Vozes – 1999.
15. Participa activamente de la “Articulación por una Educación Básica del Campo”. Esa articulación tiene origen en la Conferencia realizada en julio de 1998. Y tiene como uno de sus objetivos articular y proponer una propuesta de Educación para el campo:
– Participan actualmente de la articulación: CNBB, UnB, UNICEF, UNESCO y MST/ANCA
– Ya tienen realizado seminarios en varios estados y a nivel nacional para profundizar la propuesta;
– Ya tienen tres publicaciones referentes a este tema.
Esta es la escuela Florestan Fernandes del MST

La Marina (delante y detrás de la cámara), por Tamara Roselló • La Habana

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PROGRAMA DE COMUNICACIÓN POPULAR DEL CENTRO MEMORIAL MARTIN LUTHER KING 

La Marina, situada en el margen sur del río Yumurí, en la ciudad de Matanzas, hoy es otra. Un proyecto sociocultural ha cambiado los signos negativos de esta barriada con acciones dirigidas a la educación de niños, de la juventud y también al trabajo con amas de casa, con la familia en sentido general, para que se apropien del espacio comunitario de otro modo, lo hagan suyo para transformarlo y regalarse mayor calidad de vida. Uno de sus líderes comunitarios, conocido como el Kimbo, lo confirma: “la marginación se ha ido eliminando con los talleres que hemos recibido dentro del barrio, la participación y el sentido de pertenencia de los distintos grupos”.

Ya celebraron la primera década de trabajo comunitario y para la ocasión no quisieron quedarse puertas adentro. Aprendieron los misterios del lenguaje audiovisual con la asesoría del Programa de Comunicación Popular del Centro Memorial Martin Luther King y de inmediato empezaron a pensar cómo llevar a imágenes y sonidos la historia de tanta gente común y grande que ha pasado por aquellas calles y ha dejado parte de sí en las costumbres y tradiciones que este proyecto sociocultural ha revitalizado para orgullo del vecindario.

“Se quiere dar a conocer que el barrio es como otro cualquiera, con peculiaridades muy propias”, me dice Samuel Rodríguez, integrante del Grupo Gestor del Proyecto comunitario, mientras me cuenta los propósitos de la realización con metodología participativa del documental Bendita sea La Marina.

La formación ha sido uno de los énfasis de esta experiencia de transformación, no solo del ambiente físico, sino también sicosocial. En ese sentido, han centrado la atención en la solución de conflictos, la concepción y metodología de la educación popular, el liderazgo, todo en función del trabajo comunitario. De la comunicación también se han apropiado no solo como una herramienta imprescindible —lo que responde a concepciones más instrumentales—, sino como una dimensión para impulsar la organización interna del proyecto y facilitar las relaciones conotras comunidades e instituciones con las que mantienen vínculos.

La comprensión estratégica del trabajo comunicativo quedó expresada en un proceso de planeamiento estratégico, llevado a cabo por el Grupo Gestor de La Marina para su segundo quinquenio de vida. La comunicación y la articulación fueron ámbitos en los que se propusieron profundizar para lograr que se promoviesen “las actividades del Programa y hechos de la vida sociocultural y política del barrio; así como la articulación con los factores institucionales, sociales y gubernamentales que participan”.

Para ello incluyeron la capacitación en temáticas comunicativas y el adiestramiento de algunas personas para desempeñarse como promotores de las actividades generadas por el proyecto. “Hacíamos actividades barriales y luego muchas personas se quejaban porque no se enteraban y hasta se ponían bravas. Entonces nos dimos cuenta de que necesitábamos hacer algo y acordamos sacar un boletín con las actividades culturales que teníamos en el mes”, recuerda Tahimí Sánchez, una de las fundadoras del boletín El Pon Pon. Ese fue el primero de los pasos que dieron para mejorar la comunicación entre ellos.

Otro de sus anhelos era la realización de un video participativo. Entonces llegó el ofrecimiento de la Productora Caminos, que ya había realizado un material audiovisual similar en Las Guásimas —una comunidad al oriente del país—, a propósito de la electrificación de esa zona. “En 2006 se habla de retomar una experiencia como esa”, rememora Ángel Piedra, coordinador de la Productora, “y asumimos este nuevo desafío, ahora en La Marina”.

Regla González, otra líder comunitaria marinera añade: “nos propusieron hacer un documental sobre La Marina, pero nunca pensamos que nosotros mismos íbamos a ser los camarógrafos, los guionistas, los que tuviéramos la idea. Nos hemos divertido mucho pero también hemos aprendido. Hemos trabajado día y noche. Y eso se lo debemos al acompañamiento del Centro”.
Uno de los aportes más importantes de esta realización audiovisual fue precisamente que retó a los vecinos de este barrio a convertirse en narradores de su propia realidad.

“Nos agradó mucho que fueran las propias personas del barrio quienes lo hicieran —dice Samuel Rodríguez—. Ese es uno de los principios que hemos seguido desde el proyecto: que la gente del barrio sean los protagonistas en todo y en este momento son suficientes como para emprender cualquier experiencia. Un documental era una nueva oportunidad para aprender cómo se hace un guion, trabajar la producción y cualquier otro aspecto relacionado con la realización audiovisual.

“Ha sido un proceso muy integrador y ha permitido adentrarnos más en la historia del barrio y también confrontar opiniones. Grabar criterios negativos de parte de la población del resto de la ciudad acerca del barrio. Pero, a la larga, se ha demostrado que eso ha sido fruto de prejuicios que vienen arrastrando por años. En el documental La Marina se ve hablando de sí y a otras personalidades. Ese es un granito más que dice cuánto ha crecido la autoestima de sus habitantes”.

Apoyados en la educación popular y en la base formativa que acumulan, gracias al proyecto sociocultural de transformación integral, la metodología participativa se asumió como un nuevo proceso de aprendizaje grupal. Se planificaron talleres centrados en aspectos del lenguaje audiovisual. De la teoría, directo a la práctica. “Todo esto ha sido en equipo. Es que no hay mejor trabajo que el colectivo, porque cuando uno discute entre todos, nos peleamos pero al final salen mejor las cosas”, cuenta Regla González, devenida entrevistadora y guionista.

En la medida que avanzó la capacitación, se fueron esbozando las ideas, responsabilidades y plazos para el documental, que se convirtió en un ejercicio de sistematización de la década transcurrida desde que comenzara el proyecto sociocultural. Pero más allá de lo alcanzado en los últimos años, acordaron como tema central evidenciar las riquezas, valores y tradiciones del barrio. Allí “no solo hay problemas, también existen tradiciones y una solidaridad entre sus pobladores muy intensa, que no abunda en muchos lugares”, asegura Ángel Piedra, quien logró mucha afinidad con la gente de La Marina durante el proceso formativo y la posterior realización del documental.

La tesis por defender: “Más del 70 por ciento de la población de este barrio matancero es negra, y aproximadamente el 90 por ciento de su gente practica alguna de las religiones cubanas de origen africano. Ese es el motivo por el cual han asimilado durante más de un siglo una cultura de resistencia, un sentido de pertenencia y una tremenda capacidad de divertirse, crear y defenderse. Todo esto en una sociedad en la que aún persisten entre otras formas de discriminación, la social, la racial y la religiosa, si bien han sido superadas a nivel del discurso.”
La metodología participativa en la realización de este documental no se quedó solo en el dominio de aspectos básicos del lenguaje audiovisual, que les permitirá en lo adelante, al Grupo Gestor y a vecinos de allí, decodificar mejor los productos audiovisuales que aprecian sobre todo por la televisión y el cine. La posibilidad de aplicar el nuevo conocimiento, de ver las interioridades de una producción audiovisual hasta el momento de su premier, ha sido una experiencia vivenciada en el propio barrio y que ellos han querido registrar también, a través del making off, que facilitará conocer las interioridades de ese proceso de contarse a sí mismos desde un documental.

En poco menos de media hora, entrelazan los testimonios de gente natural de La Marina, con voces de representantes de organismos o exponentes de la cultura territorial, que revelan los significativos aportes de las tradiciones cultivadas por años en esta comunidad. Imágenes de cómo han mejorado ellos mismos sus viviendas, del aporte del proyecto a las mujeres amas de casa o la repercusión del rescate de una comparsa perdida en el recuerdo, el homenaje a uno de sus jóvenes, que murió en la lucha por la independencia plena del pueblo angolano o la de un médico que cumple misión solidaria en Venezuela, ahora llenan de orgullo a quienes viven en este populoso barrio matancero.

Así se ven y se cuentan, con conflictos y desafíos pendientes, pero también con deseos de implicarse más en la solución de sus problemas comunes.

Esta experiencia comunicativa “nos ha enseñado a desinhibirnos, y a darnos cuenta de que no tenemos que quedarnos siempre en el anonimato— considera Tahimí Sánchez—. Esto es como un despertar, como tocarle el alma, el corazón a la gente, o lo que tienen dormido y darles fuerza para que se unan al proyecto o que hagan su propio proyecto y crean que ellos también pueden hacer por este barrio”.
El documental Bendita sea La Marina tomó poco más de un año y medio de trabajo conjunto entre la gente de esa localidad y el Centro. En él se resaltan las riquezas y valores de La Marina y de su gente sencilla y solidaria. Otra vez la comunicación sirve para dejar registro de lo que se puede hacer a favor de la participación real de los seres humanos y sobre todo, por su crecimiento en lo individual y colectivo.

Fuente : La Jiribilla y CMK, Cuba http://www.lajiribilla.cu/2012/n574_05/574_01.html

Teoría y práctica de un cine junto al pueblo y necesaria coherencia entre contenido y forma, por Jorge Sanjines (videos y fotos)

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1969 Yawar Mallku - Sangre de condor
1969 Yawar Mallku - Sangre de condor
Jorge Sanjines hoy

Fragmento 1   “…Será útil referirse a una situación vivida, a una anécdota significativa ocurrida en los inicios de la filmación de Yawar Mallku (Sangre de Condor), que puede dar gráficamente una ilustración de los conflictos que se plantearon al grupo en sus intentos de acercamiento a la mayoría campesina del país. Conflictos que por su fuerza y evidencia influyeron notablemente en las ideas que teníamos sobre el país, que hasta antes de los contactos vivos estuvieron muy alejadas de la verdad porque se proyectaban desde una óptica obnubilada por esquemas e ideas aplicables a otras realidades pero que, para ser aplicadas a la comprensión de la realidad boliviana, no podían partir sino de la subestimación de las estructuras culturales vivas existentes.

A fines de 1968, los integrantes del equipo de cineastas, que no pasaban de nueve personas, llegaron hasta la lejana y altísima Comunidad de Kaata, distante 400 km de La Paz, de los cuales 15 debían ser sorteados a pie, subiendo una montaña con precipicios de 500 a 700 metros de profundidad. Parte del equipo se transportó en mulas y el resto a lomo de hombre. La gente llegó hasta las vecindades de la antigua comunidad, sudorosa, ansiosa, con el corazón golpeteando fuertemente el pecho. Los que llegaban por vez primera tuvieron este día la primera evidencia de lo que seria el trabajo que obligó a hacer ese camino muchas veces, algunas en noches de lluvia con diez y doce grados bajo cero. Para los habitantes de Kaata, la llegada de los cineastas resultó incomprensible y los llenó de inquietud. ¿Quién era esa gente tan rara, esos extranjeros de aspecto tan estrafalario, con esas máquinas tan extrañas? ¿Quiénes eran esos blancos que se decían bolivianos pero que ni siquiera sabían hablar quechua? ¿Quiénes esas mujeres con gorros de piel y pantalones? Y esos “gringos” bolivianos, sonrientes y obsequiosos, que violaban la paz de aldea y la milenaria quietud de Kaata, sólo encontraron la hospitalidad de Marcelino Yanahuaya, el jefe de la comunidad (a quien le faltaban tres días para dejar el cargo). El resto de la gente, incluida la mujer de Marcelino, demostró una actitud de reserva y desconfianza. Marcelino Yanahuaya, como había prometido, brindó espacio y protección en su casa a los desconcertados cineastas que pronto advirtieron la animadversión que parecían tener los habitantes de Kaata. Con Marcelino había una relación anterior, estuvo en La Paz, había visto Ukamau y recibió en otras tres oportunidades la visita del director del grupo, que le había propuesto hacer una película en su comunidad y que, inclusive, pensaba lograr su participación como uno de los protagonistas.

Siempre había mostrado un gran interés con la idea de hacer una película en Kaata y este interés en ningún momento se veía decaído, sólo que daba la impresión de que no tenía poder sobre la Comunidad, pues se encogía de hombros cuando se le preguntaba el porqué de la actitud de los demás. El problema era otro, como se verá más adelante.    

1969 Yawar Mallku - Sangre de condor

El guión estaba completamente elaborado locaciones ya elegidas y sólo faltaba seleccionar al resto de los actores del lugar para comenzar los trabajos. Estaba previsto comenzar al día siguiente de la llegada. Esa noche se encendió el motor de luz y su espantable bochinche quitó, con seguridad, el sueño a más de un comunero, pues retumbó y crujió hasta las tres de la madrugada.   A las cinco, los campesinos dejaban sus casas y escalaban la montaña para llegar a sus sementeras o a las zonas de pastoreo de su ganado auquénido que se encontraba por encima de los cuatro mil metros. Durante ese primer día -previsto ya para filmación- no se vieron sino algunas mujeres que huían a las preguntas y escondían los rostros cuando se intentaba fotografiarlas. El jefe de producción se desplazaba de una casa a otra desesperado, y aunque era el único que dominaba el quechua, no obtenía una sola respuesta.

Durante la tarde del primer día se había preocupado de difundir la noticia de la filmación de la película invitando a los interesados en trabajar a que se apersonaran en el campamento. El salario ofrecido era diez veces superior al que habitualmente pagaban los intermediados explotadores de la zona. También había hecho conocer que traían medicinas, inyecciones y que se iba a curar gratuitamente a las personas enfermas.   Perplejos ante la general apatía de los comuneros los cineastas se preguntaban a qué se debía esa situación, qué pudo provocar esa conducta, ese desinterés tan marcado y despectivo. Marcelino no explicaba nada, guardaba silencio o sonreía enigmáticamente ante nuestras conjeturas.

La situación se agravó al amanecer del otro día: el intendente de Charazani -población vecina a la comunidad de Kaata compuesta por intermediados, tinterillos que vivían de los juicios que ellos mismos provocaban entre los campesinos y ex latifundistas convertidos en propietarios de camiones o minas- vino para prevenir a los campesinos sobre la presencia del grupo de cineastas que para él eran peligrosos comunistas que llegaban para robar y asesinar. Debían los campesinos expulsar a esa gente y librarse del terrible mal que les amenazaba por su parte, el intendente prometía gestionar ante las autoridades el envío de agentes para cooperar en la expulsión. Todo esto ocurría a las seis de la mañana, en una reunión previamente convocada y que se efectuaba mientras los cineastas abrían recién los ojos a ese día que iba a depararles tan ingratas sorpresas.

A las siete de la mañana, la comunidad ya estaba alborotada. Marcelino discutía con un grupo de hombres y la apatía del comienzo se tornó en abierta hostilidad demostrada, en especial, por las mujeres en quienes había prendido más fuertemente la intriga interesada del intendente, a quien, como al resto de los habitantes de Charazani, no hacia la menor gracia la presencia de los cineastas y menos los altos salarios que ofrecían. Ese día naturalmente, tampoco se pudo trabajar. Por la noche se sintieron gritos amenazantes exigiendo el abandono del lugar y varias pedradas hicieron impacto en la puerta de la casa de Marcelino, acusado de haberse vendido a los comunistas.

El grupo comprendió que no podría trabajar de ninguna manera si la situación seguía evolucionando en ese sentido, que se ponía en peligro el prestigio de Marcelino Yanahuaya frente a su propia gente y que se hacia obligatoria y prudente la salida del lugar. Por lo tanto se decidió hacer un último esfuerzo por encontrar una solución. Se analizaron todos los pasos dados desde los primeros contactos iniciados seis meses atrás por el director, para intentar descubrir las fallas que hubieran malogrado la relación con la comunidad. En algún momento de estas discusiones de autocrítica, alguien dijo, -como quien despide toda posibilidad de esclarecimiento nacional: “Esto no se ve ni en coca”, que es una manera muy boliviana de establecer una negación, un abandono impotente frente a lo que parece imposible de saberse.  

La frase quedó en el aire y de pronto las miradas se cruzaron significativamente. Se habló con Marcelino: “Creemos, le dijeron los cineastas, que seria bueno que consultáramos al Yatiri. (Clarividente y también guía de las ceremonias.).   “Estamos dispuestos a ofrecer un Jaiwaco (Ceremonia de ofrenda y vaticinios) y a que se vea en la coca la suerte del grupo”. Marcelino celebró la decisión, le pareció acertada, feliz idea. Estaban dispuestos a abandonar la comunidad si el Yatiri establecía, en la complicada ceremonia del Jaiwaco, que las intenciones no eran correctas ni estaban sanamente inspiradas.

En verdad se había llegado a la conclusión de que era indispensable dar una muestra de humildad proporcional a la prepotencia, al desparpajo, al paternalismo con que el grupo había actuado hasta el momento en un medio en el que el respeto por personas y tradiciones era fundamental. Por lo tanto se había aceptado de esta manera la idea de perder, puesto que no se tenían otras posibilidades de ganar que no fueran las de aceptar las reglas de un juego extraño, pero profundamente inherente al mundo que se trataba de contactar.

En el fondo, lo que pasaba era que se había juzgado a esa comunidad de hombres con los esquemas con que se juzgaban las relaciones de hombres y grupos dentro de la sociedad burguesa. Se había pensado que movilizando a un hombre influyente y poderoso se podría mover al resto de los hombres, a los que se juzgaba dependientes verticalmente del primero. No se comprendía, hasta ese momento, que los indios daban prioridad a los intereses de la colectividad sobre los intereses personales. No se comprendía que para ellos, como para sus antepasados, lo que no era bueno para todos no podía ser bueno para uno, y que, finalmente, como dice René Zavaleta Mercado, los indios se piensan primero como colectividad y después como individuos.  

Fue por esta misma razón que la actitud del grupo, al someterse al veredicto de la ceremonia del Jaiwaco -que se desarrollada en presencia y bajo la vigilancia de todos los miembros de la comunidad de Kaata-, era la mejor manera de rendir no sólo un desagravio a la comunidad sino de lograr la participación colectiva de la misma en la decisión sobre el destino del trabajo que el grupo proponía realizar, y en la realización del mismo… si todo marchaba bien. Y en caso de que todo saliera mal y no quedara otro remedio que abandonar la zona, se habría obtenido, al menos, un conocimiento que permitiría fallar menos en las relaciones y trabajar con otros grupos, sin necesidad de someterse al peligroso juego del azar.   Esa noche, después de seis horas de tremenda tensión, durante las cuales no era posible dormir o distraerse, porque los ojos de los trescientos campesinos estaban fijos en todos y en cada uno de los integrantes del grupo, atentos a cualquier flaqueza, el Yatiri examinó las hojas de la coca y declaró enfáticamente que la presencia del grupo allí estaba inspirada por el bien y no por el mal. Nada pudieron contra ese veredicto ni las intrigas y amenazas del intendente, ni la ancestral desconfianza de los indios hacia blancos y mestizas.

Jorge Sanjines y su equipo en la época del grupo Ukamau

El grupo fue aceptado y pronto sus integrantes sintieron que antiguas barreras de incomunicación desaparecían en abrazos y manifestaciones de verdadera cordialidad. El campamento se llenó de voluntarios para el trabajo y también de enfermos, niños terriblemente desnutridos, madres sin leche, jóvenes tuberculosos. Allí no había asomado un médico nunca.   Tiempo después, cuando se discutía cómo hacer un cine de movilización testimonial, vivo y verdadero, sin ficciones ni personajes mediadores, con el pueblo como protagonista, en actos de participación creativa, para lograr obras que se proyecten del pueblo al pueblo, se pensó que allí, en ese momento, en esa oportunidad irrepetible, tendrá que haberse filmado, no la película que se llevó en el guión sino la película de esa experiencia, por su significación y contenido. A la luz de ese tipo de experiencias el grupo llegó a cuestionar todo el cine que hacía y que planeaba hacer al descubrir en qué manera ese cine estaba y está impregnado por las concepciones de la vida y de la realidad propias de la clase social de la que había surgido; a comprender también la distancia que habría de recorrer el cine boliviano para llevar implícito el espíritu cultural y la visión del mundo que posee su pueblo. A ese espíritu anhela integrarse, despojándose de todo el oropel inútil, de toda la incongruencia de una cultura impuesta por la fuerza y que ha sido y es la negación de la auténtica cultura y el vehículo de la deformación del ser nacional.    

Por eso es justo pensar que la consecución de un lenguaje nuevo, liberado y liberador, no puede nacer sino de la penetración, de la investigación y de la integración a la cultura popular que esta viva y es dinámica.   Un proceso de movilización no existe ni se realiza sino en la práctica de la activación dinámica del pueblo. Con el cine debe ocurrir lo mismo. Si no ocurre es porque no hay reciprocidad, significa que hay oposición, es decir conflicto ideológico. Porque lo que el artista da al pueblo debe ser, nada menos, lo que el artista recibe del pueblo”.

 

1989 La nacion clandestina
1989 La nacion clandestina

Fragmento 2  

“Todo está interrelacionado, no existen fenómenos aislados y la búsqueda de un cine popular es también la búsqueda de una actitud mas coherente, porque si se admite que es necesario y justo que cada hombre se realice, se debe pensar que esta realización de los individuos es posible coherentemente, de una manera armónica, como resultado de la. realización de la sociedad entera. De esto se desprende que todo lo que un individuo haga debe tener un sentido positivo para los demás, porque sólo de esta manera adquirirá, a su vez, un sentido positivo para ese mismo individuo. No se puede concebir ningún tipo de realización personal si no está planteada en términos de una realización efectiva. Si se entiende esto, en la práctica de creación artística se dará paso al nacimiento de obras populares, en las que artistas e intelectuales sean los vehículos de una sociedad y no sus objetivos.  

La comunicación

  Es conveniente distinguir los caminos para no equivocar destino. Por una parte, es frecuente encontrar entre las obras seudo revolucionarias un culto a la belleza por ella misma que toma como pretexto el tema de la movilización del pueblo. En apariencia se estaría dando la interrelación correcta de propósito y belleza, pero resulta que la comprobación mas inmediata -de tal equilibrio consiste en someter el resultado a la confrontación con los presuntos destinatarios, es decir con el pueblo, a quien con frecuencia se nombra como destino de tales obras. Y los destinatarios suelen ser los primeros en descubrir que no tiene la menor intención de transmitirles nada que no sea el aspaviento de una capacidad individual, que en buenas cuentas para nada cuenta ni interesa.   La elección formal por el creador obedece a sus profundas inclinaciones ideológicas. Si el creador lanzado a un cine de movilización sigue creyendo en el derecho de realizarse por sobre los demás, si continúa pensando que debe dar salida a sus “demonios interiores” y plasmarlos sin importarle su ininteligibilidad, está definiéndose claramente dentro de los postulados claves de la ideología del arte burgués. Su oportunismo empieza por mentirse a sí mismo.  

La forma adecuada al contenido de un cine de movilización que debe, por su esencia, difundirse, tampoco puede encontrarse en los modelos formales que sirven a la comunicación de otros contenidos. Utilizar el lenguaje impactante de la publicidad para hacer una obra sobre el colonialismo, es una incongruencia grave. Conducirá, inevitablemente, a bloquear el contenido ajeno. Veamos, si en un spot de un minuto emplean violentos acercamientos y alejamientos sobre el producto a publicitar en sincronismo oportuno don una música al tiempo que la canción nos repite ocho o nueve veces el nombre o marca del producto, logra probablemente su objetivo porque esta operación está calculada para repetirse infinidad de veces sobre el espectador indefenso, que no puede cortar el aparato de televisión cada vez que aparece la propaganda. Se han dado pues forma y contenido a una unidad ideológica perfecta.      

1966 Ukamau - Asi es
1966 Ukamau - Asi es

Pero querer aplicar los principios formales expuestos para otra temática es absurdo. Las formas y técnicas publicitarias se basan en atenta observación de las resistencias del espectador y hasta de su orfandad frente a la agresión de la imagen. Lo que es aplicable en un minuto se hace imposible de aplicar en treinta minutos porque existe ya un tiempo para la reacción y porque la saturación daría resultados opuestos. No podemos pues atacar la ideología del imperialismo empleando sus mismas mañas formales, sus mismos recursos técnicos deshonestos destinados al embrutecimiento y al engaño, no solamente por razones de moral de movilización sino porque corresponden estructuralmente a su ideología y a sus propósitos.   La comunicación en el arte de movilización debe perseguir el desarrollo de la reflexión, y toda la maquinaria formal de los medios de comunicación del imperialismo en cambio están concebidos para aplacar el pensamiento y someter las voluntades.  

Pero la comunicabilidad no debe ceder al facilismo simplista. Para transmitir un contenido en su profundidad y esencia hace falta que la creación se exija el máximo de su sensibilidad para captar y encontrar los recursos artísticos más elevados que puedan estar en correspondencia cultural con el destinatario, que inclusive capten los ritmos internos correspondientes a la mentalidad, sensibilidad y visión de la realidad de los destinatarios. Se pide pues al arte y la belleza constituirse en los medios sin que esto constituya un rebajamiento de las categorías, como pretendería el pensamiento burgués. La obra de arte existe tan plena como cualquier otra, sólo que dignificada por su carácter social.

Obra colectiva

El cine de movilización está en proceso de formación. No pueden transformarse tan fácilmente ni tan rápidamente ciertas concepciones sobre el arte que la ideología burguesa ha impuesto a niveles muy profundos de los creadores que se han formado especialmente dentro de los parámetros de la cultura occidental.   Sin embargo, creemos que se trata de un proceso que logrará su depuración al contacto con el pueblo, en la integración de este en el fenómeno creativo, en la los objetivos del arte popular y en el abandono de las posiciones individualistas.  

Ya son numerosas las obras y trabajos de grupo y los filmes colectivos y, lo que es muy importante, la participación del pueblo, que actúa, que sugiere, que crea directamente determinando formalmente las obras en un proceso en el que aparecer los libretos cerrados o en el que empiezan diálogos, en el acto de la representación, surgen del pueblo mismo y de su prodigiosa capacidad. La vida comienza a expresarse con toda su fuerza y verdad.   Como ya sostuvimos en un articulo sobre esta problemática, el cine de la movilización transformadora no puede ser sino colectivo en su más acabada fase, como colectiva es la movilización.

El cine popular, cuyo protagonista fundamental será el pueblo, desarrollara las historias individuales cuando éstas tengan el significado de lo colectivo, cuando éstas sirvan a la comprensión del pueblo y no de un ser aislado, y cuando estén integradas a la historia colectiva. El héroe individual debe dar paso al héroe popular, numeroso, cuantitativo, y en el proceso de elaboración de este héroe no será solamente un motivo interno del film sino su dinamizador cualitativo, participante y creador.

1971 El coraje del pueblo

Un film sobre el pueblo hecho por un autor no es lo mismo que un film hecho por el pueblo por intermedio de un autor; como intérprete y traductor de ese pueblo se convierte en vehículo del pueblo.

Al cambiarse las relaciones de creación se dará un cambio de contenido y paralelamente un cambio formal.  

En el cine de movilización la obra final será siempre el resultado de las capacidades individuales organizadas hacia un mismo fin cuando a través de él se capten y transmitan el espíritu y aliento de todo un pueblo y no la reducida problemática de un solo hombre. Esta problemática individual, que en la sociedad burguesa adquiere contornos desmesurados, se resuelve dentro de la sociedad revolucionaria en su -confrontación con los problemas de todos y reduce su dimensión al nivel normal porque encuentra las soluciones en el fenómeno de la integración a los demás, oportunidad en que desaparecen para siempre la neurosis y la soledad generadora de todas las psíquicas.  

La mirada amorosa o apática de un creador sobre un objeto o sobre los hombres se hace evidente en su obra, burlando su propio control. En los recursos expresivos que utiliza un hombre, en forma inconsciente, se manifiestan sus ideas y sentimientos. La elección de las formas de su lenguaje traduce su actitud, y es por este proceso que una obra no nos habla solamente de un tema sino también de su autor.  

Cuando filmamos Yawar Mallku con los campesinos de la remota Comunidad de Kaata, nuestros objetivos profundos -aunque deseábamos contribuir políticamente con nuestra obra denunciado a los gringos y mostrando un cuadro social de realidad boliviana- eran los de lograr un reconocimiento de nuestras aptitudes. No podemos negarlo así como no podemos negar que en esa experiencia nuestra relación con los actores campesinos era todavía vertical.   Estábamos empleando un tratamiento formal que nos conducía a elegir los en cuadres según nuestro gusto personal sin tener en cuenta su comunicabilidad o su sentido cultural. Los textos debían aprenderse de memoria y repetirse exactamente. En la solución de algunas secuencias importaba la sugerencia sonora, sin importamos la necesidad del espectador, para quien decíamos hacer ese cine, que requería la imagen y que después reclamó cuando el film le era presentado.

Gracias a la confrontación de nuestros trabajos con el pueblo, gracias a sus críticas, sugerencias señalamientos, reclamos y confusiones debidas nuestros enfoques errados en su ideológica de forma y contenido, fuimos depurando ese lenguaje y fuimos incorporando la propia creatividad del pueblo, cuya notable capacidad expresiva, interpretativa, demuestran una sensibilidad pura, libre de estereotipos y alienaciones.

1971 El coraje del pueblo

En la filmación de El coraje del pueblo muchas escenas se plantearon en el lugar mismo de los hechos discutiendo con los verdaderos protagonistas de los acontecimientos históricos que estabamos reconstruyendo, los que en el fondo tenían más derecho que nosotros de decidir cómo debían reconstruirse las cosas. Por otra parte, ellos las interpretaban con una fuerza y una convicción difícilmente alcanzables por un actor profesional. Esos compañeros no solamente querían transmitir sus vivencias con la intensidad que tuvieron sino que sabían cuáles eran los objetivos políticos de la película y su participación se hizo por eso una militancia. Tenían clara conciencia de cómo iba a servir la película llevando la denuncia de la verdad por todo el país y se dispusieron a servirse de ella como de un arma. ¡Nosotros, los componentes del equipo, nos constituíamos en instrumentos del pueblo que se expresaba y luchaba por nuestro medio!     Los diálogos fueron abiertos al recuerdo preciso de los hechos o bien dieron lugar, como en el rodaje de El enemigo principal, a la expresión de las propias ideas.

Los campesinos utilizaban la escena para liberar su voz reprimida por la opresión y le decían al juez o al patrón de la película lo que verdaderamente querían decirle a los de la realidad. En ese fenómeno cine y realidad se confundían, eran lo mismo. Lo artificial era lo que podía establecerse como diferencia externa, pero el hecho cinematográfico se fundía con la realidad en el acto revelador y creativo del pueblo.   Cuando decidimos utilizar los planos secuencia en nuestras últimas películas, estábamos determinados por la exigencia surgida del contenido. Teníamos que utilizar un plano de integración y participación del espectador.

No nos servia saltar bruscamente a primeros planos del asesino en El enemigo principal juzgado por el pueblo en la Plaza donde se realiza el juicio popular, porque la sorpresa que siempre produce un primer plano impuesto por corte directo cortaría lo que Se iba desarrollando en el plano secuencia y que consistía en la fuerza interna dé la participación colectiva que se volvía participación del espectador. El movimiento de cámara interpretaba únicamente los puntos de las necesidades dramáticas del espectador dejar de serlo para transformarse en participante. A veces ese plano secuencia nos lleva un primer plano respetando la distancia de que en la realidad es posible, o bien campo entre hombros y cabezas para acercamos a ver y oír al fiscal. Cortar a un primer plano era imponer brutalmente el punto de vista del autor que obliga e imprime significancías que deben aceptarse. Llegar al plano por entre los demás, y junto a los demás, interpreta otro sentido, contiene otra actitud mas coherente con lo que está ocurriendo al interior de cuadro, en el contenido mismo.  

1974 Jatun akura - El enemigo principal
1974 Jatun akura - El enemigo principal

En la realización de El enemigo principal nos vimos obligados muchas veces a romper con el tipo de tratamiento por limitaciones puramente técnicas; fallas en la grabación por excesivo ruido del blim, o protector de ruidos de la cámara impedían el plano secuencia y nos imponían la necesidad de fraccionar los planos.

También el alto grado de improvisación a que sometía la participación popular hacia difícil prever la continuidad en los cortes. De alguna manera puede justificarnos, en esa experiencia, el hecho de que en la puesta en escena el proceso de realización se hacia paralelamente al proceso de descubrimiento de nuevos elementos, al menos para nosotros. Era una puesta en escena totalmente distinta a la del cine en el que habíamos aprendido el abc y nosotros mismos, no pocas veces, resultábamos asombrados por lo que estaba pasando.

Podríamos hablar de un tratamiento subjetivo que comulga con las necesidades y actitudes de un cine de autor individual y un tratamiento objetivo, no psicologista, sensorial, que facilita la participación y las necesidades de un cine popular.   La necesidad de lograr una obra encaminada a la reflexión se impone en el tratamiento objetivo como una consecuencia formal porque, por ejemplo los planos secuencia de integración y participación crean una distancia propicia para la objetividad serena. Esa distancia es libertad para pensar, como lo es para el protagonista colectivo que no puede someterse a la tiranía del primer plano porque físicamente no cabe en él ni tiene la libertad de acción, que es la libertad de inventar.

En el caso del espectador nada lo está presionando dentro de la imagen, ni las tensiones del gran acercamiento ni los ritmos acelerados en que puede resolverse este plano: la tensión puede darse en lo interno del drama del pueblo, y la fuerza emocional, que pensamos también debe lograrse a fin de comprometer esa misma reflexión, irá desarrollándose en el espíritu del espectador como consecuencia de la calidad del contenido, de su intensidad social y de sus significados humanos. Por otra parte, no se espera de esos planos secuencia la inmovilidad del teatro sometido a un solo punto de vista. Su manejo tiene múltiples posibilidades para interpretar los requerimientos dramáticos internos y externos, las necesidades del espectador participante y del pueblo protagonista.  

La presencia de un protagonista general y no particular determina a su vez la objetividad y la distancia útiles a la actividad reflexiva del espectador. Mucho nos ayudó a convencemos de la necesidad de descartar al protagonista individual, héroe y centro de toda historia en nuestra cultura, no solamente la búsqueda de la coherencia ideológica sino la observación de las características primordiales y esenciales de la cultura indígena americana. Los indios, por sus tradiciones sociales, tienden a concebirse antes como grupo que como individuos aislados. Su manera de existir no es individualista. Entienden la realidad en la integración a los demás y practican estas concepciones naturalidad, pues forman parte inseparable de su visión del mundo.

Al comienzo resulta desconcertante entender lo que significa pensarse así porque forma parte de otra mecánica de pensar y tiene una dialéctica inversa a la del individualismo. El individualista está opuesto a los demás, el indio en cambio sólo existe integrado a los demás. Cuando se rompe ese equilibrio su mente tiende a desorganízame y pierde todo sentido. Mariategui, el gran pensador político peruano, decía, refiriéndose a las concepciones sobre la libertad, que el indio nunca es menos libre que cuando está solo.  

Recuerdo que en una entrevista, filmada recientemente, un campesino, a quien habíamos pedido hablar frente a cámara, reclamaba la presencia de sus compañeros de comunidad para hablar con seguridad y naturalidad ¡Procedía exactamente al revés de un citadino, que hubiera preferido la soledad para sentirse seguro!.  

En el arte de movilización siempre la marca del estilo de un pueblo y el aliento de una cultura popular que comprende a un conjunto de hombres con su particular manera de pensar y concebir la realidad y de amar la vida. Su meta es la verdad por intermedio de la belleza, y esto se diferencia del arte burgués que persigue la belleza aun a costa de la mentira. ¡La observación e incorporación de la cultura popular permitirá elaborar con total plenitud el lenguaje del arte liberador!” 

1977 Fuera de aqui
1977 Fuera de aqui
Jorge Sanjines

Entrevista a Jorge Sanjines (2011)

P: ¿Cómo sintetiza su vida de realizador cinematográfico ligado desde años al movimiento popular? 

J. S.- Doce films, nueve de ellos largometrajes. Dos etapas bien marcadas. Una, hasta 1978 – momento cuando se reinstala la democracia en Bolivia-, tuvo como eje la denuncia. “Sangre de Cóndor”, “El Coraje del Pueblo”; “Fuera de Aquí”, “El Enemigo Principal; entre otras producciones, se situaban en ese marco, en un momento en que los espacios de crítica estaban muy cerrados y eran casi inexistentes.

Después pude dedicarme a tratar temáticas desde una perspectiva más de reflexión. “La Nación Clandestina” para analizar, por ejemplo, el tema de la identidad cultural. “El Canto de los Pájaros”, para tocar el complejo problema del racismo y la discriminación…

P: ¿ Cuál es el rol/desafío actual de los intelectuales comprometidos, en concreto de Usted como figura cinematográfica relevante?

R: Debemos apoyar el proceso de autorreflexión de la sociedad. Me propongo hacer lo antes posible mi próxima película para aportar a ese esfuerzo reflexivo. Quiero tratar ese choque de dos concepciones de vida del que hablaba antes. De las dos Bolivias que no llegan a entenderse, de la exclusión de las mayorías indígenas ansiosas por recuperar su presencia activa en la construcción de la Nación.

P: Se siente una cierta preocupación por apurar los ritmos de producción… ¿Una cierta ansiedad? 


R: ¡Sí! Un poco. Hemos destinado bastante tiempo en instalar la Fundación Grupo Ukamau -sin fines de lucro- y la Escuela Andina de Cinematografía. Pasé casi seis años sin filmar. Y quiero trabajar rápido, aprovechando el espacio democrático actual, sin censura. Me abruma pensar, por ejemplo, que una de mis películas circuló durante la dictadura siete años en el exterior sin lograr el permiso para ser presentada al interior. Debo reconocer, sin embargo, que vivo toda esta etapa con mucha efervescencia, con enorme entusiasmo y alegría por ver al pueblo indígena recobrar sus fuerzas y encaminarse hacia su auto-gestión. Asumiendo a fondo el derecho de gobernar incluso su propio país.

1995 Para recibir el canto de los pajaros
2004 Los hijos del ultimo jardin